Cuento 2 con Jack: Todo para él. Seguir história

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Una chica paga muy caro el dejarse llevar por su "Chico ideal", que aun con ello insiste en estar con él, pero averigua algo escalofriante.


Erótico Para maiores de 18 apenas. © Lesley Tavitas

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Cuento 2 con Jack: Todo para él.

Cuento 2 con Jack: Todo para él.

Yo Ana Lucyn estoy enamorada del chico popular de mi salón. Estamos en secundaria, en segundo año. Ya casi nos vamos de vacaciones de navidad. Todos se están regalando regalos tanto entre compañeros y amigos. Yo ya les di unos chocolates a mis amigas y a mis profesores preferidos. Pero aún me falta dar un regalo, uno en especial, uno en el que ahorre desde meces atrás. Va a ser una sorpresa que no esperara mi chico ideal, menos de mí, ya que…apuesto, que no sabe que existo…pero por eso quiero que con esto, me note y podamos conocernos. Eso sería el viernes, hoy miércoles tengo otro pendiente.

Ya siendo las tres de la tarde, hora de salida. Era la última en salir del salón. Pero en cuanto ya cruzaba la puerta, Maycolm, mi chico deseado, obstruía el paso con todo su cuerpo. Sentía que mi cara se volvía totalmente roja. Sentía esas “mariposas en el estómago”. No sabía que decir, viéndolo con total nerviosismo.

— ¿Ana? ¿Cierto?

—…—me quedaba impactada de que conociera mi nombre, no me salían las palabras para responder.

—tomare eso como un sí, sabes Ana con todo respeto, me pareces una chica muy sexy, que yo…

— ¿quieres tocarme?

— ¿Qué?

— ¿no quieres? Como dijiste que te  parecía sexy…Dios ¿Qué digo?, yo perdona…

Maycolm me toma del cuello con ligera fuerza. Haciéndome retroceder. Cerrando la puerta con fuerza y con seguro. Se pone encima de mí en el piso. Empezándome a desvestir, yo sin hacer nada. Dejando que me toque como quiera a su gusto. Me sentía afortunada. Afortunada que el chico de mis sueños le pareciera atractiva y me estuviera tocando donde nadie lo había hecho. Yo solo veía hacia el techo, sintiendo, gimiendo, disfrutándolo. De repente sentía un dolor pulsante y penetrante que jamás había sentido. Dirijo mí mirada a mis piernas y efectivamente. Maycolm me estaba penetrando con su pene. Ya lo tenía adentro. Yo sentía mucho dolor pero solo apretaba mis dientes con fuerza. Lo sacaba y lo metía bruscamente su pene en mi vagina. Yo ya no aguantaba más el dolor. Comencé a llorar con los ojos cerrados. Pasaron unos minutos cuando sentí que ya no me penetraba. Abro los ojos notando que Maycolm se subía los pantalones. Yo me sentía exhausta, no podía levantarme. Maycolm se acerca a mí viéndome parado.

—estuvo entretenido, deberíamos repetirlo otra vez.

Yo le asentía con la cabeza.  Retirándose tranquilamente. Antes de abrir la puerta me dice.

—y recuerda, tu preguntaste, yo solo te respondí.

Eso en verdad era cierto, es lo que había sucedido. Yo no tenía porqué quejarme o comentarle a alguien. Seria nuestro secreto. Solo de los dos…

Después de una hora me había cambiado y salido de la escuela antes de que la cerraran por completo. Iba camino a comprar los regalos que mi madre me había encargado. Mi madre me había confiado mucho dinero. Ya que iba a comprar el regalo para mi abuelo, mis primos y mi hermano pequeño. Cuando ya estaba en la caja del supermercado para pagarlo todo. Al decirme el monto, abro el cierre del bolsillo de mi chamarra y al meter la mano no sentía nada. Metí la mano en el otro pero tampoco. La pena me invadió y le digo a la cajera que me disculpe, no me llevare nada. Al ir al Locker donde guarde mi mochila, desesperada buscaba el dinero, tire todo lo de mi mochila pero nada. En definitiva estaba perdida. Mi madre no volvería a confiarme dinero nunca más. Ni mi padre ni mis familiares. No volverían a confiar en mí en general nunca. En mi mente reflexionaba todo lo que hice en el día y si hubo un momento en el que descuide mi chamarra. Yo sabía que no, si nunca me la quite, siempre la tuve puesta encima de mi uniforme. Excepto cuando…claro, sí es verdad… la única vez que la descuide fue cuando Maycolm me desvistió completamente. Solo recuerdo que él puso toda mi ropa a un lado pero toda revuelta. Solo fue un instante que vi eso, y después solo vi el techo y cerré los ojos en todo el acto hasta que termino. No podía creerlo, y no me lo iba a creer. Sé que Maycolm no era de ese tipo de persona. No era un ladrón. Y no tendría motivos para ello. Ya que a él nunca lo veía que le faltaba algo. Él siempre ha tenido todo. Lo de la escuela, el taller, amigos. Ignoraba ya esa posibilidad por completo. Así que solo me preparaba en cómo decirle a mi madre que simplemente había perdido el dinero. Sé que me esperaba lo peor… todos los ahorros de mi madre… todas las horas extras que había hecho en el trabajo… no solo ella sino también mi padre… yo no tenía perdón… me odiaba por ser tan estúpida y descuidada… tonta Ana TONTA…

Al llegar a mi casa y decirles. No podría describir la cara que tenían. Así que solo podría acercarme a describirlos como si no tuvieran cara. Sus caras eran totalmente oscura sin sus facciones, ni sus ojos, ni sus bocas, ni nariz, nada, nada tenían, solo se veía oscuridad. Una oscuridad que no tendría piedad de mí y así fue. Me dijeron que no me moviera de donde estaba que esperaba unos minutos. Pasaron los minutos, y los veía acercándose con una olla al parecer con agua hirviendo. Obvio mi madre la tomaba de las orejas donde no se quemaba. Ya sabía cuál era mi castigo, ellos…

—ma…yo…enserio lo…

—bébelo, tu sabes hasta cuánto. Hazlo ahora.

Sus caras aun me parecían oscuras. Sabía que no importaba que digiera ni cuanto me disculpara, mi castigo se tenía que hacer. Respirando profundamente, tomo la olla alrededor con las manos sintiendo como me ardían. Como pude acerque la olla lo suficientemente cerca de mi boca para tomar de ella. Al tomar el agua sentía como todo adentro de mí ardía, era un dolor insoportable, me estaba destrozando TODO. Todos mis órganos. Todo mi ser sentía como si estuviera en el infierno. Al beber la mitad de la olla alce los brazos lo más alto que podía, derramando toda la demás agua sobre todo mi cuerpo. Ya había acabado. Mi castigo estaba hecho. Caía al suelo, poniéndome de rodillas mirando a mis padres. Por fin veía algo en su cara, veía sus bocas. Las cuales me sonreirán orgullosos.

—esa es mi niña, tomando la responsabilidad como un adulto—decía mi padre.

—así debes confrontar tus errores querida, ya con esto todo esta perdonado todo seguirá como si nada, ya veré a quien más le pido prestado, y no comentaremos nada a los demás, estoy orgullosa de ti—me decía mi madre.

Yo me sentía aliviada. Ya solo era continuar con mi vida habitual.

Siendo jueves. Yo y Maycolm estábamos en un salón que ningún profesor usaba porque literal se estaba derrumbando. Yo le chupaba el pene. Y me lo metía en la boca lo más que podía. El insistía mucho en metérmelo más adentro aun cuando sentía que me ahogaba. Hacia sonidos extraños pero a él no le molestaba. Veía que a él le encantaba, lo estaba disfrutando. Me hacía muy feliz complacerlo, el ser el motivo para que sonriera así. Esa sonrisa que no ponía con nadie más, solo conmigo, conmigo… sacaba su pene de mi boca, viéndolo con ternura.

—Maycolm… ¿tienes novia?

— ¿eh?...no.

— ¿te gustan los chicos?

— ¡que mierda! ¡Por supuesto que no! Deja de decir estupideces…estúpida.

—perdón…tienes razón que estúpida en preguntar eso.

—como sea sigue chupando…

Maycolm me toma del cabello y mete su pene en mi boca nuevamente.  Me aliviaba saber que no tenía novia y no le atraían ni un poco los chicos. De verdad me iba a atrever a confesar mi amor por él.

Siendo ya viernes. El último día de clases. Le había pedido a Maycolm por mensaje vernos en el salón que se derrumbaba. Estando ya solo los dos.

—Maycolm yo…

—antes que nada. Si vamos a seguir viéndolos quiero que me llames por mi primer nombre, ya no más Maycolm.

Cierto. En si casi todos le decían Maycolm, pero ese solo era su segundo nombre. Él tenía su primer nombre que según con sus propias palabras casi no le gustaba y le pedía a todo a aquel que le decía por primera vez su primer nombre que lo llamaran por su segundo nombre. Nunca supe porque, y no entendía porque quería que le llamara por el nombre que casi no le gustaba.

—entonces te puedo llamar…

—Jack, solo dime Jack. Ese es quien soy en realidad.

— ¿en realidad? En verdad no entiendo…

— ¿me ibas a preguntar algo no? Y me vas a dar ese regalo que tienes en las manos supongo…

— ¡sí! Yo… Jack…

Me sentía muy nerviosa pero decidida. Alzo la mirada lentamente para mirar a Jack. Pero en eso. Noto algo inusual, en los pies de Jack. Jack no tenía su pie izquierdo. No se le veía. Era una imagen muy extraña y escalofriante para mí. Pero retome mí pensar en lo que iba a hacer y lo ignore. Alcé más la mirada hasta terminar viéndolo a la cara. Y en ese momento fue cuando…

—Jack Maycolm… ¿Quieres ser mí?...

Ese no era Maycolm…

 

 

13 de Novembro de 2018 às 02:50 0 Denunciar Insira 0
Fim

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