El Imperio de Tenebrae I: El Nacimiento de Tenebrae. Seguir história

I
Iker Alvarez


En un mundo dividido en reinos e imperios donde la magia es un don de unos pocos y en una era marcada por guerras libradas entre los magos más poderosos y sus reinos. El Imperio de Tenebrae cuenta la historia del príncipe imperial Enzo quien a nacido con el don y la maldición de la destrucción.


Fantasia Medieval Para maiores de 18 apenas.

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Capitulo 1: La Petición de Ayuda.

Rey Marcus

-Alteza, la reunión está por empezar- dice Connor.

Me levanto de la silla, rodeo el escritorio y me dirijo hacia la puerta, salgo al pasillo y espero a que Connor cierre la puerta de la biblioteca (donde estaba hace unos momentos), cuando ya la ha cerrado caminamos por los laberínticos pasillos de palacio hasta llegar a una puerta gigantesca decorada con pinturas y escritos antiguos hechos de oro.

Los guardias al vernos llegar abren la puerta, al entrar vemos al salón del trono, una sala con un tamaño monstruoso, con dos filas de columnas a los lados, estas están decoradas con escenas de antiguas batallas y de mitología.

En las paredes hay decenas de cuadros ambientados en “La Guerra de los Grandes” que tuvo lugar hace cincuenta años en la que se enfrentaron el Gran ejército del mago de la destrucción contra el ejército del mago de la creación y sus aliados, finalizando esta con la victoria del mago de la creación (Mi padre).

Connor y yo nos dirigimos hacia una puerta que hay a la derecha, al pasar por ella caminamos por un pasillo el cual dirige a una pequeña sala en la que hay una mesa en el centro, también hay una pequeña terraza con vistas al mar, en la sala aparte de nosotros hay otras cuatro personas, Silvano quien es un viejo amigo mio y un noble, el general del ejército Rothen y los sacerdotes de la creación y destrucción quienes son los consejeros del rey (Yo).

-Alteza- dice Silvano inclinándose.

-Sentaos, por favor- dice Connor.

Todos se sientan incluido yo y Connor se queda de pie detrás de mí.

-Bien, ya que estamos todos, ¿A que se debe esta reunión?- pregunto.

-Alteza, como ya sabe ha habido tensión en lo frontera con el país vecino Duvan desde hace unos años, esta mañana a llegado un soldado de la frontera, nos ha informado de que nuestros hombres han sido atacados y el ejército de Duvan se dirige hacia la capital- dice Rothen.

Hay un silencio tenso en la sala durante unos segundos.

-¿Cuántos?- pregunta el sacerdote de la creación.

-Cerca de cien mil, llegaran en tres semanas, en ese tiempo contando a los hombres que tenemos en la capital y en los pueblos cercanos solo tendremos treinta mil soldados, el resto del ejercito tardaría de dos a cuatro semanas más en llegar.- dice Rothen.

-¿No podemos pedir ayuda a algún país aliado?- pregunto.

-Ningún país aliado podría reunir y enviar una fuerza significativa en tan poco tiempo, el único que podría seria el Imperio de las Mil Islas pero no son ni aliados ni enemigos, no sabemos si ayudaran.- dice Rothen.

-Les pediré ayuda, el emperador es un viejo amigo mio, mientras tanto Rothen intenta reunir a todos los soldados que puedas.- digo tras pensarlo unos segundos.

-Sí, Señor- dice Rothen.

Después de eso estuvimos hablando de otros temas urgentes, ahora me dirijo con Connor a la sala de comunicaciones.

Tras salir de la sala de reuniones vamos hacia la sala del trono y desde allí a la otra punta del castillo donde está la sala de comunicaciones, esta sala es un cuarto de tamaño medio, apenas sin iluminación, en el centro de esta hay un círculo lleno de símbolos y detrás de este se encuentra Horus el mago de palacio.

-Alteza, ya está todo preparado- dice Horus inclinándose.

-Bien, pues adelante- digo.

Horus extiende las manos hacia el circulo el cual se ilumina durante unos segundos obligándonos a cerrar los ojos, cuando la luz mengua y abrimos los ojos ya no estamos en la habitación de antes ahora estamos en un salón tan grande como la sala del trono, las paredes son de un color blanco con decoraciones doradas y decenas de ventanas, en el centro de las paredes laterales hay dos enormes balcones, al fondo del salón hay unos escalones que llevan a un enorme trono de oro y mármol en el cual hay un señor de aproximadamente mi edad sentado en el, este hombre lleva una corona en la cabeza y unas ropas elegantes, delante de el hay un chico de unos diecisiete años arrodillado.

El emperador (El que está sentado en el trono) está hablando con el chico hasta que nos ve y hace una seña al chico para que se levante, este lo hace y mira hacia nosotros.

Tanto yo como Connor y Horus nos quedamos paralizados en el sitio.

Los ojos del chico son de un color rojo brillante.

-E…El mago de la de…destrucción- dice Horus quien esta pálido.

El emperador me mira durante unos segundos hasta darse cuenta de quién soy.

-Rey Marcus, acercaos- dice sonriendo.

Pero ninguno de los tres nos movemos, todos tenemos la mirada fija en el chico el cual se ha colocado al lado del emperador.

El emperador al darse cuenta de la que pasa empieza a reír.

-Tranquilos, él es mi hijo Enzo- dice el emperador señalando al chico.

Tras unos segundos consigo reaccionar y me acerco al emperador hasta colocarme delante de él.

-Emperador Thiago III- digo inclinándome ligeramente en señal de respeto.

-Dime viejo amigo, ¿A qué has venido?- pregunta el emperador.

-Necesitamos su ayuda, el reino de Duvan esta atacando mi reino, nosotros no tenemos suficientes fuerzas para hacerle frente y nuestros aliados no pueden enviar refuerzos a tiempo- digo.

El emperador se pone a pensar unos segundos.

-¿Cuántos son?- pregunta.

-Son cerca de cien mil, nosotros cerca de treinta mil y llegaran a la capital en tres semanas- dice Connor el cual está alerta por la presencia del príncipe Enzo.

Tras un instante el emperador contesta.

-Está bien, mi hijo menor está cerca de allí con una escolta de mil hombres, tardara unos tres días en llegar a la capital, el ira para llegar a un acuerdo y mandare a uno de mis generales para ayudar, aunque no creo que llegue a tiempo – dice el emperador.

-Padre, mis hombres están preparados para partir, íbamos a unas prácticas fuera de la ciudad pero podemos ir a la capital de Eos en una semana y media- dice el príncipe Enzo.

-Si no es un inconveniente que valla yo, sé que el anterior mago de la destrucción fue un enemigo de Eos pero me gustaría que me permitierais ayudar, si es posible- dice el príncipe Enzo.

-Claro, nos seríais de mucha ayuda- digo tras pensarlo unos segundos.

-Bien pues así se hará- dice el emperador.

-En nombre de todo Eos os lo agradezco, ahora se nos disculpáis tenemos que irnos a organizarlo todo- digo inclinándome ligeramente.

El emperador se levanta y también se inclina ligeramente en señal de respeto.

Tras despedirnos Horus para la comunicación y volvemos a estar en la sala de comunicaciones, Horus suspira y se seca el sudor de la frente.

-No esperaba encontrarme con el mago de la destrucción, que susto me he llevado.- dice Horus.

-Ni tu ni ninguno- dice Connor.

1 de Novembro de 2018 às 20:33 3 Denunciar Insira 0
Leia o próximo capítulo Capitulo 2: El Príncipe Enzo.

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Tenebrae Tenebrae
Debo decir que me sentí identificado con el título de la obra. Seguiré leyendo, muy interesante.
29 de Janeiro de 2019 às 23:17

  • Yissell Manríquez Yissell Manríquez
    xD Esperaba tu comentario ajajjaa. Cuando leí el título de la historia, pensé que la habías escrito tú xD 30 de Abril de 2019 às 15:24
  • Tenebrae Tenebrae
    xDD Nop. Pero mi alias fue invocado entonces debía estar aquí. Ya tú sabes cómo es esto xDD 30 de Abril de 2019 às 15:33
~

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