Jack Damon Seguir história

naxell Yeyo Poche

Jack Damon un cazador y explorador galáctico en su juventud encontró dos hallazgos tecnológicos que lo convirtieron el fugitivo más buscado por los Imperios de la Vía Láctea. El primer descubrimiento fue la inteligencia artificial Vaness un ente de una antigua civilización de simbiontes basada en Bio-nanobot simbióticos y el segundo descubrimiento fue el Damonet una nave espacial de origen desconocido. Cuando Jack la encontró estaba en las manos del Imperio Terra, el imperio humano. Jack a su vez se ve envuelto en una venganza entre los dioses del zodiaco, pero él no tiene algún conocimiento de ello ya que todo sucede en las sombras. Su primer contacto con ellos fue a través de unas misteriosas criaturas que invaden la Vía láctea, intento alerta a los Imperios que hicieron caso omiso a su advertencia. Después de tanto tiempo de huir fue capturado pero un acontecimiento lo obligó a embarcarse a una nueva galaxia y un nuevo mundo. Para desgracia de Jack en este nuevo mundo un Dios lo maldijo impidiéndole que pueda obtener poder, obligándolo a que no pueda sobrevivir a este cruel mundo. ¿Qué le espera a Jack en esta? ¿y en qué nuevo mundo llegará? Sigue las aventuras de Jack y descubre los misterios, las leyendas, los mitos que hay escondidos en este mundo… ¿y cómo Jack podrá deshacer la maldición?


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#medieval #magia #litrpg #espadas #sistema
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Un Extraño Fenómeno (I)

Nébula Vetoniana, enero 2300.


Nubes cósmicas extrañas como el universo mismo. Sus existencias reflejan la complejidad de la vida e incluso de la creación. ¿Cómo puede haber una mano creativa detrás de estos imponentes y majestuosos nimbos? Si, estas fueron creadas por un Dios, este debe de estar más allá de la existencia misma.


En estas nubes pintadas en el adecuo y oscuro universo una nave espacial surcaba la brisa cósmica a una velocidad inimaginable que ojos no conseguirían seguir su rastro.


La nave espacial cruzó la esplendorosa nube dejando un túnel de polvo cósmico en los pilares de la Nébula Vetoniana. Estos pilares de nubes emitían un aura magistral; era un lugar divino para aquellos que han tenido la oportunidad o el privilegio de ver algo tan estupendo.


La nave espacial no estaba de excursión, sino esta era la ruta más corta hacia una estación espacial desconocida, donde solo unos pocos sabían de su existencia, y aquellos que la sabían con tan solo pronunciar su nombre podrían desaparecer sin darse cuenta.


La nave espacial avanzó hacia su destino sin que nadie se lo impidiese.


Para los pilotos era la primera vez que sentían miedo. El miedo no era por ser esta la primera vez en el espacio, y no era por ser los primeros en ir a esa estación. Era miedo al prisionero que transportaban.


Habían oído rumores, historias de que el prisionero no era humano y que era uno de esos llamados «Tecno-humanos». El término, claro está era adecuado para ellos, ya que rompían el paradigma de cómo la vida fue creada.

Por lo tanto, eran una abominación y obviamente no era de extrañar que los Tecnolius y Humanos los nombraran así. Porque ellos fueron la creación entre el apareamiento de ambas especies, pero lo que verdaderamente hace al prisionero peligroso y por el cual ambos pilotos sienten miedo fue que él desapareció de la faz del universo un sistema solar.


Sin embargo, no termina ahí, se rumora él posee la mayor tecnología jamás vista. Por ese motivo ha estado huyendo por casi unos veinte años, tal hazaña le ha dado el apodo del «Errante Galáctico».


—No creas lo que se dice. Si lo vieras es un anciano que tiene setenta años. No tengo dudas de ello. —dijo el copiloto.


—¡Pero, tenemos que estar precavido! Uno nunca sabe que puede pasar. Aunque, tengamos diez guardias con Armaduras Biomecánicas, yo no me siento seguro.


—¡Tanto le tienes miedo! — sorprendido el copiloto.


—Por supuesto, los altos mandos antes de llevarlo a la nave espacial querían más de cincuenta guardias para escoltarlo. ¡Imagínate cincuentas guardias! ¿Quién en su sano juicio no sentiría miedo, por el hecho de ver esa cantidad custodiando a un sólo hombre?


—Pues si es así, demos nos prisa no quiero estar más a bordo de esta nave espacial.


Los guardias que protegían al preso sintieron la ligera turbulencia cuando la nave espacial aumentó su velocidad, obviamente, ellos ignorantes del miedo que sentían los pilotos…


Y así, la nave espacial desapareció en el confín del espacio dejando atrás un calor y un polvo cósmico ardiente.


* * * *


Después de un largo y acogedor viaje la nave espacial llegó a su destino. Cuando está se aproximaba los pilotos podían ver una gigantesca estructura en forma de octaedro que flotaba a la distancia; al fondo una superficie verdosa y azul cubierta de nubes blancas y luminosas que reflejaban lo que era un enorme planeta.


Cuanto más se acercó la nave espacial, una plataforma circular hizo presencia donde la pequeña nave espacial de unos treinta y seis metros descendió, y cientos de guardias con Armaduras Biomecánicas esperaban su llegada.


En la celda el prisionero abrió sus ojos, observó sus alrededores con una mirada profunda queriendo ver más allá de las paredes metálicas.


¿La verdad?


Si nos enfocamos en sus ojos veríamos una lista de texto que subía como si fuese el final de una película, pero en realidad, él se informaba del nuevo lugar al que ha sido traído. Si los altos mando supieran él ya tenía planeado desde un principio apropiarse de esta estación, dirían que está demente.


La estación conocida por su alto nivel de seguridad que incluso una mosca moriría intentando escapar. El prisionero sabe que será un acto desesperado el que pretende hacer, además de no poseer la fuerza ni la edad que tenía hace unos cuarenta años, aun así, él no desea esperar la muerte en un sitio desconocido, esto sencillamente no le causa gracia.


«Señor, todo está listo. Podemos empezar cuando quiera.» Una voz mecánica y femenina resonó en su cabeza.


«Vaness, siempre un paso adelante.»


«Usted me conoce, sabe cómo soy, además no soy la única emocionada ¿supongo que usted también lo está o no? Le informo que donde llegamos es una estación espacial, más que eso parece una prisión, lo digo porque solo hay una entrada y una salida.»


«Jajaja, esto será interesante. ¿Qué esperamos? Empecemos.»


* * * *


El sonido de las armas colgadas en los hombros chocando contra las espaldas, el ruido de las botas mecanizadas chocando contra el metal, el respirar profundo y controlado que se oía debajo de aquellas armaduras daban la sensación de que un grupo de lobos hambrientos se aproximaban con ganas de devorar todo, pero eran los guardias que habían arribado en la entrada de la celda, rodeándola.


El prisionero tenía ambas piernas encadenadas y estás estaban sujetas a la superficie del piso metálico lo cual le hacía difícil mover sus pies. En sus brazos tenía unos grilletes magnéticos que a mayor fuerza aumentan la presión en las articulaciones.


Los guardias tenían claro quién era este hombre no importase la edad que tuviese, si fuese joven o anciano, no había diferencia alguna simplemente sabían por todas las cosas que había hecho durante su vida y ellos solo conocían una parte de la historia.


El anciano se levantó del asiento lentamente al momento que sus ojos inspeccionaron a sus víctimas. Por las Armaduras Biomecánicas era imposible verles el rostro, aun así, esto no intimidó al anciano más bien le estimulo. Nunca pensó que volvería a sentir la emoción, la adrenalina correr por sus venas haciendo que sus emociones de combate salieran a flote.


Mientras los veintes guardias formaban un circulo a su alrededor, él se ponía de pie y una carcajada se le escapó sacando de trance a los concentrados guardias. De repente, el motor, las luces y las puertas dejaron de funcionar impidiendo a los guardias obtener el tiempo de contrarrestar el acontecimiento.


—¡¿Así que, pensaron podían atraparme?! —la voz del anciano se oyó por todas partes como si la oscuridad la propagara.


—¡Estén alerta, no se muevan de sus posiciones! —dijo líder del equipo mientras su mirada se volcó al prisionero. — Prisionero quédate donde estás. —ordenó sin perder de vista al anciano.


—Los altos mandos del Imperio son unos estúpidos, ahora me apoderare de su única prisión que podría contenerme. No sé, si está podría, pero no importa… Mueran.

19 de Outubro de 2018 às 03:36 0 Denunciar Insira 0
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