Relatos de desesperanza y miedos nocturnos Seguir história

clem Clem SS

Colección de relatos sobre criaturas de fantasía, paranormal y vivencias de pesadilla. Cada historia es un reinicio a otro mundo con su propia atmósfera y todas giran en torno a la oscuridad, el miedo, el suspenso o la impotencia. ---------------------------------------------------------------------------------- Esta historia se ha actualizado en Wattpad y Litnet. Allí estoy subiendo mis historias ahora. Disculpen los inconvenientes.


Horror Horror gótico Todo o público.

#paranormal #fantasía #miedo #sirenas #criaturas #impotencia
10
4954 VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Belleza escondida (Parte 1)

Era una tarde sombría en el pueblo, de esos días que te hacen pensar en que cualquier cosa puede pasar; y así fue. Otro volante de una joven desaparecida circulaba por el pueblo. Alina se quedó observando uno fijamente hasta que decidió continuar por su camino. Por fortuna para ella nunca había desaparecido alguna chica que conociera en los lazos de alguna amistad.

En el pueblo desaparecían las chicas de manera misteriosa y nadie sabía cómo o cuándo; sólo sabían que ya no estaban cuando se les buscaba y no eran halladas.

Las favoritas eran las mayores de diecisiete años: muchachas jóvenes, bonitas o en edad madura; aquellas mujeres que a pesar de los años no habían perdido su encanto.

Todas las mujeres en el pueblo eran avisadas del peligro y custodiadas por sus novios, padres o hermanos celosamente.

Las mujeres hermosas del pueblo eran vigiladas constantemente por sus allegados, para que lo que sea o quién sea que se estuviese llevando a las más bellas mujeres del pueblo no se atreviera por temor a los hombres. Pero nada de eso evitaba que esas mujeres hermosas desaparecieran.

Eran muy constantes los disgustos que le hacía pasar su hermano menor a Alina debido a esto. Él le decía:

—Lo que sea que se está llevando a las mujeres más hermosas, nunca te llevará a ti porque eres fea.

Alina siempre respondía con un golpe de nudillo en la cabeza del menor de edad. Pero, aunque sabía que su hermano lo hacía con la intención de fastidiarla, también sabía que él no estaba del todo equivocado.

Se iba al bosque a sanar sus penas.

Las mujeres que desaparecían eran mujeres con más de un pretendiente detrás, por hermosas, bellas, mujeres que fácilmente podían protagonizar un cuento de hadas; y ella, en cambio, con diecinueve años nunca había tenido uno.

Era de mediana estatura, un poco gordita y, según los que la rodeaban, sin mucho atractivo físico. Su busto se había quedado en el de una niña de trece años y muchos la hacían acomplejarse por eso, entre esos sus dos hermanas mayores, que eran mucho más atractivas que ella, pero ya estaban casadas, con hijos y sus cuerpos ya no eran lo que fueron antes de los embarazos, razón por la cual ellas se excusaban de porque no eran raptadas por quien se llevaba a las mujeres más hermosas.

Como mujer, que le encontraran tantos defectos a su feminidad la hicieron acomplejarse y avergonzarse de su cuerpo, y dudar de su propia belleza y encanto, si es que en verdad lo tenía.

Era debido a esa razón que ella caminaba tan tranquila por el pueblo, porque sabía que jamás raptarían a una jovencita tan poco atractiva.

La labor de Alina consistía en ayudar a su madre con el mercado de verduras que le daba sustento, razón por la cual tenía que estar andando de un lado a otro recogiendo lo menesteres del huerto familiar y comprando en otros mercados algunas frutas para complementar su negocio.

Era durante esas caminatas que ella podía ver a lo lejos, en la colina que podía verse desde el pueblo, una hermosa casa de mármol blanco como perlas. Sin duda era una de las casas más hermosas. Se sabía que vivía un señor de unos cincuenta años que iba muy pocas veces al pueblo. Solo iba a comprar comida y algunas que otras extravagancias que se permitía mientras vivía solo en aquella casa. Por ese estilo de vida tan ermitaño por un tiempo estuvo en la mira de las sospechosas desapariciones, pero las veces que fueron a revisar su casa no hallaron nada y sólo provocó que el señor se recluyera más.

Alina lo había visto en más de una ocasión a distancia. Era un hombre muy elegante, atractivo para su edad y se notaba que aún conservaba su vigor, incluso su cabello negro cubierto por gruesos mechones blancos era algo que encantaba a más de una mujer del pueblo. Según se rumoreaba, él era viudo y quedó tan mal cuando murió su esposa que se recluyó en aquella mansión. Se decía que sus ancestros la habían edificado con sus propias manos, convirtiéndola en una de las casas más antiguas y mejor conservadas de la zona.

Alina no podía dejar de mirar esa casa cada vez que tenía la oportunidad.

—Cómo me gustaría vivir en un lugar así —dijo en un suspiro la última vez que clavó su mirada en aquella mansión.

Ocurrió que una tarde que Alina volvía de sus labores en el bosque y de comprar fruta, en el camino se topó con algo que la hizo detenerse, era una avecita con un ala lastimada. Verlo luchar por intentar volar era algo que en verdad conmovió el corazón de la joven.

Dejó su canasta a un lado y de inmediato fue a tomar a la avecilla entre sus manos con cariño, y le susurraba palabras bonitas, como cantándole, hasta que este pereció en sus cálidas manos.

Alina se sintió triste al ver como un ave podía morir así, y tomando la pequeña navaja que siempre llevaba para pelar fruta se puso a cavar un agujero para enterrar a la avecita bajo la sombra de uno de aquellos frondosos árboles. Con una lágrima ocultó a la criaturita del mundo.

—No sabía que todavía quedaran almas tan sensibles como la tuya.

Se escuchó decir a una voz que la espantó por completo. No esperaba que no estuviera sola.

Miró a su lado y he aquí al señor de la mansión de mármol. Este traía una canasta llena de diferentes frutos, lo cual era indicio de que era su día de compras en el pueblo.

Ella se puso de pie de repente tomando su canasta.

—Creí que estaba sola —se excusó sacudiendo el polvo de su faldón gris.

—No tienes que avergonzarte de sentir compasión de un ave.

—No debería, pero muchos se burlarían de mí si me vieran haciendo esto.

—Lo sé —contestó el señor en modo solemne—, la sensibilidad es algo que se está perdiendo en estos tiempos, así que no te avergüences de tener tú la tuya. Menos deberías andar sola conociendo la historia de las mujeres que desaparecen.

—No me preocupo. No tengo el perfil de las que suelen desaparecer.

—Pero si tienes un alma tan noble y sensible, claro que belleza has de tener.

A esto le siguió una sonrisa encantadora por parte del señor, tan encantadora que ella se avergonzó y apenada continuó con su camino de una forma tan rápida que al señor no le dio tiempo de decirle alguna cosa más.

13 de Outubro de 2018 às 20:47 3 Denunciar Insira 4
Leia o próximo capítulo Belleza escondida (parte 2)

Comentar algo

Publique!
Roderick Benitez Roderick Benitez
Me ha encantado la forma en que te desenvolviste para colocarnos en el mundo. Saludos y continuaré leyendote.
16 de Novembro de 2018 às 06:05

  • Clem SS Clem SS
    Muchas gracias por tu apoyo! 18 de Novembro de 2018 às 22:11
  • Clem SS Clem SS
    Me alegra que te haya gustado. 18 de Novembro de 2018 às 22:13
~

Você está gostando da leitura?

Ei! Ainda faltam 3 capítulos restantes nesta história.
Para continuar lendo, por favor, faça login ou cadastre-se. É grátis!

Histórias relacionadas