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El ánima de la avenida Atlántico, Puerto Ordaz

Viernes 28-09-2018

Es mi último día para validar la inscripción estuve en la cola para pagar desde la 7 de la mañana, era la numero 39, justo ese día la cola avanzo rápido, así que a las once de la mañana faltaban apenas 2 personas para que yo pudiera cancelar.

Pero mi papa me dio el aviso por mensaje de texto que todavía no le habían depositado, cambie de puesto hasta que a las 3 de la tarde, mi papa dijo que iba para la universidad a pagar con una tarjeta de crédito.

Mi corazón y el nudo de mi estómago se relajaron.

Cuando mi padre apareció a eso de las cuatro mis ojos brillaron de felicidad. Increíblemente los técnicos odiosos y detestables casi siempre fueron muy simpáticos con mi papá hasta el punto del coqueteo.

Por fin se realizó el pago, y estaba formalmente inscrita. Mi papa llamo a su amigo quien le dijo que cuando se desocupara lo llamara para ir lo a buscar y así lo hizo, esperamos y se hicieron la seis el sol ya se metía, su amigo le llamo para decirle que su carro se había averiado que no nos podía buscar.

Insistentemente esperamos que pasara un taxi, comenzamos a quedar en penumbra y sin esperanza alguna.

Decidimos comenzar a caminar, mientras avanzábamos por la avenida Atlántico en dirección a la Unexpo, con nosotros avanzaba la oscuridad.

Extrañamente estaba tranquila confiada pues andaba con mi papá, no es el ser más fuerte o valiente, pero es mi papá y en otra época yo creía que era un súper héroe. Caminábamos juntos agarrados de la mano cuando luces me hicieron pasar la vista en el único arbolito de manteco que se ve a la altura del puentecito ahí cruzada de brazos a la altura del pecho se encontraba una joven mujer, cabello negro lacio, vestía un jean negro, franela roja sin mangas, correa rosada, sandalias en el mismo tono, un cuerpo de sirena no alcance a ver su rostro estaba de espalda a nosotros, pero se notaba su impaciencia en el balanceo de su cuerpo, ya que a veces soy imprudente pensé a quien se le ocurre esperar alguien ahí a esta hora siendo mujer y sola.

Pasamos a su lado y pensé que mi papá la ignoraba por ser discreto ante mí, pues la figura de la mujer no era para ser ignorada.

Seguimos caminando y la dejamos atrás en ese instante fue como si el tiempo se detuviera pues siendo la avenida Atlántico tan transitada en ese preciso instante no paso auto alguno, aun preocupada volteé para ver si la imprudente chica nos seguía, voltee cerca de unos escasos 2 metros.

Imposible que hubiera caminado tan rápido, imposible que hubiera apartado de la vía. Imposible sí, pero la chica había desaparecido.

La busque del otro lado de la calle, mire hacia arriba y hacia abajo nada, nadie, temblé el mismo terror y la misma angustia al no poder cancelar volvía a mi apreté duro la mano de mi papá y le pregunte.

− Papá viste a la mujer parada en el árbol ¿A dónde se fue? Ya no está y no se detuvo ningún auto para recogerla.− Mi papá me vio extrañamente y me dijo como si yo bromeara.

− Laura yo no vi a nadie allí atrás… 

2 de Outubro de 2018 às 13:28 1 Denunciar Insira 1
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Miguel mendez Miguel mendez
muy interesante , seguire la historia
22 de Outubro de 2018 às 22:16
~

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