Debo matar a Mary. Seguir história

samharcel Ann Mari SH

Incluso los monstruos le temen a algo. Un mal ha llegado para acosar a un joven vampiro en su propio hogar. Una criatura aparentemente humana que parece salida de la nada. Su objetivo no esta claro y lo cierto es que Antoine no quiere saberlo, solo quiere volver a vivir como lo había estado haciendo toda su vida.


Ficção adolescente Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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I

Los mire alejarse, iban a una fiesta. Me hubiera gustado ir con ellos, pero no era algo que yo tuviera permitido. La noche se acercaba y lo apropiado era que volviera a casa antes de la puesta de sol. No es que hubiera algo peligroso en la oscuridad, probablemente yo era la cosa más amenazante una vez desapareciera la luz. Porque a diferencia de mis mejores amigos un par de adolescentes que apenas rozaban los dieciocho, yo soy un vampiro. Nací como uno y entre ellos apenas soy un niño.


La quinta parte de un siglo no es nada para los que han nacido como yo. Hasta los cincuenta o sesenta años aun se considera que somos inmaduros. Para los. Humanos que se vuelven como nosotros es extraño, para mi es lo normal. Me veo como un adolescente, catorce o quince años cuando mucho aunque he vivido ya un cuarto de siglo.


Fingir que eres humano es agradable conoces personas en quien podrías confiar el resto de sus vidas o quien podrías tomar como sirvientes en una noche lejana. Aprendes a apreciar el mundo que existe en la luz del sol y el cual dejaras de ver en algún momento.Aunque al final de cada día el resultado era el mismo. Debía regresar a casa a pasar algunas horas de oscuridad con los que son como yo.


Antes de que desapareciera la luz yo estaba ya en la entrada de mi mi hogar. En el pasado se. Trato de una espléndida mansión rodeada por un enorme terreno a las afueras de la ciudad. Ahora la zona urbana se ha respondido al punto que mi casa se encuentra en su borde a las afueras.


Los muros de toca que rodean la mansión están ahí desde el inicio de su construcción. Lis años los han llenado de enredaderas y musgo. La reja de la entrada fue forjada hace cuarenta años para sustituir el viejo portón de roble que se había desgastado con el tiempo. El hierro forjado forma una gota en el centro cada que se cierran las puertas.


Extrañamente ningún sirviente me espera en la entrada con las puertas abiertas. Tampoco hay alguien trabajando en las renovaciones del jardín. Yo mismo abro y cierro las puertas de hierro a mi paso. Con un mal presentimiento y algo de disgusto avanzo por el sendero cubierto con piedras de río hasta la entrada de la cada.


Incluso si se trata de una mansión no es muy grande. Quizá hace cien años cuando mi abuelo la construyó se podía considerar de otra forma. Lo cierto es que la mansión o al menos la parte visible de ella es una imitación del lugar en Francia en que mi abuelo vivió por un tiempo. Las dos plantas de color claro que la componen son muy diferentes en el exterior mientras que la primera tiene fachadas salientes sostenidas con columnas de piedra blanca que dan forma a los balcones y ocultan del sol los grandes ventanales, la planta superior se nota más pequeña, con ventanas estrechas rodeadas con molduras con detalles resaltados en negro, el color oscuro también resalta por coronar el techo en la balaustrada. Al final del sendero llego a las escalas de piedra de la entrada.Nadie me abre puerta de cristal y madera. Aun con cierto disgusto abrí la puerta y entre.


La casa estaba a oscuras, las pesadas cortinas habían su trabajo escondiendo la luz restante del exterior. En algunos minutos alguien abriría las cortinas y encenderla las luces. Quizá mi madre o alguno de los sirvientes. Mi padre por supuesto que no y mi abuelo con menos razón.


Mi padre temía que el sol comenzara a lastimarlo y mi abuelo, definitivamente se habría convertido en una antorcha. Deje mi mochila junto a la puerta y ante la ausencia de sonido me puse a buscar donde estaban todos.


La misión siempre esta llena de ruido. Hay seis sirvientes en el día y por la tarde salen los otros ocho de las caravanas bajo la mansión. Todos las noches están llenas de ruido.


Tanto vacío me daba un escalofrío y cuando se supone que yo soy un monstruo de las viejas creencias no debería ser así.


Llegue al salón al fondo de la primer planta, entraba un poco de luz por el ventanal y daba un aspecto tenebroso a la escena que componían los presentes. Los catorce sirvientes estaban ahí de pie como si hubieran estado esperando quietos como estatuas durante horas. Y en medio de la habitación estaba mis padres.


Mi madre con su hermoso cabello dorado y su aspecto la hacían parecer una joven belleza de algún lugar de Europa. A su lado estaba mi padre con su cabello negro el cual comenzaba a perder el color. Dirías que no superaba los treinta, pero vaya que si era el caso. Todo era extraño y lo parecía más cuando note en que apoyaba sus manos mi padre.


Usaba un vestido de tirantes sencillo. Decir que era hermosa seria una mentira. Mi madre lo era al igual que la mayoría de las sirvientas, pero la extraña era común. Con un rostro que no podía llamarse del todo feo y ninguna característica especial. Su cuerpo era normal y su sonrisa ni siquiera era llamativa. Antes de preguntar intente buscar la respuesta en la expresión de mis padres y no encontré ninguna.


—¿Que esta pasando?


Mi voz pareció dar la señal para que todo el espectáculo comenzará. Como reproducir una película en pausa. Los sirvientes hablaron entre ellos. Y mis padres estirarón sus labios en una sonrisa incomoda.


—Te estábamos esperando. —Mi madre hablo con un tono dulce que no la había escuchado usar antes.


—Queremos presentarte a alguien muy importante. —Mi padre afondo su agarre en pos hombros de la desconocida. Era tan igual verlo sonreír que no pude despegar la vista de su expresión.— Esta es Mary. La mujer con la que te casaras.


—¿Qué dicen?


Esa chica era humana, se notaba en su olor. Sin mencionar que yo era un niño pequeño en los estándares de vampiros. De casarme lo haría con una nacida vampiro y tras haber sobrepasado la duración de la vida humana.


—Esta chica es tu destinada. —Mi madre insistió y le tomo una muñeca.— Prueba su sangre.


—Madre, ¿te has vuelto loca?, no voy a beber de una cualquiera.


Había bebido directo de la fuente desde pequeño, pero no de alguien al azar. Mi abuelo no nos dejaba beber como salvajes, desconfiaba de la sangre en las calles, en el pasado había perdido sirvientes por enfermedades y drogas. Toda la sangre es pagada y la salud de los vendedores comprobadas.


—Es tu destinada hijo.


Había decepción en la voz de mi madre, un tono que nunca la había escuchado usar. Con eso entendí que tan mal estaba todo. Mi madre no es una mujer suave que sienta piedad, insinuar que estaba loca seria más que necesario para que me diera una reprimenda a golpes. No me atreví a decirlo en voz alta, pero si a pensarlo. Ellos no podían ser mis padres.


—Bebe de ella.


Mi padre la empujo hacia mi, y ella me acerco sus muñecas, había marcas de mordidas en sus brazos descubiertos, seguro todos los presentes había bebido ya.


—No.


La empuje y todas as conversación de los sirvientes se interrumpieron. Todos miraban en mi dirección. Aun si todos me miraban con decepción me sentí amenazado e hice lo único que parecía lógico en ese momento. Retrocedí para salir de ahí.


Esta es una historia experimental que llevaba un tiempo queriendo hacer. Y por fin después de casi dos años me he decidido a hacerlo. Soy una amante de los vampiros y me encanta escribir sobre ellos. Así que esta historia corta es para complacer esa necesidad.

30 de Setembro de 2018 às 06:35 0 Denunciar Insira 0
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Conheça o autor

Ann Mari SH Amante de la fantasía y con celos de los escritores de ciencia ficción. Con una afición poco sana a los vampiros y un amor ciego por Drácula. En la escritura soy irregular e irresponsable. En la lectura un hipócrita exigente. Debo mi vida a las buenas historias y por ellas sigo viviendo.

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