Un nuevo comienzo Seguir história

J
Juan Santana


Un ente extraño le ofrece la oportunidad de cambio a un joven, cuya vida está destruida.


Horror Todo o público.

#drama #narrativa
Conto
0
4.5mil VISUALIZAÇÕES
Em progresso
tempo de leitura
AA Compartilhar

Nuevo comienzo

Despierto en medio de la noche, completamente agitado y desorientado. Todo está totalmente oscuro. Al no poder ver nada, empiezo a percatarme que estoy solo entre las tinieblas. Me levanto, empiezo a sentir que estuve acostado en una superficie plana y fría. No consigo distinguir si estoy en mi cama o en el piso de mi habitación. Al final, me doy cuenta que no importa, siento que es lo mismo, sencillamente no logro conciliar el descanso que tanto anhelo. Mis pensamientos y pesadillas me atormentan cada noche, dejándome dormir, pero impidiendo que pueda llegar a descansar.

Hay ocasiones en las que comienzo a sentirme tan abrumado que no puedo encontrar una clara diferencia entre un sueño y la realidad. En las dos siempre hay oscuridad, siempre hay una sombra abrumadora sobre mi ser ¿qué sentido tiene poder diferenciar la realidad si de cualquier modo siento y veo lo mismo? ¿Acaso debería vivir mi sueño como una realidad o la realidad como un sueño? ¿Qué caso tendría? incluso si quisiera intentarlo ¿importaría de algo?

Empiezo a recordar algunos sueños en los que, por breves instantes puedo ver una luz al final de la habitación, no obstante, al despertar, veo que en mi realidad esa luz no existe, solo hay una oscuridad que parece mordisquear mi mente para llevarla a la locura. En otros, puedo ver una flecha que dicta la dirección de mis pasos, sin embargo, cuando me despierto, solo puedo ver discordancias entre mis pisadas. A pesar de ello, en ambos llego a sentir cierto aire de esperanza. Empiezo anhelar a alguien o algo que puede llegar a mostrarme que de alguna manera existe más en este mundo de lo que ya he visto, que hay más de lo que he sentido en toda mi vida, que alguien me diga que aún puedo encontrar una razón para seguir con la monotonía del día a día, pero aún no he podido descifrar lo que puede ser. Cuando por fin puedo volver a conciliar mi sueño, un rayo de luz se cuela por la ventana de mi alcoba, y me avisa que es el comienzo de un nuevo día. Ahí, en ese momento, llega a mí la tonta esperanza de que podré comenzar de una manera diferente, pero la sombra de mi soledad me envuelve y me arropa como lo hace un ave con su polluelo, pero en vez de darme una cálida seguridad, solo me proporciona una fría melancolía.

Continuamente trato de descubrir la razón de aquella aflicción, me pregunto muy seguido si se trata de un vacío que hay en mí. Pero, ¿por qué existe ese vacío? ¿a qué se debe? ¡Pero si tengo todo lo que podría desear! ¿Será acaso que hay algo dentro de mi qué está mal?. Me digo a mí mismo que, quizás, podría intentar visitar a un psicólogo. Momentos luego de pensar esa posibilidad, siento un temor inexplicable. No he podido averiguar cuál es la razón de aquel temor, no sé si tengo el miedo de perder aquellos sentimientos a los que me he acostumbrado y que al perderlos se iría mi ‘’zona de confort’’ ¿será que es el pánico que tengo, de que digan que estoy loco? En cualquier caso, no iré a un psicólogo, ni tampoco pienso visitar a un doctor.

Por alguna razón, siempre le he tenido fobia a los doctores, inclusive, me asusta la idea de ir a un hospital. El horror a la sensación de incertidumbre, domina mis pensamientos, no poder saber si estoy bien o mal.

Al terminar otro largo día, lleno de trabajo y de debates mentales, pude llegar a mi casa. Usualmente uno creería que da paz llegar al hogar después de una jornada dura de labor, pero en mi caso, el llegar a ella representa una fuerte, ya que ahí dentro se apodera de mí un sentimiento de melancolía. Lo primero que hice al llegar, fue ir a la cocina, allí me preparé mi cena. Después de comer, me propuse ir dormir, logré conciliar el sueño de inmediato. Y ahí estaba yo, otra vez acostado sobre aquella dura y fría cama, acurrucándome como si quisiera protegerme del exterior, mientras soy arropado por ese sentimiento de pesadumbre.

Volví a despertar a medianoche, he de decir, que no es algo nuevo, pero esta vez es muy distinto a otros momentos, en esta ocasión no todo estaba oscuro, más bien, pasaba todo lo contrario, incluso sin abrir mis ojos era obvio que había mucha luz. Me siento desnudo, y a su vez, me percato de que mi cama se está moviendo, como si la estuvieran impulsando hacia los lados. Decidido, empiezo abrir poco a poco mis ojos, veo en el techo muchas lámparas que están encendidas, comienzo mirar a mi alrededor, puedo observar que hay paredes que lucen bastante desgastadas, el blanco que alguna vez les cubrió estaba casi totalmente corroído y en muchas partes destrozado. Trato de levantar mi cuerpo, pero hay algo que lo detiene, enseguida alzo mi cabeza para ver qué es, descubro que estoy atado con unas especies de correas de cuero, lucho por liberarme, por muy rusticas que se vean, no me lastiman, pero esa sensación de no lograr sentir dolor por más que intente liberarme, me hace sentir un temor y una impotencia muy grande, a su vez la angustia y el horror se apoderan complemente de mí. No sé dónde estoy ni tampoco a donde voy, de repente llega a mi cabeza una idea bastante escalofriante del lugar en que me encuentro, trato de negar aquella posibilidad, pero a medida que avanzo, se reafirma.

Por fin, mi cama se deja de mover. Empiezo a sentir que estoy siendo observado por muchas miradas, pero al levantar mi rostro e intentar divisar a aquellas personas que me están viendo, noto que estoy solo yo, no hay más nadie. Solo logré visualizar una especie de espejo gigante que está incrustado a una de las paredes. Me veo en aquel espejo, observo que no estoy en mi cama, si no en una camilla, tampoco tengo puesta mi pijama, solo me cubre una bata. Comienzo a gritar pidiendo ayuda, pero me doy cuenta que mi voz es muy tenue, nadie lograría escucharla por más que grite, pero aun así logró escuchar un pequeño eco resonando en aquella sombría habitación. Cierro los ojos y por un largo rato empiezo hacerme la idea de que nadie vendrá a salvarme, estoy solo, perdido y sin esperanzas. He decidido rendirme y aceptar mi trágico destino en este destierro, pero de pronto, siento un pequeño zumbido en mi oído, parece una voz que susurra mi nombre, por muy complicado que sea, intento concentrarme en entender lo que dice, por un segundo me pareció comprenderlo, dice que no me rinda y que siga luchando, prefiero hacer caso omiso a esa voz, pero de repente siento en mi brazo como una especie de pellizco y a su vez comienzo a sentirme revitalizado. Percibo una fuerza y energía que corre a través de mis venas, determino aprovechar esa sensación y decido moverme en la camilla para poder soltar esas correas que me atan. Después de haber insistido por un largo rato las correas empezaron a ceder hasta el punto en que me pude librar de ellas.

Me levanto de aquella camilla. Ya estando de pie comienzo a observar lo que hay en mi alrededor, lo único que logro visualizar es el espejo, una especie de reloj antiguo y sin batería que marca las 12:40, también logro ver una puerta gigante. Decidí dirigirme hacia ella e intentar abrirla, pero me doy cuenta que está bloqueada por el otro lado, decido aprovechar la poca fuerza y energía que me ha quedo para tratar de abrirla, así que, retrocedo unos cuantos pasos atrás para tomar impulso, me preparo mentalmente para el golpe que voy a recibir, tengo miedo, pero, aun así, empiezo a correr, estoy decidido. Esta puerta no me detendrá. El primer golpe me lastima enormemente, siento un dolor recorriendo cada fibra de mi cuerpo, pero pude ver que se movió, casi agotado, tome impulso de nuevo y cargue contra la enorme puerta, esta vez lo logre, pude mover el seguro de la puerta, aunque el golpe final, fue tan potente que casi la destrozo por completo.

Estando afuera de la habitación encontré un pasillo que parecía casi infinito, estaba lleno de puertas a los lados, me imaginé que también estarían bloqueadas. Caminé a través de aquel pasillo, decidí ver por las ventanillas que tenían aquellas puertas, lo que pude ver adentro de ellas fue escalofriante, vi que en todas las habitaciones estaba yo, pude ver que mi cuerpo estaba puesto en diferentes posiciones, pero con el mismo resultado, en todas estaba muerto y completamente destrozado, como si me hubiesen descuartizado en cada una de ellas. Me detuve en la mitad del pasillo, y me puse a pensar ¿si no hubiese escapado de la habitación, ese también hubiese sido mi resultado? ¿qué fue lo que me salvó? Y, ¿por qué esa voz decidió ayudarme de entre todos estos “yo”? Esas preguntas rondaban continuamente en mi cabeza, pero no tenían explicación alguna.

Seguí caminando hasta el final del pasillo donde había una reja que bloqueaba el camino, intenté abrirla, pero era diferente a las demás, estaba cerrada con una cerradura electrónica, deduje en ese instante, seguro habría un panel eléctrico que la abriera. Recordé, que en una de las habitaciones que, había visto antes, había una pequeña caja eléctrica dentro de ella. Decidí, volver a travesar ese pasillo para encontrar la habitación. Me tomó un largo tiempo encontrarla, sentí que habían cambiado de ubicación todas las habitaciones. Cuando entré, en la habitación correcta, sentí un fuerte escalofrío al ver mi cuerpo sobre una camilla totalmente desnudo y degollado. Me detuve, por varios minutos, con mis ojos abiertos como si fueran platos, sentía un horror recorriendo todo mi cuerpo, me comencé a preguntar, ¿realmente soy ‘’yo’’? ¿Qué me hace diferente del ‘’yo’’ que yace moribundo en la camilla? De la nada, llegó un olor a muerte y putrefacción proviniendo de este ser, inmediatamente sentí ganas de vomitar, debido al espantoso olor fue imposible evitar no hacerlo. Ensucié todo el piso de aquella habitación con lo que regurgité. Pude ver que era bastante extraño, había vomitado una especie de sustancia amarilla y viscosa. Entró en mí una gran curiosidad al verla ¿Qué era esta sustancia? ¿Por qué tenía un color tan llamativo? Con tantas preguntas recorriendo mi mente, decidí acercarme para tratar de comprobar qué era, nunca antes había regurgitado algo así. Con mis dedos lo toqué, era extraño y no pude reconocer lo que era. De aquella sustancia emanaba un olor repugnante. Un olor que opacó casi por completo la del cadáver de la camilla, era insoportable, mas no me producía ganas de vomitar. Decidí centrarme en mi objetivo, empecé a buscar por todos los rincones del cuarto. Por fin pude lograr encontrar la caja eléctrica, tenía que ingresar alguna combinación de cuatro dígitos. Arrojé ‘’mi’’ cadáver al piso y me senté sobre la camilla. Comencé a pensar en diferentes combinaciones posibles por varios minutos ¿1234? No, demasiado obvio, pensé, quizás algo en la habitación podría ser la clave. Empecé a observar los alrededores, y por un segundo, miré el cadáver que ahora se encontraba en el piso, en ese momento llegó a mí un sentimiento de soledad inmenso, me sentí abandonado, no deseado, quería ser otro, con esos sentimientos, llegó a mí un recuerdo, recordé que, en mi habitación había un viejo reloj marcando las 12:40, decidí marcar esos números en la caja eléctrica. Cuando los introduje, escuché un estruendo que provenía desde el pasillo, como si se hubiese abierto una reja. Ahí, di por sentado que aquella combinación era la correcta.

Salí de la habitación, y después de unos minutos, terminé de recorrer el pasillo. Logré llegar de nuevo en donde estaba aquella reja, y vi que estaba abierta, sentí una grata satisfacción, había podido superar una prueba. Atravesé la reja, y entré en una especia de sala. Todo estaba completamente desorganizado y destruido, había sillas de ruedas y camillas volteadas. Algunas estaban rotas, otras, parecían quemadas. Por el suelo había vidrios rotos. Me di cuenta que no eran vidrios de botellas, eran planos, como de ventanas, y era más que obvio que tenían que venir de algún lado. Si había vidrios rotos en el piso, era porque había ventanas, y esas ventanas, podrían ser mi salvación de este horrible y desolado lugar. A diferencia del pasillo, y de las demás habitaciones, que ya había visitado, esta sala estaba bastante oscura, solo había unas cuantas lámparas encendidas, las otras estaban destruidas, más no eran el motivo de los cristales en el suelo. Entre tanta oscuridad, decidí comenzar a buscar alguna salida cercana, pero mi búsqueda fue en vano. En esa sala no había ninguna ventana, y si alguna vez la hubo, ya estaban tapadas por una gruesa capa de concreto. No había salida, no tenía escapatoria alguna, ya estaba condenado a vivir el resto de mis días en un destierro absoluto, mi única compañía, serían los cadáveres de las habitaciones, y mi melancolía con la que me abrigaría la soledad.

Estando en esa sala, solo, sin esperanzas, y teniendo de único consuelo, aquella pequeña luz que alumbraba el centro de la habitación. Decidí acostarme en aquel suelo que, aunque iluminado, rebozaba de cristales rotos y deformes. Deseaba sentir dolor, por lo menos uno que, fuera distinto al que ya tenía por ese sentimiento de soledad. Recostado, en aquel suelo, sentí como comenzó a desgarrarse mi carne poco a poco por causa de esos cristales, mirando alrededor, podía ver como lentamente se formaba un pequeño charco de sangre, que se iluminaba gracias al resplandor de aquella lucecilla. Pensé que mi sufrimiento acabaría pronto, seguramente debido a la cantidad de sangre que estaba perdiendo, y a lo débil que me sentía. Comencé a sentir como una parte de mí se alejaba, distanciándose de mi cuerpo, era como exhalar aire, pero en vez de aire, lo que dejaba escapar con cada respiración, eran pequeñas partes de mi ser. Por un momento sentí, que alguna persona, allá en lo más alto, se contentaba, al ver que, toda esperanza que llegué a tener, estaba destruida. Acurrucado en un charco de sangre, presentí que estaba por enviar el último suspiro. Vi, como la última luz de esa habitación se apagaba, y su vez, dejé de sangrar. Las heridas comenzaron a cicatrizar, y podía sentir como las partes que se estaban alejando volvían a incorporarse a mí, no entendía qué estaba sucediendo, ¿será que esta la oscuridad es la causa de este débil deseo de seguir adelante? ¿La razón de mi débil fuerza se deberá al vacío que ahora está frente a mis ojos? O ¿es por qué aún no puedo morir? ¿hay algo que tengo que hacer para poder obtener

el descanso que tanto anhelo?

Me levanté, del suelo, mientras lo hacía, toda la sala comenzó a iluminarse. Vi, que todo lo que había con anterioridad, era totalmente distinto. Había ventanas, y en ellas se podía apreciar, árboles que estaban por la parte de afuera. La luz del sol entró por aquellas ventanas e inundó por completo la habitación. Decidí, dirigirme hacia la ventana y ver lo que había por fuera, encontré una vista espectacular, un paisaje verde y lleno de mucha vida. Era hermoso, pero cuando me doy la vuelta, observo que, en el centro de la habitación, hay varias sillas de ruedas colocadas en forma de circulo, y en todas ellas, estaban sentadas personas. Quedé intrigado por aquel panorama. Empecé a hacerme varias preguntas, pero, prefiero darme la vuelta, y seguir apreciando lo hermoso de la vista. De un momento a otro, todo quedó opacado. Las luces se volvieron apagar, y otra vez, todo al mi alrededor quedó oscuro. Sigo sin comprender qué está sucediendo, y por qué estoy aquí, en este lugar. Lo que sucedió después, fue algo que nunca podré olvidar. Una luz se encendió sobre mí, dejando el resto a oscuras, poco después, otras luces empezaron a iluminar el resto de la habitación, y vi, que yo estaba en medio de todas esas sillas de ruedas, y sobre ellas, estaban todos los cuerpos que había visto en las otras habitaciones, pero esta vez eran personas distintas, no eran ‘’yo’’.

Nunca antes había visto el rosto de aquellas personas, pero de repente, todas centraron su fría mirada en mí. Quedé completamente inmóvil y frío. No me había ocurrido eso en ninguna otra ocasión, esa sensación de horror y parálisis fue nueva para mí. Una extraña lona de color blanco, empezó a bajar frente a mis ojos, y también, empiezan a sonar ruidos extraños. Volteo a ver qué ocurre, los cuerpos, junto con las sillas de ruedas, habían desaparecido, y en su lugar, había un gran proyector que se encendió cuando lo vi. Decido voltear, y volver a ver la lona blanca. En ella comenzaron a proyectarse imágenes. Al principio, no les encontré sentido, pero entre más imágenes se iban proyectando, pude llegar a descifrar su significado. Lo que estaba viendo, era mi vida, pero yo no era el protagonista de ella, si no otras personas. Comprendí que, las personas que se estaban proyectando, eran las misma que ya había visto en las sillas de ruedas, todas ellas eran distintas, pero siempre tenían la misma historia, y a su vez, esta se relacionaba con mi vida. Además, todas tenían el mismo final. Todos encontraron la muerte, unos de forma despiadada, otros de forma muy dolorosa, pero todas, llenas de tristeza y soledad.

Pasaron las mismas imágenes por un largo rato, ya estaba comenzando a cansarme de verlas una y otra vez, decidí cerrar los ojos, incluso así, podía seguir viendo la luz de las proyecciones. Volví a abrir los ojos, las imágenes ya no estaban, las había remplazado una palabra que estaba escrita varias veces, en diferentes direcciones, tamaños y tipos de escritura, cubría por completo la lona, era difícil de entender por la gran cantidad de letras entretejidas. Tras verlas por varios minutos, llegué a la conclusión, que decía “Cambio”.

Empecé a pensar cuál era el significado de aquella palabra, lo más obvio que llegué a pensar, era que, tenía que cambiar algo, pero ¿qué tenía que cambiar? y si cambiaba, ¿eso me salvaría de tener un final diferente a las otras personas? Pensé mucho en mí, en lo que he sentido, en lo que he visto y en lo que he vivido, ¿será que tengo que cambiar mi forma de ver, de sentir y de vivir? ¿Esa es la repuesta? Vuelvo a cerrar los ojos, todo debido a que la luz del proyector empieza hacer que me arda la vista. Al volver abrirlos, ya no había nada alrededor. Todo empezó a oscurecerse, pero logré ver una luz en la más lejos. Decido ir hacia donde está aquella luz, y veo que, hay dos marcos, pero sin puertas. En una de ellas, estaba aquel paisaje que había podido ver por la ventana, al acercarme pude ver que allí, había una pareja de espaldas, la chica parecía que estaba embarazada y ambos parecían muy felices, estaban hablando, pero no lograba entender qué decían, eso sí, sonaba muy jovial. También reían, demostrando que ambos adoraban la compañía del otro. Miré la otra puerta, y ahí estaba alguien durmiendo, en lo que parecía ser mi habitación. No pude ver su rostro, pero era obvio que era yo. Se podían escuchar pequeños ruidos, como de una persona llorando. Junto a la cama, estaban varios frascos de pastillas abiertos, pude ver pastillas tanto en la mesa como en el suelo, a pesar de esto, parecía que se encontraba completamente tranquilo, a pesar de estar llorando. Al verme, allí en la cama, volví a mirar a la pareja y me di cuenta, que la contextura del chico era un poco diferente a la mía. Era extraño, ya que parecíamos tener aproximadamente la misma edad. Volví a ver al yo que estaba acostado, pero la visión comenzó a hacerse borrosa en ambos marcos, por un segundo, vi algo parecido a un antiguo reloj en mi habitación. En ese momento, salió de los dos marcos, una neblina oscura, evitando que pudiera seguir observando el panorama que allí se encontraba, claramente esta niebla seguía permitiendo mi entrada.

Comprendí que, me estaban ofreciendo una nueva oportunidad. Ambas eran una salida de esta pesadilla. En una podría volver a comenzar y tener una nueva vida distinta a la que ya tenía, y en la otra, podría hacer caso omiso a todo lo que vi, y continuar con la vida que ya tengo. Si cambiaba, no tenía por qué volver acabar así. No sabía qué hacer, no sabía a dónde ir.

Decidí cerrar mis ojos por última vez, y comencé a caminar. Sentí una leve sensación de humo alrededor de mi cuerpo. Con los ojos cerrados, vi un pequeño resplandor, sentí que había atravesado el humo, y cuando lo hice, empecé a sentir que, ya no me encontraba en el sueño.

27 de Setembro de 2018 às 00:01 0 Denunciar Insira 0
Continua…

Conheça o autor

Comentar algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~