LOVE. Seguir história

meliss Melissa Calderón

Después de tantas batallas, Atenea aún siente un gran vacío en su corazón. Extrañar a aquel santo del zodíaco la tiene al borde de la depresión, pero su regreso la hará nuevamente sonreír.


Fanfiction Anime/Mangá Todo o público.

#romance #amor #amistad #239 #saintseiya #Loscaballerosdelzodiaco #atenea #saga-de-geminis
2
4.9mil VISUALIZAÇÕES
Em progresso - Novo capítulo Todas as Terças-feiras
tempo de leitura
AA Compartilhar

Capitulo 1


Ya han pasado muchos años desde ese acontecimiento en que falleciste en mis propias manos. Tu lado maligno intentó golpearme, pero desde tu interior, el verdadero Saga, logró interponerse ante aquello. Te auto lesionaste con mi Nike y fue así como caíste entre mis brazos. Lamentaste lo sucedido y falleciste finalmente. Luego de ese momento nuestras batallas aun recién estaban por comenzar. Primero Asgard, luego Poseidón, Hades, incluso contra mis propios hermanos, así pasaron muchos años entre batallas y momentos de paz. Incluso una de las más dolorosas y terribles fue con mi propio padre Zeus. Pero gracias a la lealtad de cada uno de mis caballeros logramos la victoria.

Mi padre Zeus, me concedió un deseo, el cual no me resultó muy difícil elegir. Este fue traer a todos mis amados caballeros a la vida. Volver a tenerlos era el deseo más grande que mi corazón podía pedir y así fue. Volteé la mirada hacia las doce casas y ahí estaban nuevamente. En la entrada de la casa de Aries. Los doce caballeros de oro, luciendo sus brillantes armaduras, estaban los caballeros de plata y los caballeros de bronce que fallecieron en batalla. Mis lágrimas escaparon de mis ojos en grandes cantidades, me encontraba dichosa de felicidad. Volvía a ver nuevamente a todos, sobre todo a él.

Esa noche celebramos una gran fiesta dentro del templo de Atenea, de mi templo, ya que de todas las construcciones que había, entre la primera casa y la última, el mío era el que en mejor estado se encontraba.

- Bienvenidos mis queridos caballeros - dije de pie, desde la cabecera de la gran mesa que reunía a todos los santos caídos – mi más grande deseo se ha hecho realidad, un brindis por todos ustedes - Así mismo, todos brindamos este nuevo comienzo.

La fiesta duró hasta muy entrada la madrugada. Risas, bailes y algunas peleas por quien era el más fuerte en tal cosa, todo en un ambiente muy familiar y alegre. Yo cada cierto tiempo fijaba mi mirada en él. En ese santo que hace años me tenía suspirando su nombre.

Pasaron los días y las reconstrucción del santuario y de las villas a su alrededor marchaban muy bien, estaban muy avanzadas y sólo faltaban los detalles mínimos, mientras supervisaba una de las obras junto a uno de los santos de oro, Saga de géminis, se acercó a mí, su sola presencia me hacía sentir nerviosa y creo que lo notó, porque su rostro mostraba una expresión preocupada.

- Diosa Atenea, le pido disculpas por molestarla en estos momentos, pero necesito hablar con suma urgencia con usted - dice el santo de oro. Su tono de voz era serio, por lo que supuse que era de vital importancia lo que él deseaba decirme.

- Claro, no hay problema - le digo a Saga – Mu, encárgate de supervisar bien, la construcción del hospital que tendremos en el pueblo, no podemos permitir que los habitantes deban viajar kilómetros para una atención digna - le indico al santo de aries, terminado eso me dirijo nuevamente al santo de géminis, indicándole que me acompañara.

- Entonces Saga, ¿qué es lo que deseas decirme?, ¿pasó algo importante? - por más que trataba de disimular mi nerviosismo las últimas palabras salieron de mi boca con algo de temor.

- Atenea, yo realmente estoy muy agradecido de que nos hayas revivido. Poder compartir tiempo con todos ustedes me alegra demasiado, siento que tengo otra oportunidad para hacer las cosas bien y no fallar - dice Saga mientras continuaba caminando sin rumbo fijo. Yo sabía que estaba muy agradecido, pero sentía que algo no estaba bien, por eso le insistí en que continuara hablando –yo siento y creo que lo mejor es que me vaya por un tiempo, me gustaría viajar, recorrer y encontrarme conmigo mismo - sabía que diría eso, lo sentía, pero no quería creer que en algún minuto se iría lejos.

- Pues Saga, lamento que no quieras pasar más tiempo con nosotros. Me duele saber que te irás, pero si sientes que necesitas buscar tu propio camino, adelante, no te detendré - cada palabra que salía de mi boca era como una puñalada, no se comparaba como aquella que yo misma junto con tus manos enterré en mi propio cuello, esto era un dolor de verdad, dolor del corazón.

Saga agradeció la comprensión, y juntos partimos de vuelta al templo. Quise inmortalizar en mi memoria estos últimos momentos a tu lado, fui valiente e ingeniosa y fingí un tropiezo, funcionó a la perfección por que caí entre tus brazos, quería, sin ser evidente, sentir tus brazos a mi alrededor, tu aroma e incluso tu voz, preocupado por mi torpeza.

La noche fue muy larga, casi eterna. No podía dormir, sentía que al despertar en la mañana algo dentro de mí faltaría, por eso mismo decidí salir a dar un paseo. Lentamente pasé por cada una de las casas. No quería despertar a mis caballeros sólo porque yo no podía dormir. Y ya llegando a casa de géminis, con sumo sigilo me adentré y caminé por los corredores, nunca la había visto con tanto detalle. En el centro, cerca de una gran pared, había una especie de trono, algo digno de un caballero de oro. A su lado una mesita con muchos libros. Nunca había prestado atención a ese detalle. A Saga le encantaba la lectura, por eso mismo era tan culto y hablaba con tal propiedad. Tomé uno de los libros y tomé asiento donde mismo Saga cada día se sentaba a leer. Al principio no lograba comprender bien aquello que estaba leyendo, pero pasaba cada página y más interesante lo encontraba.

- Señorita, ¿qué hace despierta tan tarde? - una voz me sacó de un susto de mi comprensión lectora, literalmente casi me morí. Saga pone una rodilla en el piso y baja la mirada – señorita, no debería estar aquí a esta ahora. Déjeme acompañarla a sus aposentos - dice el geminiano. Nunca había visto a ese hombre así, vestido totalmente sin su armadura, se encontraba vestido con una camisa a medio cerrar, unos pantalones negros apretados que marcaban todos esos músculos firmes y fuertes, y bototos. Se veía totalmente atractivo a la vista.

- Lo siento, Saga. No podía dormir y comencé a pasear por las casas y terminé aquí. Discúlpame - dije de manera atropellada mientras trataba de que mis nervios no me ganaran una vez más. – Nunca imaginé que te gustara tanto la lectura - índico mientras me levanto del asiento.

Saga me seguía con su mirada mientras él también se levantaba – sí, me gusta bastante la lectura, creo que es un pasatiempo que con los años obtuve – comentó.

- Es interesante eso. Siempre pensé que la mayor afición que tenían ustedes como caballeros era entrenar y dedicar su vida a mantener la paz – menciono.

- Así es, señorita, pero supongo que más de alguno tiene algo que hacer además de entrenar - dice el geminiano – Creo que le gustaría conocer mi biblioteca personal - cuando dijo eso mis ojos se iluminaron. Nunca pensé que podría conocer algo tan íntimo para él. Saga se dirigió hacia una gran puerta doble, la cual abre y se ilumina mostrando así una enorme biblioteca.

En el interior, cada pared tenía libreros, los cuales se encontraban llenos de diferentes libros. Siento como si estuviera en la biblioteca nacional o algo de ese estilo. – Que estupenda colección. Sabía que te gustaba leer, pero esto es magnífico

-Gracias, si algún día quiere leer, lo puede hacer- dice Saga, mientras saca de su bolsillo una pequeña llave – con esto usted podrá entrar siempre a esta biblioteca. Sé que todo esto quedará en buenas manos - dice mientras me la entrega. Yo sólo pude sostener la llave entre mis manos y apretarla con fuerza. Sabía que esto sería el mayor recuerdo de él y así día a día podría recordarlo.

Me tomé el tiempo de recorrer la habitación junto con Saga, habían muchos sofás, un gran diván donde podría acostarme y leer un buen rato. También un gran escritorio, donde se encontraba una foto de él junto con a su hermano, unos libros, papeles, dibujos y una cámara fotográfica que me llamó bastante la atención.

- Saga, sé que esto es mucho pedir - digo nuevamente de manera nerviosa, definitivamente mis nervios el día de hoy me han fallado rotundamente y la mirada atenta de él no me ayudaba mucho a tranquilizarme, así que tomo firmemente la cámara y le digo – ¿Podemos sacarnos una foto juntos?, me gustaría tener un recuerdo de ti, pero si no quieres no hay problema… - mientras decía aquello, me interrumpe el peli azul diciendo – no hay problema, sería un gran honor que usted quisiera eso - Saga se acerca lentamente a mi encuentro. Toma la cámara con su mano derecha, con la otra muy suavemente toma mi cintura para acercarme más a él. Y en esa posición muy junta nos sacamos un par de fotos.

- Gracias, Saga. Bueno creo que ya es tiempo de regresar a mis aposentos. Debes descansar - ya más tranquila, pero aun con un deje sentimiento de tristeza en mi voz, decido retirarme.

- Espere, señorita Atenea - dice Saga tomando mi mano. Con esa pequeña caricia sentí una electricidad que recorrió todo mi cuerpo, no supe cómo, pero terminé en los brazos de él, llorando desconsoladamente. Los espasmos por el llanto cada vez eran más grandes, no podía detener este sentimiento y las ganas de llorar. Me imagino que él, no sabía qué hacer en ese momento, y que estaba muy angustiado. Yo tampoco pretendía hacerlo sentir así, pero la tristeza me superó.

- No quiero volver y separarme de ti - sé que mis palabras tal vez sonaron como una declaración de amor, pero no sabía cómo expresar y ocultar aquello que sentía, finalmente deje que afloraran mis sentimientos por él.

- Tiene que estar tranquila, no estará sola. Además si el destino y los Dioses quieren, volveré - aquellas palabras me dieron un poco de paz. Pensar en que en algún momento el volvería, me entregaba esperanza. – gracias, y disculpa – dije suavemente.

- No se preocupe, sé que usted nos quiere realmente a todos - dice en un susurro Saga. Yo sabía muy bien que él se refería a todos, en parte era así, quería a cada uno de mis caballeros, eran parte de una gran familia, pero el caballero de géminis tenía un espacio especial en mi corazón.

No sé cómo pasó, pero terminamos en la habitación del caballero de géminis. Una habitación sencilla, pero muy elegante. Sentí que suavemente era depositada en la cálida cama, y arropada con las sábanas. Me imagino lo incómodo que estabas, sobre todo en ese momento, pero también vi valentía en ti cuando decidiste tomar el otro lado de la cama, quitarte los bototos y acostarte. Sí, tal vez estabas con ropa y no es como uno se acuesta en una cama, pero era una situación muy extraña.

Quién iba a pensar que justo cuando estás a horas de marcharte a quién sabe dónde, aparece tu diosa y la encuentras leyendo en tu trono. ¿Cuántos minutos estuviste mirándome?, ¿o me hablaste enseguida?. Siempre pensé que mis sentimientos no eran correspondidos, pero desde esta noche ya no estoy tan segura.

Esta noche fue donde ambos estuvimos más cerca, donde nuestros cuerpos pedían locamente acariciarnos, sólo tímidamente me acerque a tu pecho, donde sentía tus latidos cada vez más fuertes. Tu respiración, que desde un comienzo era muy agitada hasta volverse un lento vaivén, indicándome que estabas completamente en los brazos de Morfeo. Poco a poco caí también en ese sueño profundo.

A la mañana siguiente, me encontré sola en la habitación. No estabas ni en la cama o alrededor de la habitación. Logré prestar atención a una pequeña bandeja, que contenía un delicioso desayuno y un sobre. En el cual se encontraba una carta escrita de puño y letra.

“Querida Atenea, cuando despiertes yo ya me habré marchado. Sé que es de cobarde hacer eso y no despedirme, pero no habría podido cumplir aquello que te dije. Necesitaba marcharme, no sólo para buscar aquello que me hiciera sentir que era parte del mundo, sino que también para controlar aquello que tanto tiempo he guardado, mis sentimientos por ti. Sí, es extraño. Desde que eras pequeña una parte de mí pensaba que eras una molestia, que me quitarías aquello que tanto ambicionaba, que era poder, pero eso era porque una parte de mí, aquel lado maligno, dominaba mi mente y hasta mi alma, pero una vez recuperado el control sobre mí mismo, vi la realidad, lo bondadosa que eras, la jovencita que debía proteger y que por ser un completo idiota, traté de eliminar. Cuando te volví a ver en aquella épica batalla contra el Dios Hades, sentí que debía hacer algo para ayudarte, tratar de reparar parte de mis errores. Y una vez revividos gracias a ti, fue un momento realmente mágico. Estaba con vida y aún más, era joven nuevamente, mientras que tú ya no eras una niña, te convertiste en una hermosa mujer, digna de ser la reencarnación de la Diosa. Mis ojos no paraban de buscarte en cada momento, de observar cada una de tus expresiones, cuando te encontrabas con los niños jugando u organizando la reconstrucción de la villa. Sentía tu cosmos en cada rincón y mis sentimientos afloraron de una vez. Estoy enamorado de ti, pero siento que debo convertirme en una persona digna antes de volver. Así parto este viaje, aun no sé realmente dónde iré ni en donde terminaré e incluso cuanto tiempo me tomará, pero cuando vuelva espero que tu corazón esté dispuesto a aceptarme nuevamente. Y si no es así, espero volver a cumplir, una vez más, mi función como caballero de la casa de géminis y protegerla con mi vida.

Un gran abrazo

Saga.”

Junto a la carta cayó una fotografía, aquella que ambos nos realizamos durante la noche, con mis dedos temblorosos debido a la gran pena que tenía en ese momento, la tomé, acaricié y besé la imagen de Saga, llevándola a mi pecho, tomé aire y me levanté de aquella cama que por primera y única vez nos mantuvo más cerca el uno al otro. Y acercándome al balcón de aquella habitación contemplé la fotografía una vez más.

-Sé que volverás, que el destino nos reunirá. Si no es ahora, será en otra, pero tu vida está unida a la mía, porque nuestro amor es más grande que el mismo tiempo. Te esperaré - mientras decía esas palabras comenzaba un día nuevo en el santuario.

CONTINUARA…


4 de Setembro de 2018 às 18:27 0 Denunciar Insira 0
Leia o próximo capítulo CAPITULO 2

Comentar algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~

Você está gostando da leitura?

Ei! Ainda faltam 3 capítulos restantes nesta história.
Para continuar lendo, por favor, faça login ou cadastre-se. É grátis!

Histórias relacionadas