Una Noche De Acaricias Seguir história

samueldugarte samuel Dugarte

Leandra es una mujer que le gusta complacerse cada vez que puede, experimentando cosas nuevas en los actos placentero solitario.


Erótico Para maiores de 18 apenas. © Todos
Conto
10
5.1mil VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Una Noche De Acaricias

Leandra, luego de una intensa jornada de trabajo en la oficina, llego al fin a su casa, lugar donde anhelaba descansar. Los tacones, le estaban matando los pies, al penas entró se descalzó, se dirigió a la cocina, donde abrió la nevera, sacando un jugo natural de naranja, bebiendo del mismo envase.

“Necesito una buena ducha y dormir para reconfortarme”

Pensaba Leandra, metió el envase devuelta a la nevera y se fue quitando la ropa a medida que iba subiendo las escaleras, al llegar al baño de su habitación, lo único que tenía puesto eran sus bragas, las cuales se metió con ella a la regadera. Al acabar de darse la ducha, se quitó su prenda más íntima y la arrojó al cesto de ropa, saliendo del baño, encendió el aíre acondicionado, colocando su temperatura a caliente, en dirección a su cama, la cual se dejó caer de espaldas abriéndose de piernas, se dio cuenta que a su lado había un par de medias largas, las cuales se puso para tomar más temperatura, su cabello como su piel desprendían un olor de fresas muy agradable, el cual se fue esparciéndose por toda la habitación por el aire caliente que salía del aire acondiciona, tal soplo hizo que se le endurecieran los pezones, ahora Leandra lo que menos quería era dormir, empezó a mordisquease el labio inferior, mientras deslizaba sus manos por su cuerpo, se detuvo en sus senos, los cuales apretó ligeramente, dando un arqueo en su espalda. Empezó a bajar su mano izquierda por su abdomen algo definido, al llegar su mano a su vulva, comenzó a deslizarse leventemente hacia arriba y abajo. Luego de unos segundo de continuo movimiento, sintió como su mano se mojaba por los fluidos que salían de su vagina humedecida, con cuidado frotaba su clítoris sensible, con su dedo medio y anular, sentía un enorme placer, el cual hizo que se arqueara nuevamente de espalda, siendo esta vez más fuerte que la anterior vez, apretaba ambos senos con su manos derecha, lo que hacía que estos se endurecieran, el calor en la habitación hacia que Leandra se calentara aún más de lo que estaba.

Al rato, introdujo su dedo medio en su conducto vaginal, el cual estaba muy húmedo y se hallaba muy sensible, deslizaba su dedo con suavidad, gozando de cada segundo en que se movía su dedo medio en su parte intima, se animó a introducir el dedo anular en su parte intima, acto que produjo un nuevo arque repentino de espalda para Leandra, quien ya sentí a como sus piernas temblaban por las sensaciones que sentía en ese momento, expulsó su lengua de su boca, con la cual lamia sexualmente gozosa su labio superior, mientras que con su mano derecha pellizcaba su pezón del lado derecho, sintió como grandes cantidades de fluido empapaban sus dedos en su conducto vaginal y que a la vez salían desbordándose por su labios vaginales, gemía con grandes ganas de placer. Unos minutos después su ritmo cardiaco estaba acelerado y su piel transpirada un olor a fresa suave, apretaba con deseo su seno izquierdo con la mano derecha, ahora ya no lamia su labio superior, sino que mordisqueaba el inferior con placer, se encontraba muy excitada, lo que la llevo a querer introducir su dedo índice en su vagina estimulada, que se encontraba con mucho fluido tibio.

“Esto… es muy placentero… Ah… como quisiera que durara para siempre… éste momento de gozo”

Eran los pensamientos que le inundaban en su mente, después de un rato de discutirlo consigo misma, decidió introducir su dedo índice en su conducto vaginal humedecido, mientras a la vez daba pequeño círculos con su pulgar, al clítoris sensible, que le ocasionó un nuevo arqueó de espalda inesperado, el cual vino acompañado de mucho placer enorme, ahora sacaba y metía rápidos sus dedos en su vagina, lo que le provocaba mucho placer en ese momento, ya no daba gemidos si no que jadeaba frenéticamente, porqué sentía que pronto iba a eyacular, una sensación de gran excitación le invadía todo su cuerpo como su mente, daba pequeños movimientos de caderas, mientras metía y sacaba sus dedos lo más rápido que podía de su intima, la cual empezó a arrojar grandes cantidades de fluidos a chorros, arqueo una vez más su espalda, esta vez quedando tensa un lago rato, daba gritos de placer sin contenerse en lo más mínimo, dejando salir sus chillidos de excitación a los 4 vientos, al terminar su eyaculación placenteramente gozosa, fue bajando poco a poco su espalda, fue abriendo sus piernas hacia los lados, llevando su mano empapada de fluidos vaginales, hasta su boca para gozar de su sabor. Los chorros de los fluidos de la intimidad de Leandra, cayeron por todo el suelo de la habitación, fueron a para hasta en el aire acondicionado, que mantenía el lugar cálido y perfecto para la satisfecha Leandra, quien se fue quedando dormida, en un profundo placentero sueño, con las piernas abiertas frente a la corriente de aire, que mantenían caliente la habitación como tanto la intimidad de la mujer, por las ráfagas de aire acalorado que la impactaban.

Al día siguiente, Leandra decidió hacer lo mismo antes de irse a dormir, cada vez que llegaba del trabajo, se daba una ducha tibia y tenía grandes fantasías tanto orgasmos a chorros, todas las noches antes de irse a dormir. Espero, que les haya gustado ésta historia, comenten, síganme para que estén atentos a mis nuevos contenido y dale me gusta a la historia.

4 de Setembro de 2018 às 04:21 0 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

samuel Dugarte Me gusta crear historias de todo tipo, que sirban de entretenimiento y que en ellas se encuentren aprendizaje para el día a día.

Comentar algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~