El despertar de la Luna Azul Seguir história

khbaker K.H Baker

Mikael pensaba que lo peor que podía pasarle era aterrizar en un siglo muy diferente al suyo, pero comenzará a ver las cosas muy distintas tras conocer a Lisa, y ver qué estar a su lado, implica algo más que retroceder en el tiempo.


Fantasia Impróprio para crianças menores de 13 anos. © http://www.safecreative.org/work/1808288142233-el-despertar-de-la-luna-azul

#mitologia #341
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Revelaciones

El viento traía consigo un frescor atípico en las noches de verano ardiente, el susurro del aire al pasar entre las rendijas de la ventana no era lo único que no encajaba allí, en el ambiente flotaba un aroma dulce que a Lisa le llamaba la atención, y a la vez le resultaba extrañamente familiar.

Se levantó de la cama en la que se encontraba, el aspecto que tenía ahora la habitación era mucho más aterrador que de costumbre, y eso solo podía significar que se encontraba en un sueño.

Una neblina se fue espesando a cada segundo que pasaba y comenzó a inundar la estancia impidiendo que Lisa pudiese ver con claridad, obligándose así a forzar la vista de tal modo, que un penetrante dolor en las sienes comenzó a abrirse paso por sus terminaciones nerviosas.

De pronto un terrible grito se alzó entre tanto silencio, la agudeza de la voz podría haber roto cualquier objeto de vidrio, de haberse encontrado alguno allí. Lisa se tapó los oídos para impedir que le estallaran los tímpanos, pero aquel irritante sonido siguió sonando hasta que un hilo de sangre comenzó a escapar entre sus dedos, resbalando por sus manos. Pronto, y siguiendo con el sangrado de sus doloridos oídos, comenzó a sangrarle la nariz.

Las paredes comenzaron a temblar, el sonido de la piedra que construía los muros, amenazaba con desmoronarse sin que ella pudiese impedirlo pero, ¿qué podía hacer para no quedar sepultada bajo los escombros de aquel lugar? La ventana que minutos antes había estado chirriando, había desaparecido junto a la puerta de entrada. Si no moría aplastada por los ladrillos, o desangrada a causa de aquel infernal chirrido, lo haría por la falta de oxígeno.

A penas un segundo después de que por su mente cruzara la idea de que un desmayo repentino sería ideal, el suave tacto de un guante aterciopelado le acaricio la cabeza, que hasta el momento yacía gacha a causa del dolor, haciendo que este se disipara de inmediato. En cuestión de un par de segundos más, Lisa se vio ridícula en aquella posición fetal.

—Levanta del suelo.

Lisa obedeció, no le quedaba otra opción después de que aquella figura, responsable de su salvación, se dirigiera hacia ella. En su rostro se creó una mueca de asombro al ver a la mujer que se encontraba ante ella. Estaba cambiada, naturalmente, el paso de los años afectaba a todo el mundo de una forma u otra, si no lo hacía de forma física, lo hacía internamente, y aunque su aspecto parecía el mismo, Lisa pudo ver a través de sus ojos comprobando así que la mujer ya no era la misma que un día fue.

—¿Ridley? —La sorpresa de Lisa no era porque aquella mujer hubiese detenido con un solo gesto lo que estaba ocurriendo a su alrededor, ni siquiera fue porque con su presencia, todo aquello desaparecido como las ventanas y la puerta, hubiesen aparecido de nuevo. La sorpresa residía en que la tal mencionada Ridley, hubiese aparecido después de tantos años oculta en la sombra.

—Siempre estás dispuesta a la violencia, ¿no es así? —Ridley respondió a su evidente pregunta con otra. Lisa calló ante esta, lo cual no hizo más que impacientar a la visitante, pero antes de que pudiese siquiera responder, Ridley lo hizo por ella, tras ampliar la sonrisa burlona esbozada en su rostro—. Claro que lo estás, vaya pregunta la mía. Necesito que me ayudes con algo. Estoy fuera de la ciudad, búscame. Te explicaré más cuando nos veamos.

No le dio opción a recuperarse del shock de la extraña conversación, y mucho menos a responder a aquello que, en lugar de responder a sus posibles preguntas, provocaron que unas nuevas surgieran. Ridley desapareció ante sus narices, como si fuera una nebulosa de humo arrastrada por una corriente de aire frío.

Los escasos detalles que le había ofrecido fueron suficientes para crear en ella una impaciencia impropia de su ser, pero que cada vez se hacía menos extraña en su comportamiento. Deseaba salir de aquel sueño para poder reunirse con su amiga, pero tenía claro que aquel sueño había sido placentero en comparación con los que solían asolarla, y que su subconsciente dañado y perturbado, no dejaría que se fuera sin siquiera haber probado, una vez más, la amarga experiencia del dolor.

28 de Agosto de 2018 às 11:11 1 Denunciar Insira 7
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Francisco Jes�s Francisco Jes�s
¿Qué te puedo decir que ya no sepas? Solo que haces un gran trabajo y que tienes un gran talento. Sigue adelante y mucho ánimo con tu historia y con todo lo que te propongas, tú puedes. Un beso
4 de Setembro de 2018 às 09:06
~

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