Relgium: Apocalipsis Seguir história

lars Josué Pardo

En un mundo normal, casi como de película, en donde algunos tienen una vida miserable, otros una de lujosidades que ni se imagina, una niña llamada Jesicca, una chica normal, con una vida normal, ve que en la calle, una persona corre y muerde a otra, esa persona se levanta al rato y empieza a correr y muerde a otra y así hasta que todos se convierten en criaturas no-muertas, conocidas como "Zombies", transformando así la vida de la pobre Jesicca, en un estúpido y rencoroso infierno, asediado no solo por los ya mencionados antes, sino que también por mercenarios, bandas de sobrevivientes y también por la corporación que esta detrás de toda esta pesadilla, Relgium. Suspenso, acción y mucha pero que mucha psico es lo que trae este libro que yo te invito a leer.


Ficção científica Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#zombies #suspenso #acción
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Prólogo: Falla de Cálculos

Todos sueñan con un Apocalipsis zombie, pero cuando pasa a ser algo tan real como la cachetada de tu madre, o la pedrada que alguna vez te dieron en la primaria que estudiaste, se convierte en la peor de las pesadillas, ya que... en un mundo, donde las frustraciones se curan con plomo, el miedo con sangre y la esperanza con valor, muchas personas mueren, otras solo miran como si fuera un hermoso espectáculo traído de hollywood a sus estúpidas y miserables pantallas de televisión y otras intentan cambiar eso, pero lo único que hacen es terminar empeorándolo, y un gran ejemplo es una persona... mas bien una corporación entera, alimentada del 0,7 por ciento de los impuestos de tus padres y trabajadores(as) solteros(as) que hay en cada ciudad, y nación del mundo, Relgium la corporación que cambiará el futuro del mundo, y así fue, pero con resultados que ellos nunca predijeron en sus ecuaciones.

Todo comienza con un hombre, en una instalación, que no pertenecía a ningún estado, pero se ubicaba al norte de el Área 51, al sur de Nevada, este hombre era un genio, y digo "era" porque ahora está muerto, en el estómago de alguno de sus compañeros de laboratorio, o al menos parte de el, se llamaba Albert E. Newman, un hombre casado, con 3 niños; medía 1.68, pesaba 88 kilos, algo mucho o algo poco dependiendo del lugar en el que te pongas. Era un día 15 de septiembre.

- Todo está listo Cristian?. Pregunta Albert a uno de sus compañeros, Cristian.

- Si, pero la vacuna aun no está del todo desarrollada Albert, estás seguro de probarla a....

- Estoy seguro!!!. Afirma casi gritando. - Solo... prosigamos, sí?.

- Está bien, pero por favor, hagamos esto con el mayor cuidado posible.

- No te preocupes, incluso, que te parece si después de esto, te invito a una cerveza?.

- Jajaja, está bien. Responde Cristian algo más calmado.

- A ti también te invitaremos Clark jajaja. Me dice Albert mirando a la cámara de seguridad, y yo solo me reía.

Estaban entrando al pabellón de pruebas, en la zona C de las instalaciones. Llevaban en una camilla, lo que parecía un gorila, luego que entraron al pabellón, veo que Albert se asoma a la estantería y saca una jeringa, aunque lo más curioso es que lo veía todo en alta definición, ya que las cámaras grababan en muy buena calidad, además de tener unos excelentes micrófonos, era casi como estar allí básicamente.

- Está el Ternocardiacnil listo?. Pregunta Albert mientras golpetea suavemente la jeringa para así revolver el contenido, cuyo nombre desconocía.

- Si, el Valintradil está estable en su inserción, el Colondrinato esta suministrado, podemos proceder. Responde Cristian.

- Está bien, pero debemos amarrar al paciente, en código 8, no recuerdas al anterior?.

- Tienes razón. Contesta sorprendido , como si no esperase que lo recordara.

Y ahora que lo pienso, el experimento anterior fue algo, feo.

Hace 2 semanas.

Habían entrado al pabellón con el animal de pruebas, un primate para ser precisos.

-Está grabando la cámara?- Pregunta Albert.

-Si, los micrófonos también están funcionando como deberían. Responde Cristian.

-Muy bien, hora, trece horas, cuarenta y cinco minutos. Día, uno de septiembre de 2015, experimento, numero 18 de la carpeta Operatoria de Reanimación de Células Muertas, procedemos con inyectar la dosis ZKH1 en el cuerpo del paciente en mano, antebrazo y pies, tanto derecho como izquierdo... Hace una pausa y piensa... - Pulso?. Pregunta.

- Normal señor, se mantiene en ciento noventa y dós.

- Excelente, procedamos en colocar los inyectores en los puntos ya mencionados. Responde.

- Debemos mantenerlo sedado para evitar que se descontrole y escape.

- Lo se, lo se,que... acaso crees que esta es mi primera vez?.

- Tienes razón. Responde Cristian en tono de disculparse irónicamente.

- Bien, la hora es... catorce horas, ocho minutos, procedimos con la inyección de la dósis ZKH1 y esperamos algún resultado a corto plazo.

Pasaban los minutos y un pequeño resalte de luz se veía en la pantalla, llamando la atención de Cristian.

- Mira!, las células empiezan a regenerarse, la herida hecha en el dedo meñique del pie derecho está cerrándose Albert. Dice Cristian algo emocionado por el resultado.

- Ohh no. Dice Albert dando un paso atrás por lo sorprendido que quedó al ver como el sistema circulatorio del pobre animal se estropeaba de la forma mas extraña que un doctor se pudiese imaginar.

- Que ocurre?!. Pregunta algo asustado Cristian.

- El flujo sanguíneo aumento de manera considerable, los impulsos electromagnéticos de el cerebro de hacen menores.

- Demonios mira!. Grita Cristian apuntando a la mesa donde estaba acostado y amarrado el ya agonizante primate.

- Empieza a perder sangre, se le está evaporando, y su corazón.

El mono empezaba a emanar vapor de su cuerpo, casi como si estuviera secándose o algo así.

- Su corazón esta secándose!!. Grita desesperado.

- Que hacemos!!. Pregunta Albert asustado.

- Debemos salir de aquí, rápido, puede soltarse!!!.

El mono solo seguía retorciéndose y retorciéndose hasta que se detuvo y lo mas increíble es que estaba completamente delgado, como si le hubieran sacado todo el liquido del cuerpo, la sangre seca que le salía de la boca, estaba casi oscura, como ennegrecida.

- Dios mío, sufrió un paro cardíaco, el cerebro dejo de recibir oxígeno a causa de la evaporación de la sangre, como pudo pasar esto?.

- No lo sé, pero lo que sabemos es que el experimento fue un completo fracaso, y mucho peor de lo que esperábamos, mira como afectó el sistema circulatorio del paciente.

- Lo sé. Responde asustado.

- Bueno, trae al equipo de limpieza y terminemos el papeleo.

- Ahhh... Maldita sea!!!. Grita Albert golpeando el muro.

Fin rememorado.

- Muy bien, son las... siete de la tarde, quince minutos, día... quince de Septiembre de 2015, procedemos con la prueba número diez y nueve de ZKH1 en animales, versión de la dosis nueve, uno, cuatro, dos.

- Pulso?. Pregunta Cristian.

- No pasa los ciento noventa.

- Bien procedamos con la inyección de la dosis.

Inyectaron la dosis, en cuestión de minutos el mono empezaba a reaccionar de manera violenta, babeando sangre con espuma.

- Bien, el paciente tiene conductas agresivas y potencialmente peligrosas después de la inyeccioón de la dosis nueve, uno, cuatro, dos. Procederemos con la eutanasia del mis....

El mono deja de moverse y se queda recostado, como si durmiera.

- Albert mira esto, es increíble, las células muertas se están regenerando, el pulso se está moderando y la respiración se hace continua y pareja.

- Ehhh... Al parecer el paciente dejó de tener la conducta agresiva de hace un momento y se tranquilizó mientras la dosis hace efecto en el cuerpo, la pruebas se ven en el pelaje y partes del cuerpo desgastadas y heridas, el experimento al parecer es un éxito. Termina de decir Albert emocionado, yo lo veía como una victoria temporal, ya que aún faltaban las pruebas en humanos.

Llegó la noche y yo estaba de patrullaje en la zona B de las instalaciones, y tenía un poco de cansancio en los ojos por estar pegado en las pantallas de el cuarto de vigilancia, pero llega un momento en que me llegaba a doler un poco, así que decidí ir al baño a lavarme la cara. Ya cuando salgo siento sonar la radio de mi bolsillo.

- Si aquí Robertson, cambio.

- Robertson tenemos un pedido de contención en la zona C, necesitamos que vayas hacia allá lo antes posible.

- Estoy en camino, cambio y fuera. Estaba enojado ya que la zona C estaba al otro lado de las instalaciones.

Ya cuando llego allá veo que la puerta de emergencia estaba cerrada, eso ya me dio la idea de algo, ya que las puertas responden si alguna bacteria o virus se libera en la habitación, cerrándose herméticamente y posteriormente esterilizando y expulsando gases desfragmentadores a nivel molecular, así purificando el ambiente. No podía hacer nada, solo miraba por el vidrio de la habitación la silueta de alguien en medio del gas, cosa que me llamó la atención.

- Albert?... Hey Albert eres tú?. Pregunto a través del micrófono del panel.

Nadie respondía, pero de repente veo que alguien se acerca de manera brusca al vidrio de la puerta estrellando su cabeza contra el mismo.

- Pero que!... Mierda!, hey idiota porque haces eso casi me matas de un susto!!!.

El tipo se aleja entremedio de los gases esterilizantes que aun seguían saliendo, pero llega un momento en que paran de salir y empiezan a disiparse y es ahí cuando veo algo que va mas allá de mi insignificante comprención. Sangre en los muros, cuerpos totalmente desmembrados y personas sin pedazos de piel y caminando.

- Que demonios pasó aquí. Me pregunto desconcertado y asustado, aunque de lo que estaba seguro es que no quería entrar allí.

El panel de la puerta da el aviso de que el sector estaba limpio y libre de virus y se preparaba para abrir la puerta, cosa que no me gustó mucho. La puerta se abre y veo todos esos cadáveres y los tipos ahí de pie, mirándome. Doy un paso atrás y escucho unos gritos vacíos y graves proviniendo de ellos y yo me largo a correr. Corría tan rápido como mis pies me dejaban, pero ellos corrían a una velocidad casi monstruosa.

- Hay alguien allí!?, cambio!!. Gritaba por el radio mientras corría sin cesar por los pasillos de las instalaciones, estaba demasiado asustado como para orientarme y solo pensaba en que no me tenían que alcanzar y de repente veo una puerta en un pasillo sin salida, me decidí a acelerar y así poder tener tiempo de cerrar la puerta lo cual pude conseguir, vi unos muebles y empecé a bloquear la puerta hasta que quedó por completa sellada.

- Alguien me puede escuchar?!, respondan cambio!!!.

Nadie respondía, estaba un tanto asustado pero nada podía hacer, el miedo poseía mi cuerpo en forma de parálisis, sudaba como nunca antes, pero con alterarme sabía que conseguiría menos que nada y me tome unos segundos para relajarme y me puse a pensar, y luego, mirando al techo, me doy cuenta de el sistema de ventilación que si mal no me equivocaba, pasaba por la zona de servicio, y con ella una posible salida para mí.

El terror, el miedo se expandía por las instalaciones y hacía temblar a las personas que aún seguían corriendo por sus vidas, la sangre, los cuerpos en el suelo, dejaban un mal estar en el estómago muy grande, las personas, o mas bien, las criaturas infernales esas, corrían por los pasillos en busca de luz, ya que su única razón para salir, era algo que a mas de alguno con mas de 3 dedos de frente se le podría ocurrir. Nada se podía hacer ante tal atentado y lo peor es que esto no terminaba aquí, todo continuaría en el ultimo lugar al que desear un Apocalipsis, el mundo.

4 de Agosto de 2018 às 00:19 0 Denunciar Insira 1
Leia o próximo capítulo 01. Querida juventud. (Campaña de Jessica)

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