Semper Seguir história

yin Yissell Manríquez

Semper, es un mundo lleno de misterios. Entre ellos, el secreto de su origen, es el que más intriga a sus habitantes. A través de una leyenda, se ha especulado sobre aquel mundo, gobernado por el bien y el mal. Más que la historia del destino de dos almas unidas por siempre, es la historia de una lucha constante, entre la humanidad y los dioses que rigen sus propias vidas. Primera parte.


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Entre la nieve


Kaldjord, más conocido como el reino invernal, se caracterizaba por ser el territorio más frío de toda Semper. Su invierno duraba seis meses, y era casi imposible, que una persona que no fuese de Kaldjord, pudiese vivir por mucho tiempo, en tal lugar.



El ejército kaldjordiano, era considerado como el mejor del mundo. La mayoría de los países y reinados, evitaban por todos los medios, iniciar algún conflicto bélico con los kaldjordianos; debido  a su fama de poseer unos guerreros prácticamente inmortales, cuya fuerza resultaba desconcertante.



Su aspecto físico impactaba a cualquier extranjero, que osaba aventurarse a aquellas tierras. 

Los hombres medían más de dos metros y aunque dependía del entrenamiento que ejercieran, su musculatura recia era muy común entre ellos. 

Las mujeres bordeaban el metro noventa y exhibían una envidiable físico atlético. 

Los extranjeros, solían confundirlas con diosas sumamente voluptuosas, capaces de poseer una fuerza parecida a sus hombres kaldjordianos. 



La tez pálida, predominaba entre los habitantes, debido a las bajas temperaturas en las que se encontraban sometidos constantemente, el color de su cabello podía ser de un negro azabache, rojizo, rubio o plateado y sus ojos variaban del azul cielo al gris.





La reina actual de Kaldjord, se llamaba Siriana. 

Había quedado viuda hace ocho años, y pese a que se veía bastante saludable, obviando su edad, no parecía interesada en buscar algún hombre que ocupara el puesto de rey.

Su cabello blanco terminaba en una larga trenza, que le llegaba hasta el suelo. Sus ojos azules, tan claros, parecían irreales, como si hubiese adquirido la mirada de los monstruosos lobos kaldjordianos; el animal emblema y mascota preferida del reino.

Aquellos poderosos animales, poseían la estatura y el peso de un oso polar. La mayoría eran blancos como la nieve, o grises; el camuflaje perfecto para su territorio, transformándose así, en cazadores implacables y una versión mejorada de los lobos comunes, que habitaban en otros lugares del mundo. 



A pesar de que muchos lobos, eran domesticados cada año, eran tan impredecibles, que en cualquier momento podían rebelarse contra su dueño. En época de hambruna, sacrificaban al más débil, para sobrevivir.



En esos momentos, la reina Siriana acariciaba a su lobo Hallr, al cual le tenía mucho aprecio. 

Se encontraba a su lado izquierdo, mientras mordisqueaba lo que parecía ser un enorme pedazo de carne.

_ Buen chico_ le dio palmaditas en el lomo. Lo tenía desde que ella era una bebé. Habían crecido juntos, así que Hallr no tendría mucho más de 50 años_ Falta muy poco, para que mi Einar vuelva_ decía dulcemente, mientras se recargaba en su trono de hielo.





En esos momentos, Einar lideraba el ejército kaldjordiano, el cual libraba una batalla campal con los gigantes de hielo. Los actuales enemigos de los humanos del reino invernal.

_ ¡Cada año es lo mismo!_ gritaba un guerrero, el cual, como el resto de sus compañeros, utilizaban una magnífica armadura blanca, que los mimetizaba con la nieve que caía violentamente sobre ellos. Hoy, especialmente, la ventisca estaba más insoportable de lo normal.

_ ¡No se quejen!_ bramó Einar, por encima del silbido de la tormenta_ ¡ARQUEROS, DISPAREN!_ una lluvia de flechas incendiarias invadieron el cielo blanco, para caer en picada hacia las criaturas de hielo, quienes rugieron de dolor, cuando el fuego se encargó de derretir sus extremidades.

_ ¡Ahí vienen!_ aulló un soldado, indicando una horda de soldados invernales. 

Caídos en combate, aquellos seres eran revividos por la magia del lugar, convirtiéndose automáticamente en aliados de las criaturas de hielo. Debido a su condición de muerto viviente, tenían una piel tan fría que su tacto resultaba letal, entre los mortales. Más de alguno moría congelado, con tan sólo rozarlos.

_ Hay que tener cuidado con ellos_ susurraba Einar, más para sí_ por suerte, la armadura resistirá el frío.

La guerra por el territorio de Kaldjord, era eterna. Al expandirse el reino hasta la tierra de los gigantes, estos no dudaron en hacerles frente, exigiendo que se largaran de su hogar, cuanto antes.

_ ¡Humanos, irrespetuosos!_ gritaban ellos, una y otra vez_ ¡escoria del mundo!_ un gigante, especialmente enfurecido, alzó un puño para dejarlo caer en el frío suelo. 

De él emergió una enorme ola de nieve, que amenazaba con sepultarlos a todos.

_ ¡DISPAREN!_ volvió a gritar Einar, dispuesto a derretir ese muro de nieve, antes de que cayera sobre ellos.

El grupo de arqueros obedeció rápidamente, y las flechas incendiarias lograron su cometido.

_ ¡Muy, bien, vamos con todo!_ gritó, eufórico y echó a correr, seguido de su ejército, para enfrentarse a los soldados invernales, abriendose paso entre aquella ola que se derretía ante el fuego. Con hacha en mano y sus ojos azules, fijos en su enemigo, sentía que el corazón le latía frenéticamente, en su interior.

Era una sensación que ya conocía. 

La adrenalina parecía recorrer cada centímetro de su poderoso cuerpo guerrero.

Junto con su ejército, estaba dispuesto a vencer a toda costa, para el bien de su reino.

Si perdían, los gigantes no harían más que invadir Kaldjord y convertirlo todo en hielo, como lo habían hecho con el lugar en el que se realizaba la batalla.

“Antiguamente, este era un bello paraíso” pensaba, al tiempo que alzaba su hacha, y con todas sus fuerzas, partió a un soldado invernal, por la mitad. 

El salvajismo de sus ataques, era el reflejo de su duro entrenamiento, que recibía desde muy pequeño.

Sus padres lo arrojaron, por primera vez, con tan sólo cinco años, a un barranco, en el cual lo esperaba una manada de lobos kaldjordianos. 

Aquel desafío, fue su iniciación como el guerrero de la familia.

Ni siquiera tenía muy claro, si eso había querido ser desde pequeño, pero lo convencieron de que ese era su destino. 



Como cada familia, el primogénito, sea hombre o mujer, debía formar parte del implacable ejército kaldjordiano. Y al final, todos acababan por convencerse de que había nacido para la guerra. Algo del cual parecía enorgullecer tanto a los padres, como a sus propios hijos.



Un gigante abrió la boca, aspirando con todas sus fuerzas, todo el aire que pudiese reunir sus pulmones, para luego expulsar una ventisca tan poderosa que logró elevar por los aires, a varios guerreros de Einar.

Éste, apretando los dientes, clavó la punta de su escudo, en la dura nieve, para resistir la fuerza del viento, mientras blandía su hacha a ciegas, enfrentando a todo aquel que se atrevía a atacarlo.

_ ¡RESISTAN!, ¡BLOQUEEN CON SU ESCUDO, LA VENTISCA, CLAVEN SUS HACHAS EN LA NIEVE Y APRETEN LOS DIENTES!_ dicho esto, todos le obedecieron.

Einar, pese a ser un príncipe, con un cargo militar demasiado alto, para ser tan joven, se había ganado la admiración y respeto de sus compañeros. Incluso recordaba con cierta añoranza, las veces que había sufrido malos tratos, de parte de ellos.

“No creas que porque eres príncipe, tendrás las cosas fáciles” le había dicho el general de ese tiempo, mientras sus camaradas le daban una fuerte paliza en el suelo “Si quieres forjarte como un verdadero hombre, debes enfrentarte a todo tipo de desafíos. Al fin y al cabo, naciste para liderar… para poner en alto, el reino de Kaldjord por sobre todo”

Siempre pensó, que todo lo que había sufrido, eran pruebas que debía superar, así que no le había guardado rencor a nadie. 

No podía. 

Su pueblo necesitaba de su fortaleza. Contaban con su liderazgo. 

Y si tenía que luchar sin parar, lo haría con tan sólo ver a su pueblo florecer entre la nieve que amenazaba con sepultarlos, eternamente.





Pasaron tres días más, en los cuales no pararon hasta acabar con todos los soldados invernales y sus gigantes.

_ Desde que la bruja maldijo este lugar, todo se vuelve más raro_ mascullaba un guerrero, que se dejaba caer en la nieve, mientras se retiraba el casco.

_ Si queremos parar este maldito hielo, vamos a tener que buscarla, para encontrarla y matarla_ repuso Einar, imitándolo; revelando un cabello oscuro azabache, que se había erizado al sentir el frío, congelar su piel. Sus facciones varoniles y circunspectas, daba la sensación de ser un hombre completamente impenetrable; mas sólo era un prejuicio. 

Era muy apuesto y debido a su inteligencia  y destreza en la batalla, solía conquistar fácilmente a las mujeres, de las cuales no le escaseaban.

Pero sobre sus relaciones, eso quedaba sólo en él. 

No había algo que le fastidiara tanto, que hablar de temas personales. 



Sin embargo, sus hombres especulaban, de que se había acostado con más de cien chicas diferentes.

“Pelmazos” pensaba, mientras torcía la boca, en parte divertido y en otra algo molesto. “No creo ser tan descarado”

Tampoco estaba muy interesado en aclararle las cosas, pues ya se estaba acostumbrando de que todos a su alrededor, se formaran falsas creencias sobre él. Después de todo, resultaba ser un hombre tan fascinante, como los legendarios guerreros kaldjordianos que alguna vez, lucharon codo a codo con seres celestiales; para derrotar a las fuerzas del mal, que amenazaron en ese tiempo, con cubrirlo todo  de oscuridad.



Se decía que aún quedaba ese rastro de seres malignos. 

Y algunos de ellos, solían manifestarse en seres humanos con poderes extraordinarios, llamados brujos o hechiceros de las tinieblas.

Precisamente, Einar buscaba a la bruja que había maldecido a Kaldjord, con un invierno mortal. 

_ No recuerdo bien… ¿se suponía que los gigantes de las montañas y nosotros, convivíamos en armonía?_ preguntó otro guerrero, de barba trenzada. 

Sus pequeños ojos azules, miraban fervientemente a su idolatrado príncipe.

_ Exactamente_ respondió, mientras asentía con la cabeza. 

Se dejó caer en la nieve, y miró el cielo. 

En aquella zona nunca salía el sol. Estaba tan nublado, que parecía estar completamente oscuro.

_ Los gigantes eran nuestros aliados… hasta que permitimos esta aberración_ resopló. 

Ahora estaba consciente del cansancio que sentía. 

Las plantas de sus pies, le ardían y sus acalambradas piernas, le impedían levantarse. 

Incluso le tentó la idea de cerrar los ojos. Pero temía, como cualquiera de sus hombres que se encontraban en aquel lugar, quedarse sumido en una capa de nieve, que lo acabaría convirtiendo en uno de aquellos soldados zombificados.



Se levantaron para volver al campamento improvisado, que habían levantado, para poder descansar. 

Pero antes de que el príncipe, pudiese al menos retirarse la armadura, fue visitado por el comandante Kristof, la capitana Rika y un sujeto con un enorme abrigo de cuero, que usaba una mochila más grande que su espalda.

_ ¿Qué pasa?_ suspiró, al verlos y se aproximó al trío, quienes se detuvieron frente a una mesa, para contemplar intimidantemente, al extraño del abrigo. 

Éste carraspeó. 

Su cabello oscuro y largo, apenas dejaba ver su rostro de tez morena.

_ ¡Buenas… eh… ¿tardes?!, bueno… la verdad es que cada vez que vengo a Kaldjord, nunca sé con certeza si es de día o de noche, je, je, je…

_ Al grano, por favor_ le pidió Einar, haciendo un gesto con la mano, para que se apresurara al contar, pues estaba muy cansado, como para seguir de pie.

_ Mi… mi nombre es Itzae… soy comerciante y pues… aproveché la oportunidad para venir a mostrarles mis productos, pues iba directo a la ciudad, je, je, je…

_ ¿Y qué traes?

_ Bueno, la reina Siriana, la vez anterior, me pidió que trajera algún método de mensajería…_ mientras hablaba, abría su enorme mochila, para revolverla con una mano, con gesto apresurado_ ¡así que les traigo lo más innovador en mensajería instantánea!, ¡el mini zeppelín goblin!_ dicho esto, sacó del saco, un zeppelín del tamaño de un balón, con un canastito colgando de los hilos que se sostenían alrededor del globo. El príncipe y sus soldados, exclamaron asombrados, al ver el aparato.

_ ¡Es adorable!_ exclamó Rika, sin poder evitarlo.

_ Sí, muy adorable_ afirmó Einar, levantando una ceja, escéptico_ por lo general, las cosas adorables son inservibles. Veamos si cumple lo que promete.

_ ¡Le daré una demostración!_ se ofreció el comerciante Itzae, animadamente, mientras sacaba un trozo de pergamino, una pluma y un pequeño bote de tinta.

_ ¿Esto tendrá un costo adicional por la demostración?_ preguntó el general, entornando los ojos con sospecha, al tiempo que indicaba todas los materiales que el comerciante dejaba ante él.

_ ¡Para nada!, cortesía de la casa_ le hizo una reverencia tan exagerada y graciosa, que éste intentó mantenerse circunspecto, aunque se había sonrojado.

“Así son los comerciantes. Se hacen los carismáticos… te engatusan con sus payasadas, para que al final caigas y compres tanto por simpatía como por necesidad. Al fin y al cabo, estás viendo a un bufón tan astuto como un zorro”

_ Escriba cualquier cosa, sobre el pergamino, y diga en voz alta y clara, el destinatario_ le explicó Itzae, apartándose el cabello de la cara, para revelar un ojo azulado y otro pardo; y una nariz aguileña, indicándole con un dedo, el pequeño zeppelín, que descansaba sobre la mesa, el cual tenía una especie de micrófono en su interior.

Einar agarró la pluma, la untó en el bote de tinta, y con una letra muy pulcra y delicada, contrastando con su aspecto rudo y duro, escribió “¿Queda cerveza?”, enrolló el trozo, para atarlo a una cinta, y lo posó sobre el canastito. Luego, carraspeó.

_ Para el guerrero Henning_ dijo, con firmeza.

Entonces, el pequeño zeppelín, comenzó a levantarse lentamente de la mesa. 

Tan lentamente, que Einar, se cruzó de brazos mientras movía su pie, con gesto impaciente, Kristof se permitió bostezar y Rica, bufó exasperada.

_ Mensajería instantánea, mi trasero_ gruñó, la chica, con fastidio.

_ ¿Todavía no sale de la carpa?_ preguntó Kristof, quien dio un respingo, al darse cuenta de que estaba quedándose dormido, parado.

_ A estas alturas, ya debería estar recibiendo mi respuesta, ¿no?_ soltó Einar, frunciendo el ceño, mientras observaba cómo el zeppelín, apenas lograba desplazarse por el aire, con la misma velocidad de una tortuga_ ¿y esta maqueta ibas a presentarle a la reina?, ¿para qué querría otro sistema de mensajera?, ¿y los cuervos de Odín?_ se dirigió a Kristof, quien suspiró.

_ Deshabilitaron ese sistema de mensajería, hace dos meses, puesto que los cuervos comenzaron a congelarse a mitad de camino y a causa del frío, esas aves se están extinguiendo en Kaldjord.

_ Mmm_ Einar, acarició su barbilla, pensativo_ por esa razón, nunca le llegan mis cartas…_ susurró, más para sí, repentinamente preocupado, al recordar que se mantenía en contacto con la actual reina de Sadlands.

_ ¡Deben darle algo de tiempo, el zeppelín tarda un poco, pero después de un rato, se volverá más rápido y ligero!_ se apresuró a explicarles Itzae, con nerviosismo.

_ Está bien_ gruñó Einar, resoplando. Todos se quedaron en silencio, observando expectantes, el zeppelín, que siguió andando a la misma velocidad. El príncipe, con irritación, lo agarró, arrancó la canastita y con los hilos, enroscó el papel alrededor del globo, para salir a zancadas, de la tienda, con él en brazos. A continuación, y seguido de los demás, lanzó con fuerza, el pequeño zeppelín, como si se tratara de un balón de rugby, hacia un chico de cabello plateado, pecoso y de ojos azules, quien lo atajó rápidamente.

Aturdido, al ver que el general le lanzaba aquel objeto, arrancó el papelito, rápidamente, al ver la cara de malas pulgas de su superior.

“¿Queda cerveza?”

El chico, se dirigió hacia la carpa, donde guardaban tres barriles, y vio que varios tomaban.

_ ¿Qué le respondo?_ le preguntó a sus amigos, al tenderles el mensaje.

_ Escríbele que no queda, y así compra más_ le sugirió uno, maliciosamente, y entre risas, le respondieron, en el mismo pergamino.



Al poco tiempo, Henning le arrojó el zeppelín de vuelta, y Einar lo atrapó en el aire.

“¿Queda cerveza?”

“No, mi señor”

Einar soltando un bufido, arrugó el pergamino, hasta formar una bola, al ver que tanto el comerciante, como Kristof y Rika, observaban por encima de su hombro, con curiosidad.

_ Bueno… tu sistema de mensajería instantánea goblin, es una bazofia, pero me lo quedaré de todas formas. Me hacía falta un nuevo balón_ sentenció Einar, al tiempo que agarraba el zeppelín, con la punta de los dedos, mientras le daba tres monedas de plata al comerciante, quien tragó saliva.

_ Pe… pero… ese aparato cuesta una moneda de oro.

_ ¿Y te dignas a protestar?, los he visto más baratos, en la chatarrería_ repuso el general kaldjordiano, ceñudo e Itzae, suspiró.

_ Disculpe…_ luego, como si de repente, era iluminado por una idea, lo miró, sin perder la esperanza_ pude leer, sin atisbo de resultar entrometido (“lo estás siendo” pensaba Einar, en ese instante), el mensaje que le dio su guerrero… y yo puedo abastecerlos de dos barriles de cerveza…

_ Yo no nací ayer, señor comerciante_ le dijo Einar, intentando mantenerse todavía más serio_ sé muy bien, cuando mis hombres mienten. Así que, comandante Kristof, recuérdame castigar a Henning y a sus amigos. Llegando a la base, tendrán que limpiar los retretes, todo un mes_ se devolvió tras sus pasos; mientras tanto, lanzaba el zeppelín al aire, para atajarlo con ambas manos. 

Los demás lo siguieron, pisándole los talones.

_ Sí, señor…_ asentía Kristof, intentando reprimir una risotada.

_ Ah… y volveremos a implementar caballeros mensajeros. 

_ Sí, mi general. 

_ ¿Era todo lo que tenías para ofrecer?_ se dirigió hacia Itzae, quien se sobresaltó.

_ Tengo chocolates_ respondió, rápidamente, sonriente.

_ Suena interesante… ¿qué eran?_ intentó recordar Einar, pensativo.

_ Pues son…

Pero antes de que el comerciante, pudiese explicarle, todos escucharon un grito que los hicieron sobresaltar.

_ ¿Qué fue eso… general?_ Kristof y Rika, al ver que Einar iba tras el ruido, intentaron seguirlo, mas él los detuvo con un brazo.

_ Yo investigaré… despachen al comerciante_ les ordenó, y ambos asintieron con la cabeza_ espero que a la próxima traigas algo más útil_ le comentó a Itzae, quien resopló, al ver que sus ventas fueron frustradas.

Mientras tanto, el príncipe, se alejó de ellos con rapidez, agarrando de paso, un hacha de combate que se apoyaba en un tronco.



_ ¡No lo hagas!_ gritaba una voz femenina. 

Su corazón dio un vuelco.

“¿Estará en peligro?” pensaba, preocupado.

_ ¡No me busques!, ¡déjame en paz… tú no puedes…!

_ ¡Entra en razón, por favor!...

Echó a correr, y al ver que el resto de sus camaradas lo seguían, alarmados, hizo un ademán con la mano para que se detuvieran.

_ Iré yo. Tranquilos, parece que sólo son dos personas_ les dijo y estos asintieron.

La ventisca le impedía ver, pero conforme caminaba por el desfiladero montañoso, pudo distinguir dos siluetas oscuras, entre el viento blanco.

Al aproximarse lo suficiente, pudo contemplar la siguiente escena. 

Una mujer joven, se encontraba sentada en el suelo. 

Estaba atada de muñecas y tobillos. Su cabello castaño, tomado por un moño, estaba algo despeinado, y sus ojos profundamente negros, observaban con temor al caballero de armadura negra, que montaba un caballo del mismo color. Su capa escarlata ondeaba por el viento, y una mano sujetaba las riendas de su bello caballo azabache, mientras que con el otro, sostenía una espada con una empuñadura minuciosamente tallada.

El caballero apuntó su espada, en la garganta de la chica, la cual tragó saliva. Sus ojos negros derramaban lágrimas de pavor.

_ ¿Es en serio?_ le susurró_ ¿es lo que deseas?

Einar decidió intervenir.

_ ¡Alto ahí!_ rugió, con firmeza, y tanto la víctima como el caballero, dirigieron la vista hacia él.

_ ¡No!_ gritó la chica, cuando el caballero, sin preámbulos, se dirigió hacia el intruso galopando; mientras alzaba amenazadoramente su espada.

Einar corrió y ambos chocaron sus armas, con tal fuerza, que tanto el príncipe como el caballero desconocido, se apartaron un poco del otro.

El caballero arremetió, contra él, cortando el aire con su espada, y el príncipe lo esquivó a tiempo. Pudo bloquear otro ataque, con el hacha, el cual, desconcertantemente, se partió.

_ ¿Qué demonios…?_ antes de que pudiese reaccionar a tiempo, el caballero le dio una estocada en el pecho. 

Pese a que su armadura era de acero blanco, la fina hoja de aquella espada, logró atravesarla sin problemas; para penetrar su piel con una intensidad que lo dejó paralizado. 

Por suerte, no perforó ni sus pulmones ni el corazón. 

Simplemente, parecía haberlo herido, con la intención de dejar en claro que no era un caballero con el cual pudiese tomarse las cosas a la ligera.

_ ¡Vete de aquí!_ estalló la chica, al ver que el caballero retiraba su hoja ensangrentada, para volver a atacar_ ¡de acuerdo, no te buscaré!... por ahora…

_ Promételo_ le pidió el caballero, con una voz dificultada por el casco. 

El pecho de Einar, comenzó  sangrar, pero no tenía tiempo para preocuparse de su herida. 

De alguna forma, le intrigaba aquel caballero oscuro. 



Su hacha había quedado prácticamente inútil y por la agilidad que poseía el sujeto para blandir su arma, lo dejaba completamente imposibilitado para atacarlo a puñetazos. 

“Esa espada, no es normal” pensó, aún desconcertado. Le extrañaba que un filo que lucía tan delicado, fuese tan letal. Había atravesado sin problemas su armadura, como si atravesara una tela.

_ Lo prometo…_ le susurró la chica, agachando la vista_ sólo… deja en paz al guerrero… vete ya_ el caballero, al escuchar aquello, hundió suavemente los talones, en las costillas de su caballo, y sin más que agregar, éste echó a correr, no sin antes relinchar.

Mientras el caballero se perdía entre la nieve, guardaba su espada en la funda que tenía detrás de la espalda, sin siquiera mirar atrás.

Silene, resoplando, se dejó caer en la nieve. 


El frío era sorprendentemente brutal. 

No estaba acostumbrada a aquel clima, tan desgarrador.

Comenzó a cerrar los ojos, mientras que una silueta blanca, al igual que la nieve, se acercaba hacia ella.

La fatiga, y el dolor, no hacían más que derrotarla en aquel invierno impío.

26 de Julho de 2018 às 17:12 10 Denunciar Insira 12
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Tenebrae Tenebrae
¡Saludos! Te cuento que ya estoy haciendo los fanarts, estoy haciendo primero el de Einar. ¿Cómo te envío el dibujo? ¿Por correo?
8 de Fevereiro de 2019 às 20:43

  • Yissell Manríquez Yissell Manríquez
    Oh siiii!!!!! por correo :D quiero verlo! <3 este es yissellandrea@gmail.com *-* muchas gracias! <3 8 de Fevereiro de 2019 às 21:12
Erika Lozano Erika Lozano
¡Holi, poli! Me acabo de encontrar tu historia, la sinopsis me dejó intrigada y comencé con el primero capítulo... Pero es un poco complicado de leer por el uso excesivo de las comas, por ejemplo en «La tez pálida, predominaba entre los habitantes...». No te preocupes, es algo que a tooodoos nos pasa, bueno quizás no a todos, pero yo sí sufro del mal de las comas. De verdad, la historia suena muy interesante mas este pequeño detalle puede ser uno muy grande que detenga al lector de continuar con tu historia, pues las comas excesivas entorpecen la lectura. Sorry, no quiero sonar brusca ni nada, tampoco quiero que pienses que solo vine a echar leña; en realidad, es porque me llamó mucho la atención tu historia que te lo comento porque espero poder leerla. Chokokissus y ¡continúa escribiendo!, no hay nada más hermoso que crear historias.
22 de Janeiro de 2019 às 18:02

  • Yissell Manríquez Yissell Manríquez
    Jajaja, para nada xD gracias por darte el tiempo de comentar! Es verdad, sufro de comitis aguda y me cuesta un montón superarlo xD Pero constantemente, reviso y reviso hasta que logra dar con la versión que resulte más fácil digerir ^^ Gracias otra vez! 22 de Janeiro de 2019 às 22:38
Laura P. Caballero Laura P. Caballero
La historia comienza con mucha acción y eso la hace muy entretenida. Tu narración es clara y sencilla, bien redactada, por eso es una pena que en los diálogos no uses el guión largo y alguna de las reglas para puntuar. En mi blog No solo letras, tengo un esquema muy resumido para su correcto uso, así tu historia se vería perfecta.
12 de Setembro de 2018 às 12:30

  • Yissell Manríquez Yissell Manríquez
    ¡Gracias! ^^ estoy empezando, la verdad y como vez no tengo mucha experiencia a la hora de escribir, qsí que estoy terminando con la historia para después pulir todos los defectos que tiene :D revisaré tu blog. ¡Muchas gracias! 12 de Setembro de 2018 às 12:47
Paula  Sandoval Paula Sandoval
¡Hola! Comenzare a leerla, me a gustado este capitulo, te aviso cuando la termine ¡felicidades!
15 de Agosto de 2018 às 01:11

  • Yissell Manríquez Yissell Manríquez
    Muchas gracias!! Que emoción, de verdad te agradezco el apoyo 😄 15 de Agosto de 2018 às 02:25
Tania A. S. Ferro Tania A. S. Ferro
¡Qué historia más interesante!
11 de Agosto de 2018 às 22:10

  • Yissell Manríquez Yissell Manríquez
    Muchas gracias!! Espero que te guste 😄 tu comentario me hizo muy feliz jajajaj 11 de Agosto de 2018 às 22:17
~

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