La casa de la colina. Seguir história

jorge-astorga1531865487 Jorge Astorga

Tres amigos descubren que en su vecindario habitan unos terribles monstruos que salen cada 40 años a saciar su sed de sangre.


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#horror #ficcion #casa #la #vampiros #De #Colina
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El primer vistazo.

Daniel, un niño de tan solo 10 años de edad vivía en un vecindario tranquilo con su papá y su mamá. Su papá trabajaba en una empresa local haciendo estampados para productos, mientras su mamá era arquitecta, todos veían a ese matrimonio como si de un milagro se tratara, como una mujer con una carrera tan buena como lo es la arquitectura, esta casada con un pobre don nadie que hace estampados para productos que ni siquiera se venden a escala mundial. Pero Román y Lidia se aman demasiado, era una muestra de amor genuino y eso influía demasiado en Daniel, quien a parte de crecer en un hogar perfecto, lleno de amor y todas las comodidades que difícil mente sus padres se costeaban, crecía con esa ilusión que nos caracteriza a todos cuando estamos en pleno desarrollo. 

Daniel se divertía mucho en su colonia, llevaba 5 años viviendo ahí y ya se había hecho de amigos. Arturo, quien era un poco asustadizo y su madre quien a cada rato le decía cosas como que los aviones descargan sus inodoros cada tanto que la orina congelada caer en forma de daga y podría atravesar su cabeza en cualquier momento, no ayudaba mucho. También estaba Elena, quien tenia un año menos que Daniel y Arturo, pero sin embargo tenia un carácter fuerte, casi hacía parecer a sus amigos unos cobardes ante las cosas que ella si se atrevía a hacer. 

Un día mientras Daniel comía con sus padres, Arturo toco a su puerta, la mamá de Daniel se levanto y atendió el llamado.

-Buenas tardes Señora Almeda, ¿podría Daniel salir a jugar?

A Lidia le agradaba demasiado Arturo, era tan inocente, tan frágil y asustadizo que le era imposible pensar que sería una mala influencia, pero no veía con los mismos ojos a Elena.

-Daniel, ¿terminaste?- Dijo Lidia con un tono suave.

-Sí ma ¿Puedo salir?

Lidia solo afirma con la cabeza mientras que Daniel se despide de su padre y sale corriendo de su casa, el y Arturo se dirigen a la esquina de la calle, donde les gustaba pasar el rato por que ahí podían ver infinidad de gente ir y venir.

-El señor que vive ahí me dijo que al final de la calle, subiendo todo, hay una casa que pareciera perdida en el tiempo, me dijo que ahí vivían cosas horribles, monstruos que solo salen en las noches cuando todos están dormidos.- Dijo Arturo con la voz temblando. 

-¿Y el como sabe? Le replico Daniel.

-El me dijo que una vez los vio salir de esa casa, una vez hace  40 años.

-¿Y si fue hace 40 años, no estarán muertos los monstruos?

-No quisiera ni imaginarlo.

En lo que los amigos discutían, Elena iba saliendo de su casa tapando sus oídos, sus padres estaban peleando y ella odiaba eso, a pesar de amar estar en su casa. Cuando sale mira a sus dos mejores amigos, los dos soportes que hacen que toda la basura que ocurre dentro de su pequeño mundo, no luzca tan mal. Esboza una sonrisa y corre hacia la esquina donde suelen juntarse.

-Hola ¿que hacen? - Pregunto Elena.

-Hola Ele, estamos viendo a la gente pasar y Arturo me acaba de contar una historia muy buena sobre monstruos.

-¿Monstruos?

-Si, Don Agustín me dijo que el los vio una vez cuando era joven, pero probablemente ya no estén.- Dijo Arturo.

-¿Y como los podremos ver?- Pregunto Elena, mientras miraba a Arturo fascinada.

Arturo, sintiendo la mirada de Elena, se sintió nervioso y a la vez con una gran falsa responsabilidad de valentía, quería que ella pensara que era valiente.

-Tendría que ser en la noche, cuando todos estén dormidos, ir cuesta arriba en la casa que parece del pasado.-

Daniel sabía que sus padres no lo dejarían salir de noche, y sabía que la madre de Arturo al saber lo que planeaban, amarraría a su nene con cadenas y candados en su cama. El sabía que algo no estaba bien en la casa de Elena, así que su presencia podría ni siquiera notarse. Eso ponía a Daniel muy triste, y mas triste aun lo ponían, los comentarios de su madre hacia Elena.

Daniel se despabilo y sin pensar dos veces dijo: 

-Yo podría escaparme en la noche, podría salir por la ventana de mi cuarto y escapar por el pasillo que da a mi patio desde la calle.-

Elena se alegró y Arturo al ver eso afirmo que el también iría, con la única condición de que solo sería verlos, nada de querer comunicarse o algo que ponga en peligro su integridad física.

Los niños quedaron de verse frente a la casa de Daniel a la media noche, ya que esa era la casa mas cercana al inicio de la subida. 

Tocaron las 12:00 am en el reloj de Daniel y se levanto lo mas rápido que pudo sin hacer ruido, se vistió y puso unos zapatos que le quedan grandes, pero no hacen nada de ruido, agarro una chamarra que tenía colgando de una pequeña silla que tenía en su habitación, abre la ventana lo mas despacio posible y se da la fuga.

Por otro lado, Arturo tenía miedo de salir, no quería confirmar la historia, el solo quería quedarse a salvo en su cama. Pero recordó a Elena, lo feliz que se puso cuando todos dijeron que lo iban a hacer, y no tuvo otra opción que hacerlo, después de todo, esa sería una buena historia que contarle a sus futuros hijos, así que se levanto, se vistió como pudo y salio por la puerta frontal, sabía que su madre tenía el sueño pesado, así que no se despertaría.

Elena, por otra parte, confirmó las sospechas de Daniel, no tuvo que andar en puntillas, simplemente paso por detrás de su padre, quien se encontraba viendo la T.V. Salio de su casa y se dirigió al punto de encuentro.

Cuando los tres estaban frente a la casa de Daniel, estos apresuraron el paso para no perderse la escena de cuando los monstruos salieran de esa casa. Si es que existían.

No avanzaron ni media subida cuando vieron a un hombre de casi tres metros parado en la cima, observándolos. No alcanzaba a verse su rostro, a duras penas se veía que vestía un especie de vestido negro. Mientras los tres amigos estaban perplejos viendo la silueta enorme, Arturo reacciono antes que todos y se percato de que había una figura similar a unos cuantos metros de ellos, entonces le dijo a Daniel en voz baja que esa cosa solo los estaba distrayendo, que el verdadero peligro estaba a escasos pasos de ellos. En cuanto Elena vio que algo se lanzo hacia ellos, agarro a Daniel de el gorro de su chamarra y lo jalo hacia atrás, mientras Arturo corría colina abajo y Elena jalaba a Daniel, las siluetas soltaron un chillido ensordecedor que hizo que los tres chicos cayeran el suelo. 

El primero en reaccionar fue Daniel, quien vio como una de esas cosas dejaba su forma humanoide y se iba volando, perdiéndose entre la luz de la enorme luna que se podía ver a lo lejos.

Los tres amigos, pálidos, asustados, con el corazón casi saltando del pecho, decidieron regresar a sus casas, eso había sido suficiente, a pesar de tener un espíritu aventurero, también poseían algo de sentido común, sabían que si se enfrentaban a ellos, o si los hacían enfadar, no saldrían vivos. Estando a pie de la colina, los tres se despidieron y se fueron distanciando hasta que cada uno de ellos llego a su casa. 

18 de Julho de 2018 às 04:33 0 Denunciar Insira 0
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