El hombre que jamas estuvo ahí. Seguir história

jorge-astorga1531865487 Jorge Astorga

Los recuerdos de la infancia son los mas bonitos ¿quien no desearía volver por lo menos un día a aquella etapa donde todo era un juego? Pero... ¿Que pasa cuando tus recuerdos no encajan con tu realidad?


Conto Todo o público.

#ficcion #fantasia #cuentocorto
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El hombre que jamas estuvo ahí.

Recuerdo cuando niño vivía en una calle que tenia una gran subida, siempre queríamos saber que había mas arriba, pero era un mito entre los chicos del barrio que cualquier niño que subiera, ya no bajaría jamas. Sin embargo, y sin tomar mucha importancia a esa leyenda, aunque si respeto, todos los días los niños se ponían a jugar, todos corriendo, gritando, pateando la pelota o simplemente sentados en la tierra haciendo montículos para después jugar carreras con sus cochecitos. Era una época distinta, en aquel entonces los niños podían jugar desde que salia el sol hasta que la ultima casa del vecindario apagara sus luces. 

Recuerdo que en el barrio vivía un señor de aproximadamente 50 años que siempre salia a su balcón a ver a los niños jugar, nunca tuvo malicia, incluso era muy querido por la comunidad, el nunca le hablaba a los niños para que fueran a su casa, los niños tampoco iban a su casa, pero siempre tenia una sonrisa y en las noches de halloween, siempre daba los mejores dulces. Un día después de años de haber vivido en ese lugar tuve que mudarme, dejar a todos mis amigos atrás y empezar de cero, la idea me asustaba demasiado, pero no me desagradaba. Después de 34 años, en una charla casual con mis padres salio el tema de aquel vecino, aquel que era querido por todos. Mis padres negaron saber de quien hablaba yo, pero no podría explicarme mas por que no tengo algún recuerdo de mis padres entablando conversación con el, ni siquiera un buenos días o un gesto con la cabeza. 

Decidí ir a mi viejo barrio, para hacer los recuerdos un poco mas vividos, ver quien seguía viviendo ahí y también averiguar quien aun me recordaba. Llegue a la tienda de la calle y como era de esperarse el señor quien antes la manejaba ya había fallecido, estaba su hija con quien yo en algún momento de mi niñez compartí alguna aventura de niños pequeños. Ella no me recordó al instante, mi apariencia era muy distinta, ya no tenia nada de aquel niño que solía jugar con los niños del vecindario todos los días, todo el día. Sin hacer mas largo el reencuentro, tome un agua, hice fila y al llegar a caja para pagar el producto, le dije quien era y si me recordaba, ella sonrió y soltó una pequeña risa ahogada mientras se tapaba la boca con sus manos, no fue mucha la conmoción, pero le sorprendió que regresara después de todos estos años, hablamos sobre aquella época, las tonterías que solíamos hacer y claro, también me puso al tanto de lo que había pasado, quien se mudo, quien falleció, quien se casó y quien sigue viviendo donde mismo. 

Me contó sobre la familia que se mudo a mi antigua casa, una familia humilde de clase media alta, habían arreglado todo, mi antigua casa era irreconocible.

Aquel porche donde yo solía explotar los cohetes en las épocas festivas ya no era mas un porche, sino una cochera para dos carros, el pasillo que conectaba la calle con mi patio trasero, que estaba dividido solo por una puerta de metal con mallas negra por donde yo siempre me escapaba para seguir jugando con mis amigos, ya no existía mas, ahora era parte del interior de la casa. Claro, no me costo tanto trabajo imaginarme lo hermosa que se debió ver en aquel entonces, ahora solo era una casa abandonada del montón que había en el barrio. Me contó que la familia se mudo con un niño unos 5 años menor que nosotros, en aquel entonces teníamos 10 años. Dijo que era de lo mas normal, que ellos conforme fueron creciendo, ya no contaban aquellas viejas leyendas que en su momento, nos tenían asustados, el barrio perdió esa chispa que lo mantenía vivo, simplemente crecieron. Cuando ella cursaba la preparatoria, el chico que ahora vivía en donde yo vivía años atrás, ya tenía 11 años. Ella dijo no conocer los detalles, pero el niño enloqueció, gritaba cosas sobre vampiros que bajaban del cielo para llevarse a los niños. Fue un gran escándalo por que en aquellos días habían desparecido de 5 a 10 niños. Bueno, la familia se mudo pronto y con el tiempo esa casa termino con mala fama, era una casa maldita.

Entre la charla y los recuerdos, le pregunte que si ella recordaba al vecino del balcón, esperando a que ella me respondiera con un nombre para ver si esclarecía mis recuerdos. Ella confundida negó con la cabeza y eso solo me hacia confundir mas, en ese momento, al ver que no había mas clientes después de mi, decidió cerrar la tienda por un momento y salir a caminar y recordar los viejos días en esa calle. La casa estaba ahí, el balcón era como lo recordaba, aun que un poco mas dañado. Le dije que esa era la casa del vecino, y que por alguna extraña razón me acorde de el, y que mis padres negaran su existencia me motivo aun mas a venir a recordar. Ella me dijo que esa casa siempre había estado deshabitada, que es imposible que yo tenga recuerdos de alguien viviendo ahí. Lo mas raro es que yo recuerdo que todos alguna vez lo saludamos, incluso otros adultos lo saludaban. Ella me miro y dijo que eso le pone los nervios de punta, que el niño de 11 años que enloqueció, gritaba desenfrenado que le preguntaran al hombre del balcón, que el sabia que lo que estaba pasando era verdad. 

Me fui con un amargo sabor en la boca, demasiado confundido y empezaba a dudar de mi memoria. Yo estaba convencido de que ahí vivía alguien, de que en algún momento llegue a cruzar palabras con ese señor, y entonces recordé. Un día mi amigo Victor y yo, nos encontrábamos jugando en la calle en pleno día, cuando ese hombre, quien yo recuerdo vivía en una casa que según otras personas había estado abandonada desde siempre, nos llamo, no recuerdo que fue lo que nos dijo pero lo que si sabía, era donde podía encontrar a Victor.

Saque mi celular y no dude en llamarle, me dijo que estaba en su casa y yo le pregunte si podíamos vernos, el accedió y así fue, fui hacia su casa y el estaba ahí, haciendo algo de mecánica a su carro mientras sus hijos jugaban, me pareció grosero llegar sin nada en las manos, así que lleve un paquete de seis cervezas, a pesar de que Victor fue el único amigo del barrio con quien yo seguía teniendo contacto, hacia mas de 3 años que no nos veíamos. Entre cerveza y charla, el saco al tema el viejo vecindario, como nos divertíamos y que le da un poco de rabia que sus hijos no puedan gozar la seguridad que nosotros gozábamos en ese entonces. Le pregunte si el sabía algo sobre las desapariciones que hubo hace años ahí, y el dijo que si, que se acababa de mudar, pero mantenía contacto con uno que otro amigo de por allá.

Le comente que había estado ahí esa mañana, que quería recordar como se llamaba el vecino que siempre salía al balcón. Victor dio un trago a su cerveza y como haciendo memoria, chasqueo sus dedos y dijo: -Agustín-

Entonces, llego a mi cabeza, el vecino del balcón era Don Agustín. Por fin ese anciano rostro ya tenia un nombre, y ahora faltaba aclarar otra duda. ¿Por que al parecer Victor y yo somos los únicos que recordábamos a Don Agustín?

Le dije que nadie recordaba al anciano, que a como yo lo recordaba era un hombre fácil de identificar. El se sorprendió, pero no tanto, parecía no tener tanta importancia al tema para el, o almenos no tanta como lo fue para mi. Nos terminamos las seis cervezas entre los dos y procedí a despedirme, pero antes de que el se metiera a su casa junto con sus hijos, le hice una ultima pregunta. Le pregunte si el se acordaba que era lo que Don Agustín nos había dicho aquella vez que estábamos perdiendo el tiempo en la calle. 

Victor, de nuevo hizo un poco de memoria y me dijo: 

-Ese día Don Agustín nos llamo con el dedo, y cuando nos acercábamos nos dio la advertencia de que por nada deberíamos ir calle arriba, que todos los niños que lo han hecho, jamas han bajado. Fue un poco perturbador y si no mal recuerdo, fue desde ese día que empezamos a propagar esa leyenda por el barrio.-

Victor soltó una risa y entonces nos despedimos. No me puedo sacar de la cabeza las platicas que tuve con mis padres, y con mis viejos amigos, y esta ultima frase de Victor. Ahora que lo pienso si, fuimos nosotros quienes propagaron esa "vieja" leyenda, pero... ¿Por que nadie mas recuerda a Don Agustín? Pareciera que solo Victor, yo y ese niño de 11 años que enloqueció eramos los únicos que lo vieron en toda la vida. ¿Tendrá algo que ver la advertencia que nos hizo Don Agustín a Victor y a mi con lo que ese niño vio calle arriba? Incluso, lo que decía el niño de preguntarle al hombre del balcón sobre lo que estaba pasando... La verdad todo esto tiene sentido y a la vez no, tal vez todo sea una simple leyenda, una simple historia que debería de pasar de generación en generación, y tal vez nadie recuerda a Don Agustín, por que a pesar de salir todos los días a su balcón, era un hombre demasiado reservado. Muy buena persona, pero reservado. 






17 de Julho de 2018 às 23:41 0 Denunciar Insira 0
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