El árbol de los cuervos Seguir história

orlandocallejasgt Orlando Callejas

La principal razón que debes tener para leer estos cuentos es porque este género dio origen a la literatura en prosa. Después están los temas de terror, psicología, fantasía y todo lo que puede pasar en mundos paralelos al nuestro.


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#terror #miedo #psicológico #378 #343 #229
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Síncope


El hombre despertó sobresaltándose en la cama. Sin saber por qué, su alma se volcó y contraído, se sintió solo infinitamente. La cabeza le dolía, podía sentir cómo la habitación se deformaba con paredes líquidas y encogimiento de ángulos. No tenía recuerdos, nada más estaba en él esa sensación de vacuidad, de estar solo.


Recobró apenas el sentido y aunque sus movimientos aún eran torpes, la alucinación cesó. Quiso levantarse pero antes de pisar el suelo se percató de que en el dormitorio no habían demasiadas cosas salvo paredes grises, la cama –sin cobertores–, una diminuta mesa y un espejo de marco pálido. También notó que no estaba vestido, mas su desnudez no le afectaba. Tal era su amnesia que no recordaba ni su propio rostro. Se puso en pie e intentó llegar hasta la mesa. Entonces sintió que las paredes y el techo se alejaban. Dio un paso más y el trayecto aumentó. Volvió a sentirse enfermo, el estómago iniciaba la batalla y el cerebro lo siguió punzándole las sienes.


Pronto recordó algo: era niño, amarillento y escuálido; se encontraba en un rincón abrazando sus rodillas, temblando pavorosamente; a través de las paredes escuchaba los golpes brutales que se iban repitiendo uno tras uno, impacto tras impacto... El recuerdo era gris, nublado, no obstante en él estaba ese extraño y familiar sentimiento de vacío.


Deseó más que nunca verse en el cristal. Las entrañas le roían el alma. Ya no sabía si vivía o moría pausadamente. Los latidos de su corazón eran el tic-tac del tiempo muerto, del tiempo solo. Otro oscuro recuerdo arrancó al pasado su cabeza: estaba en esa misma habitación vestido de negro, sobre el tablero había una carta, las letras eran borrosas y apenas distinguió la palabra "muerte". Después escuchó una voz que lo llamaba, no atisbó exactamente las sílabas pronunciadas, sin embargo sabía que pertenecían a su nombre. Fue entonces cuando se percató de que la alcoba no tenía puertas ni ventanas, las preguntas comenzaron a amontonarse y las náuseas arremetieron contra sus tripas: ¿cómo había llegado hasta ahí? ¿Quién era realmente? ¿Cuál era el objetivo de su existencia?...


De nuevo el espejo lo invitaba a reflejarse y otra vez, al intentarlo, el resultado fue la distancia. ¿Sería posible que aquello fuera una pesadilla? Aunque todas sus percepciones eran tan reales, tan vívidas, no parecía plausible. Posiblemente en él estaba la respuesta. Esta vez, con mayor determinación, pisó con fuerza y nada sucedió. Una vez más y ninguna cosa se movió de su sitio. Así consiguió aproximarse al objeto, dando pasos calculados.


Cuando estuvo cerca notó que sobre la mesa una hoja lívida le mostraba sus letras. La tomó, la carga de soledad aumentó y pudo leer:


"Muy respetable señor mío:


Querido amigo, aún después de haberlo pensado no sé de qué manera comunicarle esto. Se preguntará cómo llegó y qué hace ahí, seguramente se siente mal y el vacío lo invade cada vez más; no trataré de ocultarle su naturaleza y por el contrario, también quiero disculparme que sea yo tan franco: es usted un espasmo, una pesadilla, una especie de letargo que sucede a los hombres momentos antes de su muerte. Usted si bien está no existe. Esta es, amigo, la más cruel y pura verdad.


Todo terminará y comenzará cuando se mire al espejo."


Aquello lo estremeció, nuevos males laceraron su ser. Una carta sin firma, una razón ilógica y un sueño amargo sin fin. La desesperación lo tumbó, se había acurrucado en el frío suelo cuando escuchó que alguien reiteraba su llamada. Supo en su ser que el final estaba cerca. Se levantó tratando de escuchar con mayor claridad, miró hacia todos los lados intentando comprender la voz y en un instante, se acercó al espejo donde observó su aberrante efigie. Comprendió su nombre. Rememoró las palabras escritas en el papel, sintió dentro, muy dentro de su ser, cómo la soledad no dejaba un espacio libre...

Cerró los ojos...


***

El hombre despertó bruscamente en su cama. No recordaba nada. Solamente estaba en él, el terrible sentir de la soledad y cuatro grises paredes, una cama, una mesa y un espejo que lo atraía a reflejarse...

24 de Junho de 2018 às 23:07 0 Denunciar Insira 0
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