Lo que me dijo el vidente Seguir história

salbamarquez Salvador Alba

No puedo dormir dándole vueltas a lo que me dijo el vidente. Después de oír un atropello, me acerco a la ventana...


Horror Literatura monstro Impróprio para crianças menores de 13 anos. © Todos los derechos reservados

#vidente #Atropello #lobos #zombis
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Lo que me dijo el vidente

No podía dormir, lo que me dijo aquel vidente me dio que pensar. Oí unos gatos que parecían huir, el sonido de una lata siendo pateada y, a continuación, el frenazo brusco de un coche que chocó contra algo que rompió cristales. Me asomé por la ventana enrejada y un hombre yacía encima del capó del coche con la cabeza dentro de la luna delantera. El conductor, presa del pánico, salió corriendo calle arriba y decidí socorrer al atropellado. Bajé las escaleras mientras llamaba a emergencias, salí y, mientras me acercaba, vi que el cuerpo ya no estaba. A lo lejos seguía huyendo el conductor, cuando apareció una bestia peluda de la nada y se abalanzó sobre él directo a la yugular. Tras llenarse el estómago, la bestia se percató de mi presencia y corrió hacia mí. Los diez metros que recorrí a toda prisa se me hicieron eternos y, aunque a punto estuvo de alcanzarme, pude entrar en la casa gracias a que me dejé abierta la puerta blindada. El gran lobo golpeaba la puerta con fiereza, subí a mi habitación y miré por la ventana, ahí estaba el lobo cogiendo impulso para dar una nueva embestida, finalmente se cansó y se puso a rondar la casa mientras enseñaba los dientes. Todo volvía a estar en silencio, el peligro había pasado y me sobresalté al oír trastos cayendo en la planta baja, me acerqué con cautela cogiendo una espada roma que adornaba el pasillo superior. A medida que me acercaba pude escuchar el torpe andar de uno pasos arrastrados hasta que lo vi, era el hombre atropellado. Con la cara deformada y ensangrentada, me miró a los ojos y corrió escaleras arriba como si tuviera un demonio dentro, conseguí meterme en el baño, pero la puerta no lo detuvo del todo. Comenzó a golpearla, yo la sujetaba desde dentro hasta que rompió un trozo por donde metió la parte superior de su cuerpo intentando agarrarme con los brazos. Le di con la espada hasta partírselos, aunque los seguía moviendo al libre albedrío, y continué golpeándolo en la cabeza hasta que le destrocé el cráneo haciendo que el arma penetrara en su cerebro. El silencio no cesó pues la bestia volvió a golpear la puerta principal alertado por el ruido. Salí como pude del baño y, manchado de sesos y sangre, me dirigí hacia la cocina a por el cuchillo más grande que tenía entonces. Antes de que pudiera romper la puerta, la abrí del todo escondiéndome detrás de ella quedando entre la puerta y la pared del pasillo. El gigantesco lobo entró hasta el salón destrozándolo todo, al darse la vuelta, me vio entre los veinte centímetros que me delataban y atacó sin piedad, su cabeza era demasiado grande y apenas pudo meter el hocico en mi precaria guarida, a la segunda embestida le clavé el cuchillo en la frente quedando inmóvil en el suelo. Entonces pensé: “Al final tenía razón el vidente, este año haré reformas en casa”.

23 de Abril de 2018 às 22:40 2 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

Salvador Alba Soy muy creativo, autodidacta, dibujo, compongo canciones y sobre todo creo historias. Mi primera novela se titula "Bienvenidos a Soberania".

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Nova Rosales Nova Rosales
Lol. Valla con lo del vidente y las reformas en casa. Me has hecho el día. Me ha gustado tu relato. Felicidades.
29 de Abril de 2018 às 06:28

  • Salvador Alba Salvador Alba
    Me alegra mucho que te haya hecho reír, muchas gracias por comentar y perdón por el retraso en responder. 16 de Junho de 2018 às 17:29
~