Pueblo viejo Seguir história

G
Gaia E.


Yo crecí en uno de esos lugares. Un lugar viejo, tan ideal para la vida que atrapó a los primeros humanos que pusieron un pie en él como una araña atrapa a una mosca en su telaraña. Montañas pobladas de bosques que se elevan a ambos lados del río que, con el pasar de los eones, las ha erosionado. Tierra fértil, protección y caza. ¿Qué más puede pedir una tribu de nómadas cansados, hartos ya de deambular por caminos aún sin trazar?


Conto Todo o público.

#surrealismo #fantasia
Conto
0
5052 VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Pueblo viejo

El mundo es viejo. No a escala cósmica donde la inmensidad del tiempo apenas tiene sentido para nosotros, quizá un inmortal que haya observado el nacimiento y desarrollo del universo se reiría de la concepción humana de antigüedad, quizá para él no seamos ni siquiera niños, si no apenas un óvulo en proceso de meiosis.


Pero el tiempo no es una línea recta y tal vez la visión que pudiera tener ese hipotético inmortal sea tan legítima como la de cualquier ser de este planeta ¿pensará una mariposa que la humanidad está compuesta por seres primordiales tan antiguos como el mundo mismo? ¿será nuestra civilización para Pando, el gigante tembloroso, un borroso parpadeo de criaturas que nacen y mueren sin dejar huella? Y para nuestro sol el ser vivo más longevo de este planeta probablemente no sea más que un destello causado por el reflejo de su luz.


Pero nada de eso importa, porque el tiempo, tal y como nosotros lo entendemos, no es más que la suma de los acontecimientos que tienen lugar en nuestra vida. Los eventos que nos sucedieron han tenido lugar en el segundo en el que los recordamos, el ascenso de roma y su caida se confunden con la creación de las pinturas de Altamira y el estreno de la última película de acción. El futuro es un sueño, el pasado un espectro y el presente nunca deja de huir.


Y para nosotros, para los seres humanos que caminamos por la tierra en este punto exacto del tiempo, este mundo es viejo. Inconmensurablemente viejo, inconcebiblemente antiguo, ha visto más de lo que nosotros podemos comprender, imaginar o fantasear. ¿Recuerda la tierra? ¿Recuerdan los bosques, los ríos, el sol, las estaciones? ¿Recordará el viento que un día acarició nuestro rostro o la lluvia que lavó una lágrima? ¿Recordará la arena los juegos de los niños, el acto de dos amantes, la putrefacción de un cadaver arrastrado por la marea?


¿Y recordará un valle las incontables vidas que han tenido lugar en él? ¿los sentimientos que han quemado como fuego o congelado como el hielo? Los nacimientos, las defunciones, los bautizos, los entierros. Amor, odio, miedo, asco, decepción, ansiedad, ambición, furia. ¿Y si no es así, por qué algunos lugares parecen más llenos de poder que otros, más densos, más capaces de inspirar la locura en sus habitantes o en regalarles visiones que se llevaran a la tumba? ¿por qué en algunos lugares los espíritus campan a sus anchas, contestan preguntas lanzadas al azar y se aparecen a los incautos?


Yo crecí en uno de esos lugares. Un lugar viejo, tan ideal para la vida que atrapó a los primeros humanos que pusieron un pie en él como una araña atrapa a una mosca en su telaraña. Montañas pobladas de bosques que se elevan a ambos lados del río que, con el pasar de los eones, las ha erosionado. Tierra fértil, protección y caza. ¿Qué más puede pedir una tribu de nómadas cansados, hartos ya de deambular por caminos aún sin trazar? Y así, se establecieron en aquel lugar de fantasía, primero se refugiaron en cuevas, después levantaron cabañas y labraron la tierra. Más tarde lloraron a sus muertos y crearon nueva vida que algún día les daría sepultura. Y las generaciones pasaron como las estaciones, sin dejar nunca de sucederse. La comunidad creció y menguó. Asesinó, perdonó, creó nuevas leyes, las derogó, dio la bienvenida a extraños o se defendió con la fuerza de las armas. Levantó estructuras increíbles que pronto se convirtieron en triviales y fueron demolidas para dar paso a otras que cumplirían el mismo ciclo. El sol se alzó en el cielo sobre una niña y se ocultó para una abuela. Las épocas se sucedieron en el tiempo y el pueblo se volvió viejo, empezó a acumular recuerdos de aquellos que moraban en él, pues sentía dentro de sí la nostalgia de una era que había dejado de existir.


Y acumuló, acumuló sentimientos, actos de amor y odio. Traición, venganza y misericordia se fusionaron en algo nuevo que comenzó a crecer bajo el pavimento, donde los huesos de los muertos conocidos y desconocidos se convertían en polvo y se mezclaban con la tierra. El cementerio es demasiado pequeño para todas las vidas que han acabado aquí, pero nadie quiere hablar de ello. Se alzan las sombras, saludan a los niños que juegan en el parque, pero ellos están acostumbrados y ya no les hacen caso, sus madres les han dicho que son imaginaciones, juegos de la mente, trucos de luces. Los niños crecen y olvidan. Mueren, se convierten en sombras, saludan pero nadie les reconoce, su recuerdo desaparece y pasan a formar parte de aquello que crece bajo las calles, su identidad se desvanece y la masa medra, prospera como los dueños de los pasos que escucha sobre ella. Cree que eso es el cielo porque los recuerdos robados así se lo indican, arriba hay ángeles, abajo, oscuridad.


Alguien nace y siente algo bajo sus pies, algo que estira los tentáculos tratando de palpar su corazón. Es curiosa, quiere conocer a los ángeles, quiere que formen parte de sí porque ha sido moldeada por recuerdos que anhelan y suspiran por ellos. Pero alguien tiene miedo, para alguien el cielo está más arriba y lo que habita abajo es oscuro y maligno. Las sombras ya no sienten, ya casi forman parte de la masa y aceptan órdenes de ella porque no saben qué más hacer, siempre tuvieron un propósito y ahora su propósito es conocer a alguien. Así aparecen alrededor de él, bailan con la luz, se esconden tras las puertas, le visitan en sueños y se cuelan en su conciencia, preguntando sin preguntar, pues no tienen voz: “¿eres un ángel?”, pero alguien no entiende y solo observa con terror, sin atreverse a moverse, sin atreverse a hablar.


La masa se irrita, no comprende porque los ángeles no hablan con ella ¿acaso le han abandonado? Nuevos recuerdos sobre la muerte de seres superiores, los soldados sustituyen a los querubines, los ángeles no son buenos, no son mejores, no merecen el cielo que ella tanto desea, no lo cuidan, no lo disfrutan. Abajo hay oscuridad y arriba, los ángeles oscuros dominan sin compasión. Ya no hay curiosidad, si no odio. Alguien sufre, los ataques son constantes, su mente se rompe poco a poco. Ya no le visitan en sueños, si no que le arrancan de su apacible descanso, aparecen ante él bailando en la oscuridad, ríen, se regodean ¿qué quieren? Y afirman sin voz: “eres un ángel”. La conciencia se resquebraja, la masa aparece, palpita, odia, está formada por tanto y es tan poco, pero su presencia es infinita en el tiempo y el espacio, en la mente, donde ambos se confunden y todo sucede al mismo tiempo y en el mismo lugar.


Alguien cae en un pozo sin fondo, oscuridad, locura, temor, muerte, odio. Una mano cae inerte sobre la cama, ojos abiertos observan sin ver. Se convierte en una sombra, saluda a los niños, pero éstos no contestan, vaga entre luces y sombras. “¿Y los ángeles?” se pregunta “¿por qué no hablan conmigo?” busca a través del valle, a través del río, de las montañas, los bosques, las mentes, los recuerdos, los actos. Pero no encuentra a los ángeles, no hay ángeles. Arriba, todos son ángeles, los ángeles dominan el cielo, pero no lo merecen. Aparece ante alguien y le castiga, rompe su mente con un pensamiento oscuro. Los ángeles no mueren, son infinitos. Ojos que se abren y se cierran, sombras que buscan, encuentran y olvidan. Los ángeles son como yo, los ángeles buscan y odian, no encuentran. El cielo es el suelo, todo está al revés. Abajo es arriba, no son ángeles, si no demonios, por eso dominan, por eso no tienen compasión. Pero si ellos son demonios ¿qué soy yo?


El ciclo es eterno, arriba, abajo, abajo arriba. Yo soy el ángel. Arriba solo hay demonios.

6 de Abril de 2018 às 09:44 0 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

Comentar algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~