marekmakaniverse Marek Makani

La tercera obra perteneciente a la antología de relatos surrealistas y existencialistas escritos a la par que editados por el autor Marcos M. Molina en un ejercicio experimental por conocer el aspecto más onírico de sus creaciones. "Abstract Minded" es el nombre de ésta antología, y este tercer capítulo añade un tono crudo a dicha compilación, tocando temas como la redención, las adicciones, los traumas, los lamentos o la tortura que puede suponer una vida si ésta no es la más dulce precisamente.


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CONDENA

Los cigarros se cayeron al suelo, él los miró con detenimiento, una voz le decía que los recogiera pero otra le decía que los patease, que los dispersara por el suelo. Se agachó, miró como había quedado todo tras haber obedecido a ésta última.


Fue rápidamente a la cocina, cogió un cuchillo, lo clavó en la nada, en el aire, rajó la realidad, abrió un portal nuevo. Se adentró en él, contempló como perros de patas gigantes caminaban tranquilamente por enormes páramos áridos y carentes de toda clase de vegetación.


Contemplaba el horizonte cuando un tipo de color verde le tocó el hombro. No articuló palabra, solo quería que supiera de su existencia. Una pistola gigante suponía la guinda del pastel de aquel desierto seco, los perros se arrimaban para orinar en ella, o simplemente para contemplarla, era incomprensible. Había que tener cuidado por si tenían la mala fortuna de hallarse frente al cañón en el instante en que decidía dispararse.


El tipo sabía que tenía que introducirse en la pistola, pero lo cierto es que no quería hacerlo; por ello no lo hizo. Desvío sus ojos hacia un lago morado que estaba congelado, fue hacia él.


Posó sus pies encima del hielo, éste era resistente, tan fuerte como para soportar el peso de cien como él, sin embargo, en el microsegundo en el que tuvo la certeza de que iba a reventar la gruesa capa y a adentrarse en lo que le esperaba tras ésta, sucedió.


Los músculos se contrajeron y las terminaciones nerviosas se masacraron, no dolía nada; lo que lo torturaba era lo que tuvo que presenciar de manera tan viva como cuando tuvo lugar en la vida real, recuerdos traumáticos de su infancia, heridas de valor incalculable para la evolución de sus ser, tanto para bien como para mal.


Su padre matando a su abuelo con un cuchillo, dañando física y mentalmente a su hijo –él– desde los tres años hasta que se tiró por la ventana cuando el alcohol ya no era capaz de saciar su sed; su madre desapareciendo en cuanto éste indeseable se esfumó de la existencia; los abusos en el orfanato; la época en la que pasaba las noches en vela soñando con un futuro mejor para pronto golpear duramente contra la realidad de lo que iba a costar o tal vez de lo que jamás ocurriría; la despedida a su mejor amigo en un accidente automovilístico o la odisea que supuso escapar de la adicción a las drogas generada por la cárcel en la que se había transfigurado su historia.


Un empujón agresivo lo escupió del lago. Húmedo y con los ojos como platos no tenía lágrimas que derramar por todo lo sufrido, o al menos no podían distinguirse del resto de gotas que poblaban su dermis, provenientes del líquido que rellenaba el sitio donde había penetrado.


Una daga gigante emergió del sedimento. Le aterrorizó. El desvío tímido y discreto del objeto enorme delató sus intenciones, perseguir al individuo hasta quitarle la vida. Reflexionó acerca de si dejarse aniquilar por el arma blanca de titánicas dimensiones, pero supuso que sería algo salvaje y prefería fallecer con un estilo algo más pacífico. Escapó.


Llamas nacieron paulatinamente en el perseguidor hasta envolverlo dando lugar a una potente fogata o más bien un incendio, evitando así el apuñalamiento del tipo. Se dió cuenta de ésto al sentir el fuego en su nuca y divisar el resplandor ardiente de las flamas en el suelo. Así es como supo que debía dejar de correr delante suyo. Había vencido.


Siete botellas de whisky y dos de tequila frente a sus pies. ¿Iba a despreciar todos sus esfuerzos, el impacto negativo en su cuerpo y en el resto, todos los años alejado de dichas sustancias? Sí, bebió, bebió y bebió. Claramente erró.


Los tres duendes del vicio se personaron ante él, chasquearon los dedos para hacer desvanecerse los continentes de tales bebidas, que se derramaron ipso facto. Tal fue su mono que trató de rescatarlas con sus propias manos, algo inútil, empero, algo comprensible en su caso.


–La tentación ha podido contigo a pesar de todo lo que has trabajado porque no lo hiciera, a pesar de la fuerza empleada contra las vivencias de tu realidad rota, las imposiciones de tu intelecto, mente y alma contra las pesadillas que la caracterizan. No vales nada. Lo vales todo, pero deseas creer que no. Adiós. –Pronunciaron al unísono y de manera simultánea las tres voces de los diminutos entes para aludir a la condena que se precipitará sobre el hombre–.


–Ya... Pues matadme de una puta vez, que sé para lo que estoy aquí. –Se rindió–.


–Perfecto. Adiós. –Se despidieron mientras lo tomaron en brazos para transportarlo hasta el cañón de la pistola enorme previamente mencionada–.


¿Cuál era el castigo? Sería la bala cargada de aquel arma hasta el día en que un pobre desgraciado o tal vez un desperdicio de ser llegase allí esperando ser juzgado y condenado a un disparo letal. Algún día ocurrirá. Algún día de todo ese infinito...


Fin.

14 de Julho de 2023 às 15:00 0 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Marek Makani Marek Makani, nacido Marcos Marín Molina, es un autor español especializado en cuento y novela corta. Algunas de sus obras más célebres son sus Narraciones Independientes, Hellands, sus novelas gráficas RUINA o Red for Blue, las series MANIAC o Kosmik Tales y los cuentos de su antología Necrotales.

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