La elegida Seguir história

ciamar F. Ciamar

Después de seguir a una misteriosa hoja azul a través de un parque, la vida de Sara da un giro de ciento ochenta grados, y debe prepararse para salvar a un mundo que no es el suyo de una forma inesperada.


Conto Todo o público.

#rompiendoclichés #fantasia
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La elegida

Había llegado el momento de la verdad, para el que Sara había pasado tanto tiempo preparándose. Iba a enfrentarse al tirano que estaba aterrorizando al reino de Aniran.

Caminaba con la cabeza gacha y la capucha calada por los oscuros corredores, a pesar de que intentaba hacer el menor ruido posible, sus pasos resonaban con fuerza contra el suelo de piedra. Aiden le había dicho que no se preocupara por nada más, que su único trabajo era llegar hasta la habitación donde el tirano realizaba sus oscuros rituales y hacer su magia… pero aun así estaba nerviosa. Sentía que todo lo que había pasado en los últimos meses -e incluso en el resto de su vida- la había estado preparando para ese momento.

Todo había comenzado una tarde, cuando volvía a su casa del colegio. Estaba caminando junto a un parque cuando vio en el suelo una hoja de un color azul brillante y se agachó para recogerla con curiosidad. De pronto, la hoja se elevó y se alejó varios metros, a pesar de que no había viento ese día. Sara la siguió hacia el interior del parque y dentro de un grupo de árboles muy juntos que creaban una cueva entre sus ramas.

Cuando salió de entre los árboles, con la hoja entres sus manos, ya no se encontraba en el parque. Estaba en una especie de jardín, con senderos de mármol, altísimos árboles y flores de colores imposibles.

Poco después de eso había conocido a Aiden y Nia y su vida había tomado un giro de ciento ochenta grados.

Ellos le habían explicado que ya no estaba en su propio mundo, en la tierra, y que la hoja azul que ella había visto era una señal mágica enviada por ellos, que solo podía ser vista por aquellos capaces de hacer magia.

Al comienzo, a Sara todo esto le había parecido absurdo, parte de un sueño o de una de las novelas que leía cuando era niña; pero ellos le habían probado que decían la verdad enseñándole como hacer magia.

Le habían dicho que su reino estaba siendo amenazado por un terrible tirano que veneraba a un dios oscuro, y que solo alguien de su mundo y con sus habilidades sería capaz de detenerlo. Le habían enseñado todo sobre la magia y le habían mostrado algunas de las cosas horribles que aquel hombre le había hecho al reino, hasta que ella estuvo convencida de que derrotar a ese tirano era, no solo lo correcto, si no su única opción.

Le habían ayudado a perfeccionar un hechizo que podría inmovilizar al tirano y bloquear su magia oscura, el suficiente tiempo para que Nia diera el golpe de gracia. Había tardado semanas en conseguirlo, pero una vez lo hubo perfeccionado, todos estuvieron de acuerdo en mandarla directamente al castillo, y acabar con esta pesadilla lo antes posible.

Y allí estaba.

Llego a una intersección y doblo a la derecha sin dudarlo. Había pasado toda la tarde anterior memorizando el intrincado mapa de túneles que se extendía bajo el castillo real. Era un verdadero laberinto, y lo último que quería era acabar perdida allí abajo.

Izquierda. Derecha. Derecha. Izquierda. Con cada curva iba aumentando la velocidad de sus pasos, mientras los pasillos se hacían cada vez más oscuros. Finalmente doblo una última vez para encontrarse frente a frente con Nia.

La mujer lucia la media sonrisa que parecía ser su expresión por defecto sin importar las circunstancias y vestía una capa oscura idéntica a la suya. Le hizo un gesto para que la siguiera.

A diferencia de los suyos, los pasos de Nia no hacían ningún ruido. Sara le había preguntado en muchas ocasiones como lo hacía, pero ella se había limitado a dedicarle su característica media sonrisa y no contestar.

Bajaron por unas eternas escaleras que parecían llegar hasta el mismísimo centro de la tierra. La oscuridad era total, y Sara tenía que palpar con anticipación cada uno de los irregulares escalones antes de dar un paso, a la vez que se agarraba de las paredes.

Después de lo que parecieron horas, llegaron a la base de la escalera, hasta una puerta de varios metros de alto, que Nia abrió y empujo sin ceremonias.

Sara camino hacia el centro de la habitación primero.

Estaba completamente oscura a excepción de unas antorchas alumbrando un pequeño altar, frente al cual había arrodillado a un hombre.

Como le habían dicho que pasaría, él ni siquiera noto su presencia, así de absorto estaba en su plegaria.

Sara tomo una profunda respiración y camino hacia el hombre haciendo los movimientos que había pasado meses perfeccionando.

En el mundo de Aniran, la magia no se hacía con varitas ni palabras imposibles de pronunciar, se hacía con todo el cuerpo. Con una serie de movimientos que se entrelazaban uno tras otro en un complicado baile.

Apenas había comenzado su rutina cuando sintió una profunda pesadez en las manos. Le habían advertido sobre eso. Aquel lugar tenía tanta energía oscura que cualquier intento de hacer magia blanca era topado con resistencia.

Sara apretó los dientes y continúo bailando a pesar de la pesadez que se apoderaba de cada uno de sus músculos. Cada uno de sus pasos parecía hacer un estruendo en la silenciosa habitación, pero el tirano no movió ni un musculo.

Hacia el final de el hechizo, sentía que cada una de sus extremidades pesaba una tonelada y su boca estaba seca. Hizo la última vuelta con torpeza y dejó caer sus manos al suelo.

Normalmente, ese era el momento en que la tierra se sacudía y una fuerte energía la recorría de pies a cabeza, una energía que ella podía condensar y dirigir hacia el tirano. Pero nada de eso paso esta vez.

En el momento en que sus manos tocaron el suelo, fue como si todo el aire saliera de sus pulmones… y luego llego la sangre. Le inundo la garganta, la boca, la nariz y los ojos. Se aferro a su estómago mientras un dolor terrible recorría cada milímetro de su cuerpo.

Luego cayó al suelo, y ya no pudo volver a moverse.


El “tirano” se levantó de su posición de rodillas con ayuda del altar y estiro su espalda. A la chica le había tomado tanto tiempo llegar, que casi había temido tornarse en piedra durante la espera. Tendría que recordar poner un pasadizo secreto directo la próxima vez.

Se volvió hacia la puerta y chasqueo los dedos en dirección al techo. Inmediatamente, la habitación se llenó de luz proveniente de las luces mágicas que colgaban del techo.

En realidad, no había ninguna necesidad de hacer el ritual a oscuras, pero le gustaba el efecto dramático que creaba.

—Creí que esta nunca estaría lista, nunca había visto a alguien con tan mala coordinación —comentó Nia, que se había acercado hasta el y miraba con desprecio a la chica inerte en medio del suelo.

La sangre aun brotaba de su rostro, y lentamente se estaba expandiendo, llenando las pequeñas fisuras en la piedra y revelando la intrincada combinación de líneas y símbolos que cubría el suelo.

—Deberías mostrar más respeto por quienes mantienen a los dioses contentos —la reprendió él, pero no pudo contener una sonrisa.

Nia resopló.

—Eso por no mencionar como te miraba, seriamente, Aiden, entiendo que la sexualidad sea parte de tu plan para atraer jóvenes inocentes, pero deberías recordar que yo estaba justo ahí.

Esta vez, él se rio abiertamente y paso un brazo por el hombro de Nia para acercarla hacia sí.

Se quedaron mirando como la sangre se movía por el suelo, impulsada por el ritual que la chica había realizado sin siquiera saberlo. Podrían pasar horas hasta que se detuviera, y solo entonces sabrían si el sacrificio había sido aceptado o no. Los dioses aceptaban solo a quienes realizaban el baile correctamente. Era su forma de asegurarse que los sacrificios fueran voluntarios.

Si no lo aceptaban, tendrían que comenzar con todo ese teatro de nuevo para conseguir un sacrificio viable antes del solsticio: abrir un portal a la tierra, atraer a un humano menor a veinte años, hacerlo creer que podía hacer magia…

El sonido de pasos lo saco de sus pensamientos y una figura entro a la ahora bien iluminada habitación. Se trataba de una mujer menuda y de rasgos finos, de apariencia tan delicada que daba la impresión de que una ráfaga de viento podría romperla.

Aiden sabia, por supuesto, que nada estaba más lejos de la verdad. Aquella mujer era una gran maga entrada en años y podía, literalmente, matar con una mirada.

Ella caminó directamente hacia ellos.

—¿Como lo hizo? —le preguntó a Nia.

Ella se encogió de hombros.

—Es difícil saberlo. La mayoría de los movimientos estuvieron bien, pero vacilo un poco hacia el final. Con algo de suerte la aceptaran.

La maga asintió y se paró al otro lado de Aiden.

—Si no es aceptada, tendrán que buscar a alguien más para el siguiente. Yo ya estoy muy mayor para pasarme los días escondida detrás de árboles haciendo creer a una jovencita terrícola que puede hacer magia. —El tono de ella era de ligero reproche, y Aiden sabía que era porque extrañaba los tiempos en donde los jóvenes se sacrificaban voluntariamente para aplacar a los dioses.

Pero esos tiempos habían acabado hacía mucho tiempo. Cuando los jóvenes habían dejado de ofrecerse voluntarios, los reyes habían tenido que hacer uso de su creatividad para conseguir sacrificios viables y evitar que todo el reino fuera azotado por sequias, enfermedades, y tornados provocados por la ira de los dioses. Al comienzo habían intentado dar incentivos económicos a las familias de quienes decidían sacrificarse, pero el pueblo rápidamente se había revelado ante la idea.

Luego, habían tornado su atención hacia el mundo de la tierra. Después de un par de intentos por obligar a los jóvenes a aprender el ritual a base de amenazas, Aiden había conseguido encontrar la manera de engatusarlos para que lo hicieran todo voluntariamente. Era trabajoso, especialmente para Nia, que debía hacer de niñera durante todo el proceso, pero funcionaba casi siempre.

Se mantuvieron así, en silencio, por varios minutos, hasta que la sangre comenzó a volverse de un tono azul, primero oscuro y luego brillante. Aiden dejo salir el aire que había estado conteniendo, y Nia se apoyó en su hombro como si ya no pudiera mantenerse en pie por sí misma.

Los tres salieron de la habitación, sintiendo como un peso se levantaba de sus hombros. Con el sacrificio aceptado, no tendrían que volver a repetir ese teatro hasta dentro de un año más.


17 de Março de 2018 às 16:24 15 Denunciar Insira 12
Fim

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F. Ciamar Creando historias desde que tengo memoria. Mis géneros preferidos son la fantasía, el misterio y el romance.

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Sara RLawrey Sara RLawrey
No sé por qué este tipo de giros argumentales siempre me resultan tan inesperados si ya me he encontrado medio millón de veces con ellos, pero aun así me ha gustado mucho. Cuando has hablado de la maga he pensado "bueno, a lo mejor esta sí que es de los buenos", aunque va a ser que no XD. Me ha encantado la verdad :)
2 de Junho de 2019 às 17:33

  • F. Ciamar F. Ciamar
    😙😘 Los de ese mundo tienen las prioridades bastante claras xD matar a una chica inocente se les hace del todo normal... 2 de Junho de 2019 às 17:58
Yissell Manríquez Yissell Manríquez
Me gustó mucho y por un momento, pensé en avatar con eso de hacer el encantamiento, moviendo todo el cuerpo xD
30 de Maio de 2019 às 21:50

  • F. Ciamar F. Ciamar
    jajaja es muy probable que subconsientemente me haya inspirado en avatar, porque la he visto como tres veces. Me alegra que te haya gustado ;) 30 de Maio de 2019 às 21:53
Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Brava, brava.
22 de Maio de 2019 às 04:59
Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Brava, brava.
22 de Maio de 2019 às 04:59
Shee Lag Shee Lag
Excelente. Coincido con la prosa y ortografía de diez puntos. Adorable. Y me encantó el estilo de humor sarcástico que tiene la historia en cuanto a la magia clásica e historias y rituales conocidos. Genial.
22 de Maio de 2019 às 00:26

  • F. Ciamar F. Ciamar
    Gracias por leer! Y me alegro de wue te halla gustado 22 de Maio de 2019 às 08:38
Shee Lag Shee Lag
Excelente. Coincido con la prosa y ortografía de diez puntos. Adorable. Y me encantó el estilo de humor sarcástico que tiene la historia en cuanto a la magia clásica e historias y rituales conocidos. Genial.
22 de Maio de 2019 às 00:26
Nelba Jiménez Nelba Jiménez
Qué trabajo tan limpio, tienes una ortografía impecable. Muy buen giro en la historia, ya veo porque tu primer lugar, bien merecido. Felicidades. Saludos.
27 de Março de 2018 às 11:54

  • F. Ciamar F. Ciamar
    Gracias! fue divertido de escribir. Saludos 27 de Março de 2018 às 15:04
Roxana B. Rodriguez Roxana B. Rodriguez
¿Qué puedo decirte? Me ha fascinado el giro que le has dado al cliché que elegiste ¡te ha quedado perfecto! La treta para conseguir sacrificios de otros mundos sin que los afecten me ha parecido de maravillas, que he disfrutado muchísimo el final. ¡Mucha suerte en el concurso! El sábado anuncio al ganador, así que está atenta a la comunidad. Gracias por haber participado <3 ¡Un abrazo!
23 de Março de 2018 às 01:10

  • F. Ciamar F. Ciamar
    Gracias! Al comienzo solo pensaba hacer que "la elegida" fallara y muriera, pero luego se me ocurrió esa idea que parecía mucho mas interesante ~ 24 de Março de 2018 às 12:45
~