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Tlokotsi Viri Mars

Una chica mestiza cuya presencia pasa desapercibida por cualquiera, un día en momentos de crisis tiene una valiente idea. ¿Será escuchada?, acompaña a Edén en la aventura mas grande su vida!


Conto Todo o público. © Todos

#Magia #Fantasia #Inseguridad
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Cuenta la historia que una joven reina de absorta belleza y bondad, en un día de eterna lluvia, levanto un gran palacio lleno de magia, que serviría para aquellos seres de distintos mundos mágicos que sin madre ni padre habían quedado, para que pudieran aprender a controlar aquellos dotes que la naturaleza generosamente les había dado, un palacio que seria un refugio para aquel que no tuviera hogar, para aquellos que huían de la terrible casería que aquellos envidiosos de lo que la naturaleza les había otorgado, cruelmente habían organizado en su contra.

El palacio estaba protegido con un campo mágico, que aquella poderosa reina había colocado para bien proteger a aquellos seres que ahora, les veía como su familia; aquella que tanto anhelaba en sus tiempos de soledad. En un día que parecía ser perfecto, aquella bella reina, ahora con cabellos de plata; había desaparecido, sin dejar nota alguna, sin dejar huella, sin dejar nada mas que miles de corazones preguntando el porque su partida. Cientos y cientos de hadas, espíritus, brujas, magos y alguno que otro elfo que la joven había acogido bajo su ala, todos ellos; hoy desamparados, pues todo hechizo protector se había marchado junto con aquella dama de plata. Algunos se sentaron a la espera de su retorno, pues creían firmemente que aquella señora era eterna y que no pasaría mucho para que volviera en otro cuerpo, otros tantos; aun incrédulos de su partida, fueron en su búsqueda durante días, sin éxito; pero solo una chica mestiza tuvo la brillante idea de intentar reparar aquella barrera mágica. Algunos de sus escasos amigos le dijeron que estaba loca, que no lo lograría, que no era tan fuerte, mas en el fondo todos sabían que aquella que había sido como su madre, no volvería, pues bien sabían que la reina no se alejaría de su familia al menos que se encontrara realmente mal y no quisiera que la vieran en ese estado tan deplorable. En esa misma noche, a la llegada de todos, la pequeña mestiza decidió dar aviso de aquella idea que su mente evadía. Llena de temor, llena de miedo a lo que dijera la gente, miedo de que no la tomaran en cuenta por su falta de estatura o por su extraña apariencia; era increíble como en una persona de apenas un metro treinta centímetros podía contenerse tantos temores. Aun con todo esto, la joven chica mestiza se acerco a la tribuna y tomando un pequeño banco para trepar a ella, se acerco al micrófono situado en la sala y dando un pequeño toquecito con sus delgados dedos, ha llamado la atención de todos en aquel gran palacio. Tardando en hablar, todos la han observado con gran molestia, debido al ruido ensordecedor que producido por aquel golpe en el micrófono. Tragando saliva, la chica se animo a hablar de una vez por todas, pero había sido interrumpida por una voz en lo mas profundo del palacio.

-Edén, baja de ahí, no es momento para juegos!- Reclamaba su abuela

-Si, Edén, deja de jugar- Alguien mas ha hablado desde la otra esquina del fondo -Deberías de dejar estas conferencias para los mas grandes, entiendes?- Toda la sala se hecho a reír, Edén queria huir, queria salir corriendo, queria llorar en su cama, queria escapar del palacio, pero sobre todo; Edén queria dejar de sentirse menos, dejar de ser tan pequeña, aunque sea en su interior. Sus ojos se inundaban de lágrimas de inseguridad, ella estaba apunto de desvanecerse en el escenario en el momento en que un chico de mediana estatura, cabello áspero, y una piel que podía ser atravesada por la vista, subió para ayudarle.

-Qué es lo que les pasa?!, esta chica solo quiere comunicarles algo, por que son así con ella?

-Vamos, es una mestiza!, que podría decir de interesante?!- Había hablado de nuevo el señor ogro de la parte de atrás

-Tal vez si la escucharas, te sorprenderías!

-Tal vez si estuviera aquí, podría escucharla!- El chico miro para atrás, para percatarse que, efectivamente, Edén había huido. Toda la sala se hecho a reír de nueva cuenta.

Tras darse cuenta de que Edén había huido detrás suyo, el chico desconocido atravesó en cuerpo y alma a toda aquella multitud que se encontraba en la gran sala principal del palacio, dispuesto a buscarla en cada rincón de este.

-Edén!- La llamó por su nombre. No encontró respuesta. -Edén!- Gritaba por cada sala del palacio. -Edén!- Sin rendirse, volvió a intentar. -EDÉN!- Escucho una voz. Rápidamente fue a la sala donde creyó escucharla. -Edén?- Dijo cuestionante al entrar a aquella sala oscura y fría, donde únicamente se encontraba un pozo gigante de agua. -Hay alguien aquí?- Se atrevió a preguntar y con dificultad buscó a Edén entre las sombras de aquella oscura y desolada habitación. -Edén, estás aquí?

-Por favor... vete- Salió en respuesta una voz sollozante.

-Edén?- Finalmente había logrado verla, ahí, reposando en la orilla de aquel pozo de agua. Se acerco y ha forma de compañía, metió sus pies en la turbia agua del estanque. La muy insegura Edén, seguía sin sacar nada mas que su cabeza y manos, sin dejar de mirar a la otra esquina del estanque.

-Qué es lo que haces aquí?- La voz apenas le salía y de no ser por eco del lugar, aquel chico que le hacía compañía no habría logrado escucharla. Él le ha respondido con una sonrisa, quizás; la sonrisa mas sincera que había visto en su vida.- No tendrías que haber venido...- Insistió.

-Bromeas?- Le cuestionó. -Te fuiste de la tribuna como si nada, quería... saber como te encontrabas- Edén, finalmente había levantado aquellos enormes ojos a aquel que le hacía compañía.

-Por qué te preocupas por mi?; es decir, ni mis amigos se preocupan por mi...- Su mirada entristeció y bajó.

-Entonces ya era tiempo de que alguien lo hiciera.- Sonriente él respondió.

-Pero... por qué?

-Verás... tu y yo no somos tan distintos.- Soltó, finalmente. Edén lo miro extrañada, ¿cómo era posible que alguien que alguien que se mostrará tan seguro de sí, se estuviera comparando ahora mismo con ella?- Se que me veo mas seguro de mí mismo, pero; al igual que a ti, nadie me toma en cuenta...

-Pero... tu eres transparente, no creo que sea a propósito...

-Transparente o no... nos están ignorando.- Edén había quedado boquiabierta, nunca nadie había hablado así con ella, sus conversaciones siempre eran demasiado diferentes, siempre alguien la interrumpía o solo la tenían ahí para cumplir sus caprichos del momento, nunca nadie había hablado realmente con ella. Fue entonces cuando cayó en cuenta, Edén no había tenido ningún amigo real en su vida. -Sabes?, tu idea es buena, se ve que tienes un buen corazón y... no es por ir en tu contra, pero; ¿en realidad crees que podrás hacerlo?, es decir; ¿tu sola?.

-Yo... solo estoy pensando en protegerlos... en realidad ni siquiera se de lo que soy capaz...- Admitió.

-Entonces necesitarás ayuda- Le ha tendido la mano, invitándole a sentarse a su lado. Edén la tomó sin dudarlo.- Sean -Se sentó a su lado.

-Eh?

-No te había dicho mi nombre... así que, Sean, mi nombre es Sean.

-Oh, ya veo... me agrada- Le ofreció una sonrisa bien correspondida.

En ese solo momento de complicidad entre ambos, la alarma del palacio había sonado, señal de que algo malo había pasado. Ambos chicos salieron corriendo del lugar, para encontrarse de nuevo con la multitud anterior, en la sala principal del palacio, todos mirando hacia la entrada. Ya con toda la gente junta, a Edén le sería difícil el paso a través de ella, fue entonces cuando una mano tomó la de Edén, era Sean. Al contacto, Edén sintió su cuerpo cien veces mas ligero, casi podría decirse que flotaba, con esa sensación en sí; Sean, se dispuso a llevarla a través de toda esa gente, como anteriormente lo había hecho él. Al llegar a la entrada, el lugar que todos miraban, donde se encontraba el señor que anteriormente se había burlado cruelmente de Edén, con su pequeño hijo en brazos y en estado agonizante.

-Que fue lo que sucedió?!- Ha preguntado Sean, asustado ante lo que sus ojos veían, ¿como era posible que lo que anteriormente parecía un ogro sano, dentro de unas horas se convertiría en un agonizante ogro?.

-El quería ver la nube mas de cerca... Le ha matado, esa nube... HA MATADO A MI HIJO.- El señor solo repetía y repetía eso, llorando por su perdida. Al mirar por la ventana, lo único que se lograba ver era una gran nube de tonos morados y negros, conteniendo miles y miles de truenos, relámpagos y de más cosas relacionadas, acompañada por lo que parecía una tormenta de nunca acabar. -Este lugar ya no es seguro, pronto moriremos todos!.- La gente entro en pánico ante tal declaración, todos se miraban entre sí, comentando sus teorías de lo que podría ser o no ser aquella nube espantosa.

-Gente, tranquilos, aun hay esperanza, estoy seguro!- Ha alzado la voz. -Aquí mi amiga Edén tiene un plan, un buen plan, si la escuchasen...

-Esa mestiza?, ella no va a salvar a nadie, morirá aplastada antes!- Ha dicho el ogro.

-Tal vez usted tenga razón, ella sola no podrá, necesita apoyo- Lo miro con seriedad. -Si todos trabajamos juntos, como la reina lo hubiera querido; estoy seguro que podremos!

-Ni siquiera sabemos a que nos enfrentamos, como piensas hacerlo?- Ha preguntado una dama de mas atrás

-Podemos enviar a alguien a explotar...- Ha dicho la mujer de lado de la dama anterior.

-Y que, piensas que alguien aguantara haya afuera?- Ha dicho en respuesta la dama.

-No habrá que salir, necesariamente- Ha dicho Edén, temerosa.

-Edén, de que hablas?

-Bueno, es cierto que soy una mestiza, pero eso tiene sus ventajas...

En ese momento, Edén; empezó a decir con lujo de detalle todos los elementos con los que la nube había sido creada, empezó a decir que eso, mas que un maleficio, parecía ser una señal de auxilio enviada hacia ellos, que posiblemente alguien haya en fuera, necesitaba ayuda y en un intento desesperado no logro completar correctamente el hechizo para ayuda. Edén propuso ir en persona a verificar que así fuera, pero todos los ocupantes de la sala le advirtieron que no la dejarían ir sola. Fue entonces que nuestra pequeña mestiza se dio cuenta todos estaban dispuesta a apoyarla, que creían en ella, que la habían escuchado, que la habían tomado en cuenta y que ahora querían acompañarla hasta llegar con aquella alma necesitada. Al siguiente día, ya con el plan bien elaborado, Edén, abrió la puerta, y en un rápido movimiento, soltó una posición de alquimia, misma que se esparció rápidamente por toda la atmósfera, atrapando a la nube en una esfera tipo goma, la cual, posteriormente; habría explotado en forma de brillo, pero; aun con esto, la lluvia no ceso. Una vez deshecha la gran nube, gente del palacio ha salido en búsqueda de la criatura de la cual, se especulaba que había enviado el mensaje de auxilio, pasaron horas hasta que se les hizo de noche, decidiendo acampar en una cueva cercana al punto donde ahora se encontraban. Al día siguiente, al despertar; todos se han visto sorprendidos, pues habían encontrado un nuevo lugar que explorar, algo así como una cabaña, una que todos juraban no haber visto en la mañana. Al entrar en el lugar, para su sorpresa; se han encontrado con pequeños puntos de luz que; al guiarse por ellos, los ha llevado a lo que parecía ser un cuerpo, pero no era cualquier cuerpo, era el cuerpo de aquella adorada dama de cabellos plateados; la tomaron en brazos y la llevaron de nuevo a su palacio, para ahí poder velarla con una intima ceremonia, para después enterrarla en el patio de este mismo.

En cuanto a Edén, después de unos meses; tras las elecciones para una nueva líder, se vería convertida en la líder todas aquellas personas que tanto la habían juzgado, había ganado confianza a si misma; gracias a Sean, quien hoy en día seria su mano derecha, había ganado el respeto de todos en el palacio; Edén, ya no se sentía pequeña, ya no se sentía inútil, pues había aprendido a valorarse a sí misma y ahora no dejaría que nadie la pisoteara ni mucho menos que la hicieran sentir menos de lo que ella sabia que valía, Edén había aprendido a ser ella misma, había dejado de lado a las malas y falsas personas que pretendían ser sus amigos y todo gracias a aquel desconocido que ahora, era su brazo derecho, su mejor amigo; Sean.  


25 de Março de 2018 às 05:33 0 Denunciar Insira 1
Fim

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