ariadna13 Ariadna García

Una joven ve su vida convertida en un circo de la noche a la mañana tras la pedida de mano de su novio y la situación no hace más que empeorar a medida que se acerca el gran día. Todos parecen tenerlo claro menos ella.


Conto Todo o público. © Ariadna García

#relato #parejas #humor
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Debería ser el día más feliz de mi vida. Estaba ojerosa y me dolía el estómago. Y no, no eran gases.

Había trabajado mucho para que ese día fuera perfecto. Lo tenía todo bajo control: flores, invitados, música... Pero había algo detrás de mi oreja, una especie de runrún incesante que me atormentaba.

Me odié a mí misma por ocultarlo delante de todos, delante de mis padres, delante de Adrián.

Siempre he dicho que era el hombre de mi vida, que estaba dispuesta a recorrerme medio mundo si hiciera falta. Pero la gente dice muchas cosas y yo soy una bocazas cuando me lo propongo. No entendamos mal, sí pensaba que era el hombre de mi vida, pero eso de recorrer el mundo... solo lo habría hecho por una persona, una persona que en ese momento se creía una niñata indefensa y estúpida. Sí, exacto. Estoy hablando de mí.

El caso es que Adrián siempre ha sido un romántico empedernido, uno de esos que quieren que todo el mundo sepa de nuestro amor único y especial y el día en el que me hizo la propuesta estábamos de comida familiar en un restaurante. El muy cretino no se pudo contener y me cantó una serenata delante de todo Dios. Mi cara era un poema, peor que cuando te cantan el cumpleaños feliz y solo se te ocurre sonreír y cantarte a ti mismo «te deseaaamooos tooodooos». Luego me plantó un anillo en el dedo que pesaba más que mi cabeza y empezaron las movidas, las preguntas incómodas, los preparativos de boda y las sonrisas que más que de felicidad parecían de estreñimiento.

En fin, lo típico.

Pero lo peor fue intentar ponernos de acuerdo. Todo se convirtió en un caos tan rápido que empecé a pensar que mis ojeras no eran por la falta de sueño.

Había veces que me encerraba en el baño solo para chillar y encendía el grifo y el secador para que no se me escuchara desde fuera. Sí, ya lo sé, muy buena combinación, como para que me quede en el sitio de un calambrazo. Pero era lo único que se me ocurría para no amargar la existencia de los demás. Con un amargamiento ya teníamos suficiente.

A Adrián se le veía ilusionado y frenético y a mí me daba cosa decirle que se calmara, que parecer un niño que acababa de descubrir el café no era muy buena idea.

Mi padre no estaba muy contento. Lo intentaba, pero nunca se le había dado demasiado bien fingir. Él lo achacaba todo al trabajo pero su boca era una línea desde aquel día en el restaurante. «No disimules, papá. Todos sabemos lo que te pasa». A Adrián lo miraba raro, de una forma parecida a como miraba al cartero cuando traía cartas certificadas. Y gruñía cuando nos besábamos o nos hacíamos carantoñas. Nunca decía nada, aunque tampoco hacía falta ya que la expresividad de su cara lo decía todo.

Mamá insistía en acompañarme a comprar el vestido. Uno blanco que me hiciera parecer una boba delante de 100 invitados. Pero no había quien le dijera que no a mi madre, así que ya me veía bajando con él a comprar el pan con tal de no utilizar una sola vez algo que me había costado como dos riñones.

Una de las cosas que más me entusiasmaban eran las invitaciones. Aunque se convirtió en una de esas cosas que luego dices «en su cabeza sonaba espectacular». Sí, mi mente siempre tiende a imaginar lo mejor de cada situación y lo distorsiona por mil. Es lo que yo llamo "mi pequeño refugio" y aquel día se había imaginado una agradable conversación con Adrián mientras preparábamos las invitaciones. Los dos solos por fin, hasta altas horas de la noches, entre risas y tarjetas de boda.

Pero a la realidad le gusta jugar a un juego que se llama "jódete".

—¿Qué tienes en contra de mi tío?

—Que habíamos quedado en que solo familiares cercanos y a tu tío solo lo has visto dos veces en tu vida.

—Muy bien, Adri, pues a ver si nos aplicamos el cuento. ¿Qué haces invitando a los vecinos?

—Los conocemos desde hace años.

—Pepe, el del quinto, siempre me pregunta que para cuando vamos a hornear un bizcocho. Y no sé refiere a dulces.

—Y tu abuela me ha dejado los mofletes deformados de tanto estrujármelos.

Al final, decidimos resignarnos y acordamos que abuela, tío y vecinos vendrían a la ceremonia.

Cuando estás en una casa de locos y toda tu vida es una montaña rusa, lo lógico es pensar que lo único que puede hacer la situación es mejorar, ¿no? Pues no. Como dice la ley de Murphy, si algo puede ir a peor, irá a peor.

Compramos el vestido y pensé que era mi madre la que parecía que se iba a casar, después de hacer que me probara todos los de la tienda y me hiciera desfilar delante de los clientes.

Para entonces, aquel runrún se había convertido en un disco de heavy metal y más que susurrarme, me chillaba.

Yo sabía que la culpa era solo mía, pero me encantaba echar balones fuera y fingir que estaba todo bien.

En mi cabeza mis neuronas me habían abandonado y me habían hecho entrar en automático. Sí, no y puede, eran mis respuestas favoritas a la cantidad de preguntas que me hacían a diario mis familiares. Hasta que finalmente colapsé y tras una larga conversación con Serafín —el gato persa de mis padres— tomé una decisión. No, la decisión. Ese maldito gato y sus ojos de querer cometer un crimen me habían dado la respuesta.

—Adrián, ¿aceptas a esta mujer como tu legítima esposa? ¿Para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte...?

En la iglesia no cabía ni un alfiler. Mis padres estaban en primera fila, mi madre lloraba y mi padre seguía enfurruñado.

Los padres de él estaban sonriendo y no perdían detalle a cada uno de nuestros movimientos. Las caras de la gente se habían difuminado y solo estábamos Adrián, el cura, yo y la preguntita de las narices.

–¿Aceptas a Adrián como tu legítimo esposo?

Y entonces todo pasó muy deprisa. Me arranqué el velo de la cabeza y lo lancé por los aires como si se tratara de un gorro de graduación. En mi cabeza sonaba I Will survive, mientras huía de las voces y el gentío que gritaban mi nombre.

No pensé si estaba teniendo una huida triunfal a lo "novia a la fuga" ni si el vestido iba a provocar que me diera de bruces contra el suelo por tropezarme con él 80 veces. Juré que había visto a mi padre sonreír, aunque solo fuera por un momento y cuando por fin salí de la iglesia y el aire me dio en la cara, el supuesto día más feliz de mi vida, se transformó en el primer día del resto de mi vida.

19 de Abril de 2023 às 21:52 7 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Ariadna García Escritora de fantasía y romance. A veces me adentro un poco en otros géneros y exploro mundos que ni yo misma entiendo. Bienvenidos a mi rinconcito 📖🖋️

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Iván Baya Iván Baya
¡Un relato muy bueno! Me encanta como la narración se convierte en un monólogo que se responde a sí mismo. Me ha parecido ingenioso cómo llevar la introspección a una reacción que, a ojos de los demás, pueda parecer una huida espontánea, jajaja. ¡Enhorabuena por este relato!
May 29, 2023, 14:46
LC Laura Cascales
Me encanta!!, es divertido y refrescante, me he quedado con ganas de leer más ☺ 🤩
April 20, 2023, 12:08

  • Ariadna García Ariadna García
    Muchas gracias. 😃 Quería mezclar algo de humor con un tema más serio. Me alegro de que te haya gustado. April 21, 2023, 13:25
Héctor Cobo Héctor Cobo
Muy divertida y con mucho ritmo. ¡Me ha encantado!
April 20, 2023, 06:11

  • Ariadna García Ariadna García
    Era justo lo que pretendía y no estaba segura de si iba a funcionar. Muchas gracias. 😋😘 April 21, 2023, 13:27
Adryan Rex Adryan Rex
Literalmente “novia a la fuga”, me ha encantado🥰🥰🥰
April 20, 2023, 00:11

  • Ariadna García Ariadna García
    Me alegro infinito de que te haya gustado. Tenía serias dudas de que hubiese logrado crear humor. En mi cabeza no sonaba "I will survive", pero sonaba otra muy parecida que cuenta una anécdota similar de cómo la novia tira el velo a la calva del cura XD. Inspirándonos en canciones desde tiempos inmemoriales. April 21, 2023, 13:36
~

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