Oportunidad en vacaciones Seguir história

adrianortiz Adrián Ortiz

Nadia es la mejor estudiante de su generación, sin embargo esto no es suficiente para mantener la beca que le permite seguir estudiando. Desesperada por conseguirla acepta sacrificar sus vacaciones de verano con el fin de ayudar a un estudiante completamente diferente a ella a pasar. Un viaje de 50 días que nos demostrará que hasta las personas más contrarias pueden ser amigos... o algo más.


Romance Todo o público.

#Romance #Amigos #Universidad #Inesperado #Inevitable #Error
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LA OFERTA

Aquella aula se sentía fúnebre. Las bromas de los estudiantes se habían ido; el ruido que evocaba el aire acondicionado resultaba molesto, y la mirada fría y calculadora de la Lucy desprendía toda confianza del cuerpo humano de la persona que la viera.

Nadia hasta ese momento había pensado que la vida siempre recompensa mejor a los que se preparan, por eso le costaba tanto aceptar esa situación. Se sentía sola, y en efecto, lo estaba.

—Perderás la beca.

Al escuchar, sintió resbalándose por su rostro ese sudor inexistente que transmite a la piel una sensación mezclada de frio y calor.

—Pero maestra, solo es un punto, ¿no puedo presentar un trabajo extra para alcanzar el diez? — Esperaba que dijera que sí, de hecho, no quería nada más justo en ese momento.

—Lo lamento, Ramos, pero el semestre ya término y darte ese trabajo no sería justo para tus compañeros. Yo nunca doy puntos extra.

Lo sabía. La profesora Domínguez no da segundas oportunidades. Pocos con los conocimientos de la “Lucyy la destreza para transmitirlos, sin embargo, es conocida por su alta exigencia en las evaluaciones. Y por eso, se quedaría con un nueve.

Nadia Ramos sollozó. Sus hombros temblaron ligeramente mientras pegaba los codos a sus costillas, agachaba la mirada y entrelazaba los dedos a la altura de su ombligo. Hubiera sido incómodo para sus compañeros de a haber visto eso, pero espero al final de la clase para hablar a solas con la maestra.

—Muy convincente, pero te conozco, Ramos, tú no tienes sentimientos; eres igual a mí, o casi igual. Así que ya déjalo.

Tras escuchar eso frunció ligeramente el entrecejo, medio cerró los ojos y sonrío con la mitad de la boca.

—Yo si tengo sentimientos, y usted también, no se haga. Pero no puedo perder la beca, maestra, en verdad la necesito y por eso me esfuerzo tanto en tener calificaciones perfectas. Por favor, ¿podría hacer una excepción? Haré lo que sea.

¿Lo que sea? Debes tener cuidado con lo que dices eh. —Enfatizó la Lucy.

La esperanza apareció. Por primera vez parecía que la Lucy estaba dispuesta a ceder, aunque sea un poco, y Nadia no podía desaprovechar esa oportunidad.

—Claro maestra, lo que usted pida y cuando lo pida, no tengo ningún problema.

La Lucy sonrío, se puso de pie y abandono el escritorio donde se encontraba sentada para dirigirse a una de las bancas que el salón tenía para los estudiantes; aquella donde dejó su maletín apenas había comenzado la clase.

Del maletín extrajo una carpeta negra, del mismo tono que su ropa, sus lentes, su cabello, y su alma, dirían algunos estudiantes. Luego se la dio a Nadia.

—Bien, pero no te va a gustar.

Y es de creer. Las amenazas, perdón, advertencias* de Lucy, se tienen que tomar en serio.

Nadia contemplo unos segundos la carpeta antes de averiguar su contenido.

Nerviosa miro a la maestra y se dijo: ¿Querrá que haga algo incorrecto?

Trago saliva. No, es ridículo. Más avalentonada se decidió a echar un vistazo a aquello que tenía en sus manos.

Apenas saliendo del aula, Nadia pudo divisar cerca a su mejor amiga, Judith, que estaba tomando agua de un bebedero pegado a la pared. Judith tras levantar la cabeza y ver una seña de su amiga se acercó a ella y comenzaron la ruta para salir del edificio.

—Entonces ¿si él pasa tú tendrás la beca?

Judith, suele mirar al cielo mientras camina y en esta ocasión también interrogaba a Nadia acerca de su reciente reunión con la Lucy.

Nadia por su parte, vigila cada paso que su amiga da, y anda jalándola de un lado a otro si ve que va a chocar con las personas que caminan por los alrededores de la universidad. En una ocasión Judith derribo a un trabajador que traía consigo un montón de cajas que llevaría a la cafetería de la facultad, ya en el suelo Judith le explico a Nadia que había corrido porque una nube con forma de ornitorrinco se estaba moviendo muy rápido, y no le daba tiempo de apreciarla bien.

—Así es, resulta que la escuela tiene ese programa de ayuda entre estudiantes con el que se pueden obtener puntos extra incluso después de subir calificaciones.

­—Es bastante raro, nunca había oído de alguien que hiciera ese programa.

—Eso es porque nadie lo considera una opción. Si buscas uno o dos puntos extras porque reprobaste, ¿cómo vas a ayudar a alguien más a aprobar? Y los estudiantes que si pueden tutorar no necesitan puntos extra. —Explicó.

Judith, con las manos en los bolsillos se dijo: Que difícil tarea. Lo duro no va a ser que le enseñe, el problema está en que él pueda aguantarla más de dos días.

—Ya veo. Lo bueno que tú eres muy buena estudiante, creo que te será fácil.

—Eso espero, ahora, ¿me acompañarás a conocerlo? —Preguntó, guardando celosamente para sí misma la fuerte idea de que si o si, Judith tenía que acompañarla. Debe de venir, es mi mejor amiga.

— ¿Ahora? Pero tengo hambre. Yo digo que antes vayamos por un par de burritos.

—Bueno, pero yo no comeré. —Dijo intentando apresurarla.

—Nunca dije que alguno fuera para ti.

—Ah.

La cafetería era el sitio donde el 99.9% de los estudiantes fingían convivir entre compañeros. Qué triste se ha vuelto el siglo XXI, la tecnología acerco a las personas que están lejos y alejo a aquellas que están cerca; el claro ejemplo se ve en la mayoría de mesas repletas por estudiantes que prestan más atención a sus celulares o laptops que a la persona que tienen en frente.

— ¿Crees que sea guapo?

—No me importa.

— ¡Por favor! Si vas a verlo todas las vacaciones, te conviene que sea guapo. A lo mejor y terminas consiguiendo novio nuevo eh. —Que falta te hace. Se guardó.

— ¿Cómo crees? No quiero andar con un burro. Además, no puede ser guapo.

—A ver mojigata. Si puede ser guapo, ¿Por qué dices que no?

Preguntó mientras se metía nuevamente el burrito de asado a la boca.

—Porque tiene malas calificaciones. ¡Duh!

— ¡Puh!

A Judith se le había atorado un pedazo del burrito y lo escupió tras escuchar la respuesta de Nadia. Tocio un poco y le dio un sorbo a su refresco de toronja.

—Bien Judy, eres toda una dama.

—No la hagas wey. ¿Qué tienen que ver sus califas con si es guapo? — Interrogo con cara de incredulidad.

—Es obvio, si es inteligente cuidará su imagen personal y se verá bonito, si es tonto no sabrá vestirse y será feo.

Explico mientras hincaba el codo derecho en la mesa con la palma hacia arriba.

—Ay amiga, te morirás virgen y con 20 gatos.

— ¡Yo no soy virgen!

Gritó sin darse cuenta hasta que lo había hecho. Después echo un vistazo alrededor de la cafetería y se encogió de hombros, como escondiéndose de los posibles oyentes de su anterior declaración.

—No, no, no, no, no…

Respondía Judith levantando las cejas, dirigiendo la cabeza hacía atrás y moviéndola ligeramente de un lado hacia otro.

—Ya comete ese burrito.

Dijo intentando cerrar el tema.

—Tranquila, sabes que como rápido.

—Sí que lo haces. —Respondió Nadia entre dientes y desviando la mirada.

—Y, de cualquier modo, —se mete el burrito a la boca. — ¿cuál es la prisa? No sabemos si justo ahora está en la facultad. —Balbuceo con la boca llena.

— Si está, la maestra Domínguez dijo que esta hora siempre la pasa en la biblioteca.

— ¿La Lucy dijo eso? ¿Y ella cómo lo sabe?

—Porque es la hora de su clase con él, pero como ya reprobó ni siquiera va. Supuestamente se prepara para el curso de verano en la biblioteca.

—Bueno, al menos ya está estudiando. —Dijo seguido de una risita.

—Ya vámonos.

—Sí, ya acabé.

— ¿Neta? —Es cierto, Judith come rápido.

Ambas recogieron sus mochilas del suelo y cruzaron la cafetería que a esa hora se encontraba repleta. El olor a comida provenía de todos lados, sobresaliendo entre todos el de discada que a Nadia tanto le incomodaba. En la rocola sonaba a todo volumen Knockin' on heaven's door de Bob Dylan. Al momento de pasar cerca de la máquina, Nadia pensó dos cosas: a quién además de ella le gustaba esa música, y que en la voz de Alex Rose suena mejor.

Salieron de la cafetería y tomaron camino hacía la biblioteca que se encontraba cerca. Mientras caminaban Judith dejó el cielo en paz para prestarle atención a la banqueta bombardeada por las aves, e intentaba no pisar nada de esas manchas blancas. ¡Diuh!

— ¿Por qué haces eso? Ya está toda seca.

— ¿Y? No por eso la voy a pisar. Recuerda que soy una dama. —Dijo mientras andaba de puntitas.

—Créeme, a veces me cuesta recordarlo.

—Esa crueldad es la que te tiene soltera, amiga.

— ¿De qué hablas? Si solo soy cruel contigo. Amiga.

Rápidamente llegaron a la biblioteca que como de costumbre se veía muerta: solo dos de las mesas ocupadas, en una estaba un chico de lentes, cabello corto, y no muy atractivo que digamos, revisando el celular (no me hagas mucho caso, pero creo que estaba ahí por el wifi). En la otra mesa estaban tres estudiantes, quizás amigas, en lo que parecía se estaban pasando alguna tarea o apuntes.

— ¿Cómo se llama? —Pregunto Judith a Nadia.

—Fernando. —Debió pensar antes de responder.

— ¡Feeeer! —Llamó Judy con su característica delicadeza de princesa.

—Cállate. —Reprimió Nadia.

—Bien, ahí está. —Respondió su amiga mientras señalaba a la sección de las computadoras, las cuales estaban de espaldas a la pared, en una sola hilera.

— ¿Por qué dices? —Masculló levantando las cejas.

—Porque es el único que no volteo. Vamos. —Acto seguido se dirigió al muchacho.

Nadia sin más opción que seguirla, se adelantó en el último momento para ser ella la primera que hablase con él.

Tomo su hombro. —Hola, soy Nadia. Disculpa, ¿Eres Fernando?

—Soy Judith. Dime Judy. Todos lo hacen. Bueno, no todos me conocen. —Divagó —Pero de los que me conocen si lo hacen mucho. Pero no todos ahora que lo pienso —Ay Judy, para ya. —En fin, tú dime Judy. Mucho gusto.

Nadia puso los ojos en blanco, aunque no dijo nada.

—Amm hola, y sí, soy Fernando. ¿Necesitan algo?

—Necesitamos hablar contigo ¡Fer! —Respondió Judy enérgicamente al mismo tiempo que señaló al suelo debajo de ella con su dedo índice.

—Ya cállate Judith, ¡Por favor! —Por fin interrumpió Nadia.

— ¿Ustedes son amigas? —Intervino Fernando, intentando no verse tan irrelevante en esa situación.

— ¿Amigas? Somos amantes, ¿verdad, chiquita? —Respondió Judy mientras rodeaba a Nadia por la cadera con su brazo izquierdo y le lanzaba una mirada seductora. Rrrr…

Nadia se puso roja, cerro molesta los ojos y apretó los puños, como si estuviera conteniendo a un demonio dentro de su cuerpo. Un volcán a punto de hacer erupción.

— ¿Qué pasa mi amor? —Siguió Judith.

¿Conocen la película de “¿Y dónde están las rubias?”? ¿Recuerdan la SR? Pues está sí que se ganaba el nombre.

Fer se adelantó. — ¡Wou wou wou! —Se paró de su asiento mostrando las palmas de sus manos a las chicas en forma de inocencia y estaba a punto de irse, pero.

— ¡Siéntense! —Erupción.

Judy con la cola entre las patas tomo rápidamente la silla al lado del muchacho y acato la orden. Al mismo tiempo y sin titubear Fer regreso al asiento.

De alguna manera los ojos de Nadia eran el doble de grandes que antes, como si fuera imposible salir de su alcance.

—Tranquila Nadia, respira. —Dijo la princesa.

Nadia la fulmino con la mirada.

—No… hables. —Aunque no lo admitió, Nadia sabía que su amiga tenía razón, debía tranquilizarse para lo que sigue.

Dio un profundo suspiro.

—Fernando, ¿te parezco guapa?

Fer levanto las cejas sin darse cuenta.

—Si. —No se enteraba bien de lo que estaba pasando.

— ¿Mucho?

Judy con la boca abierta. ¿A qué venían esas preguntas?

Claro que mucho, pero a él le daba pena admitirlo. Nadia es intimidante, una matada en la escuela, a veces muy ruda, pero por encima de todo eso, esa güera resulta muy atractiva para cualquier hombre.

Y ella lo sabía.

— ¿Por qué haces esas preguntas? —Intentó evadirla.

— ¿Quieres ser mi novio por estas vacaciones?

¿Novios? …

27 de Janeiro de 2018 às 01:41 0 Denunciar Insira 0
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