Jauría: El Origen de la Manada Seguir história

S
Sebastián Luna


Karina, la típica adolescente de 17 años, jamás se imaginó que llevaría encima la maldición de ser una mujer lobo. Sin embargo, dejó de verla como una maldición cuando descubrió que con ella podría vengarse del malvado científico que le produjo la misma.


Ficção adolescente Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#terror #suspenso #lobo #experimento #hombrelobo #mujerlobo #lobos #científico
0
10468 VISUALIZAÇÕES
Em progresso - Novo capítulo A cada 30 dias
tempo de leitura
AA Compartilhar

Capítulo 1

Karina se secó la lágrima que había corrido por su mejilla unos segundos atrás. Ella era de estatura mediana, delgada, ojos verde aceituna, cabello castaño claro que le llegaba hasta los hombros y piel blanca. Eran las seis y cuarto de la tarde. Se encontraba acostada boca abajo en su cama, vestida con una camiseta celeste y su tanga favorita color rosa, nada más. Su mano izquierda estaba acalambrándose por sostener su cabeza y sus piernas jugueteaban moviéndose de arriba hacia abajo mientras Karina escuchaba una canción del artista pop del momento. Sin darse cuenta, su mirada se fijó en la fotografía que tenía sobre su velador debajo del vidrio que estaba encima del mismo. Era la foto que ella y su madre se habían tomado cuando Karina cumplió los quince años; ahora tenía diecisiete. Un año atrás, su madre había fallecido debido a un infarto cardiaco. Cuando tomó la fotografía en su mano derecha, aquella lágrima brotó de uno de sus verdes ojos.

Al cabo de un minuto, Karina oyó las llaves de su papá que estaban abriendo la puerta principal en la planta baja de su casa. Dejó la fotografía sobre el velador, saltó lo más rápido que pudo de su cama y cerró la puerta de su habitación con llave. Aunque la relación que ella tenía con su padre era muy buena, no dejaba que él la viera en ropa interior, con la vergüenza que cualquier otra chica de su edad puede tener. Su padre, al escuchar el golpe azotado a la puerta de la habitación de Karina, le preguntó con voz suave y tranquila si ocurría algo malo.

- No papi, me estoy cambiando para ir a casa de Selena. Vamos a ver películas de terror.

Él sabía muy bien que Selena era la mejor amiga de su hija, por lo que no tuvo problema en que ella salga y únicamente le contestó con un "OK" y se dirigió a la cocina a buscar algo que comer.

Karina se puso el jean azul que estaba colgado sobre la silla frente a su computador, un par de medias blancas y zapatos. Entró al baño y se pasó rápidamente un cepillo por su cabello. Tomó su billetera y salió de su habitación. Cuando bajó, se dirigió a la cocina a buscar a su padre para avisarle que ya estaba de salida a casa de su amiga, pero la escena con la cual se encontró le causó mucha tristeza. Esteban, su padre, se hallaba sentado frente a la mesa del comedor de diario con un plato vacío sobre la misma y llorando. Karina lo abrazó por la espalda y le susurró al oído:

- Te quiero mucho.

- Extraño a tu madre, nunca faltaba la comida cuando ella vivía.

Al escuchar esto, ella abrió el refrigerador y sacó una bandeja de comida precocida para luego calentarla en el microondas. Una vez caliente, la colocó en el plato vacío que su papá tenía al frente y, dándole un beso en la mejilla, salió donde Selena.

A pesar que ya casi eran las siete de la noche, Karina caminaba sin miedo debido a que el pueblo en el cual vivía siempre se había caracterizado por ser muy tranquilo.

Pasaron unos pocos minutos y llegó a casa de su amiga, quien vivía a cinco casas de la de ella. Selena estaba parada frente a la ventana del salón principal y, cuando vio llegar a su amiga, abrió inmediatamente la puerta para jalarla del brazo hacia adentro y decirle:

- Ahora que mis papis salieron fuera de la ciudad, solo falta que llegue Emilia para ver nuestras pelis de "terror".

Cuando pronunció la palabra "terror", hizo en el aire un gesto de comillas con los dedos mayor e índice de sus dos manos. Ambas soltaron una fuerte carcajada porque sabían muy bien que lo que iban a ver era el tipo de películas que las chicas como ellas aún consideraban prohibidas.

Se sentaron en el salón a conversar mientras esperaban que llegue Emilia. Pasó una hora sin que su amiga llegue, por lo que decidieron ir a la habitación de Selena a ver juntas las películas que ella tenía. Ya en el dormitorio, Selena abrió el cajón de su velador y sacó un libro con cerradura que parecía ser un diario.

- No quiero saber tus intimidades – bromeó Karina.

- Paciencia, amiga – respondió Selena.

Alzó el colchón y sacó una diminuta llave dorada que escondía debajo del mismo. Karina se quedó mirando fijamente todos los movimientos que su compañera realizaba.

Su amiga abrió el supuesto diario, que resultó ser una caja fuerte con forma de libro para engañar a los ladrones. Dentro, había dos revistas para adultos con hombres desnudos en la portada. Karina también pudo observar un DVD que tenía escrito con marcador

permanente la frase "Cositas de Selena. Favor no tocar". Sin darle tiempo a preguntar qué contenía el disco, Selena lo tomó para colocarlo en el reproductor. Encendió el televisor y se acostó junto a Karina quien también estaba echada en la cama.

Selena se quedó viendo la película sin hacer ruido para no despertar a Karina, quien se había dormido a los pocos minutos de haber empezado a verla. Cuando el disco terminó, Selena despertó a su amiga para informarle que eran las diez de la noche y que mejor se marchara a su casa antes que su papá se enoje.

- Estoy muy cansada, mejor lo llamo para que me dé permiso de dormir esta noche contigo. ¿Puedo?

- Claro que puedes, tontita – contestó Selena.

Karina tomó el teléfono que estaba en el corredor de los dormitorios y marcó el número de su casa. No hubo respuesta. Intentó una vez más pero de nuevo ocurrió lo mismo, nadie contestó. Pensando que su padre pudo haber salido con alguno de sus amigos, tomó su teléfono celular y marcó al móvil de él. De igual manera que cuando llamó a su casa, esta vez no obtuvo ninguna respuesta. Selena, al verla nerviosa y pálida, le pidió que se tranquilizara e intente nuevamente la llamada al celular. Esta vez alguien contestó, pero tomaron la llamada sin decir palabra y enseguida la cortaron. Karina se puso sus zapatos lo más rápido que pudo y bajó corriendo las

gradas para salir a la calle y dirigirse a su casa. Selena no pudo acompañarla ni decirle nada ya que ella hizo todo demasiado rápido. De todos modos, pensaba que su amiga exageraba las cosas y tal vez su padre estaba teniendo un momento íntimo con alguna mujer y

por eso no quería contestar los teléfonos, para evitar interrupciones. Selena se imaginó al papá de Karina en dicho momento íntimo y dibujó una sonrisa pícara en su rostro. Sacó el DVD del reproductor y lo guardó en su escondite secreto. Luego se paró en la ventana de su dormitorio y vio cómo su amiga se alejaba a toda prisa por la calle.

Un perro tan negro como aquella noche sacó su hocico por las rejas de una casa vecina para ladrar a Karina con todas sus fuerzas, lo cual hizo que ella pierda el equilibrio y se tuerza su tobillo, cayendo sobre la vereda. Sobre la misma vereda, divisó una pequeña piedra que tomó y se la lanzó al can, pegándole en la cabeza. Dicho lanzamiento no tuvo mucha fuerza, pero el susto pudo más que las iras y el perro salió corriendo a refugiarse en el patio trasero de la vivienda. Karina aprovechó el momento para levantarse y seguir corriendo hacia su casa, pero tuvo que hacerlo cojeando porque su tobillo estaba adolorido por la caída.

Una vez frente a su casa, ella buscó en su bolsillo las llaves de la puerta principal. Nunca aparecieron. Pensó que pudo haberlas olvidado en casa de Selena, pero la desesperación que le invadía por saber qué ocurría con su padre era más fuerte que la idea de volver donde su amiga a buscarlas. Su familia siempre tuvo la costumbre de dejar la puerta trasera que daba a la cocina sin ninguna seguridad, por lo que se dirigió inmediatamente al patio trasero para

ingresar a su domicilio. Escuchó voces provenientes de la sala pero no logró entender lo que decían y decidió cruzar lentamente la cocina para acercarse más e intentar descifrar aquella conversación.

Quedó estupefacta. Dos hombres altos, de cuerpo fornido, estaban

sujetando a su padre por los hombros y le preguntaban por ella. Supo que hubo forcejeo por parte de su padre cuando él alzó su mirada y ella pudo verle un ojo golpeado. Esteban, al ver a su hija petrificada en la puerta que dividía la sala y la cocina, gritó lo más fuerte que pudo:

- ¡Hija! No te preocupes por mí. ¡Huye!

Karina vio cómo uno de los hombres dio media vuelta y la miró fijamente, dispuesto a perseguirla. Ella, olvidando el dolor que tenía en su tobillo izquierdo, también dio media vuelta y corrió lo más rápido que pudo fuera de su casa.

De un fuerte manotazo cerró la puerta trasera para de esta manera distraer por unos segundos a su perseguidor. Se dirigió a la calle para intentar localizar a alguien que pueda ayudarle mas le fue imposible ya que a esas horas de la noche el pueblo se encontraba desierto y sus habitantes dormían plácidamente. Pensó por un instante en correr hacia donde su amiga Selena pero con el rabillo de su ojo logró divisar la sombra del hombre que la estaba siguiendo, razón por la cual únicamente pudo avanzar hacia el parque que estaba frente a su casa y adentrarse en el mismo. Pasó frente a los juegos infantiles, oxidados y viejos, que parecían

reclamar por los niños de antes que solían usarlos constantemente, pero que ahora los habían cambiado por televisiones y juegos de video. La gran laguna de agua azulada le obligó a bordearla para poder continuar con su escape. Más adelante la esperaba el bosque. ¿Debía adentrarse? Dudó. Luego, recordó las palabras de su padre que le suplicaron que huya. De todos modos, su padre ya era un adulto y podría cuidarse a sí mismo mientras Karina conseguía ayuda. Dio una rápida mirada al cielo para comprobar que las estrellas y el brillo de la media luna le brindaban su apoyo para iluminar el camino entre los frondosos árboles. Temblando, entró. Dos ramas de un gran pino le asustaron porque parecían brazos que se inclinaban hacia ella para atraparla. Al retroceder atemorizada, unos ojos rojos se quedaron mirándola fijamente desde la rama más alta de otro árbol. Suspiró aliviada cuando el ulular del búho dueño de aquella mirada penetrante le daba la bienvenida al espeso bosque.

Olvidando el miedo que había sentido hace poco, se agachó para recoger del suelo un palo viejo y usarlo como herramienta para abrirse paso entre los árboles. Entrecerrando los ojos para ver bien, pudo divisar un angosto camino de tierra, tal vez hecho por los animales del bosque en su diario caminar. Pensó en sacar su teléfono celular para iluminar el sendero y en ese momento se dijo a sí misma en voz alta:

- ¿Cómo puedes ser tan bruta? Usa el celular para pedir ayuda.

Al igual que ocurrió con sus llaves, no llevaba el móvil consigo por haberlo olvidado en casa de Selena. Sabía que al otro lado del bosque había más casas del pueblo y podría encontrar alguien que la socorra. Nunca pensó dar media vuelta y regresar por el camino que la condujo hacia el lugar en el que estaba por temor a toparse con el hombre que quiso atraparla. Por lo tanto, emprendió su escape por dicho camino a paso rápido. Cuando llevaba aproximadamente tres minutos de caminar, sus pies tropezaron con raíces en el suelo, su tobillo lastimado cedió nuevamente y, perdiendo el equilibrio, golpeó su cabeza contra un viejo tronco y quedó inconsciente.

24 de Outubro de 2017 às 00:30 2 Denunciar Insira 0
Continua… Novo capítulo A cada 30 dias.

Conheça o autor

Comentar algo

Publique!
EW Elias Wagner
Si Te Gustan Las Historias (Capitulos) De Comedia/Misterio/Suspenso Te Invito A Leer Mi Unica Historia Que Sigue En Proceso :D Se Llama Red Crow: Las Cronicas De Yuudai
28 de Fevereiro de 2018 às 20:49
EW Elias Wagner
Interesante Capitulo, Es Bastante interesante En Mi Opinion, Espero Ver Mas Capitulos :D
28 de Fevereiro de 2018 às 20:48
~