kappoff Pocket Mirror

En medio de la guerra oculta que se lleva a cabo entre los Magos y Los Cazadores De Luz Radiante, Rachel Ficks que vivía una cómoda vida normal se ve envuelta en situaciones de vida o muerte luego de encontrar un extraño espejo de bolsillo entre las cosas de su difunta madre. la joven tendrá que avanzar en su camino buscando la manera de sobrevivir en este duro mundo lleno de asesinos, réplicas y mortales enemigos que aparecerán a los largo de su viaje, cuyo objetivo no es más que una simple y egoísta venganza.


#10 em Aventura Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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Espejo de bolsillo

Bajo la nieve que danzaba por el aire, en una fría calle de Hamburgo, Alemania, un hombre de cabello negro con puntas parecidas a la nieve que caía caminaba observando a sus alrededores algo desconfiado, pero no hay que confundirse. Desconfía que aquella calle esté sola a esta hora de la noche, deberían ser alrededor de las nueve. Por lo menos un alma a parte de la suya transitaría la acera o la autopista, pero este no era el caso.

El Cosmopolita estaba confiado de el mismo, mientras avanzaba a paso lento, estaba seguro que alguien lo observaba, dentro de las ventanas de los departamentos, dentro de los autos estacionados, cruzando en los callejones que estaban a unos metros de él.

Todos esos lugares de seguro tenían soldados listos para disparar sus armas sin piedad apenas vena como sus manos están brillando. Le parecía molesto y también un poco cobarde que no tuvieran ni la decencia de decir “Levanta las manos” o “¡Vas a morir, cabrón!”. Y qué casualidad que solo hace unos momentos en aquella reunión junto con otras personas importantes en el mundo de las Operaciones, él haya dicho: “Chicos, creo que después de esto iré por un café a mi local favorito aquí en Hamburgo”. Explicó un poco por donde iría y … ¡Coincidencia! Ahora van a tratar de matarlo.

—…Huuuh— Soltó un pesado suspiro de aburrimiento, aquel topo lo había hecho de nuevo, lo más probable es que varios Operadores con los que se había reunido hacen menos de 10 minutos estuvieran muertos, pero era algo que ya se esperaba. —¡Vamos, salgan ya o hagan algo!... No tengo toda la noche. — levantó su voz para asegurarse de quienes estuvieran escondidos escucharan muy bien que estaba esperándolos.

Ya tenía 42 años. A pesar de estar bien entrenado y mantener un cuerpo sano, debía de cuidar sus horas de sueño, ser un hombree tan ocupado en el día ameritaba una buena sesión de sueño en la noche y no permitiría a unos cuantos Cazadores arruinar ni una sola de esas preciadas horas.

Pocos segundos después, las predicciones del Cosmopolita se hicieron realidad. Uniformados bien armados salieron de las esquinas y callejones de aquella calle. Su ropa era la típica que deberían de usar las fuerzas especiales gubernamentales, solo que llevaban cascos personalizados de color negro que cubrían su rostro al completo con un cristal el cual no permite ver el interior.

Fuertemente armados, años de experiencia en combate cuerpo a cuerpo y larga distancia, manejo de armas avanzado e increíbles trajes negros. Todo eso estaba luciendo ahora mismo este grupo de al menos 10 hombres.

Cazadores que ahora mismo apuntaban a su presa mientras que este arqueó una ceja. Varias veces se había demostrado que las armas eran inútiles contra Operacioncitas poderosos con años de experiencia.

—10 hombres — Silbó el peli negro observando a sus cazadores. No sabía si sentirse en peligro o halagado —. Que 10 de los mejores soldados sobre la tierra vengan a buscarme para matarme. Y de seguro con nuevos juguetes que no querré descubrir cómo funcionan. — Era una costumbre que casi toda frase que su boca expulsará fuera de forma burlona, no sentía ni una pizca de temor. Para él, esto era una situación del día a día.

La tranquilidad de la noche fue robada por los estruendosos disparos dirigidos hacia el peli negro. Siendo inútiles pues de un momento a otro estos impactaron con las espaldas de dos de los soldados que se encontraban cerca del hombre.

Los disparos cesaron, habían subestimado la velocidad de reacción que su presa poseía. Velocidades que un humano común no podía tener por más años de experiencia y entrenamiento obtenidos. Era aterrador. El brillo blanco emanado por sus manos anunciaba los movimientos del Cosmopolita, y aun así no podían evitar ser asesinados con facilidad. Él era un monstruo, y el deber de los Cazadores era exterminar a esos monstruos que amenazaban la vida de aquellos honestos ciudadanos a que Vivian su día a día trabajando honradamente.

Los Operadores eran una plaga y ellos eran la única línea de defensa. Si diez hombres no podían vencer a uno de ellos ¿Qué le deparaba a la humanidad en el futuro?

—Lo haremos de la manera sencilla, queridos camaradas. Ustedes van a responder unas preguntas y se irán con unas palmaditas en la espalda y un premio por participación. — las manos del Operador brillaban con su caracterismo leve tono blanco y seguido aplaudió dándoles una encantadora sonrisa.

Aquellos soldados sentían su sangre hervir. El solo se burlaba de ellos frente a sus hermanos caídos ¿Qué podían hacer? Era un dios frente a simples mortales. La ventaja en serio era abrumadora.

—¿Oh?

Pero, las plegarias de los soldados furiosos fueron escuchadas, de un momento a otro, el número de cazadores había aumentado en un hombre más.

El Cosmopolita observaba con curiosidad al nuevo soldado, el cual llevaba su rostro al descubierto. No llevaba un genial traje militar ni un casco que ocultara su identidad, lo que le daba a entender que quien había llegado era alguien “Especial”. Cosmopolita peleó contra sus fuerzas especiales muchas veces, y siempre pensó que usar habilidades especiales que ellos tanto despreciaban era un poco hipócrita de su parte.

—Ropa blanca… cabello amarillo y ojos verdes. —Cosmopolita analizó la apariencia del hombre que llegó repentinamente como si de un destello se tratase. Había escuchado antes sobre él.

—El Cosmopolita — Para el rubio era excitante aquella situación. Uno de los Operadores más peligrosos en la historia estaba frente a él, por mucho tiempo había esperado un encuentro entre ambos. —. Destello blanco, River.

El joven hombre se presentó con arrogancia, no podía solo matarlo sin que supiera quien fue el responsable de enviarlo al infierno a pasar toda su eternidad ahí.

Los ojos del pelinegro se abrieron más de lo normal, era toda una sorpresa que River El Destello Blanco estuviera frente a él. Había escuchado algunas grandes hazañas sobre el supuesto velocista, un Operador capaz de correr a increíbles velocidades. Alguien con una habilidad así estando del lado de los Cazadores era un horrible dolor de cabeza para los Operadores.

Ninguno de los dos dijo nada, todos en esa calle se encontraban en total silencio de un momento a otro, los soldados sabían que debían dejárselo a su comandante, no dudaban ni un poco en que podría ganar esta pelea sin sudar. Por otro lado, Cosmopolita opinaba lo mismo, estaba totalmente confiado sobre sus habilidades, mentiría si dijera que no estuvo esperando un verdadero reto. Podría cantar y bailar de la emoción, pero ahora todo se decidiría de forma rápida por la naturaleza de sus habilidades, un error de parte de alguno decidirá la victoria.

Haciendo honor a su nombre, El Destello Blanco salió disparado hacia el peli negro, aunque antes de lograr alcanzar a su objetivo para asi atravesar su estómago, el paisaje repentinamente había cambiado, ya no había soldados, ni un objetivo, a su alrededor solo se extendía una inmensidad de terreno verde virgen iluminado por la luz de la luna. El único sonido que podía escuchar ahora era el de su respiración y las olas del mar.

—… ¿Qué?

A su espalda, notó una formación rocosa similar a una cabeza o un intento de cabeza, conocía aquella forma rectangular. Una de las famosas estatuas que solo podrían encontrarse en la isla de pascua en Chile, a miles de kilómetros de la capital alemana.

Maldijo para sus adentros, pero luego soltó una poderosa risa descontrolada. No era una derrota ni una victoria para ninguno. Se podía decir que la lucha entre El Destello Blanco y El Cosmopolita terminó en un empate, pues ninguno logró asesinar al otro.

—¡Bastardo miserable! —no podía evitar reír, pudo lanzarlo a cualquier otro lugar, de una montaña, en el océano, pero decidió enviarlo a una isla al otro lado del mundo, frente a una cabeza de piedra. —Enserió que el tipo es un payaso. — Sacó su intercomunicador, y obviamente no tenía señal, poco a poco fue dejando de reír, ya que no tenía dinero con él en estos momentos y debía llamar a alguien que viniera a buscarlo.

Por otro lado, el peli negro había logrado huir luego de enviar bien lejos al líder de esos hombres a quienes no dejó vivir, Ahora se encontraba muy lejos de Alemania, una residencia británica algo vieja y descuidada, pero acogedora, o al menos era acogedora para él.

—No pude cortarlo con el borde— Mencionó con frustración—, es extremadamente rápido, si estuviéramos en una pelea a corta distancia de seguro me mataría.

Para uno, fue un empate, el otro sabía que había perdido ante la velocidad del destello blanco.

Buscaría un teléfono cercano para marcar a cierto amigo. Luego de durar unos minutos disfrutando de un cigarrillo y una buena cerveza, tenía muchas cosas que contarle, además de que tendrían una larga charla de cómo descubrir al topo dentro de sus filas.

—Tendrás un viaje pronto, ¿no?

Pero, el peli negro ya tenía una vaga idea hecha.

—¡Mátala, Mátala! ¡Está ahí, maldita sea!

La grotesca criatura de ocho patas se desplazaba por el techo del ático, Rachel observó a su hermana mayor alejarse y subirse a algún mueble polvoriento en completo pánico. ¿Ella? Ella no se acobardaba ante una bestia tan insignificante.

Con un movimiento rápido y preciso, mató a la criatura, sonriendo triunfante. Notó a su hermana suspirar de alivio para luego ir hacia ella, apresurándose a abrazarla, cortándole la respiración al rodear su cuello con tanta fuerza.

—¡Graciaaas, Rachel. Eres mi heroína, muchas, ¡muchas gracias!

—Tan solo era una araña, vamos, ahora suelta. —Respondió la hermana menor con dificultad gracias a la exagerada muestra de gratitud y cariño que le daba la mayor.

Al soltarla, Rachel notó como su hermana tenía una expresión de vergüenza, quizás se sintió mal al percatarse de que la dejaba sin oxígeno, pensó mientras tomó aire y procedió a barrer el cadáver de la araña con su leal alma, una escoba vieja.

Ambas continuaron el trabajo en silencio, barriendo el polvo y moviendo muebles. Había pasado un poco más de un año que no entraban a ese lugar, la muerte de su madre las había sumido en una profunda tristeza y problemas económicos, pero el tiempo todo lo cura y actualmente los problemas que alguna vez las hizo tocar fondo habían desaparecido.

El futuro les sonreía finalmente.

—¿Qué haremos con eso? —Preguntó Rachel, señalando con su cabeza una estantería con una caja qué alguna vez vio mejores días, vieja y llena de polvo tenía la impresión de caerse con el mínimo soplo de viento. Era consciente de que no podría alcanzar dicha caja, dejando que su hermana, quien era por mucho más alta que ella, la tomará en sus manos con facilidad.

Dentro de la caja polvorienta solo había libros viejos y desgastados, sus hojas amarillentas se quebraban con el suave toque de sus dedos juntos con bolsas de regalos ahora inservibles. A los ojos de Rachel, no había nada que le resultará útil para vender o conservar.

—Si no sirven, déjalos junto a la basura, pero si algo te gusta, no dudes en quedártelo. —Habló su hermana suavemente, dándole una pequeña palmada en el hombro.

No dudó patear la caja al bote de basura. Era a su madre a quien le gustaba guardar cosas inútiles, con el pensamiento de que algún le servirían de algo. Ella no era de esa manera, si estuviera la decisión únicamente en sus manos, echaría todo a la basura, pero su querida hermana le dijo que deberían guardar las cosas que tuvieran valor sentimental, como un recuerdo valioso.

Sus manos ahora tomaron un espejo cuadrado, como lo vio alguna vez en algún anime o película, sopló el polvo de este. Cuando terminó tragándolo y tosiendo con la sensación cenicienta en su garganta se dio cuenta de que fue una idea idiota.

—¿Estas bien?

La voz de Chloe vino desde el otro lado de la habitación, con un pequeño atisbo de preocupación.

—Estoy bien. —Respondió secamente, observando su reflejo en el espejo, el largo cabello rubio, con atención observó cómo sus ojos celestes brillaron al reflejar la luz del foco.

—Mmm, eres hermosa, Ray. No es necesario mirarte a un espejo para confírmalo. —Chloe apoyó su mentón en el hombro de Ray, observando la expresión de su hermanita en el espejo con una sonrisa risueña. La pálida piel de Rachel se sonrojó con vergüenza, evitando la mirada de su hermana.

Rachel se sumió en sus pensamientos. No había día en el que Chloe no alabara su belleza, llenándola de palabras dulces y sinceras qué la confundían, no podía comprenderlo. ¿Qué veía en ella? Se preguntaba, sabiendo que nunca se esforzaba en su apariencia, haciendo apenas lo mínimo.

En su mente aun pensaba que no era hermosa.

—¡Mira, Ray, mira!

Saliendo de la profundidad de sus pensamientos, Rachel se vio siendo jalada por su hermana desde su chaqueta azul. Su atención se quedó en la caja de madera de un metro de largo.

Rachel pensó que tal vez no era realmente una caja, podría ser llamado un cofre ¿podrían salirle colmillos y comerlas al momento en que abrieran su tapa?

—Estaba escondido bajo cajas y sábanas viejas, nunca lo había visto antes. —Explicó Rachel.

¿Tal vez porque estaba escondido, querida hermana? Pensó Rachel con ironía.

—No tenemos la llave, ¿busco algo para romperlo. —Preguntó Rachel de reojo, con una pequeña sonrisa.

—ah, pienso que tal vez no sea lo correcto… si estaba aquí, es porque mamá no quería que lo viéramos ¿verdad? —Llevo su dedo pulgar a su boca, mordiéndose la uña mientras pensaba en la idea, demostrando sutilmente su disgusto. —pero, es así, no debió dejarlo aquí ¿qué piensas, Ray?

Preguntó buscando la opinión de su hermana, era adorable con sus pestañas largas y su cabello negro azabache, siendo la herencia qué le dejó su padre, con su madre en su lugar, sus personalidades eran parecidas; desbordando amabilidad y un comportamiento tierno típico de una joven niña.

Es preciosa, pensó Rachel mientras observaba a su hermana, hasta que notó como se comía sus uñas y tuvo la gran necesidad de jalarse su oreja.

—Baasta, iré por algo entonces. —Chloe la miró con vergüenza cuando soltó su oreja, alejándose para ir en busca de un martillo.

Chloe mantuvo un pie de distancia, mientras Rachel tomó impulso y golpeó el candado viejo y oxidado con fuerza, mandándolo a volar a algún lugar de la habitación con suma facilidad.

—¡Bien hecho, Rachel! Eres muy fuerte —Celebró Chloe con alegría, haciendo un espectáculo exagerado levantando sus brazos con una sonrisa.

—No puedo hacer ni 10 flexiones, pero gracias —. La alegría en Chloe se esfumó con rapidez, como un globo perdiendo su aire al escuchar la respuesta de la menor, quien en su lugar solo procedió a abrir el cofre y observar su contenido.

Contenía algunas cosas interesantes; Libros viejos, ropa vieja tanto masculina como femenina, un cuadro, un marco de manera y, por último, en el fondo del cofre olvidado, una cosa ovalada que parecía ser de metal.

A vista de Rachel, solo era más basura guardada por su madre.

—Aw, mira Ray, somos nosotras y mamá. —Chloe lo tomó entre sus manos, admirándolo a pesar de su estado roto.

En la vieja fotografía, una Chloe pequeña de grandes ojos estaba presente, luciendo ese adorable brillo infantil, junto a ella, una señora con una expresión risueña, sosteniendo en sus brazos a la pequeña Rachel, quien, en ese entonces, aún era una pequeña bebé.

Su madre parecía ser feliz.

—¿Y este quién es? —Preguntó Rachel señalando la parte rota de la fotografía, un hombre sin ahora rostro estaba presente. —Oh… —Rachel expresó con sorpresa, llegando a ella una pequeña realización.

—Creo era tu papá. —Respondió Chloe con nerviosismo, sabiendo que este era un tema delicado, aunque no era consciente de que a Rachel no le importaba en lo más mínimo aquel hombre. Su atención se fue a lanzar los libros polvorientos a la basura, junto con la ropa vieja.

—Haz lo que quieras con el cuadro, yo me iré a descansar.

Chloe la miró con preocupación, guardándose el preguntar "¿estás bien?" lo estaba, ese hombre abandonó a su madre a sus recién dos meses de edad, no guardaba ningún lazo con él. No le importaba.

En sus manos se llevó la cosa ovalada, la cual venía con una pequeña agarradera, donde seguramente iría una delicada cadena. En el centro del objeto pulido hay un triángulo de metal incrustado, qué sobresalía un poco.

Caminó fuera del ático, bajando las escaleras y dirigiéndose a su cuarto, pretendiendo encerrarse y jugar el resto del día, sabiendo que Chloe podría continuar sola en la limpieza del ático.

Click, click, click, nos destruyen inhibidor.

—ADC de mierda, sal y ayúdame, maldita sea.

Las horas pasaron volando mientras estaba frente a su computador, incontables partidas fueron hechas, pero en cada una se compartió el mismo resultado, no podía durar más de media hora.

—Otra derrota… juego de mierda. —Maldijo después de un breve silencio, suspirando mientras se estiraba, levantándose de la silla observando alrededor de su habitación sin interés.

Faltaban al menos media hora antes de que Chloe fuera a buscarla para cenar, por lo mientras se lanzó a la cama, cerrando sus ojos para sentir alivio. Quedarse hasta tan tarde despierta frente a una pantalla no era algo sano para su vista, pero no es como si le importara mucho. ¿Leyó en algún lado qué dormir ocho horas era lo óptimo? Eso dicen los doctores, pero para ella era "Tres horas, tómalo o déjalo"

Su mano viajó hasta el bolsillo de su short, sacando el objeto ovalado. Era pequeño, cabía perfectamente en la Palma de su mano. Rachel en su ignorancia pensó que tal vez esa pequeña cosita era un relicario, teniendo la esperanza finita de que contuviera una foto de su madre y quizás otra de…su padre.

Cuando ella nació, Chloe apenas tenía la inocente edad de 4 primaveras, en sus memorias no estaba tan presente los recuerdos de su padre, pero en sus memorias si se guardó a su madre, sus palabras amorosas y risueñas, hablando sobre lo gran hombre que fue con ella en el año y medio que estuvieron juntos.

—¿Qué tipo de persona eras, bastardo irresponsable?

Se preguntó Rachel mientras la rabia burbujeaba en su interior, apretando con fuerza sus puños, apretando el objeto esperando romperlo, pero en su lugar, Soltó un alarido al sentir un dolor en la palma de su mano, soltando la maldita cosa al instante, observando como en su palma un pequeño corte era presente, la sangre brotó con lentitud.

—Pequeño hijo de… ¿Con que me cortaste?

Preguntó enojada, revisando el espejo con una expresión confundida, sin poder dar con la razón de su herida. Frustrada, pretendía lanzar esa cosa al piso, con intenciones infantiles de cobrar venganza, pero el pequeño ovalo se movió a un lado, abriéndose por la mitad llamando la atención de Rachel.

El pequeño espejo reflejaba su nariz al estar tan cerca de su cara, lo alejó para observar su rostro. No era un relicario y tampoco algo que fuera a usar muy seguido, así que lo desecharía más tarde, una decepción.

—…

Cerró el espejo de bolsillo y lo tomó por los bordes, apretándolo con suavidad. Al ver que no ocurría nada, aplicó más fuerza y para su sorpresa, funcionó.

Esa cosa que parecía un adorno incrustado en el centro del metal no era un simple adorno. Era una pequeña daga que salía al aplicar suficiente presión. O, mejor dicho, al apretar los bordes del espejo salía algo tan afilado como para cortar la carne.

—¿Esto es un arma? —Se preguntó Rachel mirándolo impresionada. Sería doloroso llevarlo en colgado de tu cuello y que el bastardo sacara esa punta y te cortara en el pecho.

—No, pequeña tonta. Es un espejo. ¿Acaso estás ciega?

Rachel pegó un brinco del susto al escuchar la voz tan repentina salir del espejo, al estar en la soledad de su habitación, era comprensible qué se asuste.

—¿Quién carajo habló?

Preguntó dudosa de su cordura. Y para su sorpresa, no tardó mucho en recibir una respuesta

—Lo que buscas está dentro del espeeeejo~ ábrelo y encontrarás las respuestas.

Habló, sonando increíblemente parecida a ella, solo que fingía un tono que trataba de sonar misterioso. Las manos de Rachel temblaron ligeramente por el miedo que la recorría. Sin saber que hacer a continuación, tragó saliva y con sus dedos temblorosos abrió el espejo, observando su simple reflejo, nada más…

—Solo es un espejo, uff… debo dormir más —Se dijo a sí misma, suspirando con alivio mientras cerraba sus ojos, este incidente había logrado despertar en Rachel lo impensable, cuidar mejor de sus horas de sueño.

—Ambas sabemos que nunca cumplirás eso, dormir temprano no forma parte de nuestro sistema.

La voz resonó nuevamente, Rachel abrió sus ojos de golpe, observando como su reflejo movía sus labios y pestañeaba mientras le daba una sonrisa burlona.

Sin poder creerlo llevó una mano a su boca, cubriendo el grito de sorpresa que escapó de su garganta. El reflejo se movió un paso atrás, dándole una vista completa a Rachel de su cadera hasta su cabeza.

¡Era ella! Era su apariencia, sus mismos rasgos e incluso la ropa que llevaba ahora mismo.

— ¿Cómo mierda estás hablando? —Cuestionó insegura de si hablarle a esta cosa era seguro.

—Bueno, de la misma forma que tú, estoy viva y soy humana, obviamente debo poder comunicarme de alguna u otra forma — respondió manteniendo un tono sarcástico una sonrisa burlona hacia Rachel.

—No te pases de lista, un reflejo no debe hablar, ni actuar por sí mismo solo debe… reflejar…

Su voz llena de confianza bajó su volumen lentamente, dándose cuenta que sus obvias implicaciones sonaban mejor en su cabeza.

—Esto es un espejo mágico, funciona mediante magia de sangre, al recibir la sangre de una persona, crea un reflejo con el conocimiento de esta, soy como una IA. —Explicó su reflejo, la sonrisa burlona cambió a una llena de dulzura y buena vibra a la par que sus finas cejas se relajaban.

—¿Magia? — Se preguntó Rachel con extrañeza, levantando una ceja internamente, la magia no existía o eso pensaba, pero esto era demasiado elaborado para ser una simple broma de su hermana.

—Veo que te muestras escéptica al hecho de que soy un espejo mágico— la otra Rachel apoyó su barbilla en su mano, cerrando sus ojos causando a Rachel una pequeña incomodidad, más que verde al espejo, parecía estar en una video llamada —, pero no te llenes de preocupaciones. Te mostraré lo real que puedo ser. —

—¿Y… y cómo piensas hacer eso? — preguntó con dudas, pero una chispa de curiosidad ardió en su interior. Estaba asombrada y temerosa, pero que un espejo te hable no es algo de todos los días.

Como si esperase esa pregunta, la otra Rachel hizo un movimiento teatral con sus manos, dándose presentación a ella misma con una sonrisa arrogante

—Mi querida Yo. Tengo algunos trucos bajo la manga que descubrirás ¡Son lo mejor!

Su encanto de presentadora de teatro o circo se había arruinado por el grito final donde su emoción estalló.

“Para ser yo misma, es demasiado animada “pensó Rachel. Si les preguntaran a las personas que conocen a esta joven rubia te dirían: Es aburrida, Es callada o Es algo rara. Nunca nadie le diría que es gritona y animada.

Pensó por un momento, podía ser una broma y que luego su hermana le dijera “¿De verdad te creíste algo como eso? “o también resultaría como el hallazgo del siglo, una chica encuentra un espejo parlante.

—No seas tan indecisa. ¿Quieres que te ayude o no?

—Mierda, ¡espérate! … esto es… mucho para procesar ya mismo.

Impacientes. Sería otra forma de describir sé así misma.

La Rachel del espejo se cruzó de brazos frunciendo su ceño inflando su boca, su expresión de era algo graciosa.

—De acuerdo. De muéstrame que eres un espejo mágico — “Sueno tan tonta al decir algo como eso” gritó en su interior, pero la chica rubia del espejo curvó sus labios en una sonrisa pícara por su respuesta.

—Te prometo que no te arrepentirás, Ray.

El tiempo transcurrió en una pequeña conversación, el pequeño espejo le explicó a Rachel de forma detallada la manera en la que ella le demostraría no ser una broma de su hermana. Bastante innecesario al llegar a este punto pues Rachel descartó esa posibilidad en plena conversación.

Luego de cenar, al día siguiente Rachel llegó a la escuela y fue a tomar las primeras clases del día. Sus nervios recorrían su pequeño cuerpo a la velocidad de un auto de carreras. Que el espejo continuara mostrando a aquella copia era prueba suficiente de que la Magia existía o que había caído al fin en la demencia.

—¿Le pertenecías a mamá o a papá? — sentada en su puesto de la clase de biología, Rachel buscaba terminar con ciertas dudas que recorrieron su mente desde ayer.

—No lo sé. Apenas cobré vida cuando te cortaste con el mecanismo del espejo. — la otra Rachel se llevó una mano al mentón, y luego chasqueó sus dedos. Era algo decepcionante para Rachel, pero literalmente ese mágico ser había nacido ayer. —No pierdas tiempo haciendo preguntas tontas y concéntrate. Si estaba en las cosas de tu padre, entonces tu padre tiene alguna relación con la magia.

—¿Por qué lo dices como si lo estuvieras suponiendo? ¿No sabes quién te creó o a quien decirle “Mi Señor” o algo?

—Vete a la mierda.

La clase transcurrió con normalidad y la hora del almuerzo llegó. Rachel se mantuvo en su puesto como habitualmente lo hacía, no veía caso en salir del salón desde que se implementó la rotación de profesores y no la de estudiantes. Prefería la calma de su puesto al bullicio de los estudiantes. La soledad era su compañera, y Rachel la adoraba. No se creía diferente a los demás hasta el punto de aislarse, simplemente descubrió que estar sola le gustaba más que estar acompañada, amaba sus cosas ella sola, y disfrutaba sus gustos sin nadie a su alrededor.

Cerca del final del recreó, colocó cuidadosamente el espejo en el asiento de Jazmín, la chica más inteligente y una de las más bonitas de la clase. Sus calificaciones eran excelentes y Rachel ya había trabajado en constantes proyectos junto a ella. Podía asegurar que, en comparación a los demás estudiantes del salón, ella era una genio.

Con eso hecho, Ray se apresuró a terminar su almuerzo. El examen de matemáticas empezaría en cualquier momento luego de iniciar la clase y no podía llegar tarde. Sentía un poco de culpa al saber que Jazmín tendría un corte por su culpa, pero también sería la clave para aprobar con facilidad.

El timbré sonó. Impaciente estaba la rubia, esperando a su compañera. En parte era bastante tonto el desarrollo del plan, pero si dejaba tirado el espejo en el suelo alguien podría pisarlo o recogerlo otra persona aparte de Jazmín y todo se arruinaría.

La chica de cabello negro entró al aula acompañada de otras dos amigas, y al momento de sentarse, Rachel habló con nervios.

—Jaz... Jazmín —murmuró en voz baja llamando la atención de su compañera

Ray estiró el brazo hacia ella con la palma abierta, esperando que le devolviera el espejo. Su corazón latía con locura. Jazmín estaba confundida hasta que notó el ovalo metálico en su asiento y lo tomó.

—Oh, ¿Esto es tuyo? Toma, no sé cómo ha acabado en mi... —Jazmín gritó de dolor al sentir como su palma era atravesada—. ¡Ay!

El espejo cayó de la mano de Jazmín y Rachel reaccionó rápido para tomarlo a mitad de camino, casi saltando de su puesto. Cuando estaba en sus manos suspiró aliviada, y al levantarse notó un pequeño hilo de sangre recorrer la palma de su compañera. El sentimiento de culpa desapareció lentamente y solo sintió alegría ya que su plan había sido un éxito.

“Lo siento, lo siento, lo siento, pero es por una causa mayor.” se disculpó Rachel mentalmente.

—Esa cosa me cortó —Su mirada de enojó fue al espejo. Aliviando a Rachel que ya creía que iban a formarle un problema—. ¿Qué es eso?

Ray abrió el espejo, mostrándole a Jazmín de forma rápida antes de guardarlo en el bolsillo de su chaqueta azul.

—Un bonito espejo de bolsillo, pero tiene una parte afilada —explicó—. Mira, tenemos la misma herida —mostró su propia mano, el corte ya no era muy visible, pero ahí estaba.

Jazmín asintió con comprensión. Algunas compañeras se acercaron a preguntarle si estaba bien, y ella las tranquilizó. Luego se volvió hacia Ray.

—Ten cuidado con esa cosa. No vayas a cortarte de nuevo.

—Gracias… —murmuró Ray. Jazmín se volteó para hablar con sus amigas, era pura suerte que no haya preguntado por qué el espejo estaba en su asiento.

Acomodándose en su puesto sacó el espejo y al acercarlo a su oído escuchó la voz de su compañera del crimen, también esta última aplaudía por la emoción.

—Bien hecho, Rachel. Ahora sólo debemos responder al examen. De verdad que esta chica tenía en sus recuerdos cosas muy útiles.

El plan era sencillo: al obtener la sangre de Jazmín en el espejo, el otro yo de Rachel obtendría los recuerdos de Jazmín. Así podría decirle a Ray las respuestas correctas ya que ella ahora entendería como utilizar las fórmulas. Era sorprendente lo que Rachel llamaba “Habilidad Pasiva del espejo”, la otra Rachel obtenía toda la información de la vida de una persona a través de un poco de sangre. Era perfecto.

Volvió a casa luego de completar las demás clases, el conocimiento de jazmín estaba más centrado en las matemáticas, era buena entendiendo las fórmulas y la manera de aplicarla. La otra Rachel quiso contarle a Rachel algunos detalles de la vida de Jazmín, pero eso no era de su interés.

¿Ahora que podría hacer con las habilidades del espejo? Ella pensaba en una forma rápida de hacerse rica y luego no tener que trabajar, conseguir los recuerdos de alguna persona con dinero y robarle, pero eso era muy arriesgado por muchas cosas. Además de que Rachel no era ninguna ladrona, pero si tenía la oportunidad ¿Por qué no mejorar su vida?

También se percató de los fallos que tenía su habilidad, si se trataba de meros recuerdos, no era muy diferente a que recibieran una explicación. ¿Había algo extra? Quizás recibía la forma de entenderlo como Jazmín lo había hecho. Era algo muy complejo que no entendía del todo y trataría de no darle más vueltas.

Al tercer día de convivir con su querida compañera, recibió su calificaciones en la escuela, siendo estás un puntaje perfecto. Algo que Rachel no lograría por sí mismas debido a su horrible nivel cuando se trata de números.

—Esto es… genial. Aprendiste a la perfección como resolver los ejercicios.

—Todo según el plan, pero no escucho que me des un 'graaaaacias Adarza"— dijo la voz del espejo con reproche.

En la mañana se había decidido el nombre del espejo para no seguir llamándola “Otra yo”. Adarza fue el nombre que Rachel le dio y ella aceptó más que gustosa.

—Gracias Adarza. No lo habría conseguido sin ti.

—No es nada, Ray. Para eso están las amigas —respondió Adarza sacando su pecho con orgullo.

Sentía una inmensa calidez y felicidad al pensar en Adarza como su "amiga". Chloe de saber dicho evento, estaría orgullosa de ella por convivir con alguien y sentirse cómoda, su hermana siempre quiso verla con más gente, pero Rachel eligió totalmente lo contrario.

—¿No es narcisista que mi primera amiga sea yo misma? —preguntó con los ojos entornados.

—Detalles por aquí, detalles por allá. No prestemos atención a pequeñeces como esas.

Los días transcurrieron con normalidad, la única diferencia notable era que, en cada actividad de la joven, ya no estaba sola. Adarza veía series con Rachel, observaba como jugaba videojuegos, cantaban juntas y compartían sus gustos, que obviamente eran los mismos. Rachel preguntó sobre las demás habilidades del espejo, pero únicamente poseía crear un clon de la persona de la que se obtuviera la sangre y copiar los recuerdos según la sangre, lo que llevó a Ray a preguntar si se podría crear una Jazmín copia, la respuesta fue simple “No”. El espejo solo crearía una copia de la primera persona que cortara. Ninguna de las dos sabía si Adarza podía desaparecer, pero llegaron a la conclusión de que debe haber un método para que se pudiera crear una nueva copia que reemplace a Adarza, y anhelaron que no fuera por el tiempo.

Entre juegos y diversión, obtuvo un poco más de información y esta era la existencia de Magos, en la sociedad debería de haber personas capaces de utilizar la magia a su conveniencia. Ray preguntó cómo es que Adarza podía saber eso. Ella dijo que el espejo le dio información. Cosas mágicas que ni ella misma entendía.

Hacer amigos ahora no parecía tan difícil, y aquella soledad que tanto adoraba Rachel, había sido reemplazada por el placer de hablar con alguien que la comprendía a la perfección.

El domingo llegó y Chloe se quedaría en casa de su novio. Así que Ray podría hablar con Adarza todo el día sin preocuparse. Por hablar, se refería a prácticamente gritar.

—¿Qué más puedes hacer? —preguntó Ray a su buena amiga. Sentada en la silla de la cocina sostenía el espejo. Observaba como Adarza estaba recostada a una pared de madera.

—No creo poder sorprenderte mucho más. Ahora soy un simple espejo. —Dijo con esa sonrisa característica de ella, fijó su mirada en Rachel y sacó su lengua como una tonta forma de jugar.

—Existen muchas palabras para describirte, y simple no está entre ellas, eres realmente útil, muy útil… Ya sabes, no soy buena haciendo amigas. —Dijo Rachel en un pequeño lamento, bajando la mirada.

Adarza era ella en esencia, la diferencia estaba en que Adarza era mucho más alegre y sociable qué ella misma.

—Nunca me había sentido cómoda al estar con otras personas que no fueran mamá y Chloe. No odio a los demás, pero luego de cierto punto me estresa estar con otras personas.

No podía describir el por qué era así, pero casi toda su vida estaba sola en su habitación. No invitaba amigos desde que salió de la primaria, no tenía el número de nadie del salón luego de cambiar su teléfono y cuando más se comunicaba con alguien era en los trabajos grupales.

—Ray, eso ya lo sé. No hace falta que…

Rachel con un movimiento rápido cerró el espejo, evitando qué Adarza interrumpiera sus agradecimientos qué tanta vergüenza le daba decirle.

—Desde que llegaste, he podido experimentar y sentir lo que es una verdadera amiga aparte de mi hermana, me he divertido tanto estos días. Por eso quería… ya sabes, agradecerte. Posiblemente no sea tan difícil hacer amigos.

Ya no se sentía sola, ahora a su lado tenía a Chloe y Adarza. Incluso nació la posibilidad de tener más compañeros, ahora solo era cuestión de encontrar a las personas correctas.

—Ray, abre el espejo, no me gusta estar a oscuras. — chilló

Rachel no pudo evitar reír ante la asustada Adarza. Abrió el espejo y lo primero que notó fue la sonrisa conmovida de su otra yo.

—No sé qué decir… gracias Ray, desde hoy seré tu mejor amiga, y te ayudaré en todo. Nunca dejaré que te sientas sola —Prometió llevándose una mano a su pecho, sonriendo ampliamente. —Siempre voy a estar a tu lado.

Rachel casi moría ahí mismo por las cualidades de Adarza para ser increíblemente adorable. Se enrojeció de la vergüenza y volvió a cerrar el espejo para evitar que Adarza la viera

—¡Noooo!

—¿Qué podría hacer por ti? Has hecho tanto por mí que siento que estoy deuda contigo. —preguntó abriendo el espejo

Quería poder ayudarla de la misma manera, como lo harían las amigas. Al escuchar su pregunta, Adarza frotó su nariz, ya sea por comezón o una pequeña costumbre.

— Primero que nada, deja de tenerme a oscuras y… Déjame pensar… Hay algo sencillo qué podrías hacer, solo que quizás se sienta raro. — Ray asintió con curiosidad y Adarza levantó su dedo —Es un hechizo mágico, si dejas caer una gota de sangre sobre el espejo y decir algunas palabras, llevará tu conciencia dentro del espejo y así estaríamos juntas en una misma habitación, descuida, podrás salir cuando quieras.

—Hey, habías dicho que ya no tenías más trucos.

—Un mago nunca revela todos sus secretos a la vez.

Ambas rieron por el gesto dramático de Adarza al mover sus manos y Rachel miró su propio dedo. Sonaba interesante para la pequeña rubia. Varias veces se había preguntado cómo era el interior del espejo, a veces reflejaba la casa de Rachel, otras veces Adarza tenía su propio fondo. Lo imaginaba como un pequeño mundo dentro.

Apretó con firmeza el espejo, sintiendo el esperado corte qué, aunque sabría que vendría, seguía siendo doloroso. Dejó caer las gotas de sangre sobre el espejo, exhalando lentamente para soportar soltar un grito pequeño.

—¿Qué debo decir?... Vaya molesto tener que usar sangre siempre ¿No puede ser saliva? — si esto iba a ser algo común, y lo sería, no quería terminar con su mano llena de cortes.

—No seas quisquillosa, hay condiciones que deben seguirse para utilizar la magia, y más cuando se trata de objetos mágicos. Si tu mando de consola funciona con electricidad, no le metes agua para que funcione.

—Si, si, ya. No pedí un sermón —Rachel Chasqueo su lengua y tomó el espejo con su mano lastimada, dejando algo más de sangre ¿Qué debo decir? —

—Permíteme entrar en tu mundo.

—Sencillo, permíteme entrar en tu mundo.

Y con un brillo rojizo emanando del espejo, la conciencia de Rachel se desvaneció de un momento a otro.

Al abrir sus ojos, lo primero que se encontró fue con un techo de madera rota, viendo el cielo estrellado. Con su rostro siendo acariciado por la luz de luna, proporcionándole un poco de visión.

—El interior del espejo… es de noche. Que genial. — Con algo de mareo, se sentó en el suelo donde se encontraba, notando que la luna no era la única fuente de luz, velas que ya parecían estar a la mitad de su vida rodeaban la habitación. Imaginaba que dentro del espejo había una casa, pero no una tan desgastada y fea. — ¿Ada?... —Llamó a su compañera suavemente, levantándose con cuidado para mirar a su alrededor, a unos metros detrás de ella, notó un cuerpo tirado en el suelo —… ¿Ah?

Dio un paso en dirección al cuerpo, estaba segura de conocer a la persona que estaba tirada ahí, con su garganta abierta y bañada en un charco de sangre. Rachel empezó a temblar y trató de gritar, pero el sonido se atoró en su garganta, se cubrió la boca y retrocedió unos pasos sin poder creer lo que estaba ocurriendo.

—¡Ah! ¡Ah! — su pecho subía y bajaba a gran velocidad. Sintiendo su boca y sus manos pegajosas las alejó al creer que había vomitado, pero luego de darse cuenta como estas estaban manchadas de un liquido rojo y viscoso, añoraba que fuera vomito. — ¿Sangre?... ¿Ah?... — al borde del llanto y la locura, con sus manos bañadas en sangre, desgraciadamente se dio cuenta que el cuerpo frente a ella era el de su compañera de clases.

El cuerpo inerte frente a ella era su compañera, Jazmín.

—¡Oh, mierda! ¡Oh mierda! —sintiendo las náuseas y las bilis en su garganta, vomitando de forma inevitable, tosió mientras el sabor amargo permanecía en su boca. Terminó arrodillada y con desesperación trataba de limpiarse sus manos y su boca con las mangas de su camisa, eso solo empeoró todo pues terminó con su chaqueta llena de sangre. —¡Maldición! — el interior de su estomago luchaba por sacar todo al aire, ella se sacó la chaqueta y la arrojó al suelo, no entendía que es lo que estaba sucediendo. ¿Por qué Jazmín estaba muerta en el suelo? Ella debería estar dentro del espejo con Adarza, no junto a un cadáver

De repente, la puerta fue estampada contra la pared, el sonido estruendoso la asustó, afectando aún más a sus nervios de punta. El polvo de esa antigua casa termino levantándose y obligó a Rachel a toser de forma abrupta.

—Ray, ya despertaste—Canturreó Adarza, sonando con un tono relajado y familiar, acercándose lentamente a Rachel con un cuchillo colgando flojo en su mano. —. Te vez realmente patética.

Su misma ropa, su largo cabello rubio, ojos azules, de seguro tenían la misma altura. Adarza se encontraba de pie junto a ella en aquella habitación olvidada por el tiempo.

Su estomago no soportó más y el estrés acumulado en su cuerpo la llevó a vomitar.

24 de Fevereiro de 2022 às 03:56 6 Denunciar Insira Seguir história
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Alejandro Aquino Alejandro Aquino
Quizá un consejo que pueda brindarte consiste en dedicar un mayor empeño a la ambientación de tus narrativas, así como a cultivar un lenguaje más refinado. Sin embargo, más allá de tales consideraciones, tus relatos resultan intrigantes, manteniendo a la audiencia inmersa y proporcionando deleite, que es, en última instancia, la razón de ser de quienes nos entregamos a la pluma. Te felicito y te insto a perseverar en este noble camino. Permíteme ofrecerte un ejemplo más preciso que pudiera ilustrarte. Cuando decides enmarcar un escenario, como un jardín, ¿Qué elementos lo componen? No insistiré en la necesidad de describir el verde del césped, mas tal vez se deba prestar atención a ciertos detalles, como una maceta de tonalidad terrosa, un pino añejo o el césped sin segar, donde uno podría tropezar. Los aromas, ya sea la tierra húmeda o reseca, y las sensaciones, aunque triviales, enriquecen nuestra facultad de imaginar. Asimismo, no subestimes la importancia de los olores. Son estas minucias las que, aunque insignificantes en apariencia, enriquecen nuestro mundo imaginario. Continúa así; tu estilo me agrada de sobremanera. Dentro de mi obra principal, quizá halles algún ejemplo que pudiere servirte de guía, siempre y cuando decidas incorporarlos, por supuesto. Es una obra de densa envergadura, no me aventuraré a solicitarte que la leas, jajaja, pero tal vez puedas echar un vistazo ocasional, pues mi pericia se centra en este aspecto. Te envío un cordial saludo, de dimensiones considerables.
September 24, 2023, 23:30

  • Pocket Mirror Pocket Mirror
    Le doy las gracias por tales palabras tan lindas, en serio. con gusto me pasaré por su obra y tomaré algunos ejemplos para mi trabajo. September 24, 2023, 23:46
Inkspired Traveler Inkspired Traveler
Muy buen capítulo!
January 04, 2023, 23:10

Dalila Garramuño Dalila Garramuño
Wow un capítulo lleno de incertidumbre y drama,
December 23, 2022, 16:05

  • Pocket Mirror Pocket Mirror
    ¡Gracias, gracias! Me alegra que piense eso. January 06, 2023, 03:14
~

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