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Valentino Valentino -

Qué me dirías si te dijera que conozco tus pensamientos, que sé quién eres, lo que haces y que te conozco por medios que, aunque te los revelara, no me lo creerías.


Suspense/Mistério Todo o público.

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El Predictor


Qué me dirías si te dijera que conozco tus pensamientos, que sé quién eres, lo que haces y que te conozco por medios que, aunque te los revelara, no me lo creerías. Sé, por ejemplo, que no puedes dejar de leer esto, sé que te has inclinado hacia adelante, que no quieres que te espíen, que te ha dado algo de hambre, que quieres beber lo de siempre, que sonríes con miedo ante lo que te digo. Ahora te has movido. Descuida. Nadie te llamará en estos momentos. Yo me he encargado de ello.


No temas si suena el teléfono. No lo contestes, ni veas el mensaje que te ha llegado. Haremos un ejercicio. Imagíname. Imagina mi pelo, es negro, mis cejas pobladas, mis ojos como el azabache más oscuro que hayan podido ver tus ojos. ¿Los ves ahora? Hay un brillo en su interior, un brillo intenso. Imagínatelo. ¿Me ves ahora?


Ni tú ni nadie lo sabe, pero guardas un secreto para mí. Es un secreto valioso, y yo lo necesito. Puedo ver tu risa secreta hacia mí, mi presencia que está al lado tuyo. Ya lo has recordado. Alguien lo dejó para mí ahí. Dámelo. Piénsalo. Ahora lo tengo. Gracias.


Antes de irme, bésame, por favor. Siénteme. Soy atractivo. Me amas. Quiero agradecerte por esto. Ahora vuelve a decirme tu secreto en un susurro, lo necesito, me complace. Es tan importante para mí como tu vida misma. No temas, no perderás tu alma, tan solo un suspiro. Necesito que me salves, que me rescates.


No apartes tus ojos de mí. Sigue viéndolos, no te detengas. Ahora observa mis cejas. Preciosamente delineadas. Mis pómulos, te gustan. ¿Puedes ver mi nariz? Es recta, bella, sensual, como te la esperabas, ¿sí?


Ahora vuelve a recitar tu secreto, mientras bajas hacia mi boca. La esperas dulce, asequible, roja, gruesa, placentera. Por supuesto que te haría muy feliz, te gozarías eternamente en ella, suplicarías por rozar esos labios carnosos, llenos de sedición e inmundicia. ¿Qué esperas? Sí, úsame, destrúyeme, abúsame, lloro pero sé que me amas, ámame, he aquí mi cuerpo, que se hunda en esa boca llena de dientes tan filosos como la Noche, me haces sentir con vida, no me importa lo que digan los demás con tal de que no te vayas y no me dejes de hacer lo que me haces, sigue, dime que me necesitas, que me quieres, que me amas, yo te complaceré, viviré en la esclavitud, servilmente, por ti, haz de mi una nada, agujeréame.


Ahora dime tu secreto en el mayor de tus orgasmos, mientras me veo a mí mismo y mis fauces demoniacas devorando tu alma, y a ti recitándome voluptuosamente tus más sucios secretos. Te he cogido.


Mi señal te llegará pronto. No salgas a la calle hoy.


Me llaman el Predictor. No lo olvides.

5 de Outubro de 2017 às 00:59 0 Denunciar Insira 0
Fim

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Valentino - Mis historias hablan sobre mí

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