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Sophie68 Sophie J

Poesía corta que retrata un extracto de la vida de quien se ha cansado de su vida, pero no le queda más remedio que seguir con su particular oficio.


Poesia Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#Narrativa #Poesía #RelatoCorto #Oficios
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Oficios

Ha dejado el cigarro y se ha pasado al café una droga menos potente pero droga al fin. Y es que... ¿Qué le importa lo que llegue a matarla? Si es el café, si es el cigarro, si es el alcohol, si es su cuerpo. Un sorbo con la vista perdida y dos y tres, insípida monotonía. El hombre se acerca y le deposita un beso seco y una caricia en la mejilla que se siente más como una bofetada. Ella voltea el rostro levemente cuando él se despide desprendiendo todo ese olor a mariguana que él acaba de consumir, justo en su mejilla de piel aporcelanada que provoca que el estómago le dé un revoltijo del asco y sale por la puerta sin percatarse de ella como si no fuera más que otro adorno roto en la habitación.Frustrada, no lo soporta.

¿Y qué hace si la que la mira ya no es ella?

La piel se le desvanece en los huesos pasando de ser una porcelana pulcra a convertirse en una mezcla de carmesí, purpureo y oscuridad en unos ojos azules cual joya que en otro tiempo sonreían sin necesidad de gesticular. Un pitido en el lado derecho de su pantalón la saca de su ensoñación y le recuerda que son las nueve menos cuarto y el trabajo la espera.

Se enfunda la falda de algodón tan tallada tan corta que el mínimo respiro la deja al descubierto una blusa de tela suave negra casi transparente. Y se pinta el rostro resaltando de tal forma su belleza que es casi imposible reconocer un rastro de dolor amoratado en él. Los tacones aguja negros le terminan de dar un poderío que ni ella se cree que tiene. Porque la verdad es que es un deleite mirarle el alma y un delito poseer su complexión ósea.

¿Y que hace con ese poderío si esta desfragmentándose por dentro?

Un grupo de hombres se ríen en una esquina: trajeados, niños ricos sin duda. Los mejores clientes. Ella se acerca sigilosa a la barra y con una sonrisa y un saludo cortés se acomoda, así como la han instruido piernas juntas levemente ladeadas y una leve inclinación del toso para resaltar sus pechos. Es en cuestión de minutos que siente la presencia de un hombre en su espalda. Él la saluda, es uno de los niños ricos que ha visto antes. Es ridículamente guapo. Ella sonríe sin fingir contra unos ojos cafés que le perturban el cuerpo. La invita a un trago tras otro y cuando ella se pone de pie él la toma de la cintura pegándola a su pecho, su excitación rozándole el vientre. Es casi unas cuatro cuartas más alto que ella, la mirada arriba para perderse. Él le roza la mejilla y ella se estremece. Él sabe que no es de placer él sabe que no necesita esto él sabe que ella necesita el dinero. Y aunque de repente él siente que debe parar, que debe hacer algo por ella, le arrebata la boca de una forma tan atropellada tan violenta. Así mientras eso labios carmesíes bailan con los suyos terminan por hurtarle la poca cordura que quedaba en él. Al cabo que ella es una puta.

1 de Setembro de 2017 às 02:22 0 Denunciar Insira 0
Fim

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