duhl Duhlie

Taehyung amó a Jungkook por siempre, pero nunca lo dijo. Y cuando se dió cuenta de su error, ya era demasiado tarde. ©Historia completamente mía, no se permiten copias ni adaptaciones. ★TaeKook ∆Basada en los años 50's ∆Historia de 2 capítulos ¡Gracias por leer!


Drama Impróprio para crianças menores de 13 anos. © Todos los derechos reservados. No se permiten copias ni adaptaciones.

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UNO

Taehyung dejó un suave beso en la mejilla del chico a su lado, ocasionando que éste ría bajito y se esconda bajo las mantas por la vergüenza.


—Ya tengo que irme, cariño...


El chico bajo las mantas dejó de reír, saliendo lentamente con un rostro decepcionado. —¿Ya? —Preguntó en un tono melancólico, su rostro demostrando lo poco a gusto que lo ponía.


Taehyung abrazó al castaño, intentando consolarlo. —Volveré mañana a verte, cariño. —Dejó un beso en los suaves labios del contrario, el cual respondió a pesar de la tristeza.


Taehyung se levantó de la cama y recogió su ropa que estaba tirada por el piso, comenzando a vestirse. Pasó su mano por su cabello rubio, peinandolo hacia atrás.


—¿Mañana podemos salir a pasear? —Preguntó Jungkook desde la cama, mirando cómo el rubio se vestía. Se sentó, la mantas que cubrían su cuerpo cayendo y dejando su torso al descubierto.


—Está bien. —Le sonrió con ternura, ganando por respuesta una sonrisa triste por parte de su amante.


Hacía dos años era así, Jungkook esperaba a ser llamado o visitado por el rubio y así poder unir sus cuerpos en un profundo amor. Pero cuando Taehyung acababa y se iba, el castaño caía en la penosa realidad.


Ellos se habían conocido al inicio de la primavera, casualmente ambos habían ido a leer el mismo libro en la misma biblioteca. Justo era una edición limitada así que entre risas decidieron leerlo juntos y conocerse.


Ambos se enamoraron a primera vista y comenzaron a salir más a menudo. Luego de fundir sus cuerpos por primera vez en uno solo, el castaño se enteró que Taehyung estaba casado hacía años. "Te prometo que la dejaré, cariño" le juró el rubio, juramento el cual hasta ese día Jungkook seguía esperando que se cumpliera.


Taehyung le aseguró que ya no sentía nada por su esposa, que ya no la tocaba ni nada que se asemejara. El castaño le creyó al instante, pero aún así no podía evitar sentir cómo la tristeza lo inundaba cada noche cuando luego de tener relaciones sexuales, el rubio se iba otra vez junto a su esposa.


Aún así Jungkook estaba emocionado, ansioso al él ver el día en que viviría junto a Taehyung en total tranquilidad y sin este tener que irse junto a esa mujer, cada vez más cerca.





[ ° ° ° ]





Suspiró y abrió la puerta de su casa, entrando en esta.


—¡Sooyeon, ya llegué! —Gritó, colgando su saco en un perchero al lado de la entrada.


Al instante, una mujer de cabello negro apareció frente a él. Esta se sacó su delantal, reluciendo un vestido amarillo que llevaba puesto.


—La cena ya está lista, querido. —Le sonrió, quizás más de lo usual. —Tengo algo que decirte.


—¿Que pasa? —Le preguntó Taehyung, siguiéndola hacia la sala. En la mesa, la comida estaba servida en dos platos. Había una rosa en un florero decorando el centro del mantel y se veía todo muy arreglado.


—Vamos a comer y luego hablamos. —Dijo la azabache, sonriéndole a su esposo.


Ambos cenaron mientras Sooyeon hablaba. —¿Cómo te fue en el trabajo?


El hombre asintió. —Bien.


—Aunque te extraño cuando no estás, me alegra que hagas horas extras. Así vamos a poder ganar más y también me da más tiempo para limpiar y cocinar.


Taehyung asintió nuevamente, no estaba prestando mucha atención. Pensaba en que no le gustaba tener que mentirle a Jungkook, a pesar de todo él tenía cariño por este, pero no podía decirle que en realidad nunca estuvo y nunca estaría en sus planes dejar a su esposa.


—Recuerdas que... Estuve un poco mal estos días. Náuseas y cosas de esas. —Habló la azabache.


El rubio asintió. —¿Hoy fue que fuiste al doctor?


Sooyeon suspiró. —Me dieron los resultados de lo que me estaba pasando y... Taehyung, vamos a ser papás. —La mujer sonrió y miró al contrario, esperando su reacción.


Al rubio se le cayó el cubierto que tenía en su mano, sintiendo una presión en su pecho. Su rostro serio quedó inmóvil, intentando asimilar lo que acababa de oír.


—Me dijeron que llevo cuatro meses de embarazo ya. —La mujer se levantó de su asiento y abrazó al hombre, el cual seguía firme en su lugar.


No podía ser cierto, era una broma ¿Verdad? El mayor deseó que fuera así, pero la mujer no estaba haciendo ningún chiste.


Ahora... ¿Que haría?



[ ° ° ° ]



Mientras se peinaba el cabello encendió su televisión, apareciendo al hombre en blanco y negro el cual daba las noticias.


"Y tal parece que este va a ser el invierno más frío en los últimos 10 años." "¿Va a ser 1950 el año más frío de todos?


Jungkook suspiró, ya estaba harto del frío y el hombre del clima no ayudaba en nada. Aunque, si tenía a Taehyung para abrazarlo, entonces ningún frío lo iba a dañar.


De solo pensar en que hoy iría a pasear con su enamorado, su corazón se sintió cálido.


Miró su reloj de pared, notando que ya era hora de salir. Con prisa salió de su apartamento y comenzó a caminar, yendo a su punto de encuentro.


Estaba emocionado, las últimas veces tan solo se había acostado con Taehyung y nada más. Para él, salir y tener una cita era lo mejor.


Con emoción se sentó en una banca en el parque, esperando por su amado. No mucho después éste llegó, quizás cinco o diez minutos luego.


—Cariño... —Susurró el castaño con una sonrisa emocionada. Corrió hacia el contrario y lo abrazó, el cual lentamente lo apartó.


—La gente nos va a mirar raro, cariño...


Jungkook miró alrededor.


No había nadie.


—Oh... Lo siento. Pero, solo van a pensar que somos amigos y ya, ¿No? —Sonrió levemente, mirando al contrario.


Taehyung sintió un dolor en su pecho, el cual se intensificó al ver la inocente sonrisa del menor. —Mejor...Vamos. Quiero que hoy te diviertas mucho y la pases bien.


El castaño asintió, feliz.


Comenzaron a caminar por el parque lentamente, disfrutando las lindas vistas que les generaban las flores.


Jungkook se apegó al contrario y tomó con suavidad la mano de este. —No te preocupes... No hay nadie viéndonos. —Deseó que fueran una pareja de un hombre y una mujer, para que no tuvieran que esconderse al darse la mano.


El rubio asintió, su rostro estaba más serio que de costumbre. El castaño al notar esto soltó lentamente la mano de este, quizás no tenía ganas de verlo y por esto estaba serío.


«¿No tuve que pedirle que nos viéramos hoy también? Tal vez es mucho dos días seguidos...» —Se preguntó el menor. —¿Podemos... Ir por helados?


Taehyung lo miró con firmeza y asintió.


Con lentitud y mirando hacia abajo, el castaño fue a comprar dos helados. Pidió su favorito y el favorito del mayor. Mientras compraba se preguntó si había hecho algo mal, estaba seguro de que el día anterior a su enamorado le había gustado la idea de salir a pasear, pero quizás ahora se había arrepentido.


No saber el porqué de la seriedad del rubio lo estaba haciendo sentir decaído.


—Ten... Tae. —Le dió su helado al contrario y se sentó junto a este. —Es tu favorito.


Taehyung miró el helado y sonrió, pareciendo una sonrisa melancólica. —Si... es mi favorito. Gracias, cariño.


Jungkook sonrió emocionado, creyendo en que ahora todo volvería a la normalidad.


Luego de eso, los dos hombres fueron a múltiples lugares. Estuvieron durante mucho tiempo juntos, disfrutando el uno del otro. Ambos rieron casi todo el tiempo, yendo de aquí para allá. La firmeza en el rostro del mayor ya no estaba, su acompañante siempre lo ponía de buen humor.


Al final, y como siempre, ambos terminando en el apartamento del castaño.


Mientras Jungkook servía un vaso de agua, la infelicidad en el rostro de Taehyung volvió.


Al final, dijo lo que tenía que decir. —Jungkook... Ya no vamos a poder vernos más.


El castaño sintió una presión en su pecho, con rapidez volteó para ver al contrario. —¿Que...?


El rubio hizo una pausa. —Lo siento pero... Ya no vamos a poder seguir viéndonos y haciendo lo que hacemos.


El menor dejó el vaso que acababa de servir encima de la mesa y se acercó al contrario. Pensó que se trataba de una mala broma, pero el rostro severo y la voz firme del contrario le demostraban que hablaba muy encerio.


—Pero... ¿Porqué? —Su voz se quebró, al borde de las lágrimas. —¿Que hice?


No quiso demorar mucho más, sin pelos en la lengua respondió. —Sooyeon está embarazada, Jungkook. Voy a ser padre y ya no vamos a poder seguir así. Mi esposa me necesita y más ahora que voy a tener una familia junto a ella.


El castaño abrió sus ojos de sobremanera por la sorpresa, una lágrima rodó por su mejilla. Su pecho dolía, no quería creer en lo que estaba escuchando. —Me prometiste que la dejarías... Me dijiste que me amabas y que a ella nunca la tocarías. Y ahora... ¿Está embarazada? Tú... —Hipó, empapando sus mejillas por el llanto. —¿Te acostaste con ella aún estando conmigo? Me prometiste que no la tocarías y lo hiciste con ella. ¡No estabas en una relación legal comigo porque estabas casado, pero me juraste compromiso!


—¡Si, si me acosté con ella, aún habiendo comenzado a salir contigo me acosté con ella hace cuatro meses! ¡Y ahora voy a formar una familia con ella en la cual seremos solo ella, mi hijo y yo!


Jungkook se achicó en su lugar, sintiendo su corazón encogerse. —Porfavor... No me hagas esto. Yo te amo, Taehyung. Eres mi primer amor y siempre vas a serlo. —Cerró sus ojos con fuerza, llorando sin consuelo. Negó con su cabeza, incapaz de aceptar la realidad


—No podemos seguir juntos, entiende. Desde un principio no estuvo bien y ahora menos. —Dirigió sus inquietas manos a su cabello, peinandolo hacia atrás.


El menor se cubrió el rostro con las palmas de sus manos, sollozando. —¿¡Y no pudiste decírmelo antes!? —Destapó su rostro, el cual se había puesto rojo por el llanto. —¿Cómo pudiste mentirme de esa forma...? Yo me entregué a tí porque te amo. ¡Me prometiste que no la tocarías más! —Recalcó.


—¡Lo de nosotros se acabó, Jungkook! —Aunque el menor le suplicó, aún así se fue del apartamento, cerrando la puerta de un fuerte portazo.


El castaño se quedó allí durante minutos, llorando fuertemente. Salió de su hogar, con los ojos empañados caminando sin rumbo hacia la calle. Hipó, negando. —Yo te amo, Taehyung... Porfavor, no me dejes... —Una luz lo soprendió, no le dió tiempo a reaccionar. Solo escuchó una bocina, un fuerte dolor en su cuerpo y luego todo se volvió negro.

8 de Setembro de 2021 às 17:09 0 Denunciar Insira Seguir história
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