sriur Srï Ür

La ultima semilla de un mundo rojo y marchito busca prosperar y devolver la vida aún si debe prosperar en un nuevo mundo lejano pero azul, naciente y germinal.


Conto Todo o público.

#metafisica #381 #ciencia-ficción
Conto
1
469 VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Al Ojo de la Vida

Trayendo la noche encima de mí el camino a cumplir mi misión hecho de escaladas cadenas montañosas que terminan en estelas de escombros y soledad, intento encontrar la montaña más alta para poder depositar a la noche en el cielo y así terminar el trabajo de miles de años que no lograba concluir desde que ella quiso que la cuidase cuando cayó de su reino destruido por la luz y el calor del Sol.

Pero el dragón de herradura iracundo y dramático no nos dejo en paz durante toda esa travesía, sea por aquellos ríos de hielo que nos cubrió de piedra ardiente ni por los mil canales secos y derruidos de la civilización que me impedían el paso. Más de una vez tuve que aguantar la noche en una escapula y me escaldé hasta los tendones cuando crucé a regañadientes el pobrecito cañón Acidalis.

Tambien peleamos contra dragones de la luz. Adiós tejidos, sensibilidades y recuerdos de cuando tenía un cuerpo hermoso, me siento una entidad de fuego que apenas puede ver.

Pero a diferencia de mi, la noche se resistía a caer, me obligaba a levantarme y a seguir caminando hasta el otro lado del mundo para poder cumplir mi objetivo...

Oh que ingratitud de quienes dejamos atras.

Aquel dragón gobernador que asedió nuestro planeta antes de mi nacimiento está acabando lentamente con sus súbditos y ahora de su cuerpo comen sus vasallos que siguen hambrientos y nos buscan a nosotros para satisfacerse...

Nuestra gente nativa en cambio no prestó suficiente atención a la natalidad deficiente, nuestros esfuerzos me siguen empujando a una misión imposible trayendo nuestros naceres para asegurar la prosperidad en el futuro próximo.

Pero estamos cerca, cumpliremos nuestra misión, ahora contemplamos la cuencua del mar como si todavia existiese, se vería hermoso pero todo se estaba terminando demasiado rápido, nos podríamos morir así.

—Eres muy hermosa... —mis palabras fueron a la noche, y se nota que le hacían efecto.

La vi sonrojarse. Me decía atrevida y luego me besaba la mejilla y se recostaba, quedandose quieta.

Ambas admiramos la destrucción de la civilización y me pregunté porque tiene que ser de esta manera, los huesos de mi gente no serán vistos después, se secaran tanto que se harán polvo con cualquier soplo de los grandes, solo con Vorqa estará en la memoria de la divinidad los restos de quienes descubrieron su antigua existencia.

—¿Crees que sobrevivan los suficientes?

—No, quizá, espero que no lleguemos tarde...

Me miró con una tristeza genuina. Mi corazón se apretó junto a mis pulmones, tomé mucha fuerza y temí lo peor.

Para eso solo continúe.

Ya despues de salir del cañon y hasta donde pudo atraerme la vista escalamos y evadimos la vista de los dragones de luz. Pasó tiempo

Pero lo hice, me arrodillé en la cumbre de la montaña más alta, arriba de todo lo que significa Olimpo, el imperio que nació con el Sol en Marte y se niega a morir con él.

Se sentó la noche a lado mío, me embargó en un enorme abrazo, con una manta de cielo que caía de sí misma.

Yo estaba llorando la felicidad.

—Tienes que saber... —susurró la noche—. Están muertos.

A veces la noche leía mi mente.

Me enojaba y la ignoraba cuando hacía eso pero ahora no podía...

Me comencé a gritar desde el dolor de mi estomago hasta mi garganta cuando me dijo que vio a todos muriéndose lentamente del hambre y la espera. Padre, madre y hermanos. Todos murieron y yo estoy agonizando en la parte más alta de Marte, deseando estar muerta.

—¡¿Y por qué no me dijiste antes?!

—Porque te habrías rendido...

—Habría llegado a tiempo.

—¡Tormentas! —me gritó y su ira provocaba que me sintiera enferma, como si cargase enorme tensión eléctrica, se formaban nubes alrededor de nosotros, faltaba luz y calor—. Cazadores y salvajes. No habrías llegado, habrías muerto y ellos también. Yo habría muerto, todo sería en vano y nadie habría conseguido nada, ellos se fueron, pero tú sigues aquí y debes hacer esto para que tenga honor el futuro. Piensa en Hajali y en ti. El bebé tiene los nutrientes de esta tierra y aún puede llenarlo todo otra vez cuando vea la luz.

Recuerdo cuando lo hicimos, explosivo, incandescente, efímero, tan abrupto como encontrar otra vez insectos en las rocas. Pero luego Hajali se fue y no sé si ha sobrevivido a la sequía. Yo aún porto mi protección pétrea pero mi piel cada día oscurece más y más. También escocen mis ojos.

¿Seré de ayuda para el futuro?

¿Traigo en mi bebé el futuro?

Me toqueteé el vientre en circulos y como si los anillos que hago con mis manos fueran protección, casi pensando que acaso el bebé podría patear después de tanto…. El camino de la vida que puede saltar desde aquí también toquetea ese futuro, incluso accidentalmente yo no puedo asegurar que el fundador de nuestro planeta no vino de otro lugar, no se concibió en una civilización moribunda... cargándose de su propia noche para asegurarse de que este planeta presentase la vida que ahora solamente yo puede cargar y con mi propia noche además.

Mi propia noche, mi propio bebé, yo soy la guerra, entonces, ¿Quién es el dios?

—Vámonos de aquí...

¿Qué?

La noche voló delante de mí, asustada, le brillaba la fas, convertía todas las piedras preciosas en parte de su piel, como si nacieran sus propias estrellas, pero estaba roja, de temor.

—Sí, vámonos ¿quién necesita darle la noche a un mundo que no lo requiere ya?

¿Existen otros planetas que lo desean?

—Claro que habrá otros planetas... Vamos. Yo conduzco.

¿Como piensas llegar a esos mundos?

Pícaramente recordé… una vez le hice a la luna comer de la luz del sol…

Así que, de recordarle como hacerlo, la solté al fin... Y me monté en ella ahora, me icé de cada cabello.

Dejé que nos halara el camino de nuestras cabezas al cielo y comenzamos a subir. Admiré a lo lejos Olimpo, a Tharsis, a Amazonis y a Xanthe. La noche intentó tomarme de la mano y me negué a soltarla cuando salimos de nuestro mundo y estuvimos en el vacío de la inmensidad y de la espesura y fría materia del espacio, nos dirigimos a un mundo negro y joven que estaba aun sin terminar.

Hacia nuestra periferia, no encontrando nada vivo y volviendo todo a lo inmaterial aumentaba la totalidad de un cumulo de oscuridad con dejos de luz de cuerpos demasiado lejanos, abandonadores de su creación, pero ya sabíamos que debajo del soplo de los grandes estaba todo a lo que pertenecíamos. ¿Será el bebé el legado de toda la historia también? La noche me habló de aquellos otros mundos que bien podríamos encontrar. Cabalgamos siguiendo el curso de las corrientes del lomo de la bestia galáctica y buscamos hasta donde mi memoria me dejo saber que sí cubrí mi vientre en el camino...

La noche mientras dejaba atrás la luz de las estrellas como una nueva estela, marcando mi trayecto y el futuro de todo lo que había luchado hasta ahora y aun despues de morir.

Espero que haya llegado, yo morí antes de poder verla florecer.

Te amo noche, que cargaste a mi bebé, que seguro llevaste a ese mundo azul.

No te dejes corromper por los dragones de la luz y siembra a mi bebé en ese nuevo y verdadero mar.

25 de Agosto de 2021 às 00:44 0 Denunciar Insira Seguir história
1
Fim

Conheça o autor

Srï Ür La flor del corazón se abre en invierno y se marchita en primavera, de la tierra limpia nuestros huesos, por favor.

Comente algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~