anibas05 Sabi Reategui

.*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* El amor incondicional aunque muy díficil de encontrar no es imposible de hallar. El amor no nace de la noche a la mañana, el amor crece por la constancia, por las miradas, por las frases no habladas que son escuchadas por el alma. Él amor es solo un intento de nombre para englobar un cúmulo de emociones que sobrepasan lo mortal y lo real. .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.* .*.°.*


Romance Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#literatura #Romance #amorverdadero #felicidad #final #feliz
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PRÓLOGO

Pequeños y fugaces besos bajo las luces de esta gran ciudad.


Su deslumbrante sonrisa es el placer más dulce que jamás pensé tener en esta vida.


Con nuestros cuerpos balanceándose tan juntos que casi podían pasar por uno solo, con la suave y fría lluvia impactando en nuestra piel y esa calmada melodía de la que sólo nosotros éramos conscientes, había llegado a una pequeña pero muy significativa conclusión.


Había encontrado mi paz en medio de la gran tormenta que inundaba mi interior.


Puedo jurar ver galaxias enteras con solo echar un vistazo dentro de sus preciosos orbes color negro.


Hubo un tiempo en el que me estaba perdiendo a mi mismo sin ser consciente, en medio de divagaciones y pensamientos incoherentes,en momentos en los que me sentía totalmente desamparado me llegue a preguntar muchas veces ¿Qué es un lugar seguro?.


Hoy puedo afirmar que encontré mi lugar seguro, mi lugar seguro es ahora, es en este instante junto a ella, bailando una melodia que solo resuena en nuestras cabezas mientras la torrencial lluvia que azota la ciudad nos baña y quita todos los males que puedan habitar en nuestro interior, es tener sus brazos entrelazados en mi nuca con los míos aferrándose a su pequeña cintura sintiendo su suave y cálida piel entre mis manos, es estar embriagandome de su aroma y sus sonrisas, mi lugar seguro es cuando pruebo sus dulces y pequeños labios.


Mi lugar seguro es ella, un día desperté y lo que más me emocionaba fue esa monótona rutina que ella solía llevar, solo se que un día me encontraba ansioso esperando que el reloj marcará las cuatro y quince para poder verla, solo sé que sus alegrías se volvieron las mías y que sus penas me dolían tanto como a ella.


El tiempo pasa tan rápido cuando estoy a su lado, nunca importa si solo hablamos de cuantos carros pasan mientras estamos sentados en la acera o sobre la alarmante situación económica por la que atraviesa el país, pero yo nunca me canso de escucharla hablar de cualquier cosa que le parezca interesante.


Sin ser consciente ella se volvió parte de mi mundo, se volvió lo más importante en mi vida y no hay cosa que yo no haría por verla feliz, incluso si eso implica el alejarme de ella.


Su felicidad es la mía.


—tengo frío, quiero mimos—su tierna voz me saca de mi mar de pensamientos y me doy cuenta de que soy el ser más afortunado de este mundo por tener a tan preciosa persona frente a mi.


—quiero mimos— vuelve a repetir con una voz tan tierna que hace a mis latidos descontrolarse a tal punto de que me sorprende que no haya tenido un paro cardíaco, un puchero se va formando en sus morados labios producto del frío y en este preciso instante mi corazón se divide en dos opciones:


1°. Besar ese precioso puchero que hace que me derrita de todas las maneras posibles que existen.


Ó


2°. Llevarla al departamento para tomar una ducha caliente y luego meternos a la cama para evitar un resfrío, si es que no lo tenemos aún (algo poco probable tomando en cuenta que son las 2 de la mañana, estamos completamente empapados por la lluvia y llevamos casi una hora bajo ella).


Pero, ¿Quién dice que no podemos tener ambas opciones?


—todos los mimos que mi bebé quiera—tomó su bonito y frío rostro entre mis manos para atraerlo hacia mí empezando a dejar múltiples y espontáneos besos alrededor de toda su fría carita evitando besar sus labios, solo por qué se que esto la enoja y hace que parezca un tierno gatito enfurecido.


—¡Aquí también!, ¡Aquí también!—empieza a repetir señalando sus labios con su dedo índice.


Y, ¿Quién soy yo para resistirme a eso?


Con su carita entre mis manos atraigo sus labios hasta los míos para empezar a degustar de ellos a mí antojo, sus manos se aferran a mi torso y me pierdo entre sus toques, succionó y muerdo sus labios hasta que los abre ligeramente dándome paso para jugar con su cálida lengua, nos besamos hasta quedar sin aliento, hasta que sentí a mis pulmones reclamar por aire, siento sus pequeñas manos colarse por debajo de mi camisa pero al notar lo fría que están entiendo rápidamente que es hora de parar e ir a casa, dejando un último beso sobre sus rojizos labios (resultado del “pequeño besito” que acabamos de tener) la tomó de la mano para buscar el auto e ir a casa para tomar una ducha, tomar un café y chocolate caliente e ir a la cama para dormir hasta la noche siguiente.


Por qué es más que seguro que terminaremos con un fuerte resfriado.


10 de Junho de 2021 às 05:10 0 Denunciar Insira Seguir história
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