patypixie Patricia Pixie

La vida de MarinaSparkles, la influencer de moda, parece ser pura felicidad. ¿Acaso eso será únicamente apariencia?


Conto Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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Lluvia sanadora

Era una tarde lluviosa, de esas que parecen marcar el inicio de algo nuevo para la persona que menos se lo espera. Todos corrían rumbo a casa, evitando resultar empapados. Marina observaba todo el alboroto a sus pies, con un hermosa sonrisa sobre su rostro moreno. En sus manos, reposaba una tibia taza de café. La mujer se sorprendió a sí misma al darse cuenta de la serenidad que ahora inundaba cada milímetro de su alma. La lluvia seguía sin gustarle, pero eso, francamente, ya le daba igual. Se sentía viva.

Irónicamente, en un pequeño departamento, ubicado en las afueras de la ciudad, ella se sentía más viva que cuando todo mundo decía que ella era "dueña del mundo"

Bendecida con uno grandes ojos marrones, cara de facciones afiladas y sonrisa luminosa, ella se había acostumbrado desde pequeña a estar siempre en el centro de la acción. Y no era como si ella precisamente lo buscara de forma consciente. Más bien, parecía desde niña, estar dotada con el don para captar la atención de los demás, aún sin que ella tuviera conciencia plena de ello. Desde esos años, la historia era siempre la misma: La elegían para ser la protagonista de la obra escolar, la primera voz del coro y la que diera la cara por sus compañeros del curso. Sus compañeros decían "Esa tonta de Marina lo hace todo para humillarnos" Pero eso estaba alejado de la realidad. Ella lo hacía, para de cierta forma, tratar de llenar un vacío que desde siempre, la había llenado por dentro. Era hija única, pero siempre se había sentido a la sombra de sus primas y de otras chicas del colegio: Más altas, más refinadas y mil veces más seguras de sí mismas. Seguramente más merecedoras de la atención que ella recibía.

Ese mismo vacío fue el motor, que apenas llegando a la adolescencia, la motivó a comenzar un video blog bajo el seudónimo "MarinaSparkles" y dedicarse a él, hasta alcanzar niveles estratosféricos de seguidores, cosa que a su edad, sólo otras dos chicas habían logrado. Lo logró sin siquiera proponérselo; hablando de maquillaje, manualidades y compartiendo con sus seguidores anécdotas cotidianas. Ese mismo empeño fue el que la hizo ganarse un viaje a París todo pagado, por parte de una revista juvenil de modas. Todo era risas, y fiestas. ¿Cómo no iba a serlo, si ella era parte de un selecto grupo de jóvenes de todas partes del globo terráqueo, señalados por la revista como "La juventud más fashion"

Y allí, en uno de los puntos más bellos de la Ciudad de las Luces, ella se sintió por primera vez en su joven y elegante vida, vacía y sola. Las luminarias de las brillantes marquesinas refulguraban en la lejanía, pero ella no podía evitar sentirse completamente aislada, como si esos seguidores que la hicieran tan famosa, no la pudieran salvar de sus propios demonios. Por un segundo, ella pensó en quitarse la vida en ese preciso momento, pero no se atrevió a hacerlo. No podía atreverse a darles a sus padres un dolor tan grande. Así, que se resignó a guardar silencio, y al llegar a casa, le comentó vagamente sobre su tristeza a un par de chicas del equipó que trabajaba con ella.

Le dijeron "No te preocupes, ya se te pasará" "No importa, tus números de followers siguen a la alza, vas bien", pero por más que lo intentaba, ella no podía convencerse de que todo iba a estar realmente bien. Siguió por un tiempo con esa farsa a la que muchos le llamaban "profesión", pero a ella, lo que antes le llenaba, de pronto se le hizo vacío. Le costaba sonreír en las fotos junto a otros influencers, cuando su corazón lo único que deseaba era morir. Sabía que de seguir guardando esos sentimientos, su más probable destino era terminar escapando por la puerta falsa, así como muchas otras celebridades lo hicieron antes que ella.

Y un día, simplemente, se hartó por completo de vivir siempre con esa máscara de perfección. Sus representantes no podían creer que alguien de la edad de ella, decidiera retirarse en el punto más alto de su carrera.

—Es simplemente que hace mucho que ya no le encuentro sentido a todo esto— replicó ella, serenamente ante las súplicas de los que la representaban.

Ellos le ofrecieron autos, viajes, una mansión nueva y aún mas; un montón de lujos para que ella no volviera a pensar siquiera en renunciar. Pero esta vez, no les funcionó. Ya había tomado una decisión. Menos de dos horas después de que ella le anunciara al equipó su decisión, sus perfiles en las redes sociales se comenzaron a llenar de insultos dirigidos hacia ella. "Eres una estúpida" "Malagradecida con los que te hemos seguido desde un principio" "Se te subió el humo a la cabeza", eran sólo ejemplos de los mensajes que le escribieron esos, que decían ser sus admiradores. Tal vez algunos de esos insultos tenían razón, tal vez muchos otros eran producto de bots pagados por su empresa, en un último intento desesperado para forzarla a quedarse. ¿Qué importaba? Ella, con un par de clicks, las uso en privado, dejando que una avalancha de seguidores, abandonaran sus cuentas. Su teléfono comenzó a sonar. Eran las personas de su agencia, notablemente furiosas por el tono de los mensajes que mandaban. No se dejó intimidar. Con calma, les respondió que el lunes, recibirían noticias de sus abogados, para zanjear cualquier asunto que hubiera podido quedarse pendiente.

Al día siguiente, los diarios, tanto digitales, como tradicionales, llenaron sus páginas con miles de rumores extraños sobre la sorpresiva decisión de MarinaSparkles de alejarse del mundo de las redes sociales. Algunos de ellos decían que había sufrido una borto, producto de una relación con un hombre mayor, mientras que otros, aun más bizarros, afirmaban tener evidencia de que ella había dejado todo para unirse a una secta con tintes satánicos. Ella se carcajeó con esos rumores mientras empacaba algunas de sus pertenencias, preparándose para salir de viaje a una playa aislada, por primera vez en una eternidad, lejos de cualquier cámara y del alcance del brazo invisible de las redes sociales. Las noche en la que partió, hubo un aguacero brutal, pero no le importó. Sintió que el agua, siempre tan fría, se llevaba todas sus penas. Ella jamás se habría imaginado que allí encontraría a alguien que le devolvería una sonrisa auténtica a su cansado rostro. No era un influencer con miles de seguidores. Ni quiera estaba al pendiente de los chismes de redes sociales que al parecer, tanto amaban los capitalinos. Era simplemente un ser humano con un corazón dispuesto para amar. Con una piel impregnada del dulce sabor de la lluvia y la arena. La joven de rizos oscuros, simplemente le sonrió a esa oportunidad, permitiéndose ser arrastrada tiernamente por la suave marea que le cubrió el corazón.

Marina sintió de momento cómo el viento perfumado de lluvia le acariciaba el rostro, sacándola dulcemente de su viaje por el valle de los recuerdos. Su teléfono comenzó a repiquetear incesantemente. En la pantalla del aparato, apareció el nombre de ese adorable tormento que, casi sin querer, había sabido irse transformando en la razón que la hacía sonreír aún en los días más lluviosos. Después de intercambiar algunos mensajes, la morena sonrió, se puso su abrigo para la lluvia, tomó su sombrilla y se dirigió rumbo a la calle. La lluvia seguía sin gustarle, pero ahora sabía que hay motivos por los que sí vale la pena empaparse de ella, aunque eso implique perder todo el estilo.

29 de Janeiro de 2021 às 02:14 0 Denunciar Insira Seguir história
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Conheça o autor

Patricia Pixie Poesía y microrrelatos son mis pequeños grandes placeres a la hora de escribir.

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