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Fue en un barrio

Cuenta una leyenda Celta, que, al principio de la vida, todas las almas salieron de un Alma única. Esta se dividió en dos; y a su vez estas dos en otras dos; y así, para llenar al mundo de almas. A dos almas que nacieron de la división de una misma, las llamaban “Anam Cara” Almas Gemelas. Pero ¿Dónde se encuentra un alma gemela? ¿Dónde encontrar un Anam Cara en medio del caos que es el mundo?
Aquí es donde muestra historia comienza en un barrio pequeño, él se llamaba Sergio, tenía cinco años cuando Lia lo vio por primera vez. Ella nunca pensó que una visita a casa de una de sus tías fuera el detonante que cambiase su vida. Su primer recuerdo de él fue verlo hacer algo inesperado, se limpió la nariz frente a ella.
—Mucho gusto— Le dijo con una voz alegre, llena de vitalidad, una voz feliz— Me llamo Sergio.
Y esa fue la primera de muchas veces que Lia escucharía su nombre.
A los diez años de él y a los nueve de ella decidieron dar el paso de la amistad a un noviazgo inocente e infantil. De eso han pasado doce años, doce años en los que siempre se gustaron, donde siempre la mirada de uno buscó la del otro. Los recuerdos de ambos están llenos de momentos con el otro. Pero uno de los más vividos en su mente, grabado casi a fuego en sus memorias es su primer beso. ¿Y cómo no recordarlo? Si fue una escena digna del recuerdo. Sus amigos los rodeaban, un círculo de niños no es un escenario muy romántico, pero eran niños y la curiosidad puede más que cualquier otro sentimiento.
Y así pasó el tiempo, siempre juntos, siempre Lia y Sergio, siempre los dos. Hasta que ya no. Amigos se fueron, otros murieron, el tiempo y la distancia ampliaron la grieta entre ambos. Hasta que no pudo sostenerlos más, se distanciaron. Pasaron años y el tiempo siguió corriendo. Diferentes almas intentaron llenar el espacio que había dejado el otro. No lo hicieron.
El 2017 llegó y con él una nueva luz para Sergio, quería volver con ella. Jamás se olvidó de Lia, quizá fue la forma de su sonrisa, el tono de su voz o el brillo de sus ojos, eso no lo sabrá nadie nunca; lo que si saben todos es que él quería una nueva oportunidad y ella dudó para dársela. El año vino y se fue, la misma dinámica sin cambios fue complementada con miedos a volverlo a intentar.
Hasta que ese día, a finales de agosto ella dio el primer paso y el respondió con una de las fechas que cambiaría sus vidas, 4 de setiembre, 2018. Volverían a verse.
—¿Sabés a que he venido? —Ella preguntó, a lo que él negó— Una nueva oportunidad, para ambos.
Dos meses fue el tiempo que a Sergio le tomó para reunir el valor suficiente para pedirle ser su novia de nuevo. Ya no eran niños, ya las bromas y la inocencia de hacía unos años había dejado de ser parte de sus vidas, todo era diferente y a la vez era igual. Era una sensación familiar, de volver finalmente a casa después de un largo viaje. Se quedaron uno para el otro, incluso cuando la muerte llegó de nuevo a sus vidas, él estuvo ahí. Hasta que olvidó que su vecina de la infancia no era solo una persona cualquiera, para Lia era su tía. Aun así, se quedó. Dos dieron paso a cuatro, Inu y Calliope alegraron sus vidas mucho más.
El amor se comparte y el de Lia y Sergio era tanto que darles amor a amigos de cuatro patas y mirada tierna no fue una tarea difícil. Mucho menos cuando uno de ellos es cómplice de las ideas de Sergio.
Le tomó un año desde aquel segundo primer contacto a Sergio dar el paso. El que cambió sus vidas para siempre. Una cama, un anillo en una caja, nervios y Stich hicieron magia cuando en un cartel se leía ¿Te quieres casar conmigo? Manos al rostro, lágrimas, risas y un perro con gesto de sorpresa fueron parte de uno de los Sí más importantes en la vida de Lia.
Juntos, dos almas, dos corazones, un único lazo. Pero no todo en el mundo es felicidad, en ocasiones la vida no es justa, y cuando dos quisieron ser tres, no fue fácil. Hasta que lo fue, hasta que el amor de infancia, inocente y lleno de ternura dio paso a un amor adulto lleno de felicidad, hasta que dos fueron tres un año después del Si.
Sí. Una palabra de dos letras que para Lía y Sergio significará un nueva etapa en su aventura. 30 de enero de 2021, un día lleno de formalismos, testigos; que no hace más que oficializar ante el mundo lo que ya saben sus corazones.
Cualquiera puede que este es el fin del cuento de hadas que las personas desean, el que piden como deseo a una estrella fugaz, pero ¿Cómo decir que es el fin de una historia que no ha hecho sino comenzar?
Esta historia asegura una cosa, Anam Cara es una leyenda real. Dos almas separadas se pueden encontrar en un café, en la calle. Cruzar miradas en medio de una multitud. O puede, como la historia de Lia y Sergio cuenta, ser encontradas en lo medio de un barrio de Costa Rica. Su camino puede separarse, enredarse, la conexión entre ambas tensarse, pero jamás destruirse u olvidarse.

21 de Janeiro de 2021 às 06:21 6 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

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Geova Fallas Keep your head in the clouds and your hands on the keyboard.— Marissa Meyer. Archaeologist, bookstagrammer, lover of books, illustrator. Let's talk about books: https://linktr.ee/Geovafallas

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Mili Corrales Mili Corrales
Enamorada de todo lo que escribís 🥺
January 21, 2021, 16:54

Ale Jiménez Ale Jiménez
Me encantó esta también, tu forma de escribir atrapa.
January 21, 2021, 16:45

  • Geova Fallas Geova Fallas
    🖤🖤 De veras, muchas gracias January 21, 2021, 21:41
Katherine Lira Katherine Lira
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Abobucho como escribes.💜💜
January 21, 2021, 16:37

  • Geova Fallas Geova Fallas
    🖤🖤 Muchas gracias por leerme January 21, 2021, 21:41
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