gabyfher3000 Fernanda Herrera

Vennie, una de las mejores conductoras de las ruinas de Bellwood, resulta gravemente herida en una misión que inicialmente seria fácil, todo a causa de un ataque violento por parte de unos aliens, siendo ella la única sobreviviente. Termina recibiendo ayuda de la persona que menos se esperaba, siendo este el ex tirano de la ciudadela. Este inesperado acto de bondad da inicio a una extraña relacion que podría terminar en algo mas.


Fanfiction Desenhos animados Impróprio para crianças menores de 13 anos. © Cartoon Network

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1. El descenso de Vennie

Capitulo. 1: El descenso de Vennie

Debajo del arrasador calor del sol de un mundo totalmente destruido, un camión que transportaba agua acababa de ser asaltado. Los kraaho que habían planeado el ataque salieron exitosos, llevándose consigo el mismo camión. A su paso, dejaron a tres humanos mutilados, quienes defendieron con todas sus fuerzas su preciada fuente de vida (lo que quedara de ella), pero su lucha fue inútil. Los alienígenas los superaban en número y en armas.

Hubo una única superviviente al ataque, Vennie, quien era la encargada de manejar el camión, está no sería su primera misión, pero sus intentos de lucha contra los kraaho le pasaron factura. Cuando los kraaho se encontraban a kilómetros de distancia aun felicitándose entre sí por el éxito de su misión y el júbilo en el ambiente, ella empezó a recobrar conciencia, lentamente, salió de la bruma de la confusión y del cansancio y rápidamente todos sus sentidos se agudizaron. Sin siquiera abrir sus ojos debajo de sus gafas de soldador, empezó a soltar lamentables quejidos y gemidos que expresaban el horrible dolor que estaba sintiendo. Abrió los ojos y no fue segada por el fuerte resplandor del sol sobre ella, se sentó lo mejor que pudo y evaluó los daños a su persona. Su pierna derecha fue víctima de una buena parte de un explosivo que los kraaho les habían lanzado para dispersar a su grupo y eliminarlos más fácilmente. Recuerda que el camión empezó a ser bombardeado por todos lados, lograron bajarlos a punta de arma y cuando ella y su grupo intento defenderse, soltaron toda la munición que tenían.

Desde el muslo hasta la punta del pie, la pierna se torcía en tres diferentes ángulos distintos, su tibia o peroné sobresalía de su maltratada piel que tenía diversos parches de quemaduras que variaban entre el primer y tercer grado, pero tampoco podía notarlo claramente ya que la tela de su desgastado traje se adhería dolorosamente a la piel expuesta.

Miro a su alrededor que había sangre por todas partes, sangre que se acumulaba en la arena o charcos que se secaban y formaban una masa rojiza, había tanta sangre que ella no podía saber cuál era suya.

Y juzgando la apariencia de sus compañeros, concluyó que no había otro sobreviviente. Lo que alguna vez fueron personas ahora eran pedazo de carne esparcida por todos lados, tanta era la mutilación de sus cuerpos que no podía ver si quiera sus ropas.

Para el gran desagrado de Vennie, esta no sería la primera vez que olería la piel quemada de un humano. Mientras se retiraba sus queridas gafas de soldador y les quitaba el elástico negro para después guardar el armazón dentro del tirante de su ropa interior. Distraídamente recordó las demostraciones que algunos grupos delictivos hacían en el centro de Benwood, ellos quemaban a los esbirros del mismísimo señor de la guerra en señal de rebelión contra su dictadura, estaban hartos de la sobre explotación de todo ser viviente y el control total del agua. Pero poco después todos y cada uno de ellos fueron capturados o delatados y terminaron siendo apedreados y quemados justo en el mismo centro de la ciudadela. En esa época, el centro adoptó el desagradable olor de la piel humada carbonizada ya que nadie se atrevió a mover los esqueletos por miedo o por asco. Era curioso, la mayoría de los adultos, después del “fin de todo” aun mantuvieron mucha parte de su humanidad, fueron las generaciones más jóvenes que empezaron a inundar el mundo con un caos desenfrenado.

Colocó el elástico alrededor de su muslo y empezó a amarrarlo lo mejor que podía ya que sus manos no dejaban de temblar y no lograba coordinar sus pensamientos con sus acciones. Ajustó lo mejor que pudo la hebilla del elástico y evaluó sus opciones.

Era muy difícil razonar cuando podía ver los músculos y tendones de su pierna, pero Vennie recordó el pobre intento de radio que tenía en su muñeca derecha como brazalete, poca fue su alegría al ver el intercomunicador no lograba siquiera prender. Era desconcertante, funcionaba en base a la energía solar (fuente natural que tenían de sobra) y no parecía tener algún daño que hubiera interferido con su funcionamiento. Pero después, recordó que lo que les había ocurrido fue un atraco planeado, por lo que no debería de extrañarse que los kraaho hayan utilizado un artefacto de alta tecnología para arruinar las radios.

Descartando la opción de pedir ayuda, Vennie se enfrentó a un nuevo objetivo, llegar a Benwood y conseguir ayuda.

Su relación con el ahora ex señor de la guerra era menos tensa que años atrás, pero en lo más profundo de su ser, temía que él le negara atención medica al haber impedido el robo de su preciada agua. Si lo pensaba, esta sería la perfecta oportunidad que tendría él de deshacerse de ella sin levantar sospechas. Podría dejarla encerrada en una celda y esperar a que su pierna se pudriera y luego declarar que ningún médico pudo ayudarla.

La joven tragó duro e intento convencerse en la idea que Ben en verdad había cambiado para mejor y le ayudaría.

Esperando lo mejor, se arrastró utilizando sus manos hacia el cuerpo más cercano, evitando lo mejor que pudiera generar contacto entre la anaranjada arena con sus heridas (todos sabían que la gente se orinaba donde fuera) y le arranco los restos de una capa cuerpo y envolvió lo mejor que pudo su pierna tratando de cubrir el hueso sobresalido y las quemaduras, terminado esto se posicionó dándole la espalda a su destino y extendió sus brazos hacia atrás para enterrar sus manos en la arena y impulsarse para avanzar hacia atrás.

Apenas lo hizo, un dolor insoportable recorrió todo su cuerpo, se tragó un sollozo y siguió avanzando. No tenía otra opción, era pudrirse en el desierto o pudrirse en Benwood.

Distraídamente, agradeció haber recordado usar sus guantes de cuero, usualmente prefería conducir sin ellos, pero esos fueron un regalo por parte de una familia a la que les había compartido un vaso de agua. Pero inmediatamente se regañó por haber pensado en agua, probablemente era la persona que menos se merecía un trago de agua.

Vennie calculo que soportaría tres días más sin agua. Desde el “fin de todo” se tuvieron que acostumbrar a la falta de comida y agua. Los ancianos, bebes y algunos adultos no lograron adaptarse a un cambio tan radical y fallecieron. Algunos que lograron soportar el hambre perdieron la cabeza, se suicidaron o cometieron alguna locura. Y tal vez la locura en verdad se albergaba en todos y solo esperaba salir a reducir en el momento adecuado. Había atestiguado hurtos sin control, canibalismo y asesinatos, al principio era desconcertante, aterrador y desesperanzador, pero ahora solo era duro.

Se detuvo por unos segundos ya que el dolor era insoportable, en algún momento mientras se arrastraba, la bota militar de su pierna herida se ancló en un montoncito de arena, haciendo que el momento de estirarse, la bota jalara la pierna. Entre el dolor constante, ella hubiera preferido perder totalmente su pierna que tener que soportar con eso. Apretaba los dientes con fuerza y respiraba pesadamente. Miro al despejado cielo intentando contener las lágrimas.

Y pensó ¿cómo ha llegado hasta aquí? No era mayor de edad y parecía haber estado en primera fila durante la segunda guerra mundial. Recordaba haber sido una niña sumamente enérgica, las únicas cosas que le preocupaban eran lo que cenarían y el estreno de nuevas películas. No tuvo tiempo de asimilar algo cuando todo lo que alguna vez amo se derrumbó ante sus ojos, solo acepto que ya no había vuelta atrás cuando se comió una serpiente como un pobre animal salvaje.

Continuó su tortuoso viaje y volvió a enterrar todo recuerdo de su infancia. Recordar no haría nada para traer todo de vuelta.

Notó que ya no podía divisar los cuerpos de sus compañeros, tal vez avanzó unos diez metros. “Algo es algo” pensó mientras continuaba su camino. Salieron de la ciudadela un poco antes de la salida del sol y recuerda que antes de ser asaltados, el sol se encontraba en su punto mas alto.

La joven no sabe por cuánto tiempo estuvo inconsciente y cuánto tiempo le ha tomado avanzar unos miserables diez metros. La noche es totalmente fría y ella no tenía la ropa adecuada para soportar las bajas temperaturas (nadie en verdad).

El tiempo paso con lentitud, el dolor solo iba en aumento y su situación no parecía mejorar. Sus brazos estaban totalmente acalambrados y eso dificultaba su avance. Ya no podía soportarlo, su mente se nublaba y amenazaba en fundirse con la inconciencia. Agitaba la cabeza para tratar de despertarse y no quedarse en medio de la nada. Y ni si quiera podía desmayarse tranquilamente, en cualquier momento unos bandidos podrían aparecer y matarla, tomarla de esclava o cualquier cosa que se le ocurriera. Eran naves, autos y caravanas a las que les tenía miedo durante sus primeros viajes. No sabía cómo defenderse estando dentro del vehículo, pero con el paso de los años, fortificaron las defensas y el armamento de los camiones y sus habilidades para la lucha cuerpo a cuerpo y la puntería.

Pero, lamentablemente, Vennie se encontraba totalmente indefensa. Sin vehículo o un miserable tirachinas que usar. Ben la había prometido que la gente que la acompañaría seria defensa suficiente, supuestamente tenía a su favor el tamaño compacto del camión y que la ruta que utilizarían era menos asaltada. Todos los cuchillos y armas que llevaba consigo y en el camión fueron dejados en la ciudadela, ya que, últimamente, los ex aliados de Ben Tennyson buscaban venganza por cosas que les había hecho en el pasado.

Se detuvo nuevamente. Todo su cuerpo estaba cubierto por una notoria capa de sudor que solo la hacía sentir mucho más incómoda y miserable de lo que ya era. No llevó consigo su capucha ya que en un principio no se supondría que saliera de la cabina del camión, los otros tres sujetos se encargarían de mover la carga que les darían unos tetraman.

Su cabeza empezó a dolerle mientras se seguía arrastrando con mucho esfuerzo. Era muy difícil seguir consiente, el dolor parecía aumentar. Al tener la pierna destrozada, uno ingenuamente creería que solo percibiría un doloroso entumecimiento, pero en verdad podía sentir vívidamente su hueso descolocado moverse ligeramente cada vez que avanzaba y no podía ignorar los parches de piel quemada (o carbonizada) que con el mínimo rose de la tela le ardían como mil demonios y mucho más. Era un dolor constante que la obliga a no llorar y gritar.

“Malditos sean los que me hicieron esto. Cuando los encuentre no solo perderán una pierna.” Pensó con rabia, su rostro se contorsionó en un gran ceño fruncido y soltó algo parecido a un gruñido.

Hace ya mucho tiempo que dejó de ser un ser humano decente. No era la primera vez que tomaba la vida de otro.

Pero, tal vez las cosas podrían cambiar. Un muchos años o pocos, pero podrían cambiar. Ben Tennyson lo prometió después de no haber sido ejecutado por su mismo pueblo. Vennie no conocía la historia completa. Ella, como todo el mundo, se alegró de la caída de su tiranía y su detención en el calabozo. Recuerda que pasaron muchos meses después de eso, la mano derecha de Ben, Rook, tomó el mando de las cosas y realizó cambios para mejor. Y un día, apareció el primer pensador, el maldito Azmuth, el mismísimo creador del Omnitrix, la fuente del poder de Ben Tennyson a declarar que el señor de la guerra había cambiado.

Nadie le creyó, pero el insistía en que el joven le había salvado la vida a pesar de que él mismo estaba en las peores condiciones posibles. Les dijo que Ben podría usar el Omnitrix para mejores propósitos y ayudar a recuperar su civilización perdida.

Logró convencer a Rook, este liberó a Ben bajo la vigila de guardias armados con el objetivo de utilizarlo como herramienta para reconstruir las ruinas de la ciudadela. Ben lo hizo, y con el paso del tiempo empezó a ayudar a los ciudadanos (que antes eran sus esclavos) y proteger a quien lo necesitara.

El y Vennie tienen una relación sumamente tensa. Desde los inicios de su tiranía, la tomó como esclava en una de sus muchas minas. Ella trabajo debajo del sol por 13 horas seguidas junto con otros desgraciados. Después, Vennie conoció a un hombre que tenía bajo su mando unos camiones y mantenía contacto con diversas ciudades a lo lejos. Juntos planearon escapar y llevarse consigo a quienes pudieran y dirigirse a donde fuera.

Lograron salir de Benwood en tres camiones, pero algunos centinelas se dieron cuenta e iniciaron una persecución. Creían que lo lograrían ya que tomaron buena distancia de sus captores, pero de la nada, apareció un To'kustar corriendo detrás de ellos que en pocos segundos los alcanzó. Aplastó sin piedad uno de los camiones matando a los que estuvieran dentro comprimiéndolos como sardinas, tomó el segundo camión y con sus manos lo partió a la mitad causando la caída de sus pasajeros a metros de altura del suelo. Y el ultimo camión, donde estaba ella, fue retenido por el gigante y llevado de vuelta a Benwood.

Ese fue su primer contacto directo con Ben Tennyson. Los formaron en una fila horizontal enfrentando al señor de la guerra. El solo era un chiquillo de trece años que compensaba su baja altura con un copete ridículamente alto. Veía a sus presas con burla y superioridad, preguntó quién fue el responsable de todo y nadie confesó. No sabían que sería peor, mentir o decirle la verdad. Ben lo tomó de la peor manera y mandó a uno de sus esbirros a disparar a quien estaba a la ultimo de la fila. Vennie no giró la mirada, tragó duro y dijo que fue ella. El hombre con quien estaba compinchada fue uno de los que murió en la caída, así que, en teoría, ella era la más responsable de todo eso.

Siguió arrastrándose por la arena, tratando de olvidar esa noche.

Ben mandó a matar los demás pasajeros frente a ella. Cuando todos los cuerpos se encontraban inmóviles en la arena, él se le acercó y le propinó un puñetazo en la mejilla. -Vivirás con esto miserable rata- le susurró con odio. Luego la tomó del pelo y lo jaló llevándola hacia su torre.

Ben la asigno como conductora. Le encargaba viajes extenuantes de ciudad en ciudad transportando armas o alimentos que él les vendía o le regalaban en señal de rendición o paz. Sus primeros viajes ella fue escoltada por “guardias” que le trataban de forma denigrante y le dificultaban más su tarea. Tiempo después, fue reconocida como la mejor conductora de todo Benwood y buena parte del desierto (logro un poco difícil de conseguir) y se ganó la confianza total del tirano, más nunca su respeto.

Vennie hizo todo lo posible para arrastrarse más rápido ya que podía notar que el sol empezaba a bajar. Utilizaba su pierna buena como impulso extra e hizo lo mejor para ganar terreno antes de la caída de la noche. En este punto, ya habían pasado un par de horas desde el atraco y había perdido una buena cantidad de sangre. Ella sabía que se veía más pálida de lo normal y a su paso dejaba manchas de sangre, o incluso, un pedazo de carne, pero trato de no pensar en eso. Su cabeza se nublaba entre el delirio de los recuerdos y no podía distraerse fácilmente del dolor. Se obligó a mantenerse consiente, empezó a pensar en lo que fuera y solo trató de seguir adelante.

Recordó a un agradable Planchaküle que le había enseñado a conducir naves y usar todo tipo de armas alienígenas. Él era un sujeto muy codiciado por su gran habilidad de reparación y construcción de armas y vehículos utilizando lo que fuera.

Vennie notó que el cielo era una mezcla entre naranja y azul.

Y se permitió pensar en su padre.

Él no logró sobrevivir a la explosión inicial del “fin de todo”. Se encontraba en la ciudad, el centro del desastre. Cuando ella logró regresar a casa, solo encontró las ruinas de su hogar, casi todos los seres humanos habían fallecido.

Él era un humilde conductor de camiones. Viajaba por días entregando alguna marca de comida o muebles. A pesar de que ella tenía nueve años, él le estaba enseñando a conducir. No quería que ella siguiera sus pasos, pero le gustaba la idea de ver a su nena sentada frente al volante sabiendo lo que estaba haciendo.

Vennie no sabía cómo pudo sobrevivir en ese tiempo, tal vez porque la gente aún no había perdido la cabeza, todo era mucho más desolado que antes, se podía sentir el dolor y la tristeza de todo el mundo, pero no había peligro. Tal vez fueron las mismas personas que decidieron no querer reconstruir la civilización.

Sintió que su cuerpo ya no tenía energías para más. La luna se alzaba imponente frente a ella. El monstruoso calor empezó a desaparecer, pero ese gusto acabaría pronto. Vennie trató de continuar, pero su cabeza la estaba matando, sus brazos ya no podían más, utilizo su pierna buena para seguir impulsándose, pero eso generó flexión en su pierna mala. El dolor la mantuvo despierta unos minutos más. El viento empezó a aullar y a levantar arena. Vennie no podría utilizar sus visores, por lo que solo bajo la vista. En la tenue luz de la luna, pudo notar los parches de piel quemada y el color de la capa que usaba para ocultar su hueso.

“Por favor, un poco más”. Cada metro contaba, no debía permitirse parar porque sabía que no sobreviviría más tiempo. Su estado solo empeoraría y sería más difícil recuperarse. Si ya de por sí, un resfriado condenaba la vida de alguien, una fractura tan grave como esta no le aseguraba mucho futuro. Con los años se hicieron más fuertes, su piel ya no se quemaba con el sol y se caía como si mudaran de piel, solo se bronceaban. Resistían mucho más a los golpes y podían funcionar perfectamente sin haber comido, bebido o dormido por días, perlo lamentablemente, esto estaba más haya de ella.

Con ese pensamiento, ese miedo de tener los días contados, con la idea de que tal vez esa fuera su última noche con vida, Siguió avanzando.

No le gustaba saber que tal vez su hora estaba llegando. Todos los días luchaba por no morir y veía a su alrededor a quienes no lo consiguieron con simpatía y respeto. ¿Quién en verdad podría sobrevivir tanto tiempo así? La muerte ahora era más impredecible que nunca, incluso la persona a quien le tengas más confianza podría asesinarte sin pestañear por un poco de carne en buen estado. Podrías morir mientras dormías, durante las horas de “trabajo”, simplemente en cualquier momento.

Vennie aún no quería morir. Cuando tenía diez años, no reflexionaba mucho sobre la muerte, después del “fin de todo”, solo temía morir de una forma horrible y a sus catorce años, durante uno de sus viajes, entabló conversación con un hombre mayor que iba de pasajero y ayudante sobre el infierno de dante. El hombre le contó a detalle el concepto que manejaba la obra del libro, los pecados por los que eran castigados y como. Ese día le dejo secuelas. Se enteró que incluso después de la muerte, tal vez nunca dejaría de sufrir. Aún recuerda con suma exactitud los pecados por los que podría ser castigada. Por violencia, por usurearía o por no tener un objetivo en la vida.

La primera vez que cometió esos dos pecados, no lo pensó mucho, su mente estaba nublada por la adrenalina y el miedo, fueron años después que se dio cuenta que tal vez no era mejor que otro habitante de esta maldita tierra.

Ahora no tenía vuelta atrás, si existiera el infierno tendría que sufrir, cometió los pecados que cometió ya aceptando su destino, pero aun temiéndole.

Distraídamente maldijo el nombre del anciano y continuó arrastrándose.

Tal vez pasó una hora o mucho menos cuando su cuerpo se empezó a rendir.

Miró al cielo estrellado, pensó en las estrellas, los satélites y naves que flotaban a la deriva sobre ella y pensó en su padre cuando cerró los ojos y se dejaba caer con cuidado en la arena.

12 de Janeiro de 2021 às 00:44 1 Denunciar Insira Seguir história
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Eki Seok Eki Seok
¡Me encanta! La redacción, el trasfondo y los elementos "bíblicos" me fascinaron. ¡Esta increíble!
January 12, 2021, 01:16
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