ilamarz 𝙼𝚢 𝚕𝚊𝚖𝚒𝚔

《Las amenazas hacia la amante de su pareja, fueron la causa de su desesperación al ser encerrado para así pagar una multa de dos meses. Y para alimentar a su mala suerte, en el momento y con la persona menos esperada, su próximo celo se manifiesta justo en aquellas circunstancias.》 🔗 JungKook: top // TaeHyung: bottom 🔗 Primer Omegaverse, trataré de hacerlo lo mejor posible 🔗 Short 🥀 Todos los derechos reservados 🥀 No copias ni adaptaciones ⚜ En caso de haber algún error o incoherencia, tener la libertad de comentarlo --ɪʟᴀᴍ


Fanfiction Celebridades Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#omegaverse #alfa #yoonmin #omega #kooktae #marca #celo
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-' 𝓅𝓇𝒾𝓂ℯ𝓇𝒶 𝓅𝒶𝓇𝓉ℯ '-

Las puertas de aqueledificio fueron azotadas al ser abiertas, llamando la atención de las personas que pasaban por esa calle. La muchacha tropezaba por la altura de sus zapatos, ya que era empujada para acelerar el paso hasta el exterior del lugar, y trataba de mantener el equilibrio y así no caer al suelo en otro empujón.


—Vete de aquí, maldita zorra. ¡No quiero volver a ver tu cara por acá!


¿Ese de ahí? Kim TaeHyung.


Rubio castaño hecho rulos, vestido con una camisa blanca manga corta, un pantalón de mezclilla decorado por un cinturón de cuero negro, un suéter sin botones de lana color beige, sus preciados tenis negros,una linda cadena dorada adornando su cuello y sus bonitos y pequeños aretes del mismo tono.


Por tercera vez, se encontraba a esa morena invadiendo su casa como si fuera suya. Y estaba harto de que su pareja se lo permitiera sin importarle lo que él sentía.


Le daba igual que saliera con otras personas, en especial si se trataban de betas. No tenía nada en contra de ellos, pero cuando se trataba del alfa, ya fuera con betas u otros omegas, podrían tener algún accidente y él definitivamente no quería ser parte de ello. Podría decirse que TaeHyung era bastante ignorante cuando se trataba de su pareja, pues a pesar de tener ideas de lo que sucede entre ellas y el alfa, no se molestaba por saber al respecto. Lo único que lograba encender esa furia, era verlas pisando su casa.


Y esta vez, fue la última.


—¡Uhg! Eres una molestia, TaeHyung-ah. —Le dio un ligero empujón. —Estábamos pasándola muy bien, y de nuevo interrumpes.


—¡Es mi maldita casa! Si vas a venir con tus jodidas intenciones de bajarle los pantalones, —Empuñó un mechón grande del cabello castaño, haciéndola inclinarse y quejarse por eso. —¡más te vale que lo hagas en otro lado, maldita bastarda!


—TaeHyung. No debes ser tan duro. —La voz de su mayor se presentó tras él, causando que el chico se girara, sin soltar el cabello largo de la joven.


—Disculpa, hyung. No entendí. —Fingió confusión, colocando su mano libre junto a su oído. —¿Duro? ¡No es nada de eso! La voy a hacer entrar en razón, si continúa jodiéndome las pelotas.


—¡Yah! —Exclamó la mujer, apretando el agarre que TaeHyung mantenía para intentar zafarse. —¡Suéltame, maldito loco!


—Bien, bien. Es suficiente. —El castaño se acercó a los más chicos, tomando la mano del rubio y alejándolo de la chica en vestido blanco, quien acomodaba su cabello y le mostraba la lengua a su contrario.


—¿Vas a permitir que continúe tratándome así, NamJoonie? —Hizo un puchero, juntando sus manos y apretando sus senos con sus brazos.


—¡Deja de llamarlo así, idiota! —El menor de los tres alzó la voz, intentando ir sobre ella nuevamente, siendo detenido por el agarre del alfa. —¡Déjame romperle la jodida boca de una vez, maldita sea!


—Vamos, TaeHyung. Relájate. Solo estábamos charlando. —Respondió el mayor, mirándolo a los ojos.


—¡Charlando, mi trasero! —Arrebató el agarre que mantenían, soltando un golpe al pecho contrario. —¿Siempre es platicar para ustedes? No hagas una mentira de ese nivel, por favor. No quieras verme la cara, NamJoon... Sabes que ninguna de ellas me cae bien, y menos cuando las dejas entrar a la casa. Ese lugar es solo de nosotros.


—No pasa nada que deje pasar a algunos invitados, ¿o sí?


—No, NamJoon. No me vengas con eso. No son invitadas de una fiesta y lo sabes bien.


—Creí que no tendrías problema con eso. —Se encogió de hombros, hundiendo sus manos en los bolsillos de su elegante pantalón.


—Me da igual que lo hagas, pero no frente a mí, ni en mi casa.


—Nuestra casa. —Corrigió.


—¡Yo te dejo vivir aquí porque te quiero, pero sigue siendo MI CASA!


—¿Quién mierda te entiende, mocoso? —La joven beta reprochó, recibiendo una filosa mirada por parte del menor. —Estás celoso porque sabes que a NamJoon oppa le da asco acostarse con un omega como tú. —Sonrió divertida. Ver su párpado temblar, también le hizo caer las orillas de sus labios.


Había cruzado la línea, y él lo haría también.


Sin decir una palabra, se acercó a la mujer, incrustando un golpe en el rostro bonito de la joven, dejando impactados a los dos presentes y ocasionando el inicio de un lloriqueo.


—Me importa un cuerno saber quién eres. —Sus ojos demostraban la rabia que estaba recorriéndolo ahora mismo. —Un jodido beta no me faltará al respeto de esa manera.


La joven rió, aún sosteniendo su nariz.—Al menos esta beta, pudo complacer lo que un estúpido omega no ha hecho en mucho tiempo.


Nuevamente sujetó sus cabellos, sacudiendo y empujando a la joven hasta llevarla a la banqueta cerca de ellos. —¡Lárgate de aquí de una jodida vez, maldita perra!


Los espectadores se alejaban cuando pasaban junto a ellos, evitando algún golpe que no sería directamente para ellos. Miraban con horror la escena, queriendo saber también sobre la causa de aquella discusión. Otras personas, llamaban a algún guardia para que intentara separarles.


NamJoon, ya había regresado al interior de la casa. Esperando a que uno de los dos terminara el maldito show y volviera a dentro.


—¡Déjame, lunático! ¡Me estás lastimando!


—No quiero volver a verte, ¿¡me oíste!? ¡Voy a matarte si veo tu horrenda cara otra vez!


—P-Por favor, ayúdenme. ¡Se volvió loco!


—¡Cierra la boca! —Comenzó a golpear los hombros de la joven, deseando llevarla hasta su casa a golpes. Pero debía bajar su agresión o terminaría en problemas.


—¿Qué está pasando aquí? —La grave voz de un oficial se escuchó a su lado, quien bajaba de su camioneta junto a otro hombre de uniforme.


—¡Esta arrastrada vino a mi casa, invadiendo mi privacidad como si fuera suya!


—¡Eso no es verdad! —Se hallaba sentada en el suelo, con el tirante de su vestido ya manchado cayendo de su hombro mientras su cabellera había sido alterada bruscamente, y ni hablar de su maquillaje debido a las lágrimas. —Tu novio me dejó entrar sin ningún problema. ¡Así que no invadía nada! —Movió los mechones de su cabello para poder ver a los oficiales. —Él fue el que me golpeó y me amenazó, oficiales. ¡Está loco!


—Si tan solo sellaras la maldita boca de una vez, ¡no harías que te la rompa de un golpe! —Alzó su mano, con intención de volver a estrellarla contra su cara, siendo atrapado por la mano de uno de los policías.


—Suficiente. Usted, viene con nosotros. —Tomó la otra muñeca del omega, llevándolas hasta su espalda para esposarlo.


—¿Q-Que? No. ¡Ella fue la que invadió propiedad ajena sin MI PERMISO! —Intentaba zafarse, pero era claro que su fuerza no se comparaba con un aparente alfa. Además de que lo colocaba contra el lateral de la camioneta para separar sus pies e inspeccionar que no llevaba algo encima que le perjudicara más. —Suelte. Me. No me voy a ir hasta darle una lección.


—Mira cómo me dejaste, TaeHyung-ah. NamJoon oppa no va a quererme así de fea. —Con dificultad, se puso de pie, recibiendo ayuda del otro policía al verla tambalearse. —Gracias. Usted es muy amable.


—¡Yah! ¡Pobre de ti que vuelvas a entrar a mi casa cuando vuelva!


—Adentro, muchacho. —Ordenó el policía castaño, abriendo la puerta de los asientos traseros y obligándolo a entrar.


Maldición...


[ ⛓ ]


La estación de policía estaba algo tranquila, de no ser por los reproches de TaeHyung y las suplicas de que lo dejaran ir con la condición de no volver a hacerlo. Pero era claro que no se lo permitirían después de haber golpeado por accidente el mentón de uno de los oficiales al querer liberarse.


Rendido, fue guiado en la misma planta principal al cuarto de interrogación para compartir información sobre lo ocurrido y algunos datos personales por igual en caso de que se necesitaran, llevándolo después hasta la sala especial de celdas para mantenerlo encerrado hasta que se pagara la fianza por agresión y amenaza a un individuo.


Esta sala mantenía únicamente tres espacios para aguardar a las jerarquías por separado para que no hubiese algún inconveniente de que un alfa o un beta hiciera de las suyas con uno de los omegas, o incluso entre ellos mismos. Y fue en la tercera celda donde dejaron al rubio, que se encontraba junto al área exclusivo para la seguridad de todo el edificio. Le quitaron las esposas con cuidado y aseguraron la puerta.


—Siento mucho haberlo golpeado, oficial. N-No era mi intención. En serio. —Se sujetó de los tubos de hierro, colocando su rostro entre estas sin llegar a rosarlos.


—Descuide. Ya se pasará. —Le regaló una diminuta sonrisa antes de salir por la misma puerta por la que entraron.


Genial.


Lo que faltaba.


Soltó la puerta y se dio la vuelta, tomando entre sus dedos sus cabellos tras sentirse impotente ante su miserable situación.


¿Qué demonios iba a hacer? ¿Esperar quién sabe cuánto tiempo hasta que lo dejen salir? Tenía muchas cosas por hacer. De hecho, estaba tan ocupado pensando en sus proyectos de universidad que olvidó por completo todo eso cuando vio a la misma mujer testaruda de siempre sentada en el regazo de su pareja al entrar a su casa.


Bien. Realmente no sabía si llamarlo así después de años. De repente había bajado el interés de NamJoon hacia TaeHyung de la noche a la mañana, y ya no sabía que hacer con ello. Si se ponía a pensar, nada de lo que hiciera le molestaba o lo dejaba pasar tan fácilmente como si no hubiese visto nada, simplemente... le daba igual. Como si solo fueran acompañantes del otro para no sentirse solos. ¡Lo que sí le molestaba era que invadieran su casa sin su permiso!


Deberían pagar por un motel o lo que sea, joder.


—Jung HoSeok. —Una voz desconocida se presentó a sus espaldas, suponiendo que era otro de los oficiales a cargos del turno nocturno. —Llegaron por ti.


—¡Por fin! —Exclamó el chico en la celda de aún lado, recibiendo la atención del rubio omega, quien notó que aquel pelirrojo se detuvo inmediatamente al ver a esa mujer junto al oficial.


TaeHyung se giró en el centro de su celda, echando un vistazo a los que se encontraban en la sala. La señora de cabellos marrones, tenía pinta de bruja, y el aroma que emanaba no cambiaba nada al parecer furiosa.


Sin embargo, aquel hombre a su lado...


—Sal de ahí inmediatamente, jovencito. —Ordenó la mujer al ver cómo abrían la celda donde se encontraba su hijo. —Cuando lleguemos a casa, quiero ver qué tan valiente eres para decirme por qué demonios entraste a una tienda ya cerrada. —Tiró de su oreja antes de llevarlo hasta su auto.


—¡Lo siento, lo siento!


Alto, cabellos oscuros y un lindo perfil de piel blanca.


En cuanto cerró la puerta donde se hallaba antes el tal HoSeok, llevó sus ojos hasta el rubio, quien lentamente bajaba sus manos tras tensarse. El de ojos negros desvió la mirada hasta el par que recién salía, siguiéndolos para terminar su conversación con la señora Jung y después recibir información sobre el nuevo muchacho.


Dejó pasar esa sensación por un momento, llegando a sentarse para no caer desmayado por el maldito estrés que estaba empezando a martillar su cabeza. Nuevamente, con sus codos sobre sus rodillas, alborotaba su cabellera que había perdido ya el toque tierno de sus rulos. Ahora frotaba su rostro, olvidando que estaba usando el poco maquillaje que llevaba puesto desde la mañana.


—¿Ha hecho una llamada ya?


TaeHyung alzó la cabeza, dejando sus manos hasta sus mejillas, percatándose de la presencia del oficial de hace un rato. Pasó su lengua por sus propios labios, apretándolos antes de negar.


El de uniforme se acercó al teléfono más cercano a la celda, tomándolo y estirándolo hasta que el cable no pudiera más. Esperando un momento antes de que TaeHyung se pusiera de pie y lo sostuviera entre la reja.


Ahora pensaba, mirando de reojo al más alto, quien se mantenía con la mano cerca de los botones para recibir los números y finalmente presionarlos. Pero... ¿a quién debía llamar? No tenía a nadie...


Vivía únicamente con NamJoon, y no suele llevarse con sus compañeros de clase más que para trabajo. Así que, no tenía muchos amigos a los que podría acudir.


Terminó dictando el número de su casa, deseando que NamJoon levantara el teléfono y lo sacara de ese lugar.


¿Quién habla?


Esa perra...


—¿Dónde está NamJoon? —Su rostro deprimente ahora mostraba una clara rabieta.


¿TaeHyung-ah? Oh, por dios. ¡NamJoon oppa, TaeHyunggie está al teléfono! —Soltó una carcajada, causando que el rubio rechinara los dientes, ignorando la curiosa mirada del azabache. —¿Qué necesitas?


—Pásame a NamJoon ahora mismo, pedazo de- —Inmediatamente se calló al recordar dónde se hallaba. Tomó aire y bufó.


Mmh... Qué malo eres, TaeHyung-ah. Mi nariz, de verdad que sangraba. ¿Tienes el descaro de llamar después de lo que me hiciste?


—¡Estás en mi casa!


Si no necesitas algo más voy a colgar, oppa está tomando una ducha y después estaremos... ocupados.


—¡Yah!


Buenas noches, cariño. Que tengas una linda noche. —Cortó la llamada.


—¡Ash! Tú, descarada. —Le gritó al teléfono, colocándose de puntillas como reflejo y golpeando con su puño uno de los tubos. —Mhg- —Por supuesto que eso le dolió.


—¿Hay alguien más? —Preguntó el oficial.


Piensa, TaeHyung. Piensa. Debe haber alguien que consideres cercano y al que pueda confiar en ti para devolverle todo el dinero de la fianza.


Oh.


Esta persona debía ser su única esperanza, y si no, ya no sabría qué hacer.


De nuevo le pidió que oprimiera los números que mencionara, y esperó un buen rato para que la persona le contestara a la primera llamada.


Diga. —Sonaba adormilado, y era claro cuando ya eran pasadas de las nueve de la noche.


—¡YoonGi hyung!


¿Tae? —Los ojitos del mencionado se hicieron aguados, mordiendo su labio para evitar las ganas de llorar al escuchar la voz de su amigo desde hace un tiempo. —¿De dónde me estás llamando?


—Estoy... en la estación de policía.


¿Que? ¿Por qué? ¿Estás bien?


—N-No... —Su voz tembló, y eso preocupó a ambos hombres que lo escuchaban. —NamJoon-


Uhg. Ni se te ocurra mencionar a ese imbécil, solo dime qué necesitas antes de que vaya y le arranque la garganta yo mismo.


—¿M-Me saca de aquí?


Hubo un momento de silencio, y temía realmente de ello. —¿Qué tan grave fue como para que tú quedaras encerrado?


—Agresión... física.


¿Golpeaste a alguien, TaeHyung-ssi? —La voz tenor del novio de su amigo se escuchó, y supuso que estaba en altavoz.


Mierda, Tae... De acuerdo. Veré qué puedo hacer. Porque está claro que idiota alfa no hará nada.


—M-Muchas gracias, hyung, JiMin-ssi. Se los devolveré, lo juro. —Talló su párpado con el puño libre, deseando que el ardor desapareciera.


Ya, ya. No te preocupes. Solo mantén la calma, ¿sí?


Vamos a sacarte de ahí, TaeTae.


Con un zumbido esperanzado, terminó la llamada y pudo devolver el teléfono para ser colocado en su lugar.


Terminó por tomar asiento nuevamente en la banca de cemento contra la pared, echándose a llorar y a procesar lo que había pasado tan de repente.


Pasó casi una hora cuando escuchó las puertas de la sala abrirse, mostrando a un alto alfa de cabellos marrones siendo abrazado por uno de los omegas más bonitos que había visto antes.


—TaeHyunggie. —Llamó el rubio cobrizo, teniendo inmediatamente la atención del menor y viendo cómo éste se levantaba y aceleraba el paso hasta ellos.


—Dígame que va a sacarme de aquí, por favor.


—Uhm... tenemos buenas y malas noticias. —Habló el alfa aún en pijama. —La buena es que te sacarán de aquí, con la condición de que no vuelva a pasar.


—Dios, gracias. —Sonrió extasiado el rubio.


—La mala... es que será hasta mañana y que de igual forma debes pagar multa.


—¿¡Eh!? —Ascendió su mentón al instante, mirándolo realmente aterrado de lo que decía. —¿Hasta m-mañana?


—Es un proceso, TaeHyung-ah. Realmente no puedo pagar la multa para que te saquen en este momento. No he recibido mi sueldo de la semana y a Minnie le pagan mañana.


—P-Puede ir a mi casa y tomar el dinero. M-Mi tarjeta, lo que sea.


—No pienso entrar a tu casa. Apesta a NamJoon y a sus mascotas. —El de menor altura le dio un manotazo en el brazo que abrazaba. —Ah, l-lo siento. Y a ti. No eres parte de ese grupo, perdón.


Se puso de cuclillas, tapando su rostro para que nadie viera cómo lloraba por tercera vez esa noche. —Quiero irme de aquí...


—Lo sé, niño. —Se colocó en la misma posición, cruzando su mano para alcanzar los alborotados cabellos de su menor y poder acariciarlos. —Tienes que ser paciente, ¿sí? Deben ver qué harán contigo primero, y lo más probable es que mañana te den la libertad. La multa la pagamos entre los tres, y así no tendrás problemas con la policía. Igual, no fueron tan graves los golpes, ¿o sí? —El menor negó con su cabeza, aún ocultándose. —Entonces, no hay de qué alarmarse, niño.


—Estarás bien, TaeTae. Mañana vendremos por ti antes de clases. ¿De acuerdo? —JiMin continuó, admirando cómo su novio le regalaba una caricia en la herida que había recibido en la mejilla por un rasguño de la joven beta.


—Ya no pienses en eso. Va a arreglarse.


Ambos chicos se despidieron con todo el dolor de dejarlo solo en ese lugar, pero su motivación de que todo estaría mejor para mañana, los calmaba un poco.


No obstante, TaeHyung continuaba lamentándose por las acciones que había cometido esa noche. Deslizándose contra los tubos de hierro de la puerta, hasta quedar sentado, abrazando sus rodillas y escondiendo su rostro lleno de lágrimas.


Tal vez exageraba.


No se trataba de una pena de muerte por golpear a alguien y solo hacerla sangrar de la nariz. Es decir, no pasó nada más allá de lo peor que pudo haberse puesto si la policía no los separaba. Pero, dios. Él solo quería mantenerse tranquilo con NamJoon y las cosas se las ponía difícil trayéndolas a ellas, en especial a esa mujer que desde hace un tipo no quería ni olfatearla porque comenzaba a tener náuseas.


—No debería preocuparse demasiado. Le aseguro yo que saldrá por la mañana cuando esté el servicio completo.


A su izquierda, el oficial encargado de las celdas esa noche, habló dulcemente para tratar de confortarle. Levantó su cabeza, mirándolo ahí sentado en la silla giratoria frente a las pantallas que daban cada imagen de cada cámara de seguridad en el edificio.


—¿Por qué la golpeó?


Lamió sus labios antes de apretarlos, limpiando su pómulo con la manga de su suéter para retirar el escurrimiento, y después su nariz colorada. —Porque... —Hizo un puchero, mirando el suelo. — estoy harto de ella. Su presencia me repugna, está invadiendo siempre en toda mi casa cuando se supone ella no debería estar invitada nunca.


—¿Es algún familiar?


—Dios, no. —Tapó su rostro, deseando que eso no se vuelva real, escuchando una risita del azabache. —Es una de las amantes de mi pareja.


—¿"Una de"? —Lo vio asentir, abrazando más sus rodillas y ocultando únicamente sus labios. —Y usted permite eso.


—Realmente no le presto mucha atención, no me interesa. Él puede hacer lo que quiera, mientras no involucre lo de mi propiedad. C-Como mi casa o mi dinero... —Inhaló, causando que después de unos segundos el oficial se levantara y desapareciera en la puerta de hace rato. Volviendo cuando TaeHyung ya estaba de pie en medio de la celda.


—Tenga. —Tomó asiento en su silla, acercándola a las rejas para dejarle unas cuantas vueltas de papel.


—M-Muchas gracias. —Llegó hasta él, sosteniendo el papel para limpiar su nariz y después sus ojos. Y gracias a que no se hallaba un espejo cerca donde observarse y asegurarse de que no quedara alguna mancha, terminó preguntando. —¿Se ve muy mal?


Recostando su espalda en el asiento, se tomó el tiempo de mirarlo.


El joven tenía unos lindos rasgos finos y delicados, su ropa algo holgada lo hacía ver realmente adorable, junto a sus cabellos alborotados y su rostro sonrojado por el llanto de hace un momento. No podía decir lo contrario a lo que veía, realmente era hermoso.


—No... Está todo en orden.


El menor asintió, terminando de limpiarse antes de que el azabache acercara el bote de basura a su alcance y regresarlo cuando el papel hecho bola se depositara dentro.


—¿Cuánto tiempo lleva saliendo con su pareja? —Sus codos ahora descansaban en los ante brazos, continuando con su conversación que tal vez podría llegar a distraerlo.


—No lo sé... Ni siquiera sé si lo seguimos siendo de igual forma. Pero lo conozco desde hace cuatro años. —El mayor zumbó, girando la silla para verificar el orden en las pantallas. La gente comenzaba a irse, y únicamente quedarían los guardias nocturnos como él. —¿Qué hay de usted? —Probablemente no debería ser de su interés hablar con el oficial y saber sobre su vida privada, pero quería dejar de pensar en que lo más seguro es que habría que volver a golpear a la misma tipa la mañana siguiente si seguía estando en su casa.


—¿Mh? —Volvió a él, viéndolo más tranquilo. —No salgo con nadie.


—Ya veo...


—Si de verdad no le toma interés a su relación. ¿Cuál es la razón de seguir ahí con él?


—No hay... una razón. —Se abrazaba a sí mismo, con su mentón casi tocando su clavícula, apretando sus propios muslos y jugueteando con su pie. —Puede ser... que esté esperando algo para librarme de esas personas.


—¿Esperando qué?


Y simplemente se encogió de hombros.


Debía ser sincero, NamJoon no era un alfa al que amaba, ni siquiera lo consideraba de su tipo perfecto. Era serio, arrogante, infiel, desinteresado, nunca se tomaba la molestia de preguntarle tan siquiera si había almorzado bien o había terminado sus tareas. NamJoon simplemente era como un compañero de cuarto.


Claramente, no estaba buscando un compañero de cuarto.


¿El alfa junto al bonito omega de hace rato? Min YoonGi y Park JiMin. No conocía mucho al rubio cobrizo, pero sabía que se trataba de alguien elegante y refinado, mientras que su amigo desde la secundaria era perezoso y despreocupado. Definitivamente opuestos por completo.


Sin embargo, podía verlos juntos y deseaba una preciosa relación como la de ellos. No los veía muy seguido, pero estaba seguro también que incluso vivían juntos.


El ambiente se había vuelto tranquilo y silencioso, y al parecer nada incómodo a pesar de ser desconocidos esperando a que el otro rompiera nuevamente el hielo. Alzó la vista hasta el azabache, topándose con la etiqueta en la chaqueta negra que abrazaba el cuerpo de su mayor, tratando de leer su nombre al tener el brazo de su mayor estorbando. Había regresado hasta el escritorio para tomar su teléfono y hacer algo que Tae ignoraba. —Oficial... ¿Jeon?


El hombre de mayor altura, alzó la cabeza, percatándose de que miraba su pecho. —Ah. Jeon JungKook. —Sonrió para el joven, quien ahora rodeaba con sus dedos los sucios tubos, con su sien tocando sus pulgares. —TaeHyung, ¿cierto? —El rubio asintió. —Mucho gusto. —Nuevamente se acercó con la silla, dejando libre su diestra para estrechar la de su contrario.


La suavidad que su mano presenciaba, era impresionante. Sus dedos largos descansando sobre los suyos, con un bonito anillo en el índice. La sensación cosquilleante recorriendo sus brazos, lo hicieron reaccionar ante la posible extrañes en el rostro del omega.


Las circunstancias volvía un tanto peculiar la situación, pero debían admitir que no les desagrada la presencia del otro.


—Si le sirve de consuelo... —Levantó la mirada, provocando un curioso brillo en los bonitos ojos del menor. —Estoy seguro de que se lamentará si usted decide alejarse de él. —Le brindó una cegadora sonrisa, soltándole después. El comunicador sobre el escritorio sonó, siendo la voz de uno de sus compañeros el que era interrumpido por la estática. Dio un empuje con sus piernas para llegar rápido hasta el lugar, dándole ahora la espalda al chico aún mirándole.


Su corazón había dado un brinco, sintiendo ahora el vacío en la palma de su mano.


No era como si hubiese sido algún coqueteo del qué sentirse avergonzado o emocionado, fueron unas simples y reconfortantes palabras que lo hicieron sentir cálido internamente.


Le agradaba su atención...


—Aquí Jeon.


Estoy patrullando la zona norte, y a que no adivinas lo que-


De un momento a otro, para TaeHyung, todo se calló.


Desde hace un rato que había comenzado a sentirse cansado, fuera de lo que estaba pasando, distraído por algo que solo el oficial ocasionaba que se liberara de aquella diminuta angustia que le advertía de algo.


Comenzaba a sentirse incómodo en su lugar, se sentía acalorado de repente.


Respiraba profundamente para intentar relajarse, lamiendo sus labios tras sentirse sediento de ese algo. Sus rodillas se juntaban al sentir cómo estas temblaban y se debilitaban. Ejercía fuerza en sus puños, con el poder de querer arrancarlos y salir huyendo de ahí al saber lo que estaba pasando en ese momento.


No ahora, por favor...


De verdad que los alfas son tan ocurrentes.


—Ni lo digas. —Carcajea JungKook, con la idea de recuperar su respiración al inhalar con fuerza.


Delicioso aroma a lavanda y champagne, se filtraba por sus fosas nasales, nublándole la cabeza como a la primera probada de una de las mejores drogas ilegales.


Exhaló con terror al percibir aquel olor de la nada. Sabía que provenía del chico en la celda, lo había olfateado al principio al entrar a la sala para sacar al muchacho de hace rato junto a su madre. No obstante, esta vez, era un poco más fuerte y dulce.


Lentamente, de reojo, siguió el olor que su nariz deseaba seguir olfateando, sintiendo un ardor en su estómago al ver la debilidad en el tembloroso cuerpo del rubio.


¿Jeon, sigues ahí?


—Ah... S-Sí, sí. Uhm... Agente Choi, lamento tener que dejar esta conversación justo ahora. —Soltó el botón en el comunicador.


No, no. Trabajo es trabajo. Buena noche, Jeon.


—Igualmente... —Dijo en un susurro, tapando seguidamente su nariz y boca con toda su mano izquierda. Cerró los ojos y tragó difícilmente, haciendo el intento de calmarse.


Escuchó el sonido contra el suelo, alarmándose y asegurándose de que TaeHyung no se hubiese desmayado o algo parecido. Lo notó de rodillas y aún sujetándose de las barras, con sus labios separados, sus pestañas acariciando sus pómulos sutilmente mientras jadeaba.


—¿E-Está bien? —Logró formular con mucho esfuerzo. TaeHyung negó con la cabeza, tragando saliva y volviendo a pasar su lengua por sus labios. —¿Cuándo fue su último celo?


—Hace... —Tomó aire, levantando el mentón sin dejar de sujetar las barras. —hace un m-mes.


Mierda.


No podía estar ahí un segundo más o terminaría perdiendo la cabeza.


Se puso de pie con intenciones de salir y dejarlo un rato en su privacidad hasta que se calmara, sin retirar su mano en ningún momento.


—Oficial J-Jeon...

Pero el quejido de TaeHyung lo detuvo instantáneamente. Giró únicamente su tronco, percatándose del estado en el que se encontraba la situación.


TaeHyung llevaba puesta ya una capa de sudor, mirándolo con pesadez en los ojos, sus mejillas rosadas decorando su precioso rostro acanelado, respiraba pesado al tener su nariz picando por el aroma del alfa. Provocando inmediatamente a JungKook.


—Oye, JungKook. La señora Lee quiere- —La puerta de la sala se abre, sobresaltando al azabache y poniéndolo en alerta.


Dios. TaeHyung se sentía demasiado avergonzado, ahora recargando su espalda contra las rejas, haciéndose bolita todavía en el suelo para protegerse de los alfas presentes.


—D-Demonios. —Detuvo su caminar al percibir el intenso aroma impregnado en el área donde se hallaban. Llevó sus ojos hasta las celdas, viendo al vulnerable omega en calor. Lo apuntó con el teléfono en su mano. —¿Vas a hacer algo con él?


Estaba tan jodidamente caliente, los olores se mezclaban en su nariz, incomodándolo de manera impresionante. Siempre sería una sensación extraña siendo experimentada, y era realmente desesperante. Sus manos se mantenían oprimiendo su zona íntima, intentando detener aquella pesadilla.


—Sal de aquí, MingGyu. —No quería sonar agresivo tan de repente, pero incluso él lo notó como una demanda.


—Sí... Tienes que hacer algo al respecto. —Agitó su cabeza al sentirse mareado, tomando la perilla de la puerta. —Solo. Venía a decirte que ya me iba. —Mantuvo sus ojos sobre TaeHyung un momento, y sintiendo la insistente mirada de JungKook sobre él, cerró la puerta y se fue, teniendo el pendiente de que pasara algo que podría perjudicarlos. Y aunque era nuevo en la estación, sabía que Jeon sabría qué hacer.


JungKook iba a enloquecer.


Sentía muy en el fondo como su alfa rascaba sus paredes con la intención de salir y correr hasta aquella razón que tanto lo agitaba, pero no debía permitirse eso. Era parte de la policía, y se aseguraba de que toda la jerarquía en la ciudad se mantuviera a salvo y sin preocupaciones aunque solo sea un pequeño edificio con poco servicio.


—Oficial Jeon. —Llamó otra vez, y esta vez podía escucharlo no solo a él pidiendo de su atención. —P-Por favor... sáqueme de aquí.


Sus entrañas se contraen al ver que JungKook continuaba negándose sin demostrarlo, a pesar de que su omega realmente deseaba ser atendido por el dueño de esas feromonas que comenzaban a torturarlo.


—Iré a ver si hay... supresores para‐ —Jeon caminó hasta la puerta, maldiciendo al sentir su rostro calentarse y su vientre arder tras escuchar el lamento de TaeHyung.


Maldición, no quería.


No quería irse.


Debía.


Él debía atender eso.


Pero no era correcto, de ninguna manera.


Tomó toda su fuerza de voluntad para arrastrar los pies y salir de la sala, cerrando con fuerza la puerta para ir y conseguir un par de pastillas que lo hicieran aliviarse o al menos dormirlo y mañana finalmente despertaría y se iría a su casa con la pareja de hace rato.


Aún tumbado en el suelo, sentía el nudo en su garganta al sentirse no deseado, abandonado como si no valiera la pena.


Como era siempre cuando estaba con NamJoon.


Cada semana de ciclo en casa, era un rechazo constante de parte de NamJoon al no querer satisfacer al omega de ninguna forma. Y él no entendía por qué, ni siquiera aunque fuera para complacer al alfa y no a TaeHyung. Salía de casa y no volvía hasta que sabía que había terminado el celo. Terminaba tocándose él mismo en su habitación, y sabía que nunca sería lo mismo a pesar de que no lo hubiese experimentado antes.


Su omega despierta nuevamente al atraerse una vez más por el olor de JungKook, quien caminaba de regreso a pasos rápidos –pero dudosos– hacia la sala. Si tuviera la cola de un perro, estaba seguro de que ésta se agitaría y golpearía constantemente contra el piso felizmente.


La puerta se abre, mostrando a un alfa con un par de pastillas en mano y un cono de papel relleno de agua. Y aunque se veía relajado desde que fue a buscar a alguien que tuviera supresores a la mano, entrar de nuevo no había sido la mejor idea que se le pudo ocurrir. Pensándolo bien, le hubiera pedido a la secretaria que estaba a punto de irse que fuera y se las llevara a Tae en vez de dárselas a él.


Completo genio.


—Aquí tiene. Esperemos funcione. —Se colocó de cuclillas junto a él, entregándole las pastillas y después el agua, siendo aceptadas e ingeridas con desesperación, tosiendo tras haber pasado todo tan rápido.


Realmente era un infierno estarse conteniendo de esa manera, demasiado arriesgado diría él. Y agradecía que TaeHyung estaba encerrado dentro de la celda.


Arrugó el cono con fuerza, queriendo acelerar el tiempo que le tomaría calmarse.


—¿M-Mejor? —Parecía estúpida la pregunta, pues la habitación continuaba con la misma tensión y TaeHyung no paraba de lloriquear. Incluso él estaba de repente tan ansioso.


—N-No. No funciona, yo-


—¿Sabe qué? —Se puso de pie de golpe. —Lo llevaré a su casa. —Sacó las llaves de encima del escritorio, llegando hasta la puerta de barras para quitar el seguro.


Grave error.


[ ⛓ ]


Como lo digo en la descripción, es mi primer Omegaverse. Así que, espero esté yendo bien este nuevo proyecto.


Ya saben "en caso de haber algún error o incoherencia, tener la libertad de comentarlo".


Que lo disfruten♡♡♡


No olviden votar y comentar♡♡♡


—iLaM

27 de Dezembro de 2020 às 00:00 2 Denunciar Insira Seguir história
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Leia o próximo capítulo -' 𝓼𝓮𝓰𝓾𝓷𝓭𝓪 𝓹𝓪𝓻𝓽𝓮 '-

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Stef Corn Stef Corn
QUE EMOCIÓNNNNNNN
March 15, 2021, 17:11
antoo antoo
ahhh que emocionnn
March 05, 2021, 12:56
~

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