darkzan-23 Santiago Marchioni

La exploradora y cazaterosos Hayley Sanders se embarca en busca del Secreto de Tanencha sy Tyrin. ¿Qué se esconde bajo ese secreto? ¿Qué hará cuando lo encuentre?


Ficção científica Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#historia-corta #343 #cuento-corto #exploración #fantasía #ciencia-ficción
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Ojos del destino

Un buque de exploración navegaba por las aguas del pacífico sur con destino a un lugar todavía desconocido, más para su capitán, inexistente. Sus contratistas le habían depositado, por anticipado, una generosa suma de dinero para que los llevase a ese supuesto lugar. Pero llegó un punto que descreyó totalmente que, entre muchos pares de comillas, lo que le contaron que había ahí: una isla.

El conocedor de todas las superficies y archipiélagos del océano, desconfió en un primer momento de esa indicación, porque era imposible que una isla de las características que le nombraron no figurase en ningún mapa o libro de navegación.

Terminó aceptando el trabajo más porque necesitaba el dinero que por convencimiento, pero su paciencia llegó a su límite cuando faltaban, en teoría, cien leguas y no había avistado absolutamente nada.

Enojado, el capitán Alfred Jackson, fue decidido a recriminarles su estafa y a informarles que el viaje sería cancelado para no arriesgar a su tripulación.

El primero de los contratistas que conoció su furia, fue un chico alto y rubio, de 30 años llamado Dylan, quién con toda la calma posible le recordó al capitán que el pago ya estaba hecho y no podía cancelar nada.

—Córrete, muchacho, según entiendo, tú no das las órdenes —escupió Jackson.

—Capitán, si intenta discutirle, perderá. Lo digo por experiencia —soltó Dylan manteniendo la misma calma.

A Jackson esa advertencia no pareció importarle, y terminó entrando a la oficina que habían armado en uno de los camarotes. Al ingresar, vio alrededor de cien libros entre el suelo y las mesas, decenas de mapas en las paredes y el techo. Y detrás de una pila de cajas y hojas, descansaba tranquilamente la culpable de todo ese viaje.

—Señorita Sanders —empezó el capitán lo más respetuoso que su capacidad de tacto le permitía—: Si no me da una buena razón... una explicación coherente para creerle que esa maldita isla existe, voy a cancelar el viaje y no me importa su dinero ni sus contactos. —La última parte era mentira, pero trató de que sonara real.

La chica, sin inmutarse, permaneció en la misma posición, sentada, con los pies en el escritorio y sus manos atrás de la nuca, aplastando parte de su mata de cabello castaño.

—De acuerdo —dijo, finalmente, en un bufido de aburrimiento.

—¿En serio? —repreguntó, sorprendido, el capitán Jackson.

—¿Hayley? ¿te sientes bien? —consultó aún más sorprendido Dylan.

Hayley se puso cómoda en su silla, tomó uno de los dibujos dispersos sobre su escritorio y lo dejó a la vista del capitán.

—¿Quiere la explicación larga o la corta? —retrucó, omitiendo a su compañero.

El capitán miró la imagen, luego la miró a ella. Rascó su barba de manera obsesiva, ni la imagen ni las palabras que veía tenían sentido para él.

—La larga —definió Hayley al ver sus expresiones—. Buscamos esto —dijo, señalando lo obvio, una isla de proporciones muy raras en el medio del océano.

—¿Tanencha sy Tyrin? —preguntó el capitán sin entender las palabras que acompañaban la imagen.

—Eso se traduce como "ojos del destino" según mi investigación. Y lo de la foto puede llamarse Isla del Destino, que también sería Tanencha. Al menos, a mí me parece apropiado darle ese nombre.

—¿Es una broma? Nunca he visto un idioma parecido —objetó al ver las otras anotaciones en el escritorio con la misma tipografía y estilo—. Y esta isla no existe. Y puede asomarse por la ventana para confirmarlo.

—La isla va a aparecer cuando estemos por llegar. Y no me extraña que no conozca el idioma, nadie lo conoce. Pero créame, la isla existe —expresó Hayley, totalmente segura.

—¿Y qué idioma se supone que es?

—Es un lenguaje extraterrestre, o al menos no fue escrito por humanos.

Ese comentario terminó de exasperar al capitán, que, para calmarse, comenzó a reírse a carcajadas. Ya no quería más explicaciones, simplemente deseaba tirar por la borda a esos dos y dar vuelta su barco de regreso.

Hayley abrió todos los libros que, en su mayoría, eran diccionarios de varios idiomas. Después abrió una carpeta roja y retiró varios documentos hechos por ella misma.

—Entiendo que no quiera creerlo. Pero estas son todas las lenguas conocidas en este mundo, incluyendo los idiomas más antiguos. Ninguno se asemeja a esto. —El capitán permaneció mudo y Hayley siguió con su explicación—: Me tomé el trabajo de darle una posibilidad de traducción, letra por letra en todos los idiomas posibles...

—Eso es prácticamente un millón de posibilidades —bromeó Jackson.

—Sí, pero cuando me obsesiono con algo no paro hasta descubrir que hay detrás. Alguien me hizo llegar esto porque sabía que de alguna forma lo descubriría. Con la única indicación de que esta isla existe, que guarda un secreto de vital importancia y las respuestas están en ésta lengua extraña.

—Todavía no logra convencerme, señorita Sanders.

Hayley le restó importancia a eso y prosiguió:

—Cuando me puse a traducir, encontré varias coincidencias entre los distintos idiomas, pero a pesar de eso las frases no coincidían. Y recordé algunas culturas, y también incluso en los primeros lenguajes, se escribían desde la derecha, entonces pensé en la posibilidad de que éste escrito debería leerse de derecha a izquierda.

—Y todo ese trabajo, que debe ser un desperdicio de tiempo increíble, le da como resultado una frase que según su traducción es "ojos del destino" —dedujo Jackson, tratando de que sonara lo más ridículo posible.

—Le pagaré el doble, solo tiene que acercarse a la isla. No me importa si me cree o no. Si la isla aparece o no, tendrá su dinero, que es lo único que quiere, el resto no le interesa.

Hayley miró enojada a Dylan, frustrada de tener que necesitar de gente externa en sus misiones al no disponer de los recursos necesarios para llevarlas a cabo por su cuenta.

—De acuerdo —aceptó el capitán—, pero si no hay isla, me pagan el triple.

—Por supuesto, así puede pagarse su jubilación con todos los chiches —escupió Hayley con bronca.

Jackson abandonó satisfecho la oficina y se dirigió a su cabina para continuar el viaje a la isla inexistente.

—¿En serio crees que esa isla va a estar ahí? —preguntó Dylan, desconfiando por primera vez.

—Está ahí, y su secreto también —respondió Hayley, mosqueada.

***

No tardaron mucho tiempo en llegar al punto exacto donde debería estar la isla. Y, para sorpresa del capitán Jackson, finalmente la isla sí apareció, prácticamente, de la nada. Sin salir de su asombro, tuvo que dar la orden para atracar el barco, porque Hayley y Dylan estaban ansiosos por pisar esa superficie.

A pesar del apuro, el primero en bajar del barco y recorrer esas costas fue el mismo Jackson. Cada vez más anonadado a medidas que sus pies descalzos se aferraban a una arena inexplorada.

—Supongo que ahora me cree, ¿verdad? —farfulló Hayley, apareciendo a sus espaldas.

Al igual que Dylan, se había cambiado de ropa para la ocasión. Ambos vestían una remera roja y negra con unos zigzags separando esos colores, y unos pantalones oscuros. Las únicas diferencias visibles era que Dylan llevaba unos guantes y una boina atada al hombro derecho, mientras que Hayley cargaba una mochila.

—¿Y ahora? —preguntó Jackson.

—Debo deducir que lo que buscamos está en esa montaña. O al menos eso es lo más visible de toda la isla —contestó Hayley, señalando en dirección a la extensión que se elevaba en medio de intenso follaje a unos kilómetros de distancia.

Avanzaron a paso firme hasta llegar a esa prominencia rocosa, que finalmente no era una montaña, sino una pirámide con un estilo de construcción muy antiguo, aunque las piedras que la formaban parecían estar en perfecto estado, como si ese monumento hubiese sido levantado ese mismo día.

—Ahora supongo que también me cree la parte de los extraterrestres, esto es imposible que haya sido creado por un humano —se admiró Hayley, sonriente y expectante.

—Bueno, supongo que es mi turno —comentó Dylan antes de empezar a buscar alguna abertura o puerta para poder ingresar a la pirámide. En tanto, Hayley se sentó en la arena cruzando sus piernas, y analizó uno por uno sus documentos, esperando que alguno dijera algo de ese de lugar.

No había nada sobre una pirámide, ni escrito ni imágenes, lo cual, para ella, no era raro, pues no había evidencia de que alguien hubiera estado ahí para atestiguar eso. Curiosamente, solo existían las indicaciones para llegar a esa isla, no lo que debía hacerse una vez que estuvieran en ella.

Pero ese desafío, lejos de desanimarla, la emocionaba aún más. Investigar y descubrir cosas representaba una verdadera pasión para Hayley, y mientras más difícil fuera el objetivo, mayor sería su voluntad para cumplirlo.

—Ese Tanencha sy Tyrin, es algún tesoro que quieres robar, ¿no es cierto? —la interrumpió Jackson.

—¿Robar?

—Eso es lo que hacen ustedes, encuentran estos lugares y roban tesoros.

—Es curioso ese pensamiento —empezó Hayley—, y erróneo. Los exploradores queremos descubrir los mayores secretos que la historia nos oculta. Sí, es cierto que entramos a estos lugares como invasores, pero tampoco es que sean propiedades privadas. Y, efectivamente, tomamos ciertas cosas, pero es porque queremos demostrar que hemos hallado esos lugares. Queremos los créditos del descubrimiento.

—Como sea, ¿qué es lo que hay aquí dentro que es tan valioso?

—Eso es un secreto, no podemos saberlo hasta que entremos.

Mientras tanto, con unas habilidades innatas, Dylan consiguió trepar un poco la pirámide y llegó a ver el inicio de lo que parecía ser una entrada.

—¡Hayley! Vas a tener que ver esto tú misma —gritó.

Hayley y Jackson subieron gracias a una cuerda que Dylan ató a un saliente; al llegar a ese lugar, la exploradora prestó especial atención a la puerta frente suyo. Si se le podía llamar puerta a eso.

Eran dos columnas de un metal sólido y líquido al mismo tiempo que se cerraba hacía dentro de la pirámide. A la vista, no había algo que se pudiera utilizar para abrirla o empujarla.

El mismo lenguaje extraño de las notas de Hayley recorría cada centímetro de esa puerta. Ella posó su mano en el medio como si estuviera buscando una solución invisible.

—¿Y bien? —la apuró Jackson

—No sé —manifestó Hayley, sinceramente—, tal vez haya una clave o algún sistema se active para abrir la puerta, no veo otra forma posible.

—Y supongo que sabes hablar ese idioma.

—No estás ayudando, Jackson, además no recuerdo haberte pagado para acompañarnos hasta aquí. Tu trabajo era solo traernos a la isla —masculló, furiosa, Hayley.

Dylan ignoró completamente al capitán y se acercó a Hayley para volver a centrarse en la misión.

—Ya habíamos contemplado que la frase podría ser un código que debas decir para entrar.

—Lo sé, pero eso sí que me hace sonar ridícula —se quejó Hayley. Luego se dio media vuelta y abrió su mochila para sacar una botella de agua—. Esto puede tomar mucho tiempo.

Hizo la primera prueba de vocalización para sacarse la duda, y nombró la frase Tanencha sy Tyrin en su orden natural, pero nada pasó. Después probó con Tyrin sy Tanencha y las puertas temblaron, pero no se abrieron.

—Parece ser eso, las puertas reconocen las palabras. Aunque seguramente la fonética no sea la correcta.

Casi una hora es el tiempo que le tomó a Hayley pronunciar de forma correcta la frase, cuando lo logró las puertas desaparecieron de forma automática y volvieron a aparecer para cerrarse una vez que entraron en la pirámide.

Dylan y Jackson sacaron unas antorchas para poder ver el camino, el cual parecía ser un túnel que llevaba a una gran cámara.

—No hay muchas diferencias con las egipcias y aztecas —razonó Dylan.

—Sí, salvo por ese ojo gigante dibujado en el suelo —señaló Hayley. Su personalidad intrépida hizo que no le importara el peligro y, de un salto, se colocó encima del ojo.

Desde los costados empezaron a salir luces naranjas y moradas, que alumbraban toda la sala y dos ojos más se hicieron presentes a unos metros de Hayley.

—Debe haber algún sistema de inteligencia que detecta que somos tres personas —razonó—. Tomen sus lugares.

Costó un poco, en especial por Jackson, quién, con miedo, fue el último en situarse sobre uno de los ojos. Las luces naranjas y moradas volvieron a salir de los iris de cada ojo.

Mientras esperaban que pase algo, sus propios ojos comenzaron a brillar y sus visiones cambiaron, mostrándoles diferentes tipos de imágenes.

—¿Qué estamos viendo? —preguntó Jackson

—Parece el tiempo: pasado, presente y futuro en un mismo lugar. Literalmente, nuestros ojos están viendo el destino de todo. Mi traducción era correcta —se alegró Hayley, aunque cayó rápidamente en la cuenta de lo que eso significaba.

Movió la cabeza en forma de negación.

—No —susurró, lentamente—, no me muestres mi propio destino, quiero ver otras cosas.

Ante sus ojos, asomaban ciudades ocultas, cuevas, tumbas, y más pirámides. Para ella era como estar viendo el paraíso de los exploradores.

Dylan fue más débil y eligió ver su futuro, sonrío, demostrando satisfacción. Y Jackson, totalmente abrumado por las visiones, comenzó a desarrollar diferentes ambiciones.

—Ambos vemos el futuro de esto, Jackson, levantarás la pistola, pero no vas a disparar —advirtió Hayley, cautelosamente—. No eres un asesino. Entiendo cómo te sientes, pero lo que está en este lugar no debe saberse.

—Tú eras la que querías los créditos del descubrimiento. ¿Sabes las cosas que serían posible con solo venir a consultar a este lugar?

—¿Y tú sabes el riesgo de que este lugar caiga en manos equivocadas? Yo me conformó con saber que lo descubrí, está bien que dudes. Las personas dudamos, pero al final, debemos hacer lo que es correcto.

La sala tembló, las luces parecían haberse vuelto locas y solamente enfocaban a Jackson, cuando volvió a hablar, no era su voz la que salía.

Ustedes no deberían estar aquí.

—Voy a asumir que no eres Jackson —respondió Hayley.

—En efecto, soy un guardia de la tropa galáctica. Recibí la notificación de una actividad no programa en el planeta C-50630506546404 y me materialicé en el sujeto más endeble de los que irrumpieron este lugar. Deben irse y olvidar lo que han visto, no están preparados para adquirir estos conocimientos —previno el reemplazo de Jackson y chasqueó los dedos.

Los tres volvieron a aparecer en el barco, de regreso a casa. Jackson irrumpió en la oficina de Hayley.

—Les dije que en ese lugar no había nada, deberán pagarme el doble por estafarme de esta manera —se quejó y cerró la puerta, bruscamente.

Hayley tiraba las pruebas que tenía de Tanencha sy Tyrin en un bote de basura para luego quemar todo rastro posible de ellas.

—Me hubiera gustado que tuvieras razón y existiera esa isla —observó Dylan.

Hayley sonrió mientras las hojas se quemaban en un fuego naranja y morado.

—Sí, existe —le susurró, guiñándole un ojo—, pero Tanencha sy Tyrin es un secreto y debe quedarse así.

8 de Novembro de 2020 às 05:20 2 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Santiago Marchioni Aunque en realidad me llamo Santiago y soy de Argentina. En algunos foros de Harry Potter y en fanfiction fui conocido como Zan Potter cuando escribía fic de esa saga y de la pareja del fénix (Harry y Hermione). Escribo generalmente sobre ciencia ficción, aunque con los desafíos planeo expanderme a otros géneros. Además habrá historias propias que no serán de ciencia ficción También soy un apasioando del fútbol, la ciencia ficción y los videojuegos y algunos animé

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Daiana Keller Daiana Keller
¡Me gustó muchísimo tu relato! Le veo potencial para que lo continúes. Me encantaría leer más sobre las aventuras de esta caza tesoros. Se me hace muy interesante todo lo que pueda descubrir. Tiene un muy buen compañero, y te intriga mucho todo lo que saben e investigan respecto a esta isla misteriosa con ese secreto tan maravilloso como peligroso si es que cae en manos peligrosas. Realmente da para más. Ojalá te animes a seguir un poco más. 🤗💕👏👏 Abrazote enorme. Nos leemos pronto 👋😃❤️
November 11, 2020, 15:18

  • Santiago Marchioni Santiago Marchioni
    Muchas gracias por el comentario. Y si algun tipo de continuación va a tener jaja. November 11, 2020, 18:33
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