1566617928 Francisco Rivera

Un hombre evoca sentimientos, experiencias y recuerdos en su destierro...


Roteiros Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#cambios #ideales #conflictos #Libertades
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El Cuarto Diálogo

GUIÓN DRAMÁTICO: EL CUARTO DIÁLOGO (TIEMPOS DE VIDA EN LA CIUDAD)


PERSONAJES:


EL HOMBRE

EL CÍNICO

LA MUJER

EL EXTRAÑO

EL JOVEN

OTROS


INTRODUCCIÓN:


Un hombre evoca para sí mismo sus sentimientos y sus recuerdos, desde su destierro: la montaña.


EXTERIOR. TARDE. BOSQUE. DÉCADA DE 1960


EL HOMBRE


— Bien claro tengo el recuerdo de los acontecimientos que ocurren en la ciudad.

Todos mis amigos cambian en su forma de actuar, de hablar y de pensar.

Muchas cosas, como que nos quieren “ligar” a otra tierra y manera de pensar.

Esas costumbres enajenantes como la música en inglés norteamericano, la manera de vestir a "la desenfadada" y tantas otras cosas que, ahora, no retengo en mi cerebro.

Lo que más daño nos hace es usurpar la mente con ideas sin analizar y que nos condena, sin fin, a guardar apariencias ante propios como extraños…

Pero ya llega el día en que nos levantemos en una lucha donde se reclama y demanda lo justo por lo justo.


El hombre calla. Las lágrimas caen, humedecen apenas los nudillos de las ásperas manos. A momentos levanta la vista y entonces se pregunta en silencio si la lucha (de inicio hace dos meses) tiene efecto en los habitantes de la ciudad.


Después, la angustia y el coraje le brotan por todo el cuerpo; siente que se desborda y fragmenta su ser, como cristal que se estrella sobre el suelo.


Se dirige hasta el único orificio que le sirve de ventana en aquel cuarto frío y oscuro, y observa a los demás reos que apilan troncos en el espacio que media entre el comedor general y las celdas de los presos políticos.


Así mismo, los guardias del reclusorio tres escoltan al grueso de los homicidas y de los condenados a prisión perpetua, bajo un orden riguroso y una extrema seguridad.


Las voces de los guardias se tornan más gruesas y autoritarias a medida que se aproximan hacia el cuartel de las Guardias Presidenciales de Élite; tan odiados por los reos e incluso, hasta por los demás guardias de las distintas secciones, que tienen como centro clave, la fortificación de la montaña, lugar tachado de inexpugnable y pertrechado en armamento, hombres y víveres.


No en balde la nombran como la “Montaña de Belén”, en honor a la antigua cárcel del mismo nombre. A dicho lugar van a parar los reos comunes pero incorregibles; los ladrones de casas; los últimos asaltantes callejeros o los reincidentes inmiscuidos en asesinatos baladíes.


Ahí también van los disidentes políticos universitarios; los altos funcionarios; los maestros y estudiantes de preparatoria o de vocacional. Con propósitos aviesos, también mezclan en igual destino, a terroristas y chantajistas; , burócratas y políticos de poca importancia e incluso, en última instancia, a uno que otro “reo político”.


En las últimas semanas se observa, de modo inusual un incremento de vagos y tratantes de blancas. Los traficantes de drogas, separados de todos estos, tienen su lugar en la Prisión Mayor, sitio de convivencia de locos y explotadores de menores; latifundistas y aeropiratas. En este lugar trabajan todas las autoridades: militares, guardias, reos y trabajadores de diversos oficios (carpinteros, impresores, electricistas, radiólogos, alfareros, pintores de brocha gorda) y quienes elaboran enseres de aseo e higiene casera, industrial y de oficinas.


En una pequeña sección han reclutado gente nueva, donde se desempeñan cuantos elaboran alimentos y bebidas; llevan a cabo un trabajo colectivo de reforestación, cuidado de plantas y de áreas verdes, así como de mantenimiento de máquinas y herramientas. Otros más se dedican al mantenimiento del parque vehicular.


De esta manera, los reos pagan sus cuotas de condena por decreto común que les impone el Gobierno y entre todos sobresalen los que deben cumplir de treinta a cien años de prisión…

En la ciudad, un diálogo inicia un camino:


INTERIOR DE UNA CASA. FAMILIA DE TRES MIEMBROS. TODOS HOMBRES: PADRE (50), HIJO MAYOR (30) E HIJO MENOR (20)


EL JOVEN:

— Padre, es necesario que escuches, ahora, junto a mi hermano segundo, quien ya demuestra inquietudes semejantes a las mías, con las cuales pretendo cambiar a todos los demás jóvenes de la ciudad y del país.


EL PADRE:

— ¡Veamos, muchacho: habla!

Espero que tu plan sea razonable; que tenga importancia y que la utilidad sea como tú esperas y quieres que sea.

Más ten en cuenta mi interés y el de tu hermano que, aunque menor a ti, bien desea saber y ayudar dentro de sus capacidades e intereses posibles…

¡Te escuchamos!


EL JOVEN:

— ¿No es verdad que, cuando pequeños, tu aflicción más grande en la vida fue la muerte de nuestra madre, por mediación del gobierno?


EL PADRE:

— Sí, en efecto… fue algo muy duro…


EL JOVEN:

— Pues bien, guardas esa pena durante diecinueve años, y sólo hasta hoy, hasta esta tarde, nos decimos la verdad encubierta por la pátina de los años; es silencio resentido que debe responder a mi pregunta…

Ahora quiero saber lo que experimentaste en aquellos años.

Siento la curiosidad de preguntar y de empezar a visualizar mis inquietudes de pasado para canalizar en este presente con un fin útil y bueno; justo y preciso… porque, como sabrás, ahora, el ser humano olvida ciertas cosas que, realizadas de manera sencilla, las hace muy complicadas y, como que… se enajena más de la cuenta…


EL PADRE:

— ¡Bien dices que el hombre vive en enajenación y me interesa que te preocupes por ello; tus intenciones se deben realizar, pero ahora confiesa tu plan, para así saber dónde poder fortalecer y proyectar ideas, para que los demás se dispongan a recibir el beneficio que buscas!


EL JOVEN:

— Bueno, de todos es conocida la predominancia de la injusticia social que asola todo el país.

El lugar que muchos jóvenes empiezan a tomar en el desarrollo de la nación no resulta tan satisfactoria en muchos aspectos.

Que la mayoría de la gente acepta de manera consciente e inconsciente ciertas actitudes que no nos son propicias para nosotros, principalmente por parte de quienes nos gobiernan.

Hemos concedido una importancia relativa a cosas tan simples que nos cuesta gran trabajo desecharlas; entre ellas, la música de géneros de enajenación donde se sexualiza a las mujeres como putas y a los hombres como drogadictos o narcos; también las diferentes formas de vestir y sobre todo en las diferentes maneras de expresar o comportarse de modos distintos a nuestras raíces…


EL PADRE:

— ¡Y, qué propones, entonces...!

EL JOVEN:

— ¡Que una mayoría de nosotros debe tomar partido en diversas esferas de la vida pública y social; procurar asimilar lo mejor de cada acción emprendida por anteriores personas que han dado rumbo al país y llevar a la práctica las transformaciones necesarias; ahí, donde se niega cada una de nuestras participaciones juveniles; éstas deben aprovecharse dentro de este presente ruinoso en el que nos encontramos!

2 de Outubro de 2020 às 14:04 0 Denunciar Insira Seguir história
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