nekki Nekki Nekki

Él estuvo al principio de los tiempos, y estará para el final también. Escucha su historia...


Conto Todo o público.

#fantasia #cuento-corto #ecologia #Madre-tierra
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El gran abuelo

He visto nacer y morir a muchas generaciones de criaturas de las más variadas especies.


En el lugar en el que me encuentro y del que no me puedo mover, me consideran una divinidad, un ser especial. A veces yo también lo creo. Sobre todo cuando me observan con ojos curiosos y asombrados.


Puedo comprender y sentir las emociones que llegan a mí a través de las pulsaciones que recorren mi añoso cuerpo derruido por el clima y el viento. Todos los seres vivos nos comunicamos así, es el idioma universal: las sensaciones, la energía que atraviesa cada textura y cada recoveco de este lugar, del planeta entero.


Han sido más de 3600 años según la percepción humana. Puedo notar la emoción que los embarga. Al parecer para esta especie, el tiempo es un bien valioso y escaso. Para mí es un estado permanente que solo varía de acuerdo a los cambios de las interminables estaciones.


La luz del día me guía, indica hacia donde tengo que apuntar mis manos. Pero el tiempo es estático y eterno para mí.


Mis compañeros susurran entre por las noches al compás del viento que nos roza, mientras al igual que yo, perciben la veneración que estos seres parecen tenerme. Cada nuevo amanecer es un rostro nuevo, una energía renovada, una nueva mirada de sorpresa.


La tierra en ocasiones se mueve bajo mis pies modificando el espacio en el que vivo, día con día. Una fuerza interna logra que me aferre con fuerza y permanezco fijo. Con el tiempo mis pies se hicieron tan fuertes que es casi imposible que me muevan de aquí. Estoy conectado desde el principio a ese colchón húmedo y nutritivo. Es desde ahí que saco el sustento, la energía, agua y protección.


La gran madre me protege, nos cuida, he visto sus cambios y su destrucción durante milenios. Y no he podido hacer nada más que observar impotente.


Por las noches escucho los pasos sigilosos de las criaturas de todos los tamaños imaginables, recorriendo este espacio que compartimos. Algunos hacen de mi cuerpo su hogar, otros intentan hacerme daño buscando refugio, pero no muchos intentan comunicarse conmigo. Excepto ese demonio que aquel día se aferró a mí de forma vehemente y decidida, rodeando mi cuerpo con sus brazos, como si fuera un escudo.


— ¡El gran abuelo nos conecta con nuestra madre! Conoce nuestra historia, debemos protegerlo con nuestras vidas. Él atraviesa el espacio y el tiempo.


Cuando sus manos tocaron mi cuerpo, una energía potente se transmitió, como si estuviéramos enlazados por el destino. Era la misma clase de energía que se traspasa desde el interior de la tierra y recorre cada parte de mi piel.


— ¡No permitiré que saquen al Gran Abuelo de aquí, lo defenderé con mi vida si es necesario! ¡Están advertidos!...—alza la voz, mientras enfrenta a otros de su misma especie y consigue su objetivo.


Puedo recordar como si fuera ayer, la interminable fas de la tierra cubierta de mis coterráneos, todos idénticos pero más jóvenes que yo, elevando sus brazos hacia el cielo, como un manto verde y espeso por sobre la superficie. En aquellos tiempos teníamos paz y nuestro mundo era gobernado por la energía equilibrada de nuestra gran madre. Pero un día llegaron los demonios, esos que se dieron cuenta que podrían usarnos y se inició el exterminio. La comunidad interminable que solíamos ser, se redujo a la mitad. Fuimos condenados a ser esclavizados a un espacio reducido, a los terrenos cercados para que ninguno de aquellos osara arrancarnos. Pero a pesar de los resguardos y la vigilancia, más compañeros fueron diezmados.


Ahora, somos una comunidad pequeña, protegida, tenemos las mismas características de antaño pero somos muchos menos. Nos cuidan como si el remordimiento de lo que hicieron en el pasado y lo que aún hacen con nosotros, los incitara a querer conservarnos y expiar sus pecados. Tarde se dieron cuenta que somos uno en la inmensidad de esta planeta.


Ese humano se opuso entre su especie y la nuestra y nos protegió. Gracias a él, ahora sigo hace siglos aquí, y pude comprender que no todos esos demonios son iguales, hay excepciones. Él lo fue y reivindico a su especie, pero por un alto precio.


Sin embargo, ahora que somos escasos y únicos, nos convertimos en un espectáculo, un entretenimiento, un campo de concentración para observarnos y sorprenderse de nuestra longevidad.


— ¡3600 años!—exclaman sorprendidos—pero ¿cómo pueden estar seguros?—parlotean y se preguntan entre si y los entiendo porque su energía llega a mí, después de todo seguimos siendo uno— ¿cómo pueden saber que en realidad tiene esa edad?


Si pudiera responder les diría “He visto nacer y morir generaciones de seres como tú, he visto renacer de las cenizas a mis compañeros una y otra vez. He presenciado la transformación de la tierra y lo he sentido en mis entrañas. Para mí ha sido un instante en mi existencia…para ti, toda una vida…”


Sé que no me escuchan, pero ahora lo comprenden.


Soy el gran abuelo, el ser viviente que gobierna estas tierras. Estoy condenado a verlos desaparecer en el tiempo. Veré su gran caída, su autodestrucción. Yo seguiré aquí cuando llegue el final de los tiempos. Quizás esa es la razón del por qué ahora al verme se sorprenden y me veneran, de alguna manera saben que seré el testigo de su historia.


Poseo en mí, el deseo más grande de esa raza, la inmortalidad. Pero es una que si conocieran, no desearían con tanta pasión. La inmortalidad inalterable. Eventualmente moriré como todos los seres de este mundo, pero ellos lo harán primero. Esa es la razón de su adoración hacia mí, tengo lo que no pueden alcanzar, pero ellos también cuentan con algo que yo jamás tendré: Libertad.


Todos esos curiosos quieren verme. Quieren apreciar mi altura, extensión, la re sequedad de mi piel, el ancho de mi cuerpo y a la vez quieren conocer el secreto, ese que les ha sido negado desde el momento de nacer, que los ha hecho simples mortales.


Esos es lo que puedo ver ahora, en este instante, en los ojos de todos esos entusiastas turistas que me visitan, me fotografían y me graban.


Los 3600 legendarios años que he logrado sobrevivir en este mundo y en esta tierra.


Para ellos soy un dios.

16 de Setembro de 2020 às 21:06 2 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Nekki Nekki Escritora, locutora y bibliotecaria. Aspiro siempre a mejorar mis escritos. Uno de mis relatos (A-5) participó en la #Antología #Imaginarias y actualmente me encuentro corrigiendo la novela que espero llegue a ser publicada.

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Oscar Fernandez Oscar Fernandez
Madre mía Nekki, cada relato que subes es mejor que la anterior. Soy fan, en serio. Me ha gustado muchísimo el final, como toda la historia en general. La perspectiva con la que lo has escrito, ha sido muy acertada. ¡Gran trabajo! Bueno, como siempre ¯\_(ツ)_/¯
September 17, 2020, 06:07

  • Nekki Nekki Nekki Nekki
    Gracias por tu comentario, es alentador ;) September 17, 2020, 12:57
~