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Sincronicidad



Es una terminal. La terminal de un aeropuerto internacional. Hay gente aquí llegada de cada esquina. Los más relajados y frescos son aquellos que residen en la ciudad en la que está el aeródromo. El espectáculo

humano es variopinto, colorido. De alguna manera yuxtapuestos, pues comparten espacio pero no comunicación o pensamiento , cada pasajero, empleado o visitante de la terminal vive su propia odisea, su propia ruta dentro de esta pecera en la que no hay ventanas exteriores.


Se ven turbantes, gorros, hiyabs musulmanes. Un hombre con aspecto de Sheikh de oriente medio se pasa las manos suavemente a lo largo de su chilaba. Hay orientales de todos los tipos. Los pómulos tártaros y los ojos mongoloides de uno de ellos invita a pensar que viene de Asia Central. Un hombre corpulento, rubio, con corbata y traje azul trabaja sobre el laptop, el ordenador portátil . Helsinki, Sydney, Ciudad del Cabo? Quién sabe . Las espaldas anchas y la nariz rota de un rostro eslavo captan ahora el foco. Le acompañan dos mujeres de atuendo, tacones y maquillaje exagerados. En aquellos que vienen en vuelo de conexión la distancia y el cansancio empiezan a hacer mella. La mente pierde claridad, las referencias se vuelven más difusas.


En el control de acceso, los policías y vigilantes de seguridad, algo rígidos por la liturgia del oficio, controlan los equipajes y el orden en este espacio. Nadie se salta las normas. El personal de limpieza, hombres y mujeres con sus uniformes de faena realizan discretamente su tarea. En la tienda de artículos libres de impuestos, mientras piensa en su novio, la cajera atiende a los clientes que pacientemente se alinean frente a ella. Más allá de la zona de embarque, en la vestíbulo que da a la calle, tres mendigos, cada uno por su lado, hacen acopio de periódicos usados, restos de comida y buscan un lugar en el que acurrucarse.


Cada una de estas personas comparte una visión externa parecida de un mismo espacio fisico según el lugar en el que se encuentran. Pero en su mundo interno, en el flujo de su pensamiento, en las variaciones de la parte no lógica de su psique cada uno está habitando un mundo personal distinto, subjetivo. Mientras los aviones despegan y aterrizan, mientras se desplazan por la terminal, mientras un café de máquina cae al suelo, la mente de cada uno viaja a un lugar distinto, especula sobre algo diferente.


Los avisos en los paneles electrónicos se van rotano mecánicamente. El recuerdoparw de un amor perdido, un paseo a lomos de un caballo alazán en la infancia, la mirada misteriosa de una Mujer. La ropa de bebé evocada por una mujer que está a miles de kilómetros de su hijo, un paisaje polvoriento a la salida de un pueblo de Anatolia, el baño matinal en un lago de montaña. La esperanza de una vida mejor. Todas estas recreaciones de universos personales se producen en sincronicidad, cada individuo en paralelo a los demás , sin que las trayectorias de cada pensamiento personal se cruze. O quizás no. Quizás se produzca el milagro de la conexión , de la comunicación , de la interacción . Cabe la posibilidad de que una persona empatize con otra y se construya un puente entre ambas.


Los avisos en los paneles electrónicos se van sucediendo mecánicamente. Última llamada para el vuelo a ....

16 de Agosto de 2020 às 10:13 2 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

José Antonio Chozas Inquieto, apasionado por las letras, escritor por impulsos, alma libre.

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