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Jesus Bomb

Los años en la escuela de medicina, no me habían preparado para esto.

Por mi amigo Steve, hacker de profesión, me había enterado que había una pequeña nación olvidada, de no más de quinientos mil habitantes, en una intrincada región de Sudamérica, tan misteriosa como Surinam.

—Pete, muy buena música escuchamos hoy, ¿eh?… Que bella interpretación del Nocturno número 20 de Chopin estamos oyendo.

—La está tocando Hellen, en la sala de estar, cada día lo hace mejor, está muy cerca de la altura de los grandes maestros.

—¡Siempre ha sido obstinada!, ¿no?

—Steve, escuché eso, tengo muy buen oído —dijo, Hellen.

Nos íbamos a casar la próxima semana… Eso jamás ocurrió.

—Ven, Pete vamos a tu escritorio necesito mostrarte algo. —Encendió su laptop—. Pero antes voy a poner esta membrana de banda polarizada sobre la pantalla.

—¿Membrana de banda…?

—Es algo como lo que usan los soldadores, para filtrar la luz…

—Ah, ¿cómo esas gafas negras?

—Sí, algo así. Se está transmitiendo en vivo, es un experimento hecho en ese país que te dije antes. Es como una cuna de anarquistas. Me llamó la atención, y un amigo que tengo allá se infiltró en el laboratorio y me va a enviar el vídeo… Me dijo que están desarrollando un tipo de arma de luz. Él me recomendó este filtro y también tiene puestas gafas protectoras.

—Ya veo.

—Acá empieza, mira la pantalla bajo la transmisión hay una ventana de chat. El nombre de él es Dark Night. “... Banana man, estás ahí?”

—¿Banana Man? —sonreí.

—Este... sí, soy yo, mi nombre “profesional”.

“Estamos listos...”, le vi escribir. “OK”, respondió Dark Night.

Se veía en pantalla como unas personas vestidas con trajes plateados y cascos oscuros, se acercaban a una máquina con forma de esfera cromada y centro de cobre. Tenía numerosas conexiones de cables saliendo de su superficie, como también tubos congelados que desprendían vapor. El que hacía de jefe se acercó a una palanca roja…

—¿Por qué tiene una leyenda en la parte superior?, hum... Leo con dificultad, pero dice: ¿Jesus Bomb?

—Sí, eso dice, estoy en eso...

Steve comenzó a sudar y a abrir los ojos con expresión de pánico. En el chat decía:

“Dark Night: esto es peooor de lo que pensé… hay datos que esto es ¡un arma de destrucción masiva!, están dirigidos por una especie de culto”.

Aparecían en pantalla una serie de esquemas.

“Banana Man: Nooo! Esto no es posible, es una especie de...”, el científico bajó la palanca.

La luz de la esfera llenó la pantalla, a las personas en el laboratorio se les iluminaron los ojos como linternas, y regurgitaron chorros de luz; se les veía correr disparando rayos desde sus bocas hacia los ojos de los otros funcionarios. Los cascos negros de los científicos se derretían, y eran atravesados por la radiación lumínica. Luego las víctimas desaparecían en un estallido de rayos amarillos.

—¡Arránquense los ojos! —gritó Dark Night, antes de mirar a la pantalla con su mirada centelleante.

Steve bloqueó con su cuerpo la pantalla del equipo y la rompió con furia. Tomó el laptop y me golpeó en la cabeza, caí. Puso ambos pulgares en mis ojos y me los sacó.

Grité y casi me desmayé de dolor, estaba conmocionado.

—¡Oh por Dios Pete!, qué fue eso —gritó Hellen— ¡Steve!, ¡No, No, No!, ¿qué es esto?, ¿¡por qué brillan tus ojos!?, apártate..., aléjate de mí, ¡No, ¡No!, ¡Ayuda!, ¡ayuda! Pete… ¡mi amor ayúdame!

Escuché correr a Hellen y luego los trastos de la cocina caer... Después solo el silencio más absoluto.

Trataba de no desangrarme, rasgué mi camisa, tapé mis cuencas y me amarré la cabeza.

—¡Hellen!, ¡Hellen! —gritaba.

Estuve en eso por horas, pero no la encontré como tampoco a Steve.

Fui como pude hasta mi despacho y usé mis conocimientos e implementos para curarme.

Eso fue hace tres años.

Estuve vagando por el país y encontré algunas personas vivas. Todas tenían en común el hecho de estar ciegas, pero con sus nervios ópticos dañados por completo o sin ojos. Volví a casa con la información que la bomba Jesús, era una bomba de fotones superlumínicos acelerados que contenía un “virus” electromagnético. Contagiaba a las personas las cuales morían en un estallido de luz dorada. Una vez que explotaban los fotones, se trasmitía la infección otras personas, de tal manera que era incontrarrestable, a no ser que fueras ciego por completo. Mi conclusión fue que si se podía percibir la luz, entonces se era contagiado.

Calculé que en el mundo debíamos quedar alrededor de diez millones de personas. Al principio fuimos más, pero creo que muchos murieron de hambre. Al menos eso escuché por el radio de onda corta, el único medio de comunicación que nos quedaba.

Fue un invento desesperado de la pequeña nación llamada: Solitaria. Ubicada en los confines de la región de la Segregación en lo que era el antiguo país de Tercermundo.

Estaban hastiados de la hegemonía, arrogancia y amenazas de: Estados Unidos, China, Rusia, Nor Korea, y los países de Oriente Próximo. Eran anarquistas ecológicos cuyo líder era un tal Derek Harris del culto “Nova Lux”. En cuyo manifiesto señalaron que había que exterminar la especie humana, a la cuál veían como la enfermedad del planeta. Con la esperanza que algún día surgiese un nuevo tipo de vida inteligente que supiera vivir en armonía, en un sistema cerrado y de recursos finitos, de equilibrio delicado como era el planeta Tierra.

Se rumoreaba, por el radio, que Derek había nacido sin ojos. Si era así, lo encontraría y le daría su merecida iluminación.

De todos los fantasmas, los fantasmas de nuestros antiguos amores son los peores, pienso. Me siento en el banquillo para tocar Für Elise en el piano de Hellen. No puedo terminar la pieza, la tristeza me invade y mi llanto, expresado a través de un grito ahogado, que ya no puedo llorar... es la saliva que cae, a saltos, de mi boca sobre las teclas del piano.

10 de Julho de 2020 às 00:56 4 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

W. E. Reyes Cuentacuentos compulsivo y escritor lavario. Destilando sueños para luego condensarlos en historias que valgan la pena ser escritas y así dar vida a los personajes que pueblan sus páginas al ser leídas. Fanático de la ciencia ficción - el chocolate, las aceitunas y el queso-, el Universo y sus secretos. Curioso por temas de: fantasía, humor, horror, romance sufrido... y admirador de los buenos cuentos. Con extraños desvaríos poéticos.

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N.V. Scuderi N.V. Scuderi
Una pandemia diferente y sería lo único que falta este año jaja. ¡Muy bueno! :D
July 10, 2020, 16:01

  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Sí, gracias. Pero falta el asteroide O.O. Saludos. ;) July 10, 2020, 18:01
robustories robustories
Que cuento tan entretenido e inusual, me ha gustado mucho.
July 10, 2020, 01:32

  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Gracias por leer y comentar, saludos July 10, 2020, 01:55
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