lihuen Lihuen

Olivia tiene la sensación de que algo extraño estaba ocurriendo afuera, algo totalmente desconocido, invasivo, y es por eso que ha decidido quedarse en la seguridad de su casa, lamentablemente llegará el momento que ese recaudo no será suficiente..


Ficção científica Todo o público.

#invasion #aliens
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Seguridad

—Vamos madre apura con la lista que el taxi ya llega—dijo una muchacha de unos veinticinco años, menuda, de cabello negro ondulado y nariz protuberante. Hablaba con voz autoritaria e impaciente mientras terminaba de abrocharse la campera metalizada y se acomodaba el sombrero antirreflejos.

Olivia continuó tecleando sobre la membrana lo que se le venía a la mente: “aceite”, “jabón”, “azúcar”, “lociones”. Su corazón latía con cada palabra que brotaba al ritmo de sus preocupaciones; le parecía increíble que su hija se aventurara a salir cuando una catástrofe apocalíptica se avecinaba. Desde el otro extremo de la habitación un reportero mencionaba las estadísticas de los atacados por el virus y Olivia no pudo evitar voltear hacia la pantalla holográfica.

—Madre debes dejar de mirar las noticias—la reprendió su hija minimizando la pantalla—, ya sabes que luego te ataca el insomnio y yo debo aguantarte.

—¿Pero hija acaso no escuchas lo que está pasando?—le reprochó Olivia. La voz le vibraba de amarga desesperación.

—Si lo hiciera, terminaría encerrada como tú en esta burbuja y entonces nos moriríamos de hambre.

La madre pensó en decirle que con una buena compra podrían sobrevivir todo un año pero la mirada colérica de su hija le indicó que sería mejor finalizar el listado en silencio.

La bocina del taxi-fly no tardó en sonar y la puerta se cerró tras la muchacha.

Una vez a solas, Olivia expandió la imagen flotante hasta que adquirió el tamaño que le agradaba para luego cambiar los canales al comando de su voz. En el canal de ciencia un grupo de científicos exponían las posibles causas de la nueva peste. ‹‹ Nada nuevo —pensó—, y con esos términos tan rebuscados, ¿pretendían que la gente entendiera algo? —renegó para sus adentros a la vez que cambiaba al canal ›› . Escuchó un rato las noticias nacionales donde un reportero entrevistaba a unos familiares de dos personas recientemente afectadas; al escuchar cada versión, un sentimiento de alarma se fue apoderando de ella, así que cambió al canal del gobierno en el que se hablaba de las nuevas políticas a implementar mientras duras la epidemia.

Las directivas a seguir eran estrictas. Se le pedía a la gente salir lo menos posible de sus hogares. Y de hacerlo, mantenerse en comunicación constante con alguien de confianza. De conducir, andar con suma precaución.

Casi en simultáneo con lo que oía, Olivia pensaba en su hija; ¡que pendeja arrogante!, renegó entre dientes, no respetaba ni uno solo de los recaudos nombrados. Salía todo lo que podía, jamás avisaba a donde iba a ir y nunca se comunicaba con ella.

Una sensación ahogo la guió hasta ventana a la que abrió para aspirar aire fresco. Desde el extremo opuesto, su vecina, que regaba el césped, la saludó agitando la mano.

‹‹Que valiente que es ›› , pensó Olivia, mientras le devolvía el saludo. Pero los valientes a veces pecan de confiados. Y por eso, muchas veces son los primeros en caer; por no escuchar. Había gente experta alertando sobre un virus aéreo, pidiendo mantenerse adentro, y la gente persistía en salir.

Desvió los ojos para contemplar la calle. Era una cuadra poco concurrida ya que vivía en un barrio privado alejado del centro. Lástima que estuviera algo descuidado, observó, mientras veía bolsas revoloteando al viento.

Continuó escrutando las calles vacías sin advertir como el pasado se fue abriendo paso en su memoria, dejando entrever escenas de su niñez que poblaron su visión con bellas playas rebosantes de niños bronceados, que corrían semi-desnudos salpicando agua salada.

‹‹Como han cambiado los tiempos››, pensó con tristeza. Ahora estar expuesto al sol era impensable. Desde hacía casi veinte años, ya en el 2030, que se habían sacado al mercado los atuendos anti-reflejo y las burbujas protectoras para los edificios o parques.

De pronto, un zumbido la sacó de sus pensamientos y al girar vio que la pantalla estaba apagada. Olivia se quedó mirando la imagen oscura sin dar crédito a lo que veía: ¿Qué había ocurrido? Si había luz, era ilógico que la tele-proyección no funcionara.

Le tomó una hora revisar el aparato que sincronizaba la señal. Luego, irritada por no conseguir nada, decidió conectarse al trasmisor de pensamientos para comunicarse con los vecinos.

—Hola, Ilda, Rosa, Nuria—presionaba la tecla una y otra vez—. Por favor chicas, respondan, me he quedado sin tele-proyección, ¿ustedes también?

El silencio absoluto la asustó. ¡Era inaudito!, el trasmisor siempre funcionaba. ¿Qué estaba ocurriendo? Para que el sistema colapse tendrían que haberse bloqueado los satélites y eso no era posible.

Frustrada y cansada de intentar sin éxito, decidió distraerse leyendo los diarios digitales que venía coleccionando desde hacía un año, cuando Luna, su hija mayor había desaparecido, justo al comienzo de la epidemia del “virus de la memoria”. Comenzó revisando los títulos de los primeros desaparecidos y continuó dándole pequeños vistazos a las estadísticas que mostraban el incremento del el número de afectados:

15 de Mayo 2048 Diario "CIENCIA & SALUD"

"La Organización Mundial de la Salud ha incluido la "enfermedad de la memoria" en su listado de patógenos infecciosos que representan una mayor amenaza para la salud global por su potencial epidémico. Se trata de una un virus que podría causar una infección generalizada en todo el mundo causando la perdida de la memoria"

20 de Octubre 2048 "El Informante"

"... Se han detectado miles de afectados en cada región y se estima que el número de afectados podría duplicarse de no encontrar las causas que provocan la infección.."

01 de Enero 2048 "El Confidencial"

"... De acuerdo las estadísticas, se estima que en la mayoría de los países ya hay un 60% de la población infectada con el virus de la memoria, lo cual demuestra que los niveles de infección incrementa a pasos acelerados. Aun no se saben las causas, pero se ha confirmado pero que la trasmisión no se dan de persona a persona (...) Los científicos teorizan que el virus podría venir del planeta Holi67, ya que la epidemia surgió poco después que llegara la expedición arribará a la tierra..."

Sacando cuentas; habían pasado tres meses desde que grabara la última noticia, y fue en esa fecha cuando sus ataques de pánico comenzaron. ‹‹Estás sufriendo una fobia a los espacios abiertos››, le había diagnosticado su psiquiatra; y ¿cómo no tenerla?, si en el exterior habitaba ese ente invisible y monstruoso que devoraba los cerebros sin tregua.

El reloj daba las 12 de la noche y Julia no llegaba. Olivia se paseó por la casa buscando calmarse. Espió por las ventanas buscando señales de vida. En respuesta el reflejo de algunas luces comenzaron a apagarse. Decidió que lo mejor sería conectarse con la policía pero para su sorpresa nadie le contestó. Re intentó comunicarse varias veces hasta que se quedó dormida.

Cuando despertó, el reloj marcaba las 6 a.m., lo cual le dio la certeza de que su hija estaba en peligro. Desde la muerte de su hermana mayor, Julia siempre le había avisado si se demoraba en regresar pues era consciente de su paranoia. Sumarle a esto que su vecina o la policía no daban señales de vida le dio muy mala espina. Miró la entrada y entendió que debía salir. No había otra solución. Debía enfrentar sus miedos aunque su sexto sentido le indicara no hacerlo. Se trataba de Julia y la necesitaba. Ya no había excusas para quedarse, su seguridad ya no importaba. Sin su hija nada valía la pena. Ni siquiera la vida.

Se arropó con un sobretodo protector y caminó resuelta hacia la entrada. Afuera, la aturdió la mudez del exterior, como si por primera vez la ciudad entera se hubiera apagado, y sus habitantes hubieran muerto. Soledad. Desolación. Una ciudad fantasma. Eso parecía. Y al mirar a su alrededor comprendió que estaba sola.

Olivia dio unos pasos más hasta tocar el borde de la esfera cristalina, consciente de que con un leve movimiento quedaría al descubierto. Titubeó, pero la imagen de su hija la animó a avanzar; sintió el cosquilleo de la membrana deshaciéndose al cruzarla y luego, bajo sus pies, la dureza del pavimento sostuvo su cuerpo vacilante. Entonces, justo antes de dar el siguiente paso, un zumbido agudo le penetró los tímpanos y le perforó la mente.

Caminó algo torpe de regreso hacia la puerta la casa; las piernas apenas si respondían a sus órdenes porque le costaba conectar el comando con la pierna correcta y cuando se daba cuenta, ya era tarde y terminaba tropezando.

‹‹Ya me acostumbraré ›› , pensó, y consiguió dar otra serie de pasos, aunque el peso de la masa corpórea potenciaba su torpeza.

Al pasar por la puerta, se detuvo justo frente a un recuadro de cristal que le devolvió su imagen. Y si bien ya tenía noción de lo que como se vería, saber que así será de ahora en más, le resultaba extraño y hasta aterrador.

Pasó sus extremidades por la superficie del contenedor de su inteligencia y le agradó su suavidad y tibieza. Luego prosiguió con el desenredo de una maraña de hilos negros que le cubrían la parte superior del contenedor hasta que su atención se fijó en la extraña protuberancia por donde parecía que entraba y salía esa sustancia que, según le habían dicho, la mantendría el funcionamiento del cuerpo usurpado.

Una vez finalizado su examen, caminó en dirección a un objeto rectangular que sostenía otro objeto más pequeño en cuya pantalla se mostraban líneas de símbolos que reconoció como el lenguaje humano. Analizó las formas hasta que se detuvo en un nombre resaltado que una voz interior tradujo como "Ilda la vecina de alado" y luego, al interrogarla un poco más, definió su significado; entonces se dirigió a una apertura trasparente y le sonrió al rostro que la espió desde el otro lado. Esta debe ser Ilda, pensó, aunque le intrigaba saber cuál sería su verdadero nombre.

De pronto, un zumbido dirigió su atención a una pantalla iluminada que trasmitía la imagen de un humano de hilos blancos que emitía sonidos en un lenguaje conocido.

—Los saludo Xorianos. Como todos saben yo soy Xoner, embajador y líder en este nuevo mundo; hoy estoy aquí para darles la bienvenida a la que será nuestra futura morada.

Chasqueó los dedos y le vibró la lengua por aquella grata sorpresa. Era lo mejor que le pasaba en aquel día, pensó, y justo cuando iba a relajarse, un sonido de la puerta la sobresaltó. Al abrirse, apareció un cuerpo humano mucho más joven; y no tuvo ni que preguntar, pues por alguna razón, la habitante sublimada se anticipó sola, explicándole, entre sonidos molestos—a los que más tarde llamaría sollozos —que aquella joven era su hija Julia.

Máxala chasqueó los dedos e hizo vibrar la lengua, actos que la visitante imitó en el acto. Para Máxala, este breve intercambio fue señal suficiente de que ambas pertenecían a la misma especie, pero su prisionera el efecto fue demoledor, pues hubiera preferido que si hija estuviera muerta a sufrir aquella tortura que podría durar una eternidad.

Como el líder continuaba hablando en la pantalla, las mujeres se tomaron de las manos y compartieron un sillón para apreciar mejor lo que decía. Y si bien Maxala era la anfitriona, la otra mujer fue la primera en controlar la trasmisión no solo haciendo que la pantalla se expandiera más, sino también haciéndole un cambios de sonidos, tonos e incluso de colores.

Molesta por su aprendizaje adelantado, Maxala regañó con sus pensamientos a su prisionera por no haberle enseñado estos trucos.

En eso, algo extraño se produjo en el interior de Maxala, justo en la parte central. Era como un suave burbujeo y una sensación de vació que a consecuencia les humedeció más la boca.

—¿Que me está ocurriendo?—se preguntó Maxala un tanto molesta; desde el interior una voz le dio las explicaciones necesarias: ‹‹Tienes hambre y debes ingerir alimentos››. Obviamente surgieron más preguntas y cuando Maxala entendió lo que debía hacer y cómo hacerlo, se dirigió al refrigerador.

Comenzó mordisqueando una fruta, y fue tan placentera la sensación que buscó probar más comestibles. Su compañera se acercó e imitó su ejemplo. Al hacerlo, Maxala supo que de ser inmortal pasaba a ser una mortal dependiente y, aunque en un principio la idea le había parecido degradante, en ese instante le parecía tan sabroso como el banquete que estaban saboreando.

De pronto, un cosquilleo interior le curvó sus labios de oreja a oreja, y cuando se preguntó qué le sucedía, desde el pensamiento supo que se trataba de una sonrisa. Entonces Maxala sonrió invitando a su compañera a que hiciera lo mismo.

Inevitablemente, de una sonrisa pasaron a la risa, y luego a las carcajadas mientras masticaban, lanzando comida por doquier. Las voces las reprendieron al unísono, explicándoles algo que las hizo reír hasta atragantarse. Después vino el cansancio y del cansancio nacieron los sueños. Sueños que se entremezclaban con un pasado de vivencias que se negaban a morir; y en esos sueños, lo deseos de los que un día fueron los reyes de la tierra, renacían esperanzados, como el sol refulgente nace para iluminar el nuevo día.

Desafortunadamente eran solo sueños y fantasías, pensó Olivia; sueños que quedarían para siempre, ocultos, a la sombra de una realidad que ya no les pertenecía. No obstante, por alguna razón, deseaba soñar despierta por lo que forzó al cuerpo a abrir los ojos. Echó un vistazo y los ojos se le llenaron de lágrimas. La otra mujer le devolvió la mirada. Una mirada tan humana.

.—Hemos tenido la misma idea, mamá—susurró Julia y se agarraron las manos.

—¿Crees que no nos oyen? .—Su hija negó con la cabeza sonriendo como lo hace un niño travieso después de hacer una pillería.

Las dos supieron, entonces, que la noche sería su aliada. Y si ellas podían hacer aquello, también podrían trasmitírselo a otros. Pero debían tener mucho cuidado, pues aquel descubrimiento podría ser su única salida para liberarse.

21 de Maio de 2020 às 00:13 6 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Lihuen Me gusta escribir novelas de misterio, fantas�a y ciencia ficci�n tambi�n me encanta escribir cuentos. Leo todo tipo de g�neros. Me fascinan los cuentos de misterio y terror.

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German Martinez Lobo German Martinez Lobo
Excelente trabajo, Lihuen, muy acorde con los tiempos que estamos viviendo.
July 24, 2020, 15:08
Miquel Bernal Miquel Bernal
Muy bueno el cuento! Soy nuevo por aquí. Vaya descubrimiento más interesante.
May 23, 2020, 10:08
Camila Orts Camila Orts
me encanto la historia, me gustan los cuentos cortos pero hermosos!! yo también escribo novelas, en especial de misterio y ficción!!
May 22, 2020, 17:50

  • Lihuen Lihuen
    Muchas gracias!! Me pasaré por tus historias May 22, 2020, 22:13
Ayatan Mestre Ayatan Mestre
Un saludo Lihuen! simplemente genial, la primera vez que lo lei, no pude comentar pero esta vez si, los neologismos que usan se explican solos, la historia atrapa, es super fresca y adictiva, ademas esta muy pero muy bien narrada, ni le sobra ni le falta. Me gusto mucho, te quedo realmente genial!
May 22, 2020, 15:30

  • Lihuen Lihuen
    Muchas gracias genio, aunque admito que no es uno de mis relatos favoritos, siempre que lo leo no me convence jajajaja pero me alegro que te guste. May 22, 2020, 17:30
~