u15519752281551975228 Ibán José García Castillo

“Al entrar estaba ahí, tenía mi cara y mis ojos. Me miraba, resultaba malévolo. Mi otro yo levantó un arma. Me agaché y corrí. En la cocina, un cuchillo, él en la puerta y el filo clavado en su garganta. La ilusión acabó con su cuerpo desparramado. No tenía un arma, era mi novia y estaba allí muerta y yo fui su asesino. “. Estas palabras estaban en una nota al lado de su cama, en la celda donde el cuerpo de un joven yacía colgado, tambaleándose bajo el peso de una cuerda.

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  22 de Junho de 2019 às 01:39
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1 Comentários
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Samantha G Samantha G
Corto pero muy interesante. casi podes sentir un pequeño escalofríos recorrer tu espina dorsal. Ese efecto me encanta.
6 de Julho de 2019 às 03:59

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