wereyes Waldo Reyes

El viejo caminaba con dificultad, la cirugía fue un éxito, pero nada es perfecto: cojeaba. Se valía de un bastón con un grueso pomo de hueso. En su último caso había condenado a muerte a Stephen Chang, un asesino múltiple. Al salir de la corte fue atacado por tres chinos con cuchillos. Una fuerza se apoderó de él: golpeó las sienes de dos reventando sus cráneos con el bastón. El tercero trató de quitárselo, dejó descubierta una afilada hoja… y el juez Bolski lo decapitó. ―¡Justicia! ―exclamó.

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  14 de Maio de 2019 às 11:14
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