wereyes Waldo Reyes

El frío, del infierno helado, calaba mis huesos hasta casi convertirlos en polvo. Aunque la soledad, si llegaba a perderte, me congelaría aún más. Tomé mi espada Destino. Esquivando las saetas, de hielo, que por aliento tenía el dragón rey invernal, le atravesé con ella su, negro, corazón y te rescaté de sus garras. La lluvia de dulces besos, que me diste, encendió el deseo de mis labios por tu amor. Abrigados, por el calor de nuestra pasión, pudimos huir de la guarida del espanto... del dolor.

#lluvia #labios #amor
  3 de Maio de 2019 às 00:01
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