Apéndices de El Lobo y la Princesa Roja Seguir blog

danel31 D.C. Brugiatti Capítulos extra con información sobre el mundo de Altera y su historia.

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El Bosque Azul y los Árboles de Vida

Las hojas y semillas del Melkeron son comestibles y altamente nutritivas. Las hojas tienen propiedades antibacterianas, por lo que los alimentos preparados con ellas pueden durar indefinidamente si son guardados de forma apropiada, más que todo secándolos. Las semillas solo se pueden comer si se espera a que la piña se abra por completo, pues el toxico que poseen en su aceite se va perdiendo mientras la piña se seca. El aceite de la semilla se extrae por presión en frio y su uso es muy parecido al aceite de oliva, es azul y cristalino, y posee un sabor ligeramente dulce. La semilla produce muy poco aceite y se necesita una prensa poderosa y complicada para extraerlo, por lo que el método más popular de consumir las semillas es moliéndolas con un poco de sal para hacer una crema espesa que se suele comer con pan, como si fuera mantequilla. La hoja también produce una buena cantidad de aceite nutritivo si se presiona, aunque el proceso es más sencillo y se produce en masa durante el secado de la hoja. El aceite de la hoja es turbio y ligero, y es consumido principalmente por la clase trabajadora. La mayoría del aceite que se utiliza es una mezcla del preciado aceite de la semilla y el de la hoja. El aceite de semilla por si solo se conoce como extra puro o aceite cristalino y suele ser costoso, solo los nobles y empresarios pudientes pueden consumirlo con regularidad, para los demás es solo un lujo que se reserva para ocasiones especiales; aunque la semilla en sí no es costosa.

Los Melkeron son de tronco recto y la mayoría mide de 20 a 25 pies de circunferencia en sus bases, y alcanzan alturas hasta los 150 pies. Pero existen árboles que datan de la época de la creación de los elfos y se calcula que pueden llegar hasta los 400 pies de alto y sus bases miden entre 40 y 50 pies; son considerados los padres del bosque y son los más sagrados de los árboles. En el centro de la antigua ciudad de Keleben se dice que se encuentra el primer Melkeron, y bajo su sombra fue que Helios les dio vida a los hombres.

Sus ramas son horizontales con una ligera inclinación hacia abajo en sus puntas y solo crecen de la mitad o un tercio del árbol hacia arriba. Las hojas desde lejos se ven como pequeños dedos alargados, pero son formadas por pequeñas hojas con forma de rombos, o escamas redondeadas, que se sobreponen y se van achicando hasta llegar a la punta. Las hojas nacen con un tono azul cielo y se van tornando azul marino a medida que envejecen, aunque las hojas que nacen en las ramas más antiguas son oscuras desde un principio. Las hojas son carnosas y suaves, y poseen un olor dulce y agradable debido al aceite que el árbol produce.

En el pasado los Melkeron eran el único árbol que crecía en el bosque azul y su tala era común, pero con la abertura de caminos entre el mundo élfico y Helas, especies nuevas fueron introducidas para la tala y los Melkeron pasaron a ser protegidos por ley como un símbolo de la cultura del bosque. Está permitido cosechar las hojas y piñas para comer, y las ramas pueden ser cortadas para hacer arcos de guerra, pero cortar un tronco completo o despojar uno de todas sus ramas es una grave ofensa.

El polen del Melkeron se produce solo una vez al año en un periodo que dura entre dos y tres semanas y se conoce como la aurora del bosque. Las piñas se producen a lo largo de todo el año. El polen tiene propiedades bioluminiscentes, lo que hace de la temporada de polinización el mayor espectáculo natural del mundo. Durante el festival de la aurora, las noches del bosque se llenan de un aura de polen brillante que cae como escarcha sobre todo en el bosque. El polen puede ser cosechado en pequeñas cantidades, aunque es un trabajo difícil, pues las piñas macho nacen solo en las copas de los Melkeron. El polen tiene un sabor dulce y delicado, y suele utilizarse para complementar las comidas espolvoreándose directo sobre los platos. Una bebida muy popular es la limonada azul, cuando se le agrega polen de Melkeron a una limonada, la mezcla produce una bebida hidratante y energética, que además brilla en la oscuridad. Se dice que un solo trago puede hidratar a un hombre por un día entero.

Los Melkeron son la fuente de vida del bosque, dan alimento y recursos para comerciar, gracias a ellos el pueblo de Elfaras y sus vecinos pudieron sobrevivir incontables guerras y tragedias. En el bosque suelen decir que mientras un solo Melkeron siga en pie, el bosque podrá resistir. Lo cierto es que, ni el ejército de dragones en su máximo esplendor pudo acabar con el bosque, quemaron miles de Melkeron, pero nunca estuvieron cerca de acabar con todos, ni de acabar con el espíritu de lucha de los elfos.

9 de Março de 2019 às 17:33 1 Denunciar Insira 0
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Celadonia y las Insurrecciones

Celadonia fue la última ciudad fundada por Alexandra. Estaba localizada al sur de Alejandría, en el mismo valle fértil que Dragobhad. Su propósito en un principio era servir como fortaleza de avanzada para mantener a Dragobhad a raya, pero con el tiempo se convirtió en un centro del comercio en el sur.

Después de la última gran guerra, los reinos del sur capturaron cientos de miles de prisioneros de Dragobhad y sus aliados, y los llevaron a sus tierras como esclavos. Los que no fueron esclavizados, se dispersaron por el bosque negro y se adueñaron del territorio, pues Elfaras estaba muy débil como para repelerlos, y no tuvieron más remedio que negociar con ellos.

Geos estuvo inactivo por muchos años después de su derrota, pero se mantuvo observando. Él aprendió que los hombres con fe peleaban mejor que los que él controlaba, y estudiando sus derrotas descubrió una nueva estrategia. Empezó con la gente salvaje de las montañas, poco a poco los fue convenciendo de creer en el mediante sus emisarios. Una religión completa surgió, una religión que hablaba de libertad e igualdad, y sus seguidores la expandieron como fuego en las comunidades de esclavos, quienes ya no tenían memoria de la vida que sus ancestros llevaban en Dragobhad. Para esa época, los grandes reinos del sur se habían vuelto demasiado dependientes en sus esclavos, sobre todo Celadonia y Esmeralda. Geos esperó y esperó, y cuando vio el momento adecuado hizo su movimiento maestro, un levantamiento de los esclavos.

La primera insurrección inició en Celadonia, los esclavos superaban a los ciudadanos 2 a 1 y en poco tiempo provocaron una guerra civil para derrocar al rey, una guerra a la que se vieron arrastrados Helas, Alejandría, Estoquia y Rhodesia. Durante la guerra, Geos aprovechó y esparció una terrible peste que se regó por casi todo el mundo. La peste y la guerra debilitaron la hegemonía de los helenos en el sur y Celadonia, luego de separarse de Helas, surgió como un nuevo poder independiente, uno creyente en Geos.

Unos años después de la primera insurrección y la caída de Celadonia, llegó la segunda insurrección. Los celadonios liderados por Crasos Dredfeir y su esposa Xendria Apolonia, alentaron a los esclavos de Esmeralda a levantarse. Una vez más, los reinos del norte se vieron involucrados, pues los esclavos invadieron las tierras sureñas de Alejandría y del bosque azul.

La última batalla de la segunda insurrección se luchó en las colinas frente a Wolfrest. El rey Antarion Loboacero intentó retomar el castillo tan solo con los ejércitos de Elfaras después que sus aliados lo abandonaran aduciendo que la guerra había terminado. Fue un desastre para Elfaras, lucharon con gran desventaja numérica ante los rebeldes, quienes además contaban con el apoyo de Xendria Apolonia y su ejército de elite, los dragiréspidas. Elfaras tuvo que firmar una paz obligada y perdió las tierras cerca de Wolfrest, y su frontera se vio empujada aún más al norte. Alejandría y Elfaras perdieron el control total del estrecho Drorios y varias rutas comerciales que ellos dominaban pasaron al control de Celadonia y Esmeralda. La monarquía de Esmeralda fue derrocada y una nueva dinastía tomó el poder, una fiel a Geos y a Celadonia. Helas, Alejandría y Elfaras tuvieron que aceptar una gran cantidad de refugiados, lo que provocó un colapso parcial de sus economías, principalmente la de Elfaras.

El reinado de Antarion Loboacero se debilitó con la última derrota y desde ese momento, los demás reinos del bosque azul pasaron a ser la fuerza dominante en la economía, aunque Elfaras siguió siendo, al menos en teoría, la capital de los reinos del bosque.

Las insurrecciones no tuvieron altas cantidades de muertos en batalla como las grandes guerras de la época de los dioses. Pero la peste causó millones de muertes en todo el mundo. Según las estimaciones de Helas y Elfaras, en un periodo inferior a 15 años casi un tercio de la población mundial murió. Los más afectados fueron los mayores de 50 años, y por eso se le conoció como la generación sin abuelos a todos aquellos que eran niños o nacieron durante las insurrecciones. Reyes, militares y civiles murieron por igual, incluso la reina madre de Helas falleció.

La peste duró hasta que lograron desarrollar planes de sanidad y de almacenamiento de comida efectivos para controlar las poblaciones de los roedores; a los que luego exterminaron casi por completo usando venenos, gatos, perros, aves entrenadas y hasta cazadores profesionales durante la época de las reinas gemelas, Cassandra y Anethea.

9 de Março de 2019 às 17:33 7 Denunciar Insira 0
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La Última Cruzada

Durante la época de Alexandra, poco después que se desintegró el imperio de Amazonio y se formó la liga helénica, ella llamo a los elfos para una última cruzada, contando con la ayuda directa de su madre y el dragón Aneterion.

La orden del dragón negro unificó a los pueblos del bosque azul y la tercera cruzada del bosque fue lanzada junto a la liga Helénica. La coalición de helenos y elfos llegó a tener un enorme ejercito con más de 500,000 hombres y mujeres, que logró llegar hasta las mismísimas puertas del infierno y enfrentar a Geos. Pero al final ni sus grandes números, ni el poder de la diosa sirvieron para acabar con el mal definitivamente.

Diez años duró el asedio de Dragobhad, hasta que Geos y sus dragones lograron romper las líneas helénicas que mantenían el centro, luego que los elfos del sol traicionaran sus juramentos y atacaran a sus aliados. Cuando Helene vio que las líneas aliadas se rompían y los dragones arrasaban a las tropas de su pueblo como una guadaña al trigo, olvidó su misión de acabar con Geos. La diosa y Aneterion decidieron enfrentar a los dragones para salvar a su gente. Aneterion era mucho más grande y poderoso que la mayoría de los dragones jóvenes que habían sobrevivido a la guerra de los dragones. Él se enfocó en matar a la mayoría de los dragones que estaban en tierra o a poca altura, permitiendo que las tropas escaparan. Helene se enfocó en atraer a los más grandes, que lanzaban bolas de fuego desde las alturas. Ella, con un descomunal esfuerzo, logró neutralizar a los dragones. Uso sus rayos y su incomparable velocidad de vuelo para guiar como un perro pastor a los dragones justo donde los quería. Los llevó hacia el valle que se alza al sur de Dragobhad y dejo caer sobre ellos todo el poder del cielo en forma de una rápida tormenta de nieve y granizo. Los puso a dormir para después convertir toda la montaña en un enorme glaciar. Por varias semanas no hubo nubes en todo el continente y no hubo lluvias por meses. Fue como si ella provocara una era glaciar en tan solo un día. Pero todo ese despliegue de poder la dejo sumamente agotada y Geos no desaprovechó la oportunidad para sacarla del juego. Él permitió que la cruzada se retirara, pero capturó a Helene y la encerró en una cámara secreta, donde la puso a dormir.

Aneterion sufrió incontables heridas y aunque no murió, le tomaría muchísimos años recuperarse, o tal vez nunca lo haría. Él se fue lejos, a un lugar que ya nadie conoce, se acostó y se convirtió en piedra para descansar. Los dragones tenían la habilidad de hibernar largos periodos convirtiendo su piel en una especie de roca metálica muy dura, como si fuera un capullo. Se dice que mientras están así, también siguen creciendo y fortaleciéndose, pero con el tiempo cada vez se vuelve más difícil que despierten y corren el riesgo de volverse parte de la tierra. Según las leyendas, el monte del Dragón que se encuentra en Dacia es en efecto la tumba de cientos de dragones que durmieron para nunca despertar y que el preciado metal dratinio es realmente la piel endurecida de estos.

Luego de la batalla del sol traicionero, los reinos aliados nunca volvieron a tener una fuerza activa tan grande, ni se volvieron a atrever a enfrentar a Geos directamente. Para Geos también fue dura esa época, pues perdió la mayoría de sus dragones más poderosos, y él tampoco fue capaz de levantar ejércitos infinitos como hizo antes de enfrentar a los helenos y a Alexandra.

9 de Março de 2019 às 17:33 0 Denunciar Insira 2
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Sobre los Dragones

Nadie sabe con exactitud si los dragones ya existían cuando los dioses llegaron al mundo o fueron creados por los dioses, pues su existencia precede a los humanos y ni siquiera Alexandra en sus diarios dejó registros concretos sobre sus orígenes.

En la antigüedad, antes del nacimiento de los humanos, existían varias razas o clanes de dragones al servicio de los dioses, quienes se encargaban de cuidar la tierra mientras ellos dormían.

Los dragones negros, los más sabios, quienes supervisaban todo bajo el mando de Helios, aunque realmente era Helene quien los comandaba. Eran los más poderosos pues podían volar, escupir fuego, producir rayos y controlar las tormentas.

Los dragones rojos, se podría decir que eran los segundos al mando, aunque eran grandes, no eran tan listos y no podían dominar muy bien los vientos y las tormentas. Actuaban como depredadores y controlaban a los demás animales cuando algún ecosistema se salia de balance, cosa que sucedía a menudo debido a la evolución acelerada que los dioses provocaban.

Los dragones Verdes y azules eran los dragones menores, se encargaban de mantener balanceados los ecosistemas boscosos y los mares respectivamente. Eran más pequeños y muchos no desarrollaban alas, ni podían escupir fuego.

Cuando las luchas entre los dioses comenzaron, los dragones fueron obligados a tomar bandos. La mayoría se fue con Geos, excepto los dragones negros, quienes lucharon junto a Helene hasta el final. Se le conoció como la guerra de los dragones y duro cientos de años hasta que casi se extinguieron entre ellos sin que ningún bando resultara vencedor. Muchos dragones menores intentaron escapar a las profundidades del bosque azul y apoderarse de las tierras de los, en ese entonces débiles, pueblos élficos, pero la fiereza de los grandes lobos azules probó ser superior y junto a los elfos lograron darle caza a la gran mayoría de los dragones renegados.

Para la época de Alexandra y las cruzadas del bosque, solo quedaban un puñado de dragones mayores bajo el mando de Geos y tan solo uno de los dragones negros, Aneterion, quien siguió cumpliendo con su tarea de proteger la creación de Helios hasta donde sus fuerzas aguantaron. Desde la batalla del Sol traicionero, cuando los elfos del sur traicionaron a Elfaras, no se le ha vuelto a ver, aunque cuentan las leyendas que está ahí afuera en algún lugar, durmiendo, esperando el llamado de Helene para volver a su lucha milenaria contra Geos.

9 de Março de 2019 às 17:33 0 Denunciar Insira 2
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