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La invasión napoleónica de España, 1808-1812



La Revolución Francesa de 1789 y las posteriores guerras napoleónicas, las invasiones militares de otras naciones pero también la exportación del ideario revolucionario, de un concepto nuevo de sociedad y estado, una modernidad bajo un nuevo modelo , el modelo igualitario ciudadano frente al orden estamental cerrado y monárquico del antiguo régimen alteró , amenazó y terminó corrigiendo la ecuación política tradicional de los viejos estados continentales europeos.


Fueron invasiónes de soldados, sí, pero también de ideas. Y pese a que hubo contrarrevolución y Bonaparte fue finalmente derrotado y reducido se produjo una síntesis de ideas viejas y nuevas, sin un vencedor absoluto. Europa ya no sería la misma y hubo una expansión del pensamiento y de la práctica política que ya sería imparable a lo largo de los siglos XIX y XX.



Inglaterra, siempre especial por su insularidad había encontrado su propio camino hacia la modernidad y se encaminaba a su futura hegemonía y gloria imperial. Fue el primer país en el que el Parlamento sometió a un monarca. Su forma de democracia burguesa, con el derecho a voto aún restringido, su mercantilismo, su vocación por el libre comercio, por encontrar riqueza


y beneficios en ultramar y su futura hegemonía en los mares eran la antesala de un era de prosperidad y dominio. En 1805 Nelson derrotaba a una flota conjunta hispano-francesa en aguas españolas. Trafalgar es el comienzo de la edad dorada británica como reina de los mares, como talasocracia marítima e imperial.


El minoritario bando de los afrancesados, el grupo de pensadores, intelectuales y gente del pueblo ve una oportunidad de progreso, de romper un orden oscuro, antiguo e injusto con la entrada de la Armee francesa en el país . Entre ellos está uno de los españoles más universales de todos los tiempos, el pintor Francisco de Goya y Lucientes. El gran aragonés, amargado y derrotado por el tiempo, fallecerá en suelo francés, en la ciudad de Burdeos en 1828, cuando haya finalizado la era relampagueante de la era napoleónica y el intento de exportar el ímpetu de los ideales revolucionarios de 1789.


En este sentido, la invasión francesa, la pujanza de las nuevas ideas, forzó a España a confrontar las nuevas realidades del tiempo. Un poder nuevo, constituido bajo un ideario y una filosofía nueva desafiaba a otro que perdía su vigor e influencia.


Con la contienda de 1808-1812 se abren las divisiones que han marcado la vida de mi país en los dos últimos siglos, hasta el día de hoy.


Los españoles combaten a los soldados de Napoleón. Pero empiezan a discrepar también entre sí. Primero en el terreno de las ideas, después de forma más cruenta.


El minoritario bando de los afrancesados, el grupo de pensadores, intelectuales y gente del pueblo ve una oportunidad de progreso, de romper un orden oscuro, antiguo e injusto con la entrada de la Armee francesa en el país .Entre ellos está uno de los españoles más universales de todos los tiempos, el pintor Francisco de Goya y Lucientes. El gran aragonés, amargado y derrotado por el tiempo, fallecerá en suelo francés, en la ciudad de Burdeos en 1828, cuando haya finalizado la era relampagueante de la era napoleónica y el intento de exportar el ímpetu de los ideales revolucionarios de 1789.

El propio Bonaparte, finalizado el conflicto, a la par que admiraba la bravura con la que los españoles habían defendido su suelo lamentaba que hubieran rechazado la oportunidad que se les había ofrecido. Francia había ofrecido una constitución, un modelo de estado a imagen y semejanza del suyo, libertades y derechos ciudadanos. Pero la invasión fue rechazada y volvió a prevalecer el modelo monárquico y absolutista.

Es el periodo 1808-1812 y sus derivadas una guerra civil española?. Lo es al menos en el terreno ideológico, en el ámbito de las ideas.


Pero la caja de Pandora se había abierto. El duelo de ideas sobre el concepto de sociedad y estado estaba servido y los españoles quedaron divididos, polarizados, hasta el día de hoy. Entre 1833 y 1939 España vivirá cuatro guerras civiles.


Las tres primeras, las llamadas Guerras Carlistas, tienen un ámbito geográfico limitado. Son guerras de las regiones por su derecho histórico, de raigambre feudal ,fundamentalmente localizadas en Cataluña y territorios de la antigua corona de Aragón de lengua y tradición propia, no castellana y la Tierra Vasca , entendiendo por tal las tres provincias vascongadas y Navarra.


De la defensa del Derecho y los privilegios antiguos se pasará, tras las derrotas en el campo de batalla, a la apuesta por la idea nacional, separatista e independentista para afirmar la propia identidad. Está radicalización es una consecuencia de las derrotas en los conflictos carlistas, de la incapacidad de alcanzar un consenso mínimo en el que encajen nación y estado y de la enorme fuerza que arrastran en Europa los nacionalismos desde finales del siglo XIX.


Esta doble controversia, tradición y modernidad, centro y periferia culminará en el conflicto civil total de 1936-39.


Y aunque un bando se impone en el campo de batalla y tras la guerra haya una dictadura que dura cuatro décadas, la liza sigue abierta en el primer tercio del siglo XXI.


España sigue unida, a duras penas, pese a sus profundas divisiones, abiertas cuando el primer cuerpo de ejército francés cruzó los Pireneos a la mayor gloria de la idea republicana francesa y a la medida de la ambición de un corso llamado Napoleón Bonaparte y ensanchadas después por la complejidad cultural, lingüística y política del país.

29 de Maio de 2021 às 21:29 0 Denunciar Insira 0

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