ramonguiardinu Ramon Guiardinu

Forzados a decidir entre huir o luchar para sobrevivir. En esta historia se ve como tres pequeños tendrán que aprender a la antigua que la victoria será la única encargada de mantenerles con vida. Sangre, dolor, sudor y lagrimas sera todo lo que deberán entregar pues la rendición no está permitida. Prohibida cualquier tipo de adaptación. Obra registrada y protegida por www.copyright.gov Código de registro: TXu 2-149-782


Fantaisie Épique Interdit aux moins de 18 ans.

#Reyking #paraiso #sobreviviencia #accion #recuento
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Capítulo: 0.1¬_ Enemigos.

Con empeño respiraba quien recientemente había entendido lo que entender significaba. Poder deducir según exigiera la situación, era de vital importancia para sobrevivir, pues gracias a ello el pequeño había tomado una crucial decisión: pasar la noche en aquella cueva. El único lugar a la redonda que le proveería seguridad a él junto a su inseparable compañero peludo.

El pequeño cachorro exhausto también entendió que, aunque se sintiera refugiado de todo aquellos que no pudiese ver, no significaba que estuviera a salvo de lo que podía sentir.

El extremo cansancio acechaba. Su propio cuerpo le tenía acorralado.

Se avecinaba una sensación que prometía traer oscuridad, descuido y debilidad.

Aunque se negase no era otro, sino el momento más conveniente para cerrar los ojos y reposar; su camarada le estaba cuidando la espalda.

No solo la presencia del acompañante peludo aseguraba el bienestar del pequeño, sino que, entre las magulladas manos, el niño de bestias tenía algo que lo había ayudado a sobrevivir hasta el momento. Una rústica lanza conformada por madera y huesos.

Pero el hijo de bestias recién había entendido uno de los muchos factores tan fundamentales de la vida, ese quien nunca había dormido solo recordaba haber despertado.

Recuerdos... él no tenía muchos de esos.

Asustado, la incertidumbre era aterradora como el desconocimiento.

Ese, aún infante, prácticamente sin pasado, por descuido perdió la salida.

No pudo escapar, a pesar de creer seguir despierto. Terminó sumido en la ausencia de conciencia de una mente abarrotada por tareas reparativas.

¿Qué tipo de percepción imaginaria lograría tener alguien que carecía de pasado, experiencias de vida, ensueños o anhelos mientras dormía?

¿Irrealidades?

¿Fantasías?

¿Revelaciones?

...

"Puedo entenderme a mí mismo... como también puedo visualizar el dolor que recorre mi cuerpo." Afirmó en sus pensamientos el niño, quien inició todo un monologo interno. "Dolor que invade cada musculo sin contemplar ni vacilar... la noche, lejos de haber perdido los colores se ha vuelto segadora. Mi cabeza, se siente como si algo le estuviese barrenando. Mi corazón, golpeado, oprimido y rasgado por las manos de algo que no puedo ver... solo sentir. Mis manos, mis piernas, se mueven por sí solas, el mundo en el que me acuesto da vueltas, siento que pierdo la capacidad de razonar. No me puedo concentrar, mi memoria comienza a desaparecer... estoy en el mundo de mis memorias... parece que puedo perseguirlas, parece que puedo sostenerlas, parece que puedo repetirlas, pero no puedo hablarlas o entenderles... no sé lo que digo... se siente bien, pero no real, un sueño tal vez ¿Qué será?... Necesito refugio. Debo encontrar refugio. No me puedo someter, debo luchar, debo seguir moviéndome. Sonidos, puedo hacer ruidos con mi boca."

Aunque el pequeño intentase silbar, su intento resultó fallido, y como consecuencia provoco a una misteriosa forma de vida nombrada «Melody...» por ende el llanto del nacimiento se dio a escuchar de forma silenciosa.

-"En ese relato me debo enfocar, no dejarle desvanecer, pensarlo una vez más... así no perderé el control, aunque este muy cerca."

«Memory...» Un segundo nacer fue provocado.

"Debo permanecer despierto. Recordar una vez más, pero... en mi interior el dolor se marcha. Parece acogedor. Mi reflejo parece desistir seguir acusándome con su mirada para darme la espalda. Mi yo interno parece alejarse. Todo se siente lejos, como si estuviese cayendo... ¡Los instintos! Esta oscuridad me muestra todo un mundo nuevo y menos complicado. Un lugar en el que no existen motivos por los cuales preocuparme. ¡El mundo del que me debo alejar! He cruzado la línea sin darme cuenta, ¿acaso así de simple terminaré siendo una bestia no deseada? ¿Dejaré que las suposiciones de ellos se conviertan en mi realidad? Debo despertar. Tan solo debo despertar y saldré de dentro de esta oscuridad."

Las orejas del vigilante peludo detectaron un sonido alarmante en las afueras de la rústica caverna. A respuesta del sonido detectado aquel animal emite un característico rugido con el propósito de alertar al invasor y a la vez impedir que durmiera quien casi había caído en las manos de una pesadilla.

Después de haber tomado todo el aire que podía, así como si de voluntad se tratase, el joven abrió sus ojos reflejando en ellos el propósito de enfrentar una vez más al peligro.

-"El dolor, el sudor, la sangre y la victoria me mantendrán con vida y alejarán de las sombras. He despertado. Estoy consciente... ¡¿Qué más he de necesitar para pelear?!"

El suelo de la cueva estaba cubierto por la sangre que habían dejado y aún dejaban la mayoría de las heridas del chico presente. Aun estando extremadamente cansado, hambriento y mal herido, el cachorro no deseado de hombre lobo estaba consciente que rendirse no estaba permitido hasta que todo se terminara. Al tanto de que su cuerpo era débil, entre temblones y mucho esfuerzo aquel chico se levanta valiéndose de sus pies y una de sus manos mientras que en la otra sostenía la lanza. Haciendo su rugido de advertencia comenzó a despedir energía cambiando por completo las características de su cuerpo, asemejándose más a su compañero felino presente.

-"El también huele a sangre." Dijo el pequeño, preparado para atacar con todas sus fuerzas. -"¿Me pregunto si esta igual de desesperado que nosotros?... una bestia mal herida sin una madriguera para protegerse es un blanco fácil. Podría ser devorada. Esto es un todo o nada... el que gane se queda con la cueva y tendrá la cabeza del perdedor como comida. Nos va a atacar tarde o temprano. No tiene más opción. Mientras el este afuera está en peligro de ser arremetido por alguien más. Tenemos un poco de ventaja, la suficiente para hacer la diferencia a nuestro favor, pero también debemos arriesgar. Retrocede, déjalo que entre en nuestro territorio, estoy muy herido para luchar en un espacio abierto"

Paso a paso se acercaba aquel invasor a la entrada de la cueva mientras el compañero retrocedía.

Imponentes eran los ojos de la bestia de un colmillo roto; las potentes exhalaciones hacían que vibraran los gigantescos dientes, diseñados para destrozar carne, las abrumadoras y afiladas garras provocaban el llanto de la tierra, el frondoso pelaje prometía rivalizar contra la solidez de una armadura de hierro.

-"Ver en la oscuridad sería muy conveniente." Pensó el joven que solo podía sentir a su enemigo cada vez más cerca. -"Mi sentido del olfato ha mejorado considerablemente. Al igual que mi audición, también descubrí que con mi mano puedo sentí las vibraciones en el suelo. Pero no es suficiente. ¡Ya está aquí! Puedo sentir su respirar sobre mí. Es muy tarde..."

Dentro de la cueva el más grande rugió con la intención de someter al segundo oponente. Una advertencia verbal que podría evitar un enfrentamiento directo.

"¡Conoce tu lugar!" Dijo la bestia en su inentendible idioma.

En aquella situación el pequeño entendía que el territorio estaba siendo disputado de una muy particular manera. Si a pesar de tener la ventaja su agresor no atacaba, solo estaba amenazando.

Tenía que continuar con el ritual. Debía mostrar a través de amenazas su disposición a luchar, como la bestia le mostrado. De esta manera tal vez podría intimidarle y ganar el combate con la menor cantidad de daños posibles.

El niño, enfadado con su oponente, correspondió la amenaza y rugió con todas las fuerzas que pudo.

En respuesta a este enfrentamiento la bestia con una de sus garras golpeó al chico que se le imponía y después volvió a rugir proponiendo que se mantuviera en el suelo.

-"Los demás seres que quedan en esta oscuridad van a terminar con mi vida si es que antes no los mato primero. Las amenazas no significaran nada..."

Las afiladas garras de la bestia apenas dejaron el suelo se volvieron crueles verdugos para la carne del joven.

La piel indefensa y ya maltrecha fue cortada como si nada.

El felino que acompañaba al joven, a pesar de ser la mitad del tamaño del invasor, tomó medidas ante la situación atacando de manera espontánea y tan feroz como pudo.

La bestia se deshizo de su segundo agresor sin pasar mucho trabajo, pero se descuidó y en el momento en el que se percató de su error ya era demasiado tarde.

-"...las acciones ¡¡¡Sí!!!"

"Pelear es como tomar a la vida y a la muerte de la mano mientras danzas en un campo lleno de posibilidades. Si quieres aprender a bailar dentro de dicha tempestad, no te enfoques en el baile. Enfócate en tu cuerpo y no temas improvisar." Las palabras de Heroclades fueron recordada por el pequeño.

El cuerpo del joven respondió a los comandos que su voluntad demando bajo el ritmo de su propio son.

La rustica lanza fue impulsada contra el pecho de la bestia. Perforando el pelaje del animal llego a chocar con una de las costillas de este. Acto seguido, tal vez por la inclinación, el rustico objeto puntiagudo se escurrió y continuo su camino al interior de aquel colosal cuerpo llegando al corazón, causando daños irremediables.

Los desesperados latidos de un órgano a punto de apagarse se reflejaron en las manos del pequeño. La vida de una criatura se desvanecía y la lanza en sus manos era la responsable de abaratarla.

El pequeño estuvo preparado para dar su vida en cambio, para no soltar y seguir empujando, determinado a ganar así le costara darle la mano a la muerte.

La bestia volteo el rostro. Volvió a mirar. Por alguna razón con menos rabia. Menos segada por la necesidad mostró en sus ojos algo que aquel pequeño no esperaba.

Parecía estar decepcionada de sí por haber tenido que protagonizar acto tan bajo y a la vez feliz de la victoria de los pequeños.

La compasión ocupó el lugar de la necesidad cuando aquel ser vio la situación que había provocado. Dos crías de especies diferentes mal heridas, casi al borde de la muerte.

"Aun no es tarde para hacer el bien." Se dijo el gran animal.

Con la vida que le quedaba decidido acostarse en frente de la entrada en vez de tomar venganza y devorar a los dos pequeños. El animal con su gigantesco cuerpo, sin remover la lanza de su pecho, camino a la salida y tapó la entrada para que ningún otro invasor protagonizara la matanza que él estuvo a punto de protagonizar.

El pequeño cayo de espaldas al suelo.

Perplejo, aun al escuchar el comportamiento de la gigantesca bestia, se encontraba renuente a creer aquellos que no podía ver.

Sus manos bañadas en la sangre aun podían sentir la desagradable sensación transmitida por los latidos de un corazón en agonía.

El metálico olor de aquel liquido rojo se volvió luz y alumbro dentro de la oscuridad de todo aquel tétrico lugar.

Un mecanismo dentro del pequeño fue accionado, uno que despertó la necesidad de consumir.

Por mero impulso acerco sus manos temblorosas a su boca decidiendo así, probar el sabor del líquido que simbolizaba vida.

En el preciso momento que con su lengua saboreó sangre ajena una reacción en cadena se dio a lugar.

Los colmillos del pequeño aumentaron en tamaño y filo, se desvaneció la sensación de cansancio, de su espalda varios músculos dormidos y mal formados despertaron, el brillo de los ojos se intensifico, sus manos y sus uñas crecieron así, como también se dio a lugar una pregunta.

-"¡¿White?!"

El pequeño preocupado se acercó a su compañero para examinarle. -"Respira más rápido de lo normal. Está sufriendo. Le duele. No me responde... está muriendo."

Desesperado, el pequeño pensó en el peor escenario. Todo tenía sentido en su cabeza, había ganado la pelea sin luchar o poner se su parte. La vida tenía el derecho de reclamar algo a cambio.

Ahí estaba ella, no la vida, pero si quien de cierta manera se le oponía.

Pequeña y curiosa cual si fuera una sombra.

Atraída por los llantos de un vivo asoma su cabeza. Observando al interior de la cueva, entre el cuerpo de la bestia y las rocas, desaparece apenas percibió ser detectada.

El pequeño no se dejó entretener por la sombra, estaba muy ocupado buscando una solución como para notar lo que sucedía en su alrededor.

-"Tomas de mi sangre." Preocupado agrego el pequeño. -"¡Te hará bien tomar sangre! Como me hizo a mí..."

La cría de hombre lobo cortó su mano y dejó caer tanta sangre como pudo al interior de la boca de su compañero peludo.

Era la única solución lógica en su cabeza, el pequeño creía que su acompañante sería capaz de recuperar las energías y podía mejor.

Costaba aceptarlo, pero la naturaleza de aquellos dos cuerpos era diferente.

Por más sangre que el felino recibiera este no parecía mejorar. Con lágrimas en sus ojos, el pequeño tuvo que aceptar dicha situación.

La segunda opción era esperar hasta que las luces del día se dieran a lugar y así ellas traerían personas que podrían ayudar, pero la noche se encontraba renuente pasar.

Quedaba mantenerse despierto para cuidar de su amigo hasta que el mismo saliera del estado crítico. Anímale cada vez que perdiera las ganas de seguir viviendo, compartir el calor corporal, alimentarle y limpiarle cada vez que hiciera falta.

Tan pronto toda la adrenalina del momento paso y la tediosa monotonía del silencio en un mundo en el que todos estaban durmiendo el sueño, compañero del cansancio, retomaba poco a poco la voluntad de los ojos del pequeño cachorro.

-"Por primera me siento feliz." Dijo el pequeño mientas se rascaba los ojos para permanecer despierto, para luego echarle un vistazo a su acompañante. -"Sus heridas han mejorado en apariencia. No apestan ni siguen supurando. Ya puede respirar y auto regular el calor de su cuerpo. ¿Debería darle un baño?...

¿Cuánto tiempo ha pasado? Lo suficiente como para que la carne de la enorme bestia se pudriera. Bestia con la cual cada vez me siento aún más en deuda. De ella aun me alimento y aunque ya no me apetezca puedo seguir consumiendo. De ella también son las prendas con las que cubro mi cuerpo...

He perdido mucho peso. Creo que me apetecería salir a buscar frutas. Tal vez este de suerte. No quería tener que aprovecharme de los animales que duermen..."

Fuera de la cueva el pequeño caminó sin problema entre la densidad de un bosque al que antes temía.

Cuidadoso de no dejar rastro exploraba el pequeño quien sobre su cabeza cargaba el cráneo de un Ligre blanco.

Varios cuchillos de hueso componían parte de un rustico cinto echado sobre el hombro derecho y a excepción de su cara cuello y pecho el resto de todo aquel pequeño cuerpo estaba cubierto por piel de pelaje rayado.

-"Explorar parece ser un buen remedio contra el sueño en esta noche eterna. En este momento puedo asegurar ser el único que está despierto. Poder ver tan claro como si fuese de día tiene sus ventajas. El olor dulce de las raíces a cuatro metros bajo la tierra hace que suene mí estómago vacío. Mis heridas se han sanado perfectamente y he restaurado mi energía, pero no puedo cavar tan profundo. Al menos no lo he intentado."

De regreso a la cueva cargado con sus manos lastimadas de tanto escarba los frutos de su trabajo, el pequeño decidido llevarse de uno a uno los huesos de la bestia que no supo cómo utilizas para enterrarles.

-"Te mereces descansas en paz." Dijo el joven apenas termino de enterrar los restos del gran felino. -"Siento haberme adentrado en tú propiedad. Siento haberme dejado controlar por el miedo, no te puedo culpar si fuiste controlado por la rabia. Después de pasar todo este tiempo reflexionando fue que me pude dar cuente, pero ya era muy tarde para ambos."

El pequeño dejo una ofrenda sobre la rustica tumba para acto seguido regresar por donde vino. Adentrándose en el interior de la cueva observa a su acompañante para luego acurrucarse junto al mismo.

-"¿Me pregunto si seré capaz de dormir? Es tiempo de dejar al miedo detrás y seguir adelante, de que madre y padre vengan a verme. Continuar aprendiendo a pretender ser normal. Vivir un día más e intentar que él no sienta la necesidad de tomar la vida que me dio."

El pequeño, quien compartía calor con su acompañante peludo comenzó a meditar mientras entre bocanadas de aire exploraba los distintos sonidos que podía emitir.

-"No lo puedo negar." Dijo un tanto feliz. -"A diferencia de la oscuridad a la que pertenezco... esto es tan fascinante. Amistad, sacrificio, compañerismo, inocencia, cariño, ternura, amor, preocupación, sobrepasar los límites para defender a los demás, arrepentimiento, placer, felicidad, ayudar, dar más de lo que recibes, que en el camino podía estar la desgracia de muchos, seres malos, seres buenos, pero... conocer de esas cosas; ¿significa lo mismo que entenderlas?

¿Acaso las entenderé cuando viva las experiencias que ellos vivieron?

Todo lo que tengo es un relato que me contaron y trato de no olvidar. Recuerdo estaba junto a mis dos hermanos..."

19 Avril 2020 00:00:16 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Nicolás Alejandro Nicolás Alejandro
Es increíble como la narración va generando contextos ricos en sensaciones para el lector. Te seguiré para estar atento a tus publicaciones, seria increíble que me siguieras de vuelta para que me des tu opinión, o me entregues algún Tip, ya que estoy escribiendo algo también. Saludos !
April 29, 2020, 16:17

  • Ramon Guiardinu Ramon Guiardinu
    Gracias por el comentario, te agradezco el interés y siento responder tan tarde. May 10, 2020, 22:10
Nicolás Alejandro Nicolás Alejandro
Es increíble como la narración va generando contextos ricos en sensaciones para el lector. Te seguiré para estar atento a tus publicaciones, seria increíble que me siguieras de vuelta para que me des tu opinión, o me entregues algún Tip, ya que estoy escribiendo algo también. Saludos !
April 29, 2020, 16:17

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