1566617928 Francisco Rivera

Casos infantiles desapercibidos para el mundo adulto pandemoniado...


Enfants Tout public.

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Loquitos y bajitos 1

1. Loquitos y Bajitos 1

En el rumor del agua,

saltan los hilos de la ilusión,

aparece el ejército

de loquitos del corazón,

apurando a las huestes

de los bajitos que descienden alegres,

cantando una canción de abrigo

al corazón en estos días de desazón.

Ignorando las pérfidas muertes,

aprietan los dientes,

confían sus mentes

para nutrir esperanzas

a este mundo amenazado

a no volverlo marchito y descorazonado.


Hacen suma de esfuerzos,

invocan cantos y sones

para calentar pasiones apagadas

con llantos que anegan

ojos cuajados de nubarrones

ante el frío despido

de más queridos familiares,

amigos y anónimos seres

enfrentan artera infección

que deja inconclusa

y toda vida sin coronación.


2. Los personajes en esta historia son, por loquitos, la niñez en ambos sexos, donde la posibilidad de hacer lugares dignos de todo el planeta Tierra, los lleva emprender observaciones directas sobre una parte de la realidad con la que juegan cada día, sin detenerse un momento ante la sola presencia de una aburrición tediosa que sólo prefiere televisión, tableta y celular, dejando juegos sin alternancia a esos medios de comunicación ansiosa.


3. Una sombra silenciosa y sin miramientos alguno agrede la lúdica atención de muchos niños del mundo, en posibilidad de restar tales amigos de distracción, aún en estos días en que todo mundo se afecta por una infección sin compasión.


4. Por su parte, los amigos bajitos, correctos y lozanos, se esmeran pronto en idear pasatiempos que ayuden a las niñas y a sus pares niños, a encontrar sentido a la vida que transcurre en horas del día sin depender demasiado en pantallas líquidas de nuevos y masivos medios de comunicación invasiva, ladrona de sana distracción.


5. En ese juego de troneras, se rompen fronteras, donde el tedio de otras horas requiere reponer la imaginación un tanto extraviada por causa de móviles y medios de dispersión cognitiva, principalmente en jóvenes, adultos, adultos mayores y personas con discapacidad que, en aproximación probable suplen momentos de ansiedades, tristezas o rechazos de quienes, en no pocos casos, evitan integrar sus asuntos de vida, como ahora ocurre, cuando ocurre este serial de angustias que brota, disminuye, rebrota y asalta por entero nuestra humana esperanza que aprenda a evitar ser pasto de desesperanza impersonal.


6. Cierto día, una loquita llora por no poder construir un barco.

No entiende qué es este aparato de radiotelefonía o sobre cómo dibujar cabañas rústicas que tengan dotación de agua por medio de ruedas hidráulicas como la que ha visto su padre en una película de vaqueros donde actúa John Wayne, totalmente desconocido para ella.

Pero, al encontrarse con un bajito, su perspectiva y esperanza cambia.

Su encuentro casual sirve a ambos, para dejar de pelear entre sí, nada más, ni nada menos, porque sí.

¿A alguno de ustedes -niña o niño- les ha pasado esto?


7. Bueno, pues el bajito comenta que no es necesario contar con mucho dinero para comprar todo aquello que le proporcionara diversión; es más, y hasta sin dinero...

Extrañado y luego interesada, loquita dice a bajito:


—- ¿Cómo?

¿Así nomás?


A lo que bajito responde:


— ¡Claro, así no' más!

¡Veo que me entendiste, Méndez...!


8. A partir de ese momento, bajito enseña a loquita lo que sabe, pero a condición de que ella haga lo mismo.

Una vez hecha la propuesta, bajito extiende su mano derecha y loquita hace lo propio, pero con la izquierda y ambos sellan su pacto de amistad contra peleas, que por lo demás, escalan niveles de bullanga o Bull ying -con o sin causa- que lo desate...


9. Hay un secreto a voces compartido entre uno y otra; lo saben de antemano, pero no lo declaran, para evitar que se declare un estado de tontería que provoque la burla de uno a otra y viceversa...


10. Para empezar, convienen en observar la manera en que deben conseguir materiales diversos; de esos que no provocan riesgos de cortaduras; que nadie reclamara si los toman; que no causan sospechas de robo a propósito; que son fáciles de conseguir: que resulta útiles para sus finalidades de diversión; que pueden interesarlos lo suficiente como para divulgarlo entre sus bandos -por entonces, antagónicos u opuestos entre sí- "nomás porque sí"-...


11. ¡En verdad, algo complicado si se los plantea alguien que no sea loquita, ni tampoco bajito!


12. Hechas estas primeras consideraciones, resultantes de lo que cada cual piensa, también existen otras tantas más, por ejemplo: escoger con debido cuidado y sencillez los materiales posibles para despertar el interés dormido en niñas y niños, ante las recientes tecnologías de información y comunicación y, como gran problema -pegadito a todo lo que se menciona: que proporcionen muchísimas horas de entretenimiento; un trabajo entusiasta y una diversión compartida.


13. Aquí da inicio esta historia:

¿Gustan acompañarnos...?


14. El Sopla Lobo-Bobo...

Aquí, bajito consigue, de su casa, del cuarto donde duerme, estudia, come y ve celular, la eterna reina-selfie de su hermana... una tarjeta de presentación; de material sencillo como la cartulina de color que se considere apropiado, una aguja de coser y un carrete de plástico.

El centro de la tarjeta se atraviesa con la aguja y esta se coloca después, debajo del carrete, haciendo entrar la aguja en la parte hueca de ésta.

Hecho esto, demuestra a loquito que, por más que sople, la tarjeta no se mueve... y así es; por primera vez, la diversión compartida sella aún más, la amistad de inicio.


Bajito explica que el vacío que se forma es un vacío particular por el aire que penetra en el carrete; suficiente para sujetar la tarjeta en su lugar.

A partir de entonces, lo va a demostrar ante la comunidad loquita, y de paso, divertirse a su costa y a su coste, pues piensa cobrarles un peso por cinco intentos seguidos o alternos, mientras inhalan y exhalan el aire posible con qué cargar sus pulmones.


Bajito le pide una concesión del cuarenta por ciento y resolver una asociación primera, para luego demostrarlo ante la comunidad de bajitos...y sin tanto argumento, ambos sellan su sociedad con respectivas responsabilidades.

Así, construyen la gama de novedades que los hacen prosperar en el negocio; y en un momento de trabajo conjunto, ambas comunidades conocen por módica paga, las maravillas del negocio, al que denominan para registro en ambas cámaras de diversión y entretenimiento, como: "Baji-Loquito".


El acontecimiento inventivo deja una estela de diversiones sin cuento, y así muestran, mediante relaciones de amistades y destrezas, que la convivencia entre todos es posible y alegre.

Ahora se sabe, se cuenta y se difunden momentos de recreación para aprender a construir un caballito hecho con cajitas de fósforos de pabilos de madera -los clásicos, en verdad- o, cuando menos, de pabilo encerado o, ya de plano, con pabilo plano a base de tiras de cartón...


¡Y qué decir de la construcción del Derviche Danzarín!

¡Del Gimnasta del Trapecio!

¡Del Planeador!

¡De la Carraca Ruidosa!, etcétera.


¿Puedes decir a tus papás que busquen instrucciones para hacer juguetes, sin necesidades de Tabletitas, Celulares o Laptops que, sin que sea su culpa, roban más vida recreativa e imaginaciones a las niñas y a los niños más Millennials del Milenio...


Y, como todo lo que empieza, luego de otro rato, se acaba, aquí termina esta historia para ti y tus amigos, esperando haya gustado...


CONTINUACIÓN

15. Loquitos y Bajitos 2

13 Avril 2020 02:12:19 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Francisco Rivera Francisco Rivera
Oda o saga infantil donde el futuro hecho esperanza en este presente de pandemonia no dé traza de arrebato de este presente que pugna por salir de una amenaza inexplicada y deshumanizada...
April 13, 2020, 02:11
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