I
Isaac Penalba Font


Jesús tiene curro, novia, amigos... Todo lo que uno necesita para vivir. Salvo que la vida se empeña en ser imperfecta.


Humour Satire Déconseillé aux moins de 13 ans.

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El Café

A Jesús le encanta merendar. Por lo general, debe hacerlo en casa pero, cuando la economía lo permite, prefiere salir en busca de un buen horno, un bar o un acogedor café. La última opción es siempre la que más le llama —es como estar en casa pero sin tener que hacerte tú las cosas. En realidad, es mejor que estar en casa porque, si escoges bien, puedes encontrar el salón de tus sueños, no sé si me explico —. La cuestión es que hoy puede merendar fuera y se le hace larga la espera hasta poder ir con su pareja. Sí, hay veces que todo su día gira entorno a ese momento —pues eso no es nada raro—. Vale —. Tiene identificado un nuevo café al que ir, lo acaban de abrir pero ya tiene muy buenas valoraciones en Internet y las fotos son espectaculares—¿El precio? un día es un día—. Sin embargo, de camino hasta allí Jesús ya se ha quejado del precio del espresso, del tamaño de los flautines y del horario del negocio —es que explotan a los trabajadores ¿sabes?—. Su pareja le quiere, mucho. Una vez dentro sufre. Hay pocas mesas disponibles y no conoce el sistema de pedido pero lo peor de todo es, sin duda, la cola. Jesús debe luchar a menudo contra ese tipo de situación susceptible de engendrar odio e injusticias a partes iguales: una cola desorganizada. Por luchar se entiende rezongar flojito, no vayáis a pensar... En ese instante, su mente calcula a la velocidad del rayo quién parece tener el último turno, cuántas mesas libres quedan y qué quiere tomar. Aún tiene tiempo para resolver un potencial conflicto con un grupo de cuatro personas que podría aparecer y reclamar— legítimamente— la mesa de cuatro donde pretende sentarse con su pareja — somos dos y hay una mesa pequeña libre al lado de los lavabos¿sabes?—. Qué considerado —. Mientras tanto sus ojos observan, alertas a cualquier movimiento en la cola, como el de la anciana que ha llegado más tarde y que parece acercarse al mostrador con aire de "¡uy! No os había visto" — ¡Mis huevos no me has visto!—. Jesús está, en medio de todo su análisis, diseñando una frase para soltarle a la señora si se confirma el insulto y se intenta colar. Por supuesto, esa denuncia no debe ser ni demasiado agresiva ni demasiado mansa — lo primero las formas, oiga—. La verdad es que hay mucho ajetreo para Jesús, demasiadas variables a tener en cuenta, presentes y futuras además del deber de atender al relato de su pareja sobre el último chismorreo de Eva, su compañera de trabajo, que resulta que al final no fue a currar porque estaba de resaca por la fiesta del amigo de su novio —¿o era Lucía?—.

Al final la vieja se ha colado — ¡mierda! — y el pobre y desbordado Jesús se queda rezongando, flojito — si no fuera por el ajetreo....Sin duda, amigo.

4 Février 2020 08:21:21 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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