zappensx Victor José Sobrino

La presente obra surgió de mis reflexiones en el diplomado sobre “Religión en el arte” dirigido por Adrián Tenreiro, para la Universidad Autónoma de Yucatán a través de El Círculo de Mérida. Aunque tome materiales de todo lo que cruzó mi frontera, toda la infamia es mía. Los personajes son imaginarios y los relatos fueron reducidos en intensidad para evitar sustos y persignaciones derivadas que pudieran llevar a sendas sugeridas por influencias astrales. Como la primera está la dominación, consiste en emprender conquistas para olvidarse de problemas propios tras el increíble sometimiento de presión y fuerza que debe ser ejercido contra toda la sociedad. El segundo va de la mano con el primero, es la salvación colectiva, librarse de los más fuertes para ganar la libertad requiere una fuerza y presión de igual intensidad para contrarrestar al primer camino. Por último, existe la mística, esta es individual y de salvación inmediata. Es pues la intención de este texto alejarse de la objetividad para describir algunas vivencias en nuestra ciudad desde un subjetivismo religioso y fomentar la capacidad de mirar lo cotidiano como algo extraordinario. Se da vida a los artefactos, se ven relaciones entre eventos discontinuos y se percibe a lo irreal como la corrección de una realidad absurda. Al menos esa es la voluntad desde la que fue concebido.


Aventure Interdit aux moins de 18 ans. © Creative Commons

#conspiración #ocultismo #mayas #viajeros #mochileros
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El despertar

Ariel no reconocía si la aurora que saludaba cálida por su ventana era de la mañana o la tarde. El reloj viejo y oxidado que parecía juzgarlo desde la sala, la única herencia que su familia le había dejado, apuntaba un seis carente de sentido para todo aquel que no corría para llegar al trabajo. Para él no había un mañana sin una hora que interpretar, no sabía qué hacer, los compases sonaban todos iguales. De lo único que podía estar seguro era de él mismo frente al reloj buscando un trato al cual aferrarse. En esto medita cuando escucha un crujido parecido a un trueno, el cual reconoce provino de la puerta del apartamento de arriba. Al asomar por la ventana consigue observar a su vecino que desciende por las escaleras para, según su costumbre, hacer una llamada al sol. Así fue cómo vislumbró que es el amanecer el que brillaba y así fue como le dio una lógica. Había hallado una primera verdad.

Su vecino realiza esta práctica todos los días como quien tiene la sangre fría. El tipo parecía trabajar en un bazar o algo por el estilo, pues iba y venía con toda clase de artefactos en cada jornada. De hecho, afirmaba que le bastaba la luz del sol para sobrevivir. Sentía como tomaba energía de aquella luminosidad que desprendía ese círculo dorado y celestial. Su sangre es una savia que ardía con esto y su corazón movía el espacio y tiempo como las olas mueven un barco hacia un faro en complicidad de algún viento. Para él todo era una gran corriente por seguir. Le gustaba mover sus negocios solo y bajo el agua, así como consideraba su morada todo aquello que reflejara al cielo azul. Se siente parte de un enjambre donde todo es regulado por las mareas que vienen y van, y a él le gusta surfear. No había señales ni caminos, simplemente se dejaba llevar y se perdía en el horizonte tras el sol que salía todas las mañanas a contemplar. Ariel, para orientarse, intenta esclarecer su conversación.

—Ya me cansé—, se lamenta la voz de un teléfono móvil—, gasté casi todo el dinero que tenía ahorrado en la campaña… (no se entiende) …no será el mejor estadista, pero es el menos corrupto que conozco, pero nadie está haciendo nada, ¡sólo quieren su tajada!—.

Aquel que baja ante el sol, quemando más su claro cabello mientras fuma un cigarro, escucha con calma. Su costumbre es inhalar y exhalar formas de humo en el aire, o más bien, hacer formas de aire que se percibían por el humo. De esta manera, la más relajada posible, espera que el aparato termine y responde:

—Te dije, sólo saben robar… Mira, en este negocio no hay sangre—.

—¡No lo sé Mesmero! yo lucho por un ideal, no es el dinero, es ver cómo no hay dignidad para los tiempos que vivimos. Todos actuando como si fuera un con-bebio, pura socialité, no hay ira ni sueños ya… ¡Yucatán está lleno de maricas!—.

Si a los yucatecos les gustaba comer chile por eso lo eran y si no, pues por eso también. La charla siguió unos minutos más en apariencia, aunque el interés ya había terminado. Hablar con el teléfono es muy conservador para entender razones. Pero este día alumbraba ya una nueva aurora. El cielo había preñado con su luz a la tierra. La luna había soñado con una noche de sombras bailando dentro del ritmo que le regalaban las damas. Ahora los rayos solares cubren las casas como un hilado dorado provocando un bochorno con tintes carnavalescos. Este hilado era abrasivo y daba ánimos para despertar.

Ariel está cromado, se tostó por dormir bajo la ventana. Por eso sabe que el rubio busca la misma cosa, salir de la oblación de la noche. Refleja la claridad de la luz del sol como la luna al cobijar a los amantes sentados en los confidentes o animar a las siluetas de un aquelarre de brujas. La misma plata fina. Por su ventana vislumbró a las muchachas arregladas para la misa, pues las fachas que visten tienen estos tonos primaverales para una cita romántica saliendo, y si no había, para cazarla. El sol permitía que sus fieles salgan a trabajar, se habían divertido ya, pero seguían influenciados de la luz de la luna, se había apropiado de esta al dirigirla en otro sentido. Es lunes por la mañana.


27 Janvier 2020 19:29:35 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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