polanco Carlos Polanco

Para Etham Clark, capitán del vuelo 2354 con destino al aeropuerto de Washington-Dulles, éste sería su último vuelo. Aunque él no lo sabía.


Science fiction Tout public. © ISBN 978-607-29-2197-9
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Vuelo 2354

Etham Clark, capitán del vuelo 2354, dejó el aeropuerto de Denver la noche del 13 de julio del 2023, con destino al aeropuerto Washington-Dulles. Iban 154 pasajeros a bordo. Lo acompañaba la copiloto Abbey White, y su asistente de vuelo Erick Martin


Sería un viaje corto, sólo dos horas.


Diez minutos después de nuestro despegue alcanzamos la altura de crucero. El aviso «Ponerse los cinturones» se apagó, y la tripulación se dispuso a atender a los pasajeros.


El capitán Etham Clark tomó el micrófono para hacer el siguiente comentario, «Damas y caballeros, arribaremos a nuestro destino en una hora y cincuenta minutos, el viento es favorable, por lo que el retraso en nuestra partida no nos afectará, no se espera turbulencia a nuestra llegada al aeropuerto de Dulles, disfruten el viaje».


Para cualquier viajero frecuente el saber que no se espera turbulencia era algo tranquilizador. En esa zona las turbulencias al descender suelen ser muy fuer- tes, inclusive pueden provocar que uno se golpée contra el techo del guardaequipaje.


A la mitad de viaje, Etham notó una luz a las once, a veinte kilómetros de su posición, era una luz no intensa de color naranja. Fuera del paisaje que acostumbraba percibir en esa parte.


—¿Abbey observas la luz a nuestra izquierda? —dijo Etham.


—Si Etham, desde hace dos minutos la observé—dijo Abbey.


—Erick, comunícate al aeropuerto, y pide confirmación.


—No responde la radio capitán, no tenemos señal —agregó Erick.


—Abbey inténtalo a través de la frecuencia de emergencia —dijo Etham.


—Nadie responde capitán —dijo Abbey. Etham, sugirió moverse diez grados en dirección al este.


—Sea lo que sea, también ha cambiado de dirección capitán. Parece que nos sigue —dijo Erick.


En ese momento, la comunicación con el aeropuerto se restableció, y recibieron un mensaje.


—Continue en su trayectoria hacia el aeropuerto Washington-Dulles, no se desvíen —dijo el operador de la Torre en tierra.


—Entendido Dulles —respondió Etham nerviósamente.


Un silencio frio rodeó la cabina.


—Bien continuemos en nuestra ruta. Ignoremos lo que hemos visto —ordenó Etham a su tripulación.


Por espacio de treinta minutos continuaron su ruta, y al poco tiempo Etham inició el descenso. La luz siempre se mantuvo a la misma distancia a su costa- do.


—¡Capitán, la luz cambia de dirección! —dijo alarmado Erick, el asistente de vuelo.


—¡Ignoremos todo y continuemos! —dijo el capitán—, es una órden —agregó.


Sin embargo, la luz ahora se colocaba diez kilómetros del avión, en su misma ruta para iniciar el aterrizaje. A pesar de las circunstancias, Etham ordenó bajar el tren de aterrizaje.


A esa distancia, ahora se percibía mas ser un objeto sólido, que una luz informe o destello.


—Capitán, recibo un mensaje en la frecuencia de emergencia, me piden que baje manualmente el tren de aterrizaje —agregó.


—¡El tren esta abajo!, ¡que no ves la señal! —le dijo alarmado Etham.


Estamos a un minuto de aterrizar Abbey —agregó—. En ese instante, Etham, recibió un mensaje por la frecuencia de emergencia.


«Etham, deja que Abbey baje el tren»


—Vuelo 2354 a Torre, ¿es usted? —dijo Etham impaciente.


No hubo respuesta.


En ese momento, la luz del tren de aterrizaje se apagó. Era evidente que el tren no estaba abajo, de inmediato ordenó a Abbey que bajara manualmente el tren.


A diez kilómetros de la pista de aterrizaje, Abbey efectuó la última aproximación y aterrizó el vuelo 2354.

El objeto, que estuvo en todo momento siguiéndolos desapareció.


Ya en tierra, la tripulación entregó la bitácora de vuelo. En ella se advertía la confirmación que nunca recibió de la Torre, sobre el accionar manualmente el tren de aterrizaje.


Asímismo la Torre presentó su informe. En éste se leía, «Solicitamos al vuelo 2354, que no cambiara de trayectoria y continuara su plan de vuelo, hasta aterrizar, luego perdimos todo contacto con ellos. Solicitaron confirmación de un objeto a una distancia de 20 kilómetros, nuestro equipo no lo detectó».

20 Janvier 2020 22:09:40 0 Rapport Incorporer 2
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