shadi_kh Shadi K H

En un planeta inmenso, lleno de miles de razas y criaturas, destaca la historia de Kinori, un joven que lleva dentro de si un poder que el desconoce, la sangre de dragón. Él es uno de los 4 humanos únicos con este poder, y por eso mismo un grupo desconocido de villanos esta tras ellos. Además de que necesitara la ayuda de humanos que ven a los dragones como demonios.


#17 in Action Déconseillé aux moins de 13 ans. © Atribución de Creative Commons (CC)

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Zares.

En un mundo completamente diferente, un inmenso planeta en el que vivían incontables seres vivos y miles de razas, se encuentra situado en el hemisferio norte una pequeña ciudad amurallada, llamada Argen.

Era una metrópoli bastante pequeña, habitada por mil personas aproximadamente , y la mayoría de ellos eran ya ancianos, ya que la natalidad era escasa por culpa de la pobre economía.

Entre ellos había una pequeña familia, donde nuestro protagonista, Kinori, era hijo menor con 14 años. Era de carácter rebelde y juguetón, ya que siempre que él junto con su madre iban a comprar algo, distraía a los comerciantes saludándoles o haciéndoles señas. Como los vendedores ya estaban acostumbrados, desde el momento en el que veían a los dos acercándose a su local, les saludaban diciendo, “¡Hola!, ¿qué tal está mi pequeñito preferido?”.


La apariencia del niño era única en la aldea, tenía el pelo liso y completamente blanco, la piel era del mismo color solo que más oscura y además los ojos eran verde claro.

Es por eso que los aldeanos, la primera vez que lo vieron, pensaron que era un elfo o algo por el estilo, pero los padres confirmaron que él solo era un niño humano normal.


Su familia vivía en una casa de pequeña estatura, la cual tenía 2 puertas exteriores, una que quedaba en el pequeño huerto donde él siempre ayudaba a recoger las hortalizas y frutos que salían, y otra, que tenía un camino que seguía recto y donde se podían ver casas vecinas en sus lados. En cuanto al interior esta tenía un comedor, una cocina, un pequeño baño y la habitación de sus padres.

Kinori dormía con su hermano en el salón, donde cada noche preparaban sus camas de paja que compraron. En cuanto a sus padres, ellos dormían en su habitación, era pequeña con una cama grande y una ventana donde se veía el huerto.


Una de las cosas que más le encantaba hacer a Kinori era visitar a Yuki, un monje, ya que él siempre le contaba historias sobre hazañas de samuráis legendarios, algo que le entusiasmaba, siempre soñaba con ser un gran guerrero samurái. A veces el monje mismo venía a visitarlos y siempre se traía con él unas galletas caseras que le encantaban a Kinori; eran redondas, dulces y crujientes.


Entre su familia estaba Zares, el hermano mayor de Kinori, con 22 años. Era alto, con el pelo negro largo y liso recogido en una coleta de caballo y tenía la piel un poco morena y los ojos negros.

Él ya estaba preparado para la próxima guerra. Los guerreros de la aldea eran entrenados duramente desde los 12 años, con lo que Zares ya tenía 10 años de experiencia. Aunque realmente podría ya haber batallado con 19 años su primera guerra, obtuvo una guerra amistosa entre los soldados de Argen en su lugar. Y Kinori estaba celoso de ello, a él le apasionaban las batallas, y siempre soñó participar en una:


— Que envidia, tú podrás ir a una guerra antes que yo, —Dijo Kinori poniendo cara de celos mientras miraba otro lado, luego dirigió la mirada a Zares.— y con lo hábil y fuerte que eres, seguro que te ascienden rápido de rango.


El pequeño estaba junto con su hermano yendo de vuelta a casa. Él mayor estaba vestido con armadura samurái, ya que la hora para partir a la guerra se estaba acercando, además llevaba en su mano la bolsa de la compra que encargó su madre, y Kinori llevaba una pequeña bolsa con unos gramos de harina. El mayor se detuvo para contestarle a su hermanito.


— Todo tiene su tiempo querido hermano. —Contestó Zares sonriendo mientras apoyaba su mano derecha en el hombro izquierdo de su hermanito.— Oye, mira lo que tengo para ti. —Entonces metió su mano derecha en su bolsillo queriendo sacar algo. Luego le puso un collar de tela a Kinori, el cual tenía la parte blanca del famoso amuleto Yin y Yang como accesorio, la parte negra se la puso él.


— ¡Anda, qué chulo, es lo que siempre queríamos!, muchas gracias. — Dijo inclinándose.


— De nada. —Dijo acariciándole el pelo a Kinori.— Este collar representa nuestros sueños, porque cueste lo que cueste, los dos lo conseguiremos cumplir. —Siguió el hermano mayor sonriendo.


— Pero el Yin Yang no representa realmente eso, ¿sabías hermano? —Contestó Kinori admirando su collar.


— Jajajajaja, ya sé que tú eres muy listo y te encantan las leyendas, seguro sabes más que yo. —Contestó el hermano mayor poniendo su mano en la parte trasera del cabello.— Pero yo quiero que represente ese sentimiento, ¿vale?, los dos conseguiremos nuestros objetivos. —Sonrió Zares.


— ¿Me lo prometes? —Dijo Kinori sacando el meñique.


— Te lo prometo. —Contestó Zares juntando su meñique con el de su hermano.


Entonces siguieron su camino conversando y sonriendo.

Al llegar, en la entrada al jardín de la casa, le esperaba su padre junto a un grupo de hombres con armaduras samurái montados a caballo.

Su padre era bastante alto, con el pelo y un bigote típico samurái de color negro, y con piel morena. En cuanto a su actitud, esta era seria como su mirada, y es considerado uno de los mejores guerreros samurái de la aldea. Su nombre es Etis.


— Zares, ¿estás preparado? —Dijo seriamente Etis.— Finalmente vas a experimentar una guerra de verdad, espero que no me decepciones. Despídete, es hora de irnos.


Etis era siempre directo al hablar, usando pocas palabras para expresar lo que quiere.


— Kinori, tu próximo entrenamiento es en unas horas, quiero que cuando vuelva de la guerra el entrenador me informe que has hecho lo debido. —Dijo el padre mirando a su hijo pequeño.


— Si, padre. —Respondieron con seriedad los dos hermanos.


Luego Zares se despidió de Mizuki, su madre, dándola un fuerte abrazo y ella le dedicó unas palabras:


— Recuerda hijo mío, mejor morir con honor que deshonrado, nunca tires tu arma y nunca escapes de un duelo, aunque no seas capaz de mantenerte en pie, no te rindas tan fácilmente. Un verdadero samurái no muestra miedo. —Motivó a Zares mientras apretaba flojamente sus hombros con una mirada clavada en sus ojos.


Mizuki era de estatura mediana, tenía el pelo liso, largo y de color negro puro como sus ojos, era de carácter humilde y siempre sonreía con firmeza. La aldea la respetaba por tener una mirada misericordiosa.


— Si madre, prometo no decepcionarte. —Contestó Zares seriamente, luego procedió a despedirse de su hermano.


El mayor se arrodilló para abrazarle, pero a Kinori se le cayeron las lágrimas.


— ¿Qué ocurre hermanito? —Preguntó preocupado Zares.


Kinori miró a su hermano, y sus ojos no dejaban de echar lagrimas


— ¿Seguro que no morirás? —Preguntó Kinori.


— Siempre estuve a tu lado, —Dijo poniendo su mano izquierda sobre el hombro derecho de Kinori.— ¿recuerdas lo que nos prometimos hace tiempo?, prometimos vivir lo máximo posible juntos, para así compartir nuestras historias, y una promesa no se rompe. —Contestó Zares secándole las lágrimas a su hermanito, y sonriendo, siguió. —Cumpliremos nuestros sueños juntos, pase lo que pase.


Después subió a su caballo y sonrió a su madre y Kinori. A continuación, él junto a su padre y sus compañeros de batalla, partieron a la zona de guerra. Cada vez no se les veía, se escuchaba el ruido del galope de los caballos y de las armaduras cada vez menos.


— ¡Oye hijito! —Dijo Mizuki sonriendo.— Vamos a visitar a Yuki el monje, seguro que tiene una nueva leyenda que contarte.


— ¿Yuki? ¡sí, qué ganas! —Contestó el niño recuperando el ánimo.


La madre sonrió al verlo feliz, entonces ellos fueron de camino al hogar del monje. Cuando llegaron a su casa, entró la madre diciendo, “Con permiso, Yuki, somos nosotros”.

El monje salió para saludarles; abrazó a Kinori y saludó a Mizuki. Él era ya anciano y vivía solo en su casa humilde. Sus ojos eran grises claros, le faltaba bastante pelo en la cabeza y su barbilla estaba oculta por una gran barba gris.


— Pasad, ¿qué tal están mis invitados favoritos? —Invitó Yuki con una sonrisa. Luego vio que Kinori estaba un poco triste.—¿ Porque esa cara tan larga mini-samurái? —Como al pequeño le encantaban los samuráis y entusiasmaban sus leyendas, el monje le puso el apodo de “mini-samurái”.


El chico miró preocupado a Yuki, y al entrar al salón y acomodarse, le explicó poco a poco el porqué. Mizuki solo se quedaba mirando feliz mientras bebía el vaso de té que les ofreció el monje.


— ¿Conque tu hermano ya se fue a la guerra, ¿eh? —Dijo Yuki.


— Sí y seguro que ganarán... —Dijo Kinori apretando flojamente el vaso de té que le dio el monje, y luego levantó la cabeza con decisión.— Él y mi padre son los mejores guerreros de la aldea.


— Es bueno tener esperanzas. —Contestó feliz Yuki— Bueno, hoy te contaré una leyenda que trata de Takeda Hideyoshi, un shogun legendario que derrotó a miles de demonios.


El monje comenzó a contar una leyenda, mientras que Kinori le miraba con ojos de asombro e interés.


Cuando cayó el sol, Mizuki y Kinori fueron de vuelta a su hogar, la madre casi tenía que llevar a rastras al pequeño, estaba agotado. “Vamos Kinori. ¿Cuántas veces te digo que no me hagas esto cariño?” dijo ella. Al llegar, el chico se tiró en la cama de sus padres y la madre le arropó.


— Conque hoy quieres dormir aquí, ¿eh? —Dijo Mizuki mientras le arropaba.


— Si, no quiero estar solo. —Contestó con ojos cansados Kinori.


Entonces Mizuki le cantó una nana para que se durmiera. Mientras la nana sonaba, el niño iba cerrando sus ojos cada más hasta dormirse. Y la madre, ya despreocupada, se tumbó también, y se durmió en unos minutos junto con Kinori.

15 Janvier 2020 19:55:01 5 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Lire le chapitre suivant Un rudo comienzo.

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Nicolás Alejandro Nicolás Alejandro
Me gusta cómo vas construyendo contextos y diálogos entre tus personajes. Te seguiré para estar atento a tus historias, podrías seguirme de vuelta y leer lo que publique, me gustaría tu opinión. Para ir mejorando en mi historia que aun esta en proceso
April 13, 2020, 16:48

  • Shadi K H Shadi K H
    Ok, claro; Gracias por tu animo. April 13, 2020, 16:51
Wanis Karbal Wanis Karbal
Me a gustado ❤️😊.
April 08, 2020, 15:05
salamander owaratori salamander owaratori
Me gusta mucho este cuento
April 06, 2020, 10:17
Galo A. Vargas Galo A. Vargas
¡Hola! Somos del equipo de verificación de historias de Inkspired, y quisiéramos dar por verificada la tuya. Pero para hacerlo, necesitamos que por favor hagas ciertas correcciones de gramática, ortografía, puntuación y tildes. Por favor, revisa tu texto, y cuando hayas corregido estos pequeños detallitos, responde este comentario para revisar y verificar tu historias :) ¡Mucha suerte!
February 03, 2020, 18:43
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